lunes, 7 de mayo de 2007

Tres modelos de Intervención Comunitária: K. Lewin, S. Alinsky, O. Fals Borda.

Periódico de Trabajo Social y Ciencias Sociales - Edición electrónica - Edición N° 27 - primavera 2002

Por Alberto José Diéguez
Licenciado en Servicio Social y Doctor en Psicología Social.
Se desempeña como profesor universitario y ha publicado diversos libros y artículos sobre la especialidad.
Existen múltiples metodologías destinadas a la acción comunitaria orientada hacia los procesos socioeducativos, originadas en diferentes tradiciones y contextos sociales y políticos.
Algunas de ellas provienen de la antropología, la sociología y el trabajo social ( Naciones Unidas a partir del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales, Unión Panamericana, J.L.Lebret y Economía y Humanismo, CELATS – Centro Latinoamericano de Trabajo Social, CEPAL, T.R.Batten, M.Ross, E. Witte, C. Ware, C. Campos Jiménez, R. Pozas Arciniegas, P. Young, L. Wirth, H. Adams, E.C. Lindeman, C.M.Cooley, R.Perlman, P. Phillips, E. Greenwood, R. Hill, T. Porzecanski, N. Kisnerman, E. Ander Egg, J. Kelleg, R.Escalante Fortón, P. Lazarsfeld). Otras propuestas de la educación provienen de (CREFAL –Centro Regional de Educación de Adultos y Alfabetización Funcional para América Latina, UNESCO, CEEAL, Consejo de Educación de Adultos de América Latina, CINEP, INODEP, P. Freire). Resulta importante señalar la contribución de lo que en latinoamericana se ha llamado genéricamente educación popular, así como las metodologías dialécticas para la acción educativa (C. Rodríguez Brandão, J. Bosco Pinto, F. T. Rivaños, J. Osorio, A. De Schutter, D. Palma, C. Nuñes, M.T. Sirvent, F. Vio Grossi, M. Gadotti, M.R. Mejia).
Otros aportes se han originado en la psicología social (K.Lewin, R. Bastide, E. Morin, G. Lapassade, M. y R. Pagès, S. Moscovici, ) y en especial en los últimos tiempos de la psicologia social comunitaria (I. Martín-Baro, A. Martín Gonzalez, . M. Montero, I. Serrano-Garcia, E. Wiesenfeld, G. Perfecto, B. Sawaia, J. Rappaport, J.R.Newbrough, E. Sánchez, K. Cronick). No se puede dejar de mencionar los aportes de la Psiquiatría Social y de la Psiquatría Comunitaria (M. Jones, V.W.Bernard, E. Rolla, H. Wilmer, J. Maxwell, E. Pichón Riviere, W. Arrington).
En este trabajo se abordarán tres aportes metodológicos, dentro de lo que podríamos enmarcar como metodologías de intervención comunitaria que se orientan al cambio, la reforma o la transformación social o de los denominados enfoques radicales (cientificistas y políticos). 1
En primer lugar se aborda la investigación-acción del psicólogo social Kurt Lewin (1946); luego el método de organización comunitaria de S. Alinsky (1971), continuando con el estudio-acción de O. Fals Borda (1972).
1. LA INVESTIGACIÓN-ACCIÓN. KURT LEWIN 2 (1890-1947)
La propuesta de acercarse teórica y metodológicamente a los problemas significativos de la vida cotidiana e involucrar al investigador como agente de cambio social, parte de la investigación-acción de K. Lewin que antecede a la investigación acción participativa de la década del 70, fundamentada en la teoría de la dependencia, la teología de la liberación, la militancia y el rechazo crítico al positivismo. La investigación lewiniana se realizó en forma experimental, en el campo educativo y en su época fue considerada como un enfoque radical e inadecuado.3
No obstante no puede negarse la tradición existente en la investigación en acción social,. desde los trabajos de John Howard (1726-1790), pasando por los estudios de Charles Booth (1840-1916), las investigaciones de M. Blenkner y E. Jeter (1937) hasta la constitución de la sección de la NASW, Social Work Research Group, en 1949 entre muchos otros.4
La teoría de campo y del espacio vital (life space).
En su teoría topológica de la personalidad (Lewin, 1936) utilizó un modelo matemático para explicar el campo psicológico de la persona y utilizó el concepto de campo, extraído de la física, para analizar y comprender la conducta humana. El campo psicológico lo constituye la totalidad de hechos coexistentes e interdependientes. Los individuos existen en un campo psicológico de fuerzas que determina su conducta.
Este componente psicológico circunda a cada individuo y se llama espacio vital, que es un espacio subjetivo, diferenciado, que está referido a la forma en como cada individuo percibe el mundo, sus metas, sus esperanzas, sus miedos, sus experiencias pasadas. Pero además de tener el campo componentes subjetivos, tiene también aspectos objetivos como las condiciones ambientales físicas y sociales, que actúan limitando el campo psicológico. La percepción social (manera particular como el individuo interpreta las acciones, los atributos o intenciones de los otros individuos; la atmósfera social o determinadas situaciones de la vida) encauzan el comportamiento (Lewin, 1948).
Personas que viajan en un tren, tienen objetivos diferentes, destinos diferentes y el paisaje tiene diferentes significaciones para ellos.
Si no hay cambios en el campo psicológico, no habrá cambios en la conducta de las personas y viceversa. El comportamiento humano debe ser visto en su totalidad y no puede ser analizado por partes. El fundamento del dinamismo conductual se encuentra en las necesidades y la relación existente entre el individuo y los objetos, es el punto de partida dinámico de la conducta.
A partir de Lewin se sabe que la asociación como tal no tiene efecto de activación o fuerza motivante. Una iniciativa es apropiada por un individuo, cuando la persona se ha comprometido en ella (ego-involvement). Para los sujetos alcanzar el fin que se han propuesto, adquiere una importancia personal, ya sea por prestigio o incentivo personal. Existe una tendencia en los individuos a no abandonar lo que le interesa personalmente y en lo que está comprometida su propia iniciativa, su compromiso personal, su tendencia al autodesarrollo.
La fijación de metas, de objetivos, depende en gran medida de las normas de grupo. De las experiencias realizadas en la reeducación de alcohólicos y delincuentes (Lewin y Grabbe, 1945) encontraron que resultaba más simple y fácil modificar hábitos sociales en un pequeño grupo tratado como un todo, que haciéndolo con individuos aislados. La conducta es para Lewin el resultado de los procesos que se dan en la vida de los grupos. Asimismo un liderazgo autoritario, democrático o laissez-faire, determina el desempeño del grupo.
Lewin distingue tres variedades de conflicto conductual que generan frustración. El conflicto acercamiento-evitación, el acercamiento-acercamiento y evitación-evitación. El primero ocurre cuando el objetivo es deseado e indeseado al mismo tiempo. En el conflicto acercamiento-acercamiento se desean realizar dos objetivos que son mutuamente incompatibles. El conflicto evitación-evitación, se presenta cuando las consecuencias previstas, son ambas indeseables y llevan a la tentativa de abandonar el campo.
Las tensiones o necesidades, proceden de conflictos internos y de frustraciones sufridas al perseguir objetivos que actúan como fuerzas motivadoras. Estas fuerzas orientan a la persona hacia acciones que alivien o reduzcan necesidades.
A nivel de necesidades de funcionamiento y de autodesarrollo surgen fenómenos de saturación de una actividad que tienden a producir traslaciones a actividades similares. (cuasi-necesidades), (Lewin, 1935). Las motivaciones presentes pueden influir en el presente, por lo que se hace necesario analizar como se dan en el momento presente, en relación con la persona y con el contexto social.
De estas teorías surgen elementos prácticos a tener en cuenta para la acción comunitaria, por ejemplo: el de mantener objetivos al alcance de las personas, con el propósito de reducir la frustración, es decir mantener un nivel realista de aspiraciones evitando las soluciones fantasiosas e imaginarias o ayudando a las personas a alcanzar objetivos que razonablemente se encuentren a su alcance. Ampliar el espacio vital de las personas para estos tengan una mayor flexibilidad y reduzcan o eliminen la rigidez de las barreras que impiden alcanzar metas, por ejemplo el logro de pericias sociales en el trabajo grupal podrían ser otras de las tareas a realizar.
La investigación-acción en K.Lewin parte de la teoría de personalidad y de la teoría de campo, articulada en una relación teoría-práctica que conduce a la acción social sobre determinados hechos. Lo que interesa es analizar cuál es la situación presente, cuales son los problemas urgentes y que es lo que debe hacerse.
Los pasos a seguir son lº) insatisfacción con el actual estado de cosas; 2º) identificación del área problema; 3ª) determinación del problema específico a ser resuelto mediante la acción; 4º) formulación de hipótesis varias; 5º) selección de hipótesis; 6º)diseño de la acción para comprobar e implementar la hipótesis; 7º) evaluación de los efectos de la acción; 8º) generalizaciones (B. Jiménez-Dominguez,1994). 5
2. LA ORGANIZACIÓN DE LA COMUNIDAD. SAUL ALINSKY 6 (1909-1972)
Alinsky reconoció el poder de los ciudadanos, unidos alrededor de una causa. Basó la organización de la comunidad en los siguientes aspectos, 1º la detección del interés propio de la gente (necesidades), 2º en la valoración realista del poder estructural, 3º la organización y movilización de la población..
El método propuesto por Alinsky parte de las siguientes premisas: 1º) Los pobres (negros, marginados) mantienen una actitud de apatía y dependencia, que significa una represión de sentimientos como efecto de un sentimiento de impotencia, de inermidad. Por ello es necesario movilizar esos resentimientos, exacerbarlos, más nunca suavizarlos. 2º) El proceso de exacerbar los resentimientos se realiza en base a intereses propios y a la determinación de necesidades sentidas. 3º) Hay que organizar a la gente para que adquieran poder para cambiar su situación. Alinsky define el poder, como “la capacidad de actuar a favor de metas” 4º) El conflicto y la controversia son inevitables. 5º) El poder se logra por medio de la acción directa (demostraciones “sit-ins”, ocupación de lugares públicos vedados para la gente de color; huelgas; campañas de empadronamiento de votantes, manifestaciones, boicoteo. 6º) Si no hay controversia los problemas no son candentes y entonces no vale la pena trabajar para organizarse. 7º) Este criterio está referido al uso de las estadísticas. Alinsky dice “algunas personas utilizan las estadísticas como el borracho emplea el poste de alumbrado, para apoyarse y no para recibir la luz que viene de arriba”. 8º) Es fundamental conocer a los líderes y la forma de ejercer el liderazgo. 9º) Importa saber el número de miembros de las organizaciones, si hay una base popular o si se trata de una estructura integrada por pocas personas. 10º) No se moviliza a cantidades de personas por simple voluntarismo o altruismo. Es necesario que la organización y el programa se realice en base a intereses reales y concretos. (Chartier R. 1972).
El proceso metodológico de organización comunitaria parte de la invitación formulada por una comunidad a la Fundación, para intervenir en esa realidad. La primer tarea consiste en identificar las necesidades y las pautas de interacción de la comunidad. La observación fue el método utilizado en sus trabajos del barrio Back-of-the-Yards de Chicago. El segundo paso es la movilización de personas y grupos, el reclutamiento de líderes y la formación de una organización propia de la comunidad y con raíces en ella. La experiencia de Chicago muestra a Alinsky reclutando líderes de grupos étnicos hostiles entre sí: servios y croatas, checos y eslovenos, polacos y lituanos, convocándolos en base a intereses y necesidades comunes y conformando una “organización de organizaciones” constituidas por todos los sectores de la comunidad.
Como herramienta para lograr el poder local, Alinsky dice que: “La organización debe ser utilizada, en todas las formas posibles, como instrumento educativo; pero la educación no significa propaganda. La verdadera educación es el medio por el cual los miembros de una comunidad descubren el sentido de sus relaciones como individuos con su organización y con el mundo que ocupan (...). Cuando no media un proceso de aprendizaje, la construcción de una organización se convierte en el simple reemplazo de un grupo de poder por otro”. 7 (Alinsky, 1971:124-125)
En una tercera etapa se realiza un nuevo análisis de situación, de comprensión de los problemas y de los recursos disponibles para enfrentarlos. En una cuarta etapa se planifican los objetivos y se determinan los blancos a alcanzar.
En resumen el método de organización comunitaria de Alinsky se orienta a realizar un análisis realista de situación, formación de líderes y participantes por igual, creación de una organización autóctona y planificación de objetivos a alcanzar. Las tácticas de acción directa son siempre acompañadas de negociación (aplicación de fuerza-negociación tendiente a llegar a acuerdos). La IAF pone en marcha un proceso y se retira, lo que hoy llamamos sustentabilidad del proyecto.
En Reglas para Radicales (1971) dice: “Las tácticas significan hacer lo que tú puedas con lo que tú tienes. Las tácticas son aquellos actos conscientes y deliberados por los cuales el ser humano vive con los otros y se ocupa del mundo que lo rodea. En el mundo de “dar y tomar”, las tácticas son el arte de cómo tomar y cómo dar. Aquí nuestra preocupación es con la táctica de tomar; cómo los que no tienen pueden quitar el poder a los que tienen”.
Las reglas que elabora, se orientan a la acción política y a ganar poder en la comunidad. Reglas cómo “Nunca pongas en práctica una experiencia que no conoce la gente, pues el resultado es confusión, miedo y retirada” o “El ridículo es el arma más potente del hombre” muestran orientaciones prácticas para la labor organizativa.
Otro tanto se desprende de las “máximas de la política digna”, “Nunca des a un burócrata la oportunidad de decir no”; “Un movimiento exitoso se cuida a sí mismo” o “En momentos de crisis, la iniciativa es realizada por aquellos que están mejor preparados”.
3. EL METODO DE ESTUDIO-ACCIÓN DE O. FALS BORDA 8 (1972)
Compromiso político 9 y teoría e investigación sociológica se unen para conformar la “ciencia comprometida” a favor de los denominados “sectores populares” (en el enfoque del autor y de la realidad colombiana, el campesinado y proletariado rural). Este compromiso lleva a replantear el método de investigación y a orientar el producto del conocimiento científico.
Fals Borda postula el método del estudio-acción, el que mas tarde se denominará investigación acción participativa (IAP), como praxis frente a los problemas derivados de la dependencia, la acción imperialista y la explotación oligárquica.
Los años 60 son una época de reorientación intelectual en las ciencias sociales. Fals Borda postula el empleo de técnicas de observación participante y de observación por experimentación (Participación-Intervención) que conllevan la implicación del investigador en la realidad y en los procesos sociales.
“Inicialmente, la inserción se concibió como un paso que implicaba no sólo combinar las dos técnicas clásicas de observación ya mencionadas, “sino ir más allá para ganar una visión interior completa de las situaciones y procesos estudiados, y con miras a la acción presente y futura. Esto implica que el científico se involucre como agente dentro del proceso que estudia porque ha tomado una posición a favor de determinadas alternativas, aprendiendo así no sólo de la observación que hace, sino del trabajo mismo que ejecuta con las personas con quienes se identifica” (2) 58.
“En otras palabras la inserción se concibe como una técnica de observación y análisis de los procesos y factores que incluye, dentro de su diseño la militancia dirigida a alcanzar determinadas metas sociales, políticas y económicas.... Al mismo tiempo la inserción incorpora a los grupos de base como “sujetos” activos – que no “objetos” explotables – de la investigación, que aportan información e interpretación en pié de igualdad con los investigadores de fuera. Así, el compromiso viene a ser total y franco entre estos grupos.” (1)
En Reflexiones sobre la aplicación del método de estudio-acción en Colombia (1972) Fals Borda distingue dos dimensiones del método. Una primera dimensión en que:
1. Se produce ciencia como hecho natural de la conciencia social.
2. Se eligen temas y enfoques adecuados a nuestra conciencia de los problemas.
3. Se determinan los grupos claves de referencia.
4. Se actúa en consecuencia.
Las técnicas de inserción profesional son la participación-intervención (Inserción cercana a como lo concibe la antropología tradicional); la activación (Inserción estratégica); la incentivación o agitación táctica (Observadores militantes) y la recuperación critica.
En una segunda dimensión del método, desaparece la inserción profesional, para dar lugar a la conformación de equipos políticos-científicos.
En un apartado del mencionado documento Fals Borda dice que “Los fundamentos de la escuela del conflicto, como se sabe, parten de Heráclito y Polibio, van al mundo árabe con Ibn Khaldun, vuelven al occidente con Hobbes, Hegel y Marx, y pasan últimamente al oriente con Mao y Giap, entre otros.” Encuentra útil la lectura de Simmel, Coser y Schaull. La sociología marxista del conflicto, así como la naturaleza de la dependencia (Teoría de la dependencia y de la organización popular que enfrenta esa situación) son utilizadas y analizadas en términos de la realidad colombiana y latinoamericana. O. Fals Borda refiriéndose a estos marcos teóricos menciona las obras de Ernesto “Che” Guevara, Régis Debray, Hugo Blanco, Maringhela, Pablo Gonzalez Casanova, Aníbal Quijano, Rodolfo Stavenhagen, Fernando Enrique Cardoso, Theotonio dos Santos, André Gunder Frank, Enzo Faletto, Francisco Weffort, Octavio Ianni, Florestan Fernández, Camilo Torres, Juan Friede, Germán Guzmán. (1) 11.
CONCLUSIONES:
Las metodologías estudiadas ponen énfasis en la necesidad de partir del estudio y análisis de las necesidades e intereses sentidos por la gente. Se alejan de los marcos lógico-positivistas, para poner énfasis en la combinación racionalidad-intuición, conocimiento científico-conocimiento popular.
El conflicto asume una función positiva en la resolución de los problemas, alejándose así de los paradigmas que procuran minimizarlo o evitarlo.
La teoría científica resulta importante y es una excelente herramienta para lograr cambios sociales. La conocida frase de Kurt Lewin “No hay nada tan práctico como una buena teoría” parece fundamental a la hora de realizar la intervención. En ese sentido los modelos analizados muestran sustentarse en marcos teóricos diversos. Más la intervención social que se realiza se centra en la pericia del trabajador social, en el “arte”, en la comunicación y dialogicidad con la gente.
La observación en su tradición antropológica y sociológica es una técnica que se privilegia frente a otras, como la encuesta, la estadística, que tienen un papel secundario o se consideran contraproducentes.
El papel del investigador es el de ser un agente activo y participante. En la investigación participativa existe siempre un involucramiento de la comunidad, en cada una de las etapas del proceso de investigación. La investigación tiene una doble función, por un lado es una técnica de investigación, pero a su vez es una práctica política. Lo que interesa en sí es el proceso socioeducativo de las personas, el grado de autonomía que adquiere la gente, su nivel de conciencia y la posibilidad de integrar el potencial de conocimiento y creatividad de la cultura popular, junto al hecho de que la comunidad se organice y se movilice para alcanzar nuevas metas.
Me parece importante una última reflexión. La intervención comunitaria, puede orientarse hacia la autonomía y desarrollo de las personas; puede orientarse a fortalecer la democracia, como puede servir para manipular, disciplinar y/o ejercer control social, cohesión, coerción. Las prácticas clientelísticas, cientificistas son también algunas de las modalidades que asumen hoy los proyectos de intervención comunitaria que se realizan desde diferentes ámbitos institucionales y desde las diferentes disciplinas. Sí se puede afirmar que la intervención social comunitaria, sólo puede sustentarse en regímenes democráticos, que deseen superar procesos psicosociales y culturales que instalan o activan formas autoritarias.
Paper escrito para la Revista Margen de Argentina. Portugal, Septiembre de 2002.
NOTAS
1. Whittington y Holland (1985) y más tarde D. Howe (1987) desarrollaron una clasificación que ésta basada en los trabajos sociológicos de Burrell y Morgan. Clasifican a las teorías del trabajo social según las posiciones filosóficas acerca de la naturaleza de la sociedad, que van de lo subjetivo a lo objetivo. Estas posiciones entienden a la sociedad como algo cambiante en un sentido radical o como un sistema regulado por interacciones sociales. (Enfoques de educación de la conciencia o revolucionarias). Sobre este análisis ver Malcom Payne (1995). Teorías contemporáneas de Trabajo Social. Una introducción crítica. Barcelona, España: Ediciones Paidos.
2. Kurt Lewin nació en Prusia. Realizó estudios de biología y de medicina en Freiburgo, Munich y Berlin. Se doctoró en 1914 con Carl Stumpf, psicólogo de la llamada “escuela austriaca”. En 1933 perseguido por el nazismo se radicó en los Estados Unidos, donde dictó clases como profesor visitante en la Universidad de Stanford y luego en la de Cornell. Pasó luego a trabajar en el Departamento de Bienestar Infantil de la Universidad Estadual de Iowa. En 1944 como director del Centro de Investigaciones de Dinámica de Grupo del MIT – Instituto de Tecnología de Massachussets realizó esfuerzos experimentales para modificar la conducta en situaciones reales y desarrollar la teoría de la conducta en grupos y organizaciones. . Tuvo una especial preocupación por mejorar la condición humana, por las minorías y los judíos, así como por la democracia. Tuvo influencias de Cassirer y de la psicología de la Gestalt (Koffka, Köhler, Wertheimer)
3. J. Bernardo Jiménez-Dominguez, (1991) Investigación Ante Acción Participante: Una dimensión desconocida. En: Maritza Montero (1994) coord. Psicología Social Comunitaria. Teoría, método y experiencia. Guadalajara, Jalisco, México: Universidad de Guadalajara. p 127. Ponencia presentada en el Simposio Construcción y Crítica de la Psicología Social, durante el XXIII Congreso de la SIP, San José de Costa Rica, 7-12 de julio de 1991.
4. Sobre este aspecto se sugiere leer Norman A. Polansky (1966). Metodología de la investigación del Trabajo Social. Madrid: Euramérica. Título del original: Social Work Research. New York: University of Chicago Press. 15-70.
5. Jiménez Domínguez, J.B. Ob.cit. 127-129.
6. Saúl Alinsky fue un organizador comunitario norteamericano, egresado de la Escuela de Sociología de Chicago como criminalista, lideró el movimiento para que las comunidades consigan poder a través de la acción colectiva, anticipándose a teorías contemporáneas de participación y democratización ciudadana, como el Empowerment-Methode. Alinsky se encuadra en la tradición del “radicalismo” de izquierda norteamericano y del pensamiento sindical de la década del 30-40. De origen judío, participa de las luchas por los derechos sindicales de la época. Director Ejecutivo de Industrial Áreas Foundation (IAF) en el año 1938 organizó en Back of the Yards Council al vecindario y trabajó luchando por mejores casas, empleo y seguridad. Su trabajo de organización se centra en los problemas urbanos, cómo la vivienda, el transporte, la segregación racial de la población negra, la lucha por los derechos civiles. En 1940 con la IAF, comenzó a organizar a poblaciones en las principales ciudades de Estados Unidos, desde los getthos negros de Rochester hasta los barrios mexicanos de California.
Elaboró protestas teatrales imaginativas que ridiculizaban el poder y que forzaron a los políticos de muchas ciudades a negociar con los pobres y con los grupos minoritarios, cuyas protestas habían previamente sido desatendidas. En 1946 trabajó con los líderes laboristas, sindicalistas y con la iglesia católica en una huelga realizada en Chicago. Escribió numerosos artículos sobre protesta social y organización comunitaria. Se toma del reportaje realizado a R. Chartier (1972) su mejor definición acerca de quién es él: “Cuál es el significado de la vida ? No sé. Sé una sola cosa: Voy a morir... Una vez que se acepta eso uno está libre para vivir. Como decía San Francisco “al morir nacemos a la vida”. No me preocupo por el “status” o “prestigio”. La vida me interesa profundamente; estoy impulsado por el sentimiento de la injusticia, estoy convencido de mi propia muerte... y es precisamente por esto que estoy libre para luchar, libre para vivir”. Y en el prólogo de su libro Reglas para radicales (1971) dice: “La actual generación quiere lo que todas las generaciones han querido siempre – un significado, un sentido de lo que el mundo y la vida son – una oportunidad para esforzarse por conseguir alguna clase de orden.”
7. Cita tomada del trabajo de Gustavo Wilches-Chaux, El sentido de la participación. Memorias del Tercer Seminario Internacional HABINET sobre Participación Comunitaria, que fuera organizado por el Centro de Estudios del Hábitat Popular (CEHAP), Medellín, Colombia, 18-22 de noviembre de 1991.
8. Orlando Fals Borda, realizó estudios de sociología, alcanzando el grado de Doctor en Sociología, Ph. D en la Universidad de Florida (Estados Unidos) en el año 1955. Realizó el conocido estudio de la Vereda de Saucio (Colombia) entre los años 1950-52, reproducido en el libro Campesinos de los Andes. Realizó trabajos en el CINVA – Centro Interamericano de Vivienda (Colombia) y en el IICA – Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas, de Turrialba (Costa Rica). Fundador y Decano de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia (1959). Fue Director de la Rosca de Investigación y Acción Social de Colombia entre los años 1970 y 1975, entidad fundada por él conjuntamente con dos intelectuales colombianos Castillo y Libreros, los tres presbiterianos. En el Simposium sobre Política de Enseñanza e Investigaciones en Ciencias Sociales, realizado en marzo 19-24, 1972 en Lima, Perú, organizado por la UNESCO y la FLACSO – Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, presentó una comunicación sobre el tema Reflexiones sobre la aplicación del método estudio-acción en Colombia. En el año 1986 fue Director Encargado del Programa de Participación Popular, de la Oficina Internacional del Trabajo – OIT. Coordinador de Congresos Mundiales de Investigación Acción Participativa entre 1996-1997. Fue Presidente de la Asociación Colombiana de Sociología (1965-1966), Vicepresidente de la Asociación Latinoamericana de Sociología, 1961-64; Presidente del Consejo Latinoamericano de Adultos, Santiago de Chile, 1988-1990. Actualmente es consultor en Programas de Ordenamiento Territorial. El tema del compromiso político y de las responsabilidades de los profesionales en ciencias sociales, había sido analizado anteriormente por sociólogos y psicólogos sociales franceses. La revista Arguments, dirigida por Edgar Morin, en su número 25-26, Paris, 1º y 2º trimestre de 1962, publica en Vers une psycho-sociologie politique, una serie de trabajos sobre el tema. De estos textos existe en castellano, la publicación Psicologia Social y compromiso político. Responsabilidades actuales del profesional de la psicología. S.Moscovici, M. Pagès y otros, Buenos Aires, 1971, Rodolfo Alonso Editores.

miércoles, 2 de mayo de 2007

Reflexiones a cerca de la intervención en época de crisis

Por: Rosana Goñi.
“Cuando se habla de confusión, lo que casi siempre hay es confusos, a veces basta un amor, una decisión, una hora fuera del reloj para que de golpe el azar y la voluntad fijen los cristales del calidoscopio”.
Julio Cortázar, “El Libro de Manuel”.

“A todo el mundo le hace falta transformación, dislocación interna, liquidación de lo existente y renovación; pero nadie ha de cargar el peso sobre sus conciudadanos bajo el hipócrita subterfugio del cristiano amor al prójimo o del sentimiento social de responsabilidad y otros oropeles que encubren el inconsciente afán personal de poderío. La meditación del individuo sobre sí mismo, la conversión del individuo hacia el fondo del ser humano, hacia su propio ser, hacia su destino individual y social, es el principio para la curación de la ceguera que padece la hora presente. ”
C. G. Jung “Lo Inconsciente”.

“Cuando la mentira a todo precio acapara la palabra verdad, para hacerla entrar en su óptica, el hombre verdaderamente verídico se encuentra designado con los peores nombres”
F. Nietzsche “Ecce Homo”.

INTRODUCCION.
INTERVENCION, CRISIS Y VIDA COTIDIANA:
Reflexionar a cerca de la intervención en esta época de crisis no me es posible sin pensar en una situación social cada día más compleja, con emergentes y acontecimientos que se desarrollan en forma vertiginosa, con una gran mediatización que nos informa y deforma la realidad cotidiana, magnificando y priorizando hoy problemáticas que al día siguiente, a las horas, son devoradas por otras (del tema de la seguridad se pasa a los piquetes y las protestas gremiales, luego a lo económico, el riesgo país y las negociaciones con el FMI, finalmente todo esto es devorado por el riesgo de una tercera guerra mundial). Pero el panorama internacional pierde instantáneamente su primer plano ante la crisis del país, distintos presidentes van pasando al ritmo de “cacerolazos”, comentaristas televisivos de los multimedios explican y “defienden” planes económicos cuya duración es efímera. La mediatización a su vez exhibe impúdicamente temáticas sin analizar sus causas y correlaciones y corre tras el rating. Es así que millones de televidentes participan “en directo” de conflictivas íntimas de personas cuyas problemáticas trascienden la privacidad para invadir los espacios públicos. Al ritmo de los reality shows se siguen relatos, conflictos y dramas humanos transformados en “miserias humanas” mientras el psicólogo de turno mediático ofrece las interpretaciones del caso.
Los noticieros tienen el privilegio de transmitir las 24 horas por lo que cada tanto en horario de almuerzo o cena podemos encontrarnos con intentos de suicidios de gente desesperada o pedidos de “socorro” de delincuentes que han visto en los medios “el medio” de esquivar el gatillo fácil policial y de acceder a la “presencia” de algún funcionario judicial que les garantice sus derechos. No comparten esa suerte los condenados a muerte del primer mundo (cuyas ejecuciones son exhibidas a todo el planeta ) ni las víctimas del tercer mundo: mujeres adúlteras condenadas al apedreo, civiles inocentes ejecutados en medio de las guerras, familias de refugiados agonizando en algún barco que ningún país acepta recibir , padecimientos éstos que causan horror a los “civilizados” televidentes de las principales cadenas mundiales.
Todo esto pone al desnudo un mundo donde la vida es poco tomada en cuenta y otros intereses parecen siempre anteponerse a ella. Podría decirse que son tiempos en que la muerte, la vida, la farándula, la política, la ecología, la desocupación, las manifestaciones, la represión, la corrupción en todos los niveles de los sectores sociales, “los piquetes”, atentados terroristas, el fundamentalismo religioso y otros dramas cotidianos transcurren “en directo” en un infinito carrusel. La escritora Viviane Forrester cuando describe esta situación mundial señala: “Esta indiferencia por las masas de los sacrificados en vida no nos impide sentir algunos minutos de emoción cuando la televisión difunde las imágenes de sus desplazamientos, sus tormentos. Entonces damos rienda suelta a nuestra magnánima indignación, a la generosidad de nuestras emociones, al estremecimiento de nuestro corazón, bajo el cual subyace la discreta satisfacción de no ser sino espectadores. Somos testigos, somos gente informada. Rostros y escenas, multitudes de hambrientos, de deportados, masacres que llegan a nuestros cómodos sillones y sofás, a veces en vivo y en directo, por intermedio de la pantalla, entre dos tandas de avisos publicitarios” 1
Alfredo Carballeda sostiene que una problemática social se construye cuando hay preocupación en la opinión pública por la misma, cuanto está en la agenda de las políticas sociales y cuando es visible y palpable para la sociedad. Viviane Forrester al hablar de la problemática del desempleo y la exclusión afirma: “El desastre ha comenzado, eso es concreto. Su arma principal es la rapidez de su inserción, su habilidad para no provocar inquietud, para aparecer como algo natural que va de suyo. Para convencer a todos de que no hay alternativa. Para no dejarse entrever sino cuando la lógica que podría oponerse a su avance ha sido desactivada y rechazada, e incluso para refutar esa lógica” 2.
En un artículo publicado en Le Monde Diplomatique, París, titulado “Oximoron” en agosto de 2000, el subcomandante Marcos compara al mundo globalizado con una gigantesca pantalla de cine en la que se proyectan simultáneamente numerosas imágenes que suceden en cualquier rincón del planeta, él afirma que no “todos” están ahí, ni sabemos a ciencia cierta quien hace la programación y quien maneja el control remoto. “Y no se debe a que falte espacio en la pantalla, sino que alguien ha seleccionado esas imágenes y no otras” 3.
Los trabajadores sociales estamos insertos y a su vez debemos operar sobre esta realidad. Fuimos formados universitariamente para ello. “El trabajo social no sólo trata de investigar, comprender y explicar los fenómenos sino que interviene sobre éstos en la búsqueda de transformaciones que plantean direccionalidades definidas. Esta característica es la que muestra la mayor singularidad de esta disciplina” 4.
Son tiempos de crisis, y es inevitable que el dolor, sufrimiento y penurias cada vez más generalizado nos atraviese desde lo personal y trascienda las técnicas profesionales aprendidas (como la “disociación instrumental”), identificándonos cada día más con los “otros” y sus problemáticas, viéndonos ya no en relaciones asimétricas sino en espejo. A. Carballeda afirma: “Nuestra sola presencia en la institución hace visible lo social. ¿O estamos para tapar?”. Nuestras actitudes pueden ser pasivas, continuando inercialmente intervenciones normativas y tendientes a homogeinizar, o creativas, acordes a estos tiempos inciertos y de singularidad. Jorge Huergo dice “Asistimos a un espectáculo. Y todo espectáculo oculta lo inmostrable. Nuestro interés es iniciar una profanación: mostrar lo inmostrable, des-ocultar, des-encubrir ... En este anti-collage intentamos que entre en juego una suerte de “sensibilidad pensante” que llamamos conciencia estética, que -como dice Habermas- pone constantemente en escena un juego dialéctico entre ocultamiento y escándalo público” 5.
Aunque también es digno destacar que en este caos de acontecimientos, algunos hechos marcan el fin de determinados procesos y otros el comienzo. En este juego de extinción-nacimiento es muy difícil en la actualidad ubicar o definir una inserción profesional, dado que nos ha tocado ser testigos, protagonistas, hacedores de realidades nuevas. Las instituciones, las familias, el estado, están sufriendo transformaciones profundas. Hoy ya nada es lo que era, y el devenir es incierto.
La vida cotidiana de la mayoría de las personas, sus luchas por su sobrevivencia, sus dificultades, sus logros y sus fracasos, su “visión” de la realidad, se desarrolla en forma “a-sincrónica” con una realidad fabricada, “virtual”, mediática y transmitida desde los discursos políticos. Ramonet afirma “algo es verdad cuando todos los medios dicen que algo es verdad. Aunque sea mentira. Y una información verdadera puede ser pulverizada si varios medios importantes repiten al unísono que es falsa” 6.
Gran desafío para una intervención “verídica”: aportar verdades, ser verídicos aún cuando esto no sea lo que se pretenda desde las instituciones y esto nos coloca, sin lugar a dudas en un punto de reflexión constante a cerca de la “ética” de la intervención.
REFLEXIONES A CERCA DE LAS CUESTIONES ETICAS DE LA INTERVENCION.
No es posible abordar la temática de la intervención sin considerar el encuadre ético de la misma. Esto toma mayor relevancia si pensamos que la mayoría de los trabajadores sociales desempeñamos nuestras funciones en instituciones y/o organismos públicos (nacionales, provinciales o municipales). Nuestro empleador es el Estado, el Estado implementa las políticas sociales y provee los recursos. En estos tiempos de crisis y de políticas destructoras del estado, la cuestión es qué actitud adoptamos, con qué mirada observamos la realidad y la institución en la que nos desempeñamos. Se supone que el Estado debe garantizar la salud, educación, justicia, trabajo, vivienda, es decir derechos esenciales de los ciudadanos, y que estos derechos están amparados por la Constitución Nacional. La realidad nos demuestra que esto es en la actualidad una utopía, que derechos básicos y vigentes son borrados de un plumazo por decretos y leyes de emergencia, que por lo general son sancionados para “garantizar” a sectores privados la no pérdida de sus ganancias, aún a costa de la mayoría de los ciudadanos y del bien común.
Paulo Freire dice “hay una relación indudable entre asombro y pregunta, riesgo y existencia. Radicalmente, la existencia humana implica asombro, pregunta y riesgo. Y, por todo esto, implica acción transformación. La burocratización implica la adaptación, por lo tanto, con un mínimo de riesgo, con ningún asombro y sin preguntas” 7. Creo que estos conceptos adquieren vigencia hoy día en que sería prácticamente imposible una actitud “burocrática”, la realidad, la demanda, las instituciones están en permanente cambio que exige de parte nuestra una movilidad y flexibilidad permanente para dar respuestas adecuadas.
También es importante considerar, citando a Isca Salzberger-Wittenberg “lo que necesitamos con el fin de comprender mejor a nuestros entrevistados, no es un dispositivo mecánico que nos ayude a observar y escuchar, sino la capacidad de captar mediante nuestra sensibilidad qué significa ser como esa persona que tenemos delante, esforzándonos por superar las limitaciones impuestas por el hecho de ser distintos y estar separados de ella” 8.
Pensar en la ética de la intervención hace a su vez remontarme a mis inicios en la profesión, época en que uno vislumbraba posibilidades de progreso de una sociedad. Lamentablemente veinte años después el panorama es que no hubo mejoras, las brechas se agravaron, las estadísticas señalan aumento de la pobreza, concentración de la riqueza cada vez en menos sectores y las problemáticas sociales que esto conlleva. Pensar en lo ético es por lo tanto pensar que hoy, más que nunca, nuestra actitud debe ser crítica, cuestionadora, revalorizadora de nuestros roles, denunciante y activa en cuanto a crear nuevos espacios de intervención.
La realidad nos marca que hemos perdido espacios de acción sobre todos en los niveles grupales y comunitarios, muchos de ellos fueron ocupados por un voluntariado o una militancia política que hasta manifiesta equipararse a nuestra profesión (es común en las “manzaneras” su presentación en las instituciones a las que acuden a solucionar problemas barriales como “asistentes sociales”). Espacios perdidos incluso y ocupados por otras profesiones que intentan adueñarse y monopolizar técnicas comunes a varias disciplinas, (por ejemplo la mediación), supeditando la intervención del trabajador social solamente a un rol de mero auxiliar de otras profesiones.
Citando nuevamente a Sonia Severini “somos trabajadores sociales (“trabajadores” en verdad, hoy más que nunca) andando nosotros mismos, por la cornisa que asoma al precipicio de la exclusión”. “Pero qué hacer ante la realidad que nos sopla al oído el canto del escepticismo, de la muerte y de la nada?”. “Con pertinacia, obstinadamente, desde el compromiso que nos cabe como profesionales del trabajo social, asistiendo y resistiendo, reconstruyendo los fragmentos de solidaridad (que los hay), con la conciencia de que somos responsables de nuestros actos, pero también, y fundamentalmente, del mundo en que vivimos” 9.
Como diría el Zarastruta de Nietszche: “allá donde acaba el Estado, empieza el hombre que no es superfluo; allí empieza el canto de los que son necesarios, la melodía única e insustituible” 10. Siguiendo este pensamiento, allí donde la institución no tenga respuestas, muestre su debilidad y su vacío tal vez podamos encontrar un espacio creador por excelencia.
REFLEXIONES SOBRE CUESTIONES METODOLOGICAS DE LA INTERVENCION PROFESIONAL.
Para que haya intervención debe haber una demanda, es importante considerar:
Su origen (institucional o espontánea).
Definirla y encuadrarla (qué se nos pide, para qué).
Una vez definida analizarla a la luz de las competencia e incumbencias profesionales y también desde la perspectiva ética.
Aceptar la intervención o hacer las derivaciones pertinentes en caso de ser necesario.
Aceptada la intervención debe planearse la estrategia del abordaje, la planificación de la intervención, ¿qué técnicas se usarán, cómo, en qué tiempos?.
“Definimos, por lo tanto, la investigación como el proceso metodológico de descubrir, describir, interpretar, explicar y valorar una realidad prediciendo su desarrollo futuro según se intervenga o no”. “La necesidad de investigar puede surgir en nosotros, de otras personas o a pedido de una institución, por un problema dado o como requerimiento de un programa. Es siempre indispensable conocer los motivos de una investigación para poder precisar los términos de la misma (¿qué se busca mediante la investigación?, ¿cuál es el objetivo de investigar?, ¿qué uso se darán a los datos proporcionados por la investigación?, a fin de no hacer preguntas inútiles a la realidad y no dejar de lado, los postulados éticos y principios que guían el quehacer profesional” 11.
Margarita Rozas Pagaza sostiene que la metodología debe ser pensada como “una estrategia flexible, crítica y dialéctica” en contraposición a los métodos clásicos que veían la metodología como un proceso por etapas. También sostiene “denominamos proceso metodológico a la secuencia de tres momentos: inserción, diagnóstico y planificación, que generalmente se dan en la intervención profesional. Esos momentos se pueden recrear en el nivel individual, grupal y comunitario” 12.
Alfredo Carballeda plantea la intervención como un “dispositivo que va a articular lo “real” con lo subjetivo. De esa forma, la intervención se propone como algo que no transforma ni agrega, sino como un dispositivo que “hace ver” aquello que ese otro tiene. Este accionar es planteado como una posibilidad de construcción diferente a la que se presenta dentro del tiempo-espacio de la intervención. No se trata entonces de una acción de sujeción, o de control sino plantear la posibilidad de buscar puertas de salida o de líneas de fuga en relación a estratificaciones sociales opresivas” 13.
Según este mismo autor es necesario tener en cuenta que la intervención no es un episodio “natural”, se desarrolla en un contexto que tiene historicidad y esa historicidad le da significaciones propias, “en definitiva la intervención forma parte de un devenir clínico que hace actuar a ambas partes contractuales. Clínico también porque, a partir de una lectura, análisis o estudio de lo que surge de ella, se pretende generar algún tipo de transformación en relación a la situación que es presentada” 14.
Este punto de vista me parece muy interesante ya que la intervención planteada en estos términos, presenta el desafío de poder lograr modificaciones de concepciones aún arraigadas en las instituciones que intentan asignar a los trabajadores sociales roles en cuanto a estratificar grupos familiares a fin de definir quienes recibirán determinados recursos (en instituciones o servicios sociales proveedores de recursos, por lo general surgidas de políticas asistenciales fragmentadas), normativos o de control de personas o grupos familiares de riesgo (instituciones de abordaje jurídico), auxiliares de otras profesiones (instituciones que cuentan con equipo interdisciplinario). También la intervención pensada de este modo permite mayor posibilidad de evitar que los sujetos se estereotipen o cronifiquen en su demanda y las instituciones se burocraticen en sus funciones.
Ahora bien, así planteada la intervención profesional es innegable que exige un compromiso desde lo ético y una fundamentación desde lo teórico. A partir de lo cual se podrá lograr que la “mirada” de una problemática desde el trabajo social tenga el mismo reconocimiento que la del médico, psicólogo, sociólogo, o cualquier otro profesional de la institución. Podría extenderse a mi entender a nuestra intervención y a la de otras profesiones los conceptos de Pierre Bourdieu respecto a la Sociología “La sociología no puede nunca ignorar que la característica específica de su punto de vista es ser un punto de vista sobre un punto de vista. Ella sólo puede reproducir el punto de vista de su objeto y constituirlo como tal, resituándolo en el espacio social, si adopta ese punto de vista tan singular (y, en un sentido, muy privilegiado) en el cual es necesario ubicarse para ser capaz de tomar (en pensamiento) todos los puntos de vista posibles” 15.
Es nuestra tarea poder desentrañar los “puntos de vista” de los sujetos ante sus problemáticas, “los puntos de vista” de la institución a la que pertenecemos y nuestros puntos de “vista” surgidos desde el abordaje. De toda esta heterogeneidad de opiniones y formas de pensar pueden surgir “puntos de vistas” comunes que permitan encontrar soluciones .“La resolución de problemas, afirma Rogoff, no es una tarea cognitiva “fría” sino que involucra inherentemente la emoción, las relaciones sociales y la estructura social” 16.
Esta visión de la intervención, implica a su vez la inexistencia de posibilidad de que se establezcan relaciones asimétricas de dominio del otro. “Los dominados, como suele notar Bourdieu, están usualmente condenados a dichos dilemas, a elegir entre dos soluciones, las cuales, cada una desde cierta perspectiva, son igualmente malas” 17.
En cuanto a las técnicas de intervención, considero de importancia vital la entrevista (domiciliaria o en sede). También son útiles la incorporación y lectura de los antecedentes (expedientes, historias clínicas, legajos, etc.).
En determinados casos son muy útiles también las entrevistas con profesionales y/o instituciones que han trabajado o intervienen en la actualidad con la problemática. “El uso de las técnicas está orientado por el objetivo de conocer el ámbito espacial y social en el que se desarrolla la intervención profesional. Ese conocimiento está referido, sobre todo, al eje de la intervención formulada como la relación sujeto-necesidad, que se llenará de contenido a través de los datos que se obtengan de la realidad particular y que serán luego analizados para planificar las acciones futuras” 18.
La entrevista con los actores sociales nos permitirá desentrañar la trama de la problemática que los aqueja. Su importancia radica en que permitirá reflejar su “singularidad”, cómo se define el sujeto ante la intervención, cuáles son sus necesidades, sus deseos. Qué sentimientos emergen, qué motivaciones guían sus acciones.
Es importante para una intervención interpretativa la observación no sólo del discurso del “ otro” sino de cómo el sujeto se presenta: “Probablemente no sea un mero accidente histórico que el significado original de la palabra persona sea máscara. Es más bien un reconocimiento del hecho de que, más o menos conscientemente, siempre y por doquier, cada uno de nosotros desempeña un rol... Es en estos roles donde nos conocemos mutuamente; es en estos roles donde nos conocemos a nosotros mismos” 19. Es interesante señalar que esta visión aparece en la literatura clásica. En un texto de Shaskepeare, “El Mercader de Venecia”, un personaje afirma :“¡El mundo! Yo tomo al mundo, Graciano, tal cual es, como un teatro en el que cada uno ha de representar un papel, y el mío es estar triste”.
A. Carballeda plantea que para el proceso de análisis de la intervención es importante contar con elementos interpretativos y uno de las vías de entrada para el análisis de la vida cotidiana de los sujetos “es el de la inserción del sujeto dentro de la vida cotidiana en términos de cultura de presentación” 20.
CONSIDERACIONES A CERCA DE LA ENTREVISTA DOMICILIARIA:
En mi opinión la entrevista domiciliaria (y hago hincapié en la palabra entrevista, dado que se trata de una intervención profesional y es a menudo conceptualizada institucionalmente de manera peyorativa con el concepto de “visita”) es una técnica valiosa en nuestro quehacer, pero no el único medio de intervención, pese a la identificación del trabajo social con ésta. Se trata de una técnica de mucha riqueza aunque invasiva de la intimidad de las personas. Por lo tanto, su instrumentación debe ser convenientemente evaluada y no debería abusarse de ella. Esto puede traer inconvenientes cuando la intervención está jurídica o administrativamente “ordenada”, pero no deja de ser un tema a reflexionar permanentemente y evitar actuar en forma automática.
Decidida su utilización considero importante definir correctamente el encuadre con los entrevistados. Esto implica presentación del profesional, motivos de intervención, acreditar pertenencia a la institución. En ocasiones es necesario trabajar ciertas ansiedades o resistencias. También considero importante que, si a partir de la lectura de los antecedentes o si in situ se constata alguna posibilidad de riesgo físico para el profesional habrá que actuar en consecuencia .Hay un pensamiento generalizado que la profesión en sí entraña riesgos y el trabajador social debe tomar esto como algo inherente a su trabajo cuando, en realidad todas las instituciones deberían tomar los recaudos de protección necesarios. También es importante que no caigamos en actitudes de “negación” del riesgo.
En una investigación realizada por el Centro de Estudios de la Federación Judicial Argentina, en la que se analizó la incidencia de enfermedades nerviosas y accidentes de trabajo de trabajadores que realizan tareas en la calle en zonas de riesgo de la Provincia de Buenos Aires, se marca esta situación de falta de protección desde lo institucional, pero a su vez actitudes negadoras de los agentes “Los trabajadores minimizan el peligro de los accidentes, o de alguna manera lo consideran como parte del trabajo...Podemos señalar que para los Notificadores y oficiales de Justicia hay riesgos que devienen en accidentes. Lo mismo ocurre con la actividad desarrollada por los Asistentes Sociales. El empeoramiento de las condiciones de vida, las altas tasas de desocupación generan fuertes tensiones sociales y familiares. El Asistente Social, el Notificador y el Oficial de Justicia que hace cumplir una orden se convierten en emisarios de malas noticias y por eso son agredidos. Se convierten ellos mismos en víctimas, y sin quererlo en victimarios” 21.
Ingresar al hogar de las personas, es encontrarnos con el escenario que da cuenta de su modo de vida, pautas, hábitos y costumbres, algunas veces condice con su situación social y otras no. Así como los sujetos “se presentan” en su vida cotidiana, su hábitat también tiene características propias “de presentación” interesantes de observar. Por ejemplo, en los casos de patologías mentales, es frecuente encontrar estados de gran desorden, falta de higiene, ventanas sin reparación que dan sensación de encierro, descuido personal y de la casa.
En intervenciones de violencia familiar, son frecuentes las observaciones de roturas de puertas, paredes, electrodomésticos, vidrios, ocurridos durante estos episodios, huellas materiales importantes que dan cuenta de la agresividad existente. Estas observaciones son acompañadas de relatos que explicitan o describen sus causas “estas son las marcas de los balazos en las paredes”, “El agujero de la puerta lo hizo de una patada”, o “los muebles los rompió a puñetazos”. Muchas veces integrantes de estos grupos familiares en la sede de la institución intentarán sostener un relato que oculte este tipo de hechos o situaciones, que en entrevistas domiciliaras son develados.
Citando nuevamente a Goffman, este autor afirma que toda actuación se realiza en un espacio delimitado, o región. El señala la existencia de una región “anterior” en la que tienen lugar actuaciones regladas por el decoro, la cortesía, “modales” y una región posterior o trasfondo escénico el que puede definirse como “un lugar relativo a una actuación determinada, en el cual la impresión fomentada por la actuación es contradicha a sabiendas como algo natural” 22.
Estos conceptos son aplicables a entrevistas domiciliarias e informes institucionales, en los que como bien describe el autor, los actores intentan mostrar al profesional “lo mejor” de su hábitat y ocultar aquello que consideran que puede ser “cuestionado” por la mirada de éste.
Me ha ocurrido que en intervenciones institucionales, por ejemplo confeccionar un informe institucional de una clínica u hospital psiquiátrico, mientras los funcionarios judiciales mantienen entrevistas con médicos, director o pacientes, hay todo un movimiento de “trastienda” de limpieza, cambios de sábanas, frazadas, etc, cuando uno llega a las habitaciones todo está “demasiado” limpio, ordenado y oliendo a desinfectante.
También es habitual que grupos familiares con experiencias de intervenciones profesionales de “control” o “seguimiento” es decir típicamente normativas, se esfuerzan durante las entrevistas por demostrar un estado de orden, limpieza, cumplimiento de pautas ante el profesional, negación de problemáticas que la familia tiene por “temor” a respuestas “represivas” que ellos piensan que la institución tomaría en caso que el profesional tome conocimiento de las mismas. Esto lleva a prestar especial atención, a las “disrupciones” que describe Goffman “en otras palabras, debemos estar preparados para ver que la impresión de realidad fomentada por una actuación es algo delicado, frágil, que puede ser destruido por accidentes muy pequeños”. 23 Detectar estos accidentes, plantearlos en la entrevista, pueden centrar la misma en un marco de mayor sinceridad y veracidad.
CONSIDERACIONES RESPECTO AL REGISTRO:
Todos los autores coinciden en la importancia que tiene el registro. Este tiene un aspecto formal innegable, en cuanto a que es un requerimiento de la institución efectuar informes y presentarlos ante el requirente. Por lo general cada institución tiene modalidades de registro, llamado generalmente “informes socioambientales”, “Historia Social”, etc. Ahora bien, más allá de las cuestiones de forma que por lo general son bastante permanentes o estáticas hay un “contenido” que el profesional maneja o debería manejar sin interferencias. Y este contenido, basado en un accionar científico es el que puede permitir explayarse al trabajador social sobre sus puntos de vista, específicos y distintos a otras profesiones, sobre las realidades que aborda.
Registrar es el momento especial de la intervención en que , con toda una serie de informaciones recogidas ,a veces en un estado caótico en nuestra mente, se comienza a “armar el rompecabezas”, cada pieza suelta empieza a encajar, cada dato, gestos, relatos, actitudes, observaciones propias, antecedentes, comienzan a cobrar sentido puediendo plasmarse todo el trabajo realizado en un informe que da cuenta de las narraciones, análisis e interpretación, de la realidad estudiada. Esta realidad demuestra cada día que es necesario hacer hincapié en los datos cualitativos más que cuantitativos del registro.
A. Carballeda sostiene: “En la actualidad, las poblaciones sobre las que se aplican las políticas sociales dejaron de ser homogéneas, esta circunstancia muestra que por ejemplo, los datos cuantitativos que se utilizan en las historias sociales son cada vez menos relevantes”. “Se hace dificultoso comprender o dar cuenta de los acontecimientos actuales sin incluir la singularidad, es decir lo cualitativo”. “En otras palabras, aparece como necesario aproximarse a nuevas modalidades de comprender y explicar los hechos sociales, en cuanto a impacto de los mismos y sus posibles vías de resolución”. 24 Es así que este autor señala que esto implicaría pensar lo social desde una tradición sociológica compresivista (Weberiana), y a su vez esta visión cambiaría la noción de riesgo por la de vulnerabilidad 25
CONCLUSIONES.
En estos tiempos de individualismo, fragmentación social, de temor ante la inseguridad, de cuestionamientos de las instituciones en general por no dar respuestas adecuadas a las necesidades de la gente, creo importante destacar que no podemos hablar de intervención ideal sino posible.
Tal vez no puedan darse las respuestas esperadas, el diagnóstico al que arribemos en muchas ocasiones implicará el conocimiento de una realidad con una serie de necesidades imposibles de satisfacer sólo desde nuestra intervención. Entonces posiblemente esa sea la esencia de la intervención en esta época de crisis, echar luz desde nuestro accionar de esta imposibilidad de resolución ideal de problemáticas lo que no impide encontrar salidas alternativas o poder tener en claro el contexto que favorece su permanencia e inserción en la sociedad y esto hacerlo ver (mediante registros cada vez con mayor aporte de datos cualitativos) constantemente a la Institución en la que nos desenvolvemos.
Al decir del profesor Carballeda, el recurso más importante del trabajador social es “él mismo”, es decir que pese a las dificultades, las instituciones atiborradas de demandas, el crecimiento de la marginalidad, lo caótico que se presenta el escenario social, todavía podemos centrar nuestra esperanza en ese encuentro personal con los sujetos con los cuales trabajamos. “El trabajo social cuando aborda el tema de las necesidades como un aspecto de su campo problemático para la intervención, debe pensar que el objeto más elevado de la necesidad humana es el otro hombre” 26. Durkheim señala “la personalidad humana es algo sagrado, no se la viola ni se infringen sus límites, mientras que, al mismo tiempo, el mayor bien se encuentra en la comunión con otros” 27.
Por lo tanto podemos creer en esta época de transición en la utilidad de las redes solidarias, las cooperativas, el trabajo comunitario,o intervenciones relativas a la reducción del daño. Tal vez no podamos ayudar a resolver totalmente situaciones pero sí a encontrar alternativas que puedan hacer más humana la vida de personas que a lo mejor sientan que sus vidas ya no son dignas de ser vividas. “Es característico de culturas fragmentadas o en desintegración el ya no proporcionar satisfacción, el haber dejado de “hacer la vida llevadera”. 28
Es en este contexto, tan claramente descripto por V. Forrester, que estamos situados: “Sin embargo, en este sistema sobrenada una pregunta esencial, jamás formulada: “¿es necesario merecer el derecho de vivir?” Una ínfima minoría, provista de poderes excepcionales, propiedades y derechos considerados naturales, posee de oficio ese derecho. En cambio el resto de la humanidad, para “merecer” el derecho de vivir, debe demostrar que es “útil” para la sociedad es decir, para aquello que la rige y la domina: la economía confundida más que nunca con los negocios, la economía de mercado. Para ella “útil” significa casi siempre “rentable”, es decir que le dé ganancias a las ganancias”. 29
Es nuestra mirada surgida de ese encuentro con el otro la que puede permitir ver con claridad, allí donde lo caótico, vertiginoso u homogéneo quiera confundir o crear “confusos” nuestra presencia pueda permitir “fijar los cristales del calidoscopio”, cristales que están en un continuo movimiento pero que podemos detener un instante desde la intervención, todas las veces que sea necesario para “hacer visible” sus formas, infinitas y singulares. Y esa “singularidad” del otro pueda ser sentida y conocida por ese otro, que seguramente se nos presenta en la vida cotidiana desde la homogeneidad “soy desocupado”, “enfermo mental”, “ madre abandónica”, “mujer golpeada”, “adicto”, “menor en riesgo” Identificado con rótulos que los profesionales de ciencias sociales hemos contribuido a crear. Deambulando de institución en institución en busca de respuestas que no llegan (y tal vez no lleguen)
Instituciones en donde es diagnosticado, registrado, “numerado” en las estadísticas y abordado de un modo profesional e interdisciplinario pero tal vez no muy “verídico” en estos tiempos donde su singularidad debería ser la puerta de entrada de la intervención.
Llegó el momento de aunar esfuerzos por poner la mirada en la lógica que pudo haber favorecido la inserción y creación de estas problemáticas, es la única forma de comenzar a crear con los sujetos posibilidades de desactivación de esta lógica. Porque hay una lógica que las ha instalado, más allá de la voluntad o elección de las personas.
No debemos olvidar el contexto perverso que no sólo favorece su inserción sino que no tiene políticas para su prevención ni para su tratamiento. “Contra ello no hay otra arma que la exatitud y la frialdad de la verificación. La crítica es más espectacular pero menos drástica porque entra en el juego propuesto y acepta sus reglas, les da legitimidad incluso al oponerse a ellas. Resulta así que “desbaratar” es la palabra clave. Se trata de desbaratar la inmensa y febril partida planetaria cuyos premios nunca se conocen, ni la clase de espectáculo que nos brinda (o quien nos lo brinda) y detrás de la cual se jugaría otra” 30
Esto es muy importante, porque actualmente desde la intervención (no importa la institución desde donde se haga) sobrenada como problema esencial que trasciende y traspasa todo otra problemática la desocupación y esto hace que recobre importancia vital esta frase : “El mérito- mejor dicho, el derecho a la vida- pasa por el deber de trabajar, de estar empleado, que a partir de entonces se vuelve un derecho imprescriptible sin el cual el sistema social sería una vasta empresa de asesinato” 31
Los trabajadores sociales estamos constantemente padeciendo esta realidad con los sujetos que trabajamos, si bien es cierto que al abordar el tema del registro remarqué la importancia de consignar datos cualitativos, sin embargo hay un dato cuantitativo, que no escapa a nuestro accionar y que son las estadísticas oficiales del INDEC de desempleo y pobreza. Los datos elaborados en dicho organismo, más la información que nosotros podemos recoger en las entrevistas, permiten hacer registros en los que se consigne en forma certera y científica si los grupos familiares con los que intervenimos están bajo la línea de pobreza o de indigencia . Con lo cual podremos verificar situaciones de “vulnerabilidad” o “riesgo” y hacerlas “visibles” ante la institución. 32
Resulta interesante la visión de Gattino-Aquín “La tarea a nuestro criterio, consiste en convertir ese desencanto en fructífero: asumir nuevas identidades en los “otros”, implicará –más tarde o más temprano- asumir que podemos y sabemos hacer y decir con ellos nuevas cosas sobre ellos, al mismo tiempo que podemos lograr resignificaciones acerca de los sujetos con los que trabajamos, en relación a sí mismos y a los otros. Nuestro lugar podría ser “un no lugar” en la intervención en la medida que no seamos capaces de articular nuevas lógicas a las nuestras y hacer florecer desde nuevas raíces discursos y actos diferentes” 33.
Este es el desafío de la intervención en épocas de crisis, la creatividad, la incertidumbre, la conciencia “de que todo nuestro ser está atravesado también por las contradicciones que vemos en los otros”. Conciencia a su vez de que los aspectos importantes a considerar en la intervención, “generan más preguntas que respuestas”. 34 Desde una mirada integradora de estas preguntas, las nuestras y las de los actores, del escenario social, las instituciones, la incertidumbre producida por la impredecibilidad del momento actual, tal vez puedan surgir la posibilidad del encuentro con el otro de “las líneas de fuga” de la intervención posible.
Y en este espacio creador de la intervención podemos hacer nuestras las palabras del escritor Mempo Giardinelli :“ ... a no engañarse, aunque las autoridades y los empresarios, los millonarios y los pragmáticos no lo sepan, o no quieran saberlo, es tarea de los intelectuales darles dimensión humana a nuestras sociedades. A ellos sólo les importa lo concreto; nosotros sabemos de abstracciones.
De ellos se esperan los hechos que prometen y no siempre producen; de nosotros sólo hay que esperar palabras que detonen ideas, torrentes de palabras que son tan necesarias para designar la vida, para celebrar lo que aparenta ser impráctico pero es vital . Como las mariposas , que sólo tienen peso y trascendencia como celebración de lo casi inútil, pero cuya existencia es fundamental porque le ponen contrahorror a la vida”. 35
NOTAS
1 Viviane Forrester, “El Horror Económico”. Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires, 1997.
2 Op. Cit.
3 Marcos La dignidad Rebelde. Conversaciones con Ignacio Ramonet. Ediciones Le Monde Diplomatique. Buenos Aires. Agosto, 2001.
4 Alfredo Carballeda. “Lo Social de la Intervención”. Revista Escenarios.
5 Jorge Huergo, Notas para un anti-collage. Revista Margen.
6 Ignacio Ramonet; “Una Ecología de la Información”. Revista En Marcha. Febrero, 2002.
7 Citado por Ander – Egg, Esequiel. “Historia del Servicio Social”. Editorial Casa de la Cultura Ecuatoriana. Quito, 1971.
8 Salzberger-Wittenberg, Isca. “La Relación Asistencial”. Amorrortu Editores. Buenos Aires, 1970.
9 Severini, Sonia. Op. Cit.
10 Friedrich Nietzsche, “Así Hablaba Zaratustra”. Editorial Fausto. Buenos Aires. Febrero, 1999.
11 Rozas Pagazas, Margarita. Op. Cit.
12 Op. Cit.
13 Carballeda, Alfredo. “Lo social de la intervención”. Revista Escenarios. Escuela Superior de Trabajo Social.Universidad Nacional de La Plata. La Plata, 1996.
14 OP. Cit.
15 Citado por Javier Auyero en “La Política de los Pobres. Las Prácticas Clientelisticas del Peronismo”. Editorial Manantial. Buenos Aires, 2001.
16 Op. Cit. (Auyero, pag. 188)
17 Op. Cit (Auyero, pag. 190)
18 Rozas Pagaza Op. Cit.
19 Erving Goffman, “La Presentación de la Persona en la Vida Cotidiana”. Amorrortu Editores. Buenos Aires, 1997.
20 Op. Cit. (Carballeda)
21 Salud y Condiciones de Trabajo de los Trabajadores Judiciales Centro de Estudios de la Federación Judicial Argentina. Fundación Judicial Bonaerense. Buenos Aires Marzo de 1999
22 Goffman, Op. Cit. Pág. 123.
23 Goffman, Op.Cit.
24 A. J. M . Carballeda “ Nuevas Formas de la pobreza: Crisis y Administración de Recursos”. Boletín Informativo. Práctica de Trabajo Social.Consejo Profesional de Graduados de Servicio Social.
25 Carballeda. Op. Cit.
26 Pagazza Margarita.Op. Cit
27 Goffman. Op. Cit.
28.Lewis, O. “Antropología de la Pobreza”. Prólogo de Olivier la Farge. Fondo de Cultura Económica.México. Julio de 1975.
29 V. Forrester. Op.Cit.
30 V.Forrester. op. cit.
31 V. Forrester. Op. Cit.
32 En forma semestral el INDEC publica un boletín informativo de pobreza, en el que figura una canasta básica de alimentos y necesidades consideradas esenciales, con los datos que allí figuran y la conformación del grupo familiar con el que trabajemos, más sus ingresos, se puede establecer si dicho grupo está bajo los umbrales de la línea de pobreza o indigencia y a su vez “cuánto” ingreso necesitaría para llegar a los índices para superar dicho umbral.
33 Silvia Gattino Nora Aquin. Las Familias de la Nueva Pobreza. Ed. Espacio. Buenos Aires. Marzo 1999
34 Ob.Cit.
35 Mempo Giardinelli “El país de las Maravillas” Los argentinos en el fin del milenio. El Planeta.BsAs 1998.

Email: rosanago@sinectis.com.ar

La intervención en lo Social Hoy

Una visión desde las Políticas Sociales

Por: Alfredo Juan Manuel Carballeda/1998

1 Presentación:

El contexto del fin del siglo XX, puede ser comprendido como un período donde aparecen diferentes fracturas en cuanto a un determinado orden previamente constituido. Estas cuestiones ponen en escena una inmediata sensación de discontinuidad y perturbación ante la eventualidad de posibles cambios no del todo previstos. Los mismos, asociados a un incremento de la complejidad de la vida cotidiana, implican una mayor sensación de incertidumbre e imprevisibilidad, que se ratifica a partir de la pérdida de referencias y orientaciones.
Desde la perspectiva del sujeto, este contexto, caracterizado como de crisis, significa cierto nivel de conciencia o de percepción de que su existencia e identidad se encuentran amenazadas a partir de la eventual pérdida de espacios donde esta se construye. La desintegración de las instituciones, donde el individuo se socializa, por ejemplo, agrega una mayor sensación de angustia e imprevisibilidad.
La crisis de fin de siglo, puede también asociarse con la pérdida de las imágenes totalizadoras y de los relatos contenedores, sumados a un fuerte impacto en las formas de integración social.
Desde la perspectiva de las Políticas Sociales, es posible analizar esa crisis en la esfera de los estados- nación. Las políticas sociales, son una de las expresiones del estado, e implican un espacio donde se desenvuelve la práctica del Trabajo Social. En este trabajo, se tratará de correlacionar, esos aspectos, desde los impactos subjetivos y objetivos de la crisis del estado- nación, su influencia en la vida cotidiana y las nuevas perspectivas que se presentan a la intervención en lo social.

2- Algunos Interrogantes referidos a las Políticas Sociales y su impacto en la Intervención en lo Social:

La construcción y aplicación de lo que actualmente denominamos políticas sociales, tiene sus orígenes en el pensamiento de la Ilustración. La sociedad surgida del contrato, de donde el vínculo social resulta de una institución voluntaria y artificial, va a requerir, del mercado y del seguro social. El seguro social, surge como sustituto moderno de la solidaridad (Ronsanvallon, P). Desde esas nociones, es desde donde comienzan a esbozarse algunas categorías actuales como la de “ población de riesgo”...”Durante muchos siglos, una parte considerable de los responsables de la gestión de los riesgos de la disociación social, se cristalizó sobre dos grupos, representados por los mendigos y los vagabundos. Desde esa perspectiva, se desarrolló una serie extraordinariamente diferente de medidas, frecuentemente de inspiración represiva”... (Castel, R. Pp.7/8) Mas adelante y en el transcurso del siglo XX, con la conformación del estado de bienestar, la asistencia cumplió una función ideológica en la búsqueda de consenso con la finalidad de garantizar la relación dominación - subalternidad.
Pero desde una aproximación mayor, es posible visualizar que uno de los ejes que se mantiene a través del tiempo, vinculado con lo que desde el estado de bienestar se denomina Políticas Sociales, es trabajar en la construcción primero y en la acción después, sobre poblaciones homogéneas. Desde un punto de vista técnico, la construcción analítica de poblaciones homogéneas se relaciona con, poblaciones objetivo, las que cumplen con un conjunto de reglas y reciben cierto nivel de prestaciones adaptadas. Estas políticas sociales, son ejecutadas por personal especializado, generalmente por trabajadores sociales. Uno de los inconvenientes de esa concepción en la actualidad, pasa justamente por las características intrínsecas de esas “poblaciones”, que en otras palabras, ya dejaron de ser homogéneas. Apenas se percibieron estos cambios, apareció la noción de exclusión o se inventaron nuevas categorías analíticas como la de “ necesidades básicas insatisfechas”, “nuevos pobres”, etc., en la búsqueda de una mayor aproximación o de un último esfuerzo por caracterizar u ordenar aquello que se estaba diluyendo. Esto implicó un cambio que va desde la noción de riesgo a la de exclusión. La utilización del concepto de exclusión implica una serie de inconvenientes; por un lado los “excluidos” se definen por lo que “ no tienen”, en las diferentes categorizaciones, pero, a la luz de los acontecimientos políticos, económicos y sociales de la Argentina, ese “no tener”, implica una fuerte movilidad y de ninguna manera una ubicación estática dentro de un mapa social. En otras palabras, a las nuevas formas de la pobreza, se agregaron ahora una serie de factores dinámicos, relacionados con nuevas condiciones económico políticas, que hacen que esta se vaya acrecentando a través del tiempo.. Es decir, la exclusión de- construye por desagregación. Anteriormente y hasta la crisis del Estado de Bienestar, los diferentes estamentos sociales que servían para la elaboración de distintas categorías homogéneas (por ejemplo; diferentes nociones de riesgo), se construyeron por agregación y en un contexto, mucho más estático que dinámico.
Una forma de aproximarse a estas nuevas cuestiones es posible desde la interrogación acerca del sentido del Informe Social dentro del Trabajo Social. Este se construye a partir de datos cuantitativos. Los mismos, se relacionan con la idea de ubicara ese sujeto dentro de una determinada clasificación - de riesgo social -, a la que se incorporarán o sumarán diferentes acciones específicas. Si la persona tiene escolaridad, ocupación, cobertura social, vivienda de determinadas características, etc. En la actualidad esos datos no indican una situación ” estática “ de ese sujeto o de esa comunidad.
Los indicadores que forman parte de las encuestas sociales y que fueron mencionados mas arriba, hoy se desagregan en forma continua y dicen muy poco acerca de la situación social real. El hecho de poseer un empleo o ser propietario de una vivienda, pierde su significado clasificatorio, el empleo hoy está cargado de incertidumbre, las características de la vivienda en general pueden remitir a momentos de la historia de vida de esa persona de mayor estabilidad económica, la escolaridad no es una variable fundamental para la ubicación dentro de la sociedad, etc. En un trabajo reciente, P. Rosanvallon, plantea que en Europa se tienen cada vez más datos estadísticos vinculados con cuestiones sociales, pero a mayor desarrollo de la estadística, también existe una mayor crecimiento de la incertidumbre acerca de lo que está pasando en el seno de la sociedad. En otras palabras, no es posible dar cuenta de los acontecimientos actuales desde lógicas solamente sentadas en los datos cuantitativos. Este hecho es visualizado en la práctica del Trabajo Social, donde la confección de la Historia Social o de la encuesta Social, sirve para la obtención de recursos que cada vez están mas restringidos, y que pueden se útiles solo para la puesta en marcha de acciones de Política Social focalizada en lapsos de tiempo cada vez mas cortos y con una creciente desmejoría en la calidad de los recursos. En definitiva, las clasificaciones tienen dificultades, entre otras cosas, porque las diferencias no son estables. De esta forma es posible encontrase con la misma persona un tiempo después y probablemente la situación socioeconómica haya empeorado. La crisis de las Políticas Sociales y el producto de la aplicación sistemática de programas de ajuste, impactan de esta forma también en la práctica del Trabajo Social, en este caso desde su propia modalidad de registro.

3- Las Políticas Sociales dentro de la esfera de Estado y la nueva Sociedad.

En la Argentina, la emergencia del Estado Moderno, se vincula fuertemente con la construcción de la nación. La nación, necesita de un estado para constituirse como tal y para que su existencia continúe teniendo sentido.
La actualidad nos muestra un significativo impacto de la crisis dentro de la propia esfera del Estado. A los efectos del análisis es posible dividir esa crisis en dos planos diferentes. Uno de carácter cuantitativo, y que se relaciona con los aspectos económicos y políticos de ésta. El otro de carácter cualitativo, se inserta dentro de una crisis de sentidos, en cuanto a las propias estructuras del mismo. Ambas cuestiones, impactan en forma significativa en las Políticas Sociales. Además explican la emergencia del denominado tercer sector. Las Políticas Sociales, caracterizadas como residuales marcaron también la aparición del denominado Trabajo Social Alternativo. Con respecto al tercer sector, las instituciones pertenecientes a éste, son planteadas como posibles aseguradoras de la autonomía de la sociedad civil, sin dejar de lado las clásicas obligaciones del Estado.

4- Crisis del Estado desde una perspectiva Económico – Política

En el primer aspecto sobresale, el aumento de los problemas intrínsecos y extrínsecos del mismo. Desde la perspectiva de las Políticas Sociales, la concepción del gasto social como “blando”, implica un consecuente recorte, reducción y mantenimiento de mínimos mecanismos compensadores de problemáticas sociales. El vaciamiento presupuestario en la esfera del Estado, con su consecuente reducción de presupuestos, la disminución de los costos para su operación y hasta un impacto relevante en los insumos básicos necesarios para su funcionamiento. La política de descentralización de los servicios, sin un aporte económico sustantivo, hacen, dificultoso, por ejemplo, el desarrollo de políticas específicas de Salud o Educación. Desde una perspectiva mas, conceptual, los mecanismos de la acción social quedan supeditados a los diferentes planes económicos de ajuste intentando adaptarse a los mismos. Estas cuestiones, que se comparten en general con el resto de América Latina, llevan a una disminución de las Políticas Sociales y a una gran dificultad para administrarlas. Este proceso sostenido en el tiempo, trajo aparejado, entre otras cuestiones, la emergencia del denominado “tercer sector”. La modalidad de aplicación de las Políticas Sociales, se convierte así en focalizada. Esta crisis del Estado, reconoce factores externos. Los cambios políticos estructurales a nivel mundial, muestran que a partir de la década de los ochenta, los países industrializados aumentaron su concentración de capital, con el consecuente impacto en la concentración tecnológica, militar y política. Las nuevas formas de acumulación capitalista, dependen en menor proporción que en decenios anteriores de sus materias primas, por ejemplo Japón, redujo en los últimos 20 años, su necesidad de materias primas. En un automóvil, que sería el producto símbolo de la industria de los primeros 50’ años de este siglo, las materias primas representan del 30 al 40% del valor, mientras tanto, en un componente electrónico, si se quiere, producto símbolo de esta nueva época del 1% (Gheenno, Jean M. PP23).
El mundo del trabajo, a partir de una creciente automatización y robotización, ve sus variables de ajuste en las fuerzas productivas. A su vez, las últimas áreas de expansión en el espacio, tierra, y nuevas fuentes de energía, quedan supeditadas al control estratégico, político y militar de los países del Norte. Todos estos cambios, que comienzan a vislumbrarse desde fines de la década de los setenta, influyeron en forma significativa en la puesta en marcha de planes de ajuste de tono neo - liberal, según algunos datos, el resultado de éstos, es en términos económicos de una transferencia equivalente a diez planes Marshall en una década, desde los países del Sur hacia los del Norte. Las cifras del incremento de la pobreza en América Latina, son elocuentes al respecto. Pero, la pobreza, trajo aparejadas nuevas modalidades, que en el caso de la Argentina, se corren rápidamente hacia una conformación de una cultura signada por la sobrevivencia. Acontecimiento novedoso, para la estructura de un país que tuvo las mayores tasas de empleo de América Latina durante años.
Todas estas cuestiones, muestran un impacto en la esfera de la estructura del Estado - Nación. Históricamente, la aparición de los Estados – Nación, se relaciona con la modernidad y la emergencia del Estado de Bienestar, se vincula con la crisis económico política del fin del siglo XIX. Así el Estado, se presentaba, luego de la crisis del 30´ como un ordenador- integrador de la sociedad en todo el mundo. La noción weberiana del estado como territorio, que desde lo jurídico monopoliza el uso de la fuerza , también se encuentra atravesada por la crisis. Cabe preguntarse, en la geografía de los países latinoamericanos o africanos, hasta donde ese monopolio de la fuerza , puede ser realmente ejercido. Basta con pensar en las características de determinados barrios y geografías, se podría afirmar en todo el mundo, para ver que esa definición queda solamente anclada en lo jurídico, pero se aleja fuertemente de lo real. En el caso del Tercer mundo, la idea de Nación, no, solo, está ligada a la modernidad, sino que connota como motor del proceso de descolonización. Luego de la 2° guerra mundial, en especial, en Africa y Asia, la ecuación política indicaba; independencia = libertad. Tal vez, el requerimiento actual de los países del 3er. Mundo, se parezca más a la reivindicación nacional de los europeos del siglo XIX: se convierte en la demanda de la democracia ( Gheeeno J. M. Pp18)

5-Estado- Nación y crisis de sentidos

Desde una perspectiva mas relacionada con lo cualitativo, la crisis de sentidos del Estado se inserta en las reglas de la denominada globalización y la trasnacionalización de los asuntos mundiales. La concentración económica mencionada mas arriba impone una nueva circulación del dinero y la aparición, ya, desde mediados de la década de los setenta de un crecimiento relevante de las empresas trasnacionales. Estas, debilitan la estructura de los estados – nación, planteando esencialmente de una “lógica”, ahora relacionada con la eficacia, el rendimiento y la ecuación costo – beneficio, que incorporadas dentro de la esfera del Estado, el impiden cumplir con el mandato que la modernidad le había atribuido. El Estado, se convierte en un escenario, donde diferentes grupos económicos pujan por el poder. Así, el Estado deja de ser el centro homogeinizador de la política, entrando en un proceso de crisis que puede caracterizarse en tres aspectos; crisis de soberanía, crisis de legitimidad, y un fuerte proceso de desacreditación. La crisis del Estado, también puede pensarse en dos planos, por un lado como la crisis de un subsistema que padece solicitudes contrapuestas y por otro lado desde una perspectiva de crisis intrínceca. Cabe preguntarse, si el Estado, pierde su capacidad de integración social, ¿quién se encargará de resolver esta cuestión? .O, mejor, ¿quién llevará adelante las políticas sociales?. El optimismo neoliberal, vinculado al derrumbe del socialismo real y al desmembramiento de la URSS, planteaba que el mercado podía llevar adelante esos procesos. Hoy, a casi 10 años, de esos acontecimientos, vemos que la sociedad se encuentra cada vez mas fragmentada y desintegrada. Así, la crisis económica del sistema capitalista, a nivel mundial es una forma de producción estructural de marginalidad y exclusión. Las sociedades posteriores a estos acontecimientos son denominadas por Gilles Delleuze como “Sociedades de Control”, donde el marketing, signa casi todos los aspectos de la vida cotidiana,...” Ya no es un capitalismo para la producción, sino para el producto, es decir, para la venta o para el mercado....Nos hemos enterado que las empresas tienen alma, esa es sin duda la noticia mas terrorífica del mundo. El marketing, es el nuevo instrumento de control social y forma la nueva raza púdica de nuestros dueños. El control se ejerce a corto plazo y tiene una rotación rápida pero también es discontinuo e ilimitado ”.... (Delleuze, Gilles). El análisis de Delleuze, se apoya en la tesis que plantea la conformación de un nuevo orden mundial donde la sociedad disciplinaria que describiera Foucault en Vigilar y Castigar, se encuentra en la actualidad sobrepasada por una sociedad de control atravesada por el marketing. Un aporte en esta línea de pensamiento surge del texto “El crepúsculo del Deber” de Gilles Lipovetsky, quien denomina a las nuevas formas de la Acción Social como Beneficencia Mediática, a la que ubica en su origen en los EEUU, extendiéndose , esta a todo el mundo en los últimos años ...”Fiat, financia la restauración del Palacio Grassi en Venecia, American Express aporta su apoyo a la refacción de la Estatua de Libertad, Procter & Gamble se asocia con la UNICEF, a la calidad total de los productos se añade ahora la excelencia social de la empresa mecenas”...( Lipovetsky, Gilles pp.263/264). En la misma línea se pueden ubicar las campañas para la prevención del SIDA realizadas por Beneton o en el caso de nuestro país, las colectas de ayuda social llevadas adelante por diferentes canales de televisión. Esta irrupción de la lógica de la empresa, tiene un fuerte impacto mediático e influye obviamente en las ventas. Todos estos acontecimientos se presentan como novedosos, en cuanto, ya que, los ejemplos mencionados en cuanto a acciones de este tipo, eran clásicamente desarrollados desde la esfera del Estado. Los resultados de estas estrategias de empresa, se miden en la lógica del costo – beneficio y a partir del incremento o no de las ventas.
Pero también pueden incorporarse otros elementos de análisis en cuanto a la crisis cualitativa del Estado si la mirada se aproxima a los aspectos institucionales. Las circunstancias actuales y el avance de la lógica del mercado implican una serie de escollos para que el Estado lleve adelante sus intervenciones típicas. En la Educación, la crisis de la modernidad implica también una crisis de sentidos, la promesas Iliminista de que el saber enciclopédico otorga la libertad y las posibilidades de ascenso social hoy no se cumple, las escuelas primarias y secundarias, e incluso la Universidad viven en forma patética estas cuestiones. En el caso de la Salud, la construcción simbólica del Hospital o de las prácticas que se ejercen en éste hacen que los actores sociales que utilizan esos servicios, no los consideran tan confiables como en décadas atrás. El desarrollo de la tecnología médica vinculada con el lucro, y la presión de la industria del medicamento, fueron sesgando la accesibilidad de los sectores mas desprotegidos de la población. Se estima que en la actualidad, grandes porcentajes de la población mas castigada por la crisis, directamente ya no llega al sistema de salud, donde se encuentra con una serie de inconvenientes para la accesibilidad, que van desde el costo del pasaje para llegar al hospital, el arancelamiento encubierto o directo, y la realidad de no poder cumplir en términos objetivos con la indicaciones que desde el Hospital se prescriben. En el caso del sector Salud, esto se visualiza con claridad en la modalidad de consulta de quienes provienen de esos sectores. Se consulta cuando “ ya no se da más”, cuando la sensación mórbida de lo que ocurre en el cuerpo dejó de ser un síntoma, cuando lo que está ocurriendo en el proceso salud – enfermedad de ese sujeto , le impide llevar adelante su vida cotidiana en términos de sobrevivencia. En el caso de la Justicia, ls Tribunales de Menores, por ejemplo no dan abasto, en relación a, la cantidad de expedientes judiciales que tramitan, mientras que la intervención del Trabajo Social desde la perspectiva clásica de la administración de recursos en la actualidad se encuentra fuertemente condicionada. La intervención hoy desde el ámbito de la Justicia se transforma en muchos casos en una penalización de la pobreza, que culmina a veces mas en la complicación que en la resolución de aquello que se presenta como problema. Además la visión de la Justicia que se tiene en la sociedad, está fuertemente atravesada por el discurso mediático. Una cámara de Televisión funciona hoy casi como un Tribunal, mientras que el estrado judicial está plagado de sospechas. Es posible que en poco tiempo, la sofisticación de la computación implique una exclusión informatizada, donde accedan a la ciudadanía solo aquellos que figuran en los registros laborales o de consumo. No se trataría ahora de que desde el Estado se ejecuten acciones del denominado “control social”, la cultura del marketing, va mas allá. El control se transforma en autocontrol. No se trataría ahora de disciplinar al “otro”, sino tratar de quienes quedaron afuera, no invadan la sociedad, esta mientras en tanto se asemeja cada vez mas a una ciudad medieval, amurallada a través de dispositivos electrónicos y una policía especializada (privada) cuya función es no permitir el acceso de aquellos que quedaron afuera del modelo....”Foucault, situó a las sociedades disciplinarias en los siglos XVII y XIX, con su apogeo a principios del siglo XX. Dichas sociedades, procedieron a la organización de los grandes espacios de encierro. El individuo pasa sin cesar de un espacio cerrado a otro, cada uno con sus leyes; primero la familia, después la escuela, mas tarde el cuartel, luego la fábrica, de vez en cuando el hospital y eventualmente la cárcel, que es el espacio cerrado por excelencia “...(Delleuze, Gilles).
En la actualidad esos espacios de encierro se encuentran en crisis, al igual que las prácticas que se ejercen dentro de ellos, éstas generadas en la lógica de la modernidad y con una fuerte lógica disciplinar, también comienzan a carecer de sentido...” Las sociedades de control están sustituyendo a las sociedades disciplinarias “control” es el nuevo nombre que propone Burroughs para designar al nuevo monstruo, y que Foucault señalaba como nuestro futuro próximo...” Delleuze, Gilles). Pero, la crisis de los espacios de encierro, no implica una reforma , donde el consenso o el respeto por las diferencias los han sustituido, este cambio implica nuevas formas de coerción, que se expresan en la vida cotidiana. Las nuevas modalidades de control caracterizadas como suaves (ligth) y fuertes (hard), por la criminología crítica, se aplican a poblaciones diferenciadas. El sistema de la “probation”[1] y su aplicación en la Argentina, muestra cierta diferenciación de clases sociales en quienes se les aplica esa medida. La necesidad de pertenecer, de consumir, plantean una nueva relación con los objetos. Este nuevo fetichismo, explica en parte los fuertes procesos de fragmentación que sufre nuestra sociedad.
El “otro”, hasta hace poco, compañero de trabajo o vecino , se ha tornado incierto , y se presenta a veces como una amenaza, la relación con los objetos se nos propone como mas estable, aunque efímera, coincidiendo en cierta forma con las características hedonistas de la denominada sociedad “new age”.

6- Crisis y Vida Cotidiana

En el caso de la Sociedad Argentina, una serie de acontecimientos marcan fuertemente las relaciones sociales. El terrorismo de Estado, puesto en marcha por la última dictadura militar, que se expresa en 30.000 desaparecidos, muestra la impronta de un acontecimiento, que nunca había ocurrido en esa escala, pero ocurrió.
Esto implica, que si sucedió, podría volver a suceder, el terrorismo de Estado, se encuentra todavía presenta en la subjetividad de la población. Se expresa en la vida cotidiana y explica de alguna manera, parte de la situación de “despolitización”, de la sociedad o de la militancia social. El final del gobierno de Alfonsín, en medio de una crisis económica nunca vista, que se expresaba en una fuerte hiperinflación, también muestra otra marca en la subjetividad. Desde el discurso político, el primer gobierno democrático luego de la dictadura, frecuentemente apelaba a esos acontecimientos en la dicotomía “nosotros o la dictadura”, en la misma línea discursiva el gobierno actual planta un nuevo foco de contradicción “ nosotros o la hiperinflación”. Luego del terrorismo de Estado, la explosión de la economía, los nuevos elementos que aparecen en los últimos años, se relacionan con el desmantelamiento de la estructura del Estado,y la incertidumbre con respecto a la inserción en el mundo del trabajo.
Argentina, con una fuerte tradición estatista, iniciada en los primeros gobiernos de Perón, marca la singularidad de que el Estado, no fue solo un instrumento de la Política o un espacio de homogeinización ,el Estado en la Argentina a partir de sus intervenciones, las empresas estatales, etc., fue un fuerte constructor de la identidad. Ser trabajador de YPF, por ejemplo, no implicaba solo la ubicación en un puesto de trabajo, sino que también significaba una fuerte construcción de sentidos en cuanto a la tarea. Estas cuestiones, son fácilmente visualizables en los barrios obreros, que se construían cercanos a las empresas del Estado, la vida cotidiana se encontraba articulada con la empresa, los barrios de YPF – siguiendo con el ejemplo- se organizaban en tramas, donde la pertenencia y la construcción de la identidad, eran fuertemente ligadas a ese modelo. El barrio, la proveduría, el club, la sociedad de fomento, se construían desde una identidad que otorgaba otros sentidos desde lo simbólico al mundo del trabajo.
Por otra parte, la incertidumbre con respecto al trabajo, implica también nuevas formas de problematización de la sociedad. El significado de la palabra , en la actualidad no es el mismo, que diez o veinte años atrás. Si en aquellos años, trabajo era en parte sinónimo de estabilidad, pertenencia, socialización y hasta progreso; hoy trabajo es sinónimo de incertidumbre. El “ sentido aleccionador del desempleo”, hace que las demandas colectivas se transformen en individuales, no como forma de litigio, sino a través de la productividad o el presentismo, y menos aún como estrategia de lograr una mejor distribución del ingreso. Pero, también, tiempo, espacio, familia, escuela, universidad, organización popular, se encuentran atravesadas por estas nuevas cuestiones. El tiempo del día, ya no se ordena a partir de las ocho horas de trabajo y otras tantas para el esparcimiento y el descanso. La noción de tiempo que traen las nuevas formas de producción, alteraron ese orden, haciendo mella en la vida cotidiana y otorgando a la misma un sentido de sobrevivencia. El espacio, e este caso, desde una perspectiva barrial, ya no es algo que se expande, crece y mejora a través del tiempo . Los espacios barriales, se restringen, intentan reducirse y reproduciendo la imagen de la ciudad, están signados por el autocuidado y la no invasión de quienes están mas abajo en la estructura social. En la esfera de la familia, los procesos de matrifocalización, y la feminización del empleo, hace que los roles asignados por la cultura a los integrantes de la familia, también se encuentren en crisis.
Todas estas cuestiones, pueden ser leídas como fuertes impactos en la subjetividad y en la construcción de la identidad. Esta, además, se encuentra complicada a partir de la presencia de los nuevos discursos mediáticos y de los acontecimientos mencionados.
Es frecuente, observar en los denominados, barrios obreros, donde hasta no hace mucho tiempo, la cohesión pasaba por una misma pertenencia a un lugar de trabajo o aun gremio, que a partir del desempleo, y la nueva cuestión social, el vecino, que antes compartía con el otro ese lugar, compita ahora en una puja por la sobrevivencia.

7- Las formas actuales de las Políticas Sociales y las relaciones clientelares

El proceso de empobrecimiento vivido por la sociedad argentina de los últimos años, se presenta como novedoso. Lo mismo ocurre con la situación del desempleo, que en la actualidad es el mas alto de la historia.
Estas circunstancias, sumadas a la crisis del Estado y a la crisis de representatividad del espectro político, trajeron como consecuencia la reaparición del clientelismo político como práctica sistemática relacionada a los dispositivos de la Acción Social. Las Políticas Sociales Focalizadas, que se enuncian desde la “ la lucha contra la exclusión”, se transforman muchas veces en formas de clientelismo político. Desde una perspectiva weberiana (Peón, César P.99), el clintelismo político, se presenta como una forma particular de dominación. Pero, las relaciones clientelares, implican un universo a comprender en especial desde la práctica del Trabajo Social. Desde esa perspectiva, es importante generar instrumentos de análisis de las mismas, es especial en función del impacto de éstas en el tejido social, y en las formas organizativas a nivel barrial. Las relaciones clintelares se caracterizan por la desigualdad, la reciprocidad, y la construcción de “amistad”, pragmáticamente constituidas. Es decir, una especie de reconocimiento de las partes que ocultan el sentido instrumental. La relaciones clientelares, también se dan en un esquema de relación directa y en la mayoría de los casos personalizada. Una de las características mas sobresalientes en este proceso, se ubica en la reciprocidad táctica de las mismas, ratificando lo informal de la relación en términos de sistemas de códigos de sanciones, fuera del juego jurídico formal de la esfera del estado. Desde esta perspectiva, las relaciones clientelares , son constructoras de nuevas formas de <> de la identidad del grupo o barrio. De ahí, que frecuentemente desde la intervención en lo social, se presenten estas cuestiones con cierta dificultad para la comprensión y explicación de lo que está ocurriendo en el barrio, donde por ejemplo se ejerce la práctica. Reconocer la existencia de estas cuestiones, no implica, por supuesto, aceptar de hecho la situación o favorecerla, pero sí la necesidad de un esquema de análisis para acceder a los marcos explicativos – comprensivos de la trama barrial, desde una perspectiva de estudio de la dinámica cultural de la comunidad. El desafío para la práctica del Trabajo Social, pasa justamente por decodificar esas cuestiones, para poder intervenir sobre ellas, deconstruyendo la elaboración de significados, alejándose del relativismo cultural. También el clientelismo político, se presenta como dispositivo de una “maquinaria política”, donde, se organizan los votantes, se establecen las forma spersonalizadas de la asistencia, se ofrece ayuda a grupos, y se otorga protección (Peón, César. P.100). Nuevamente en esta esfera, sobresale la cuestión de lo informal . Desde la crisis de las Políticas Sociales y la falta de credibilidad en las acciones clásicas del Estado , la informalidad aparece como uno de los elementos mas sobresalientes y novedosos de este accionar , también como algo que se opone o elude la puesta en marcha de dispositivos burocrático – institucionales, que en general son vistos como complejos, dificultosos y con una fuerte dosis de incertidumbre, tanto en la posibilidad de obtener el recurso como en la calidad del mismo. Pero, otra cuestión clave en el análisis de las relaciones clientelares se vincula con el perfil de los referentes barriales que a veces llevan adelante esas prácticas, éstos son caracterizados desde una idea de vinculación pragmática con el poder, con los mecanismos burocráticos de éste, se insertan dentro de una lógica de utilidad, y poseen un posicionamiento diferente con respecto al resto de la comunidad. Nuevamente sobresale la cuestión de la reciprocidad, esta es móvil, tiene un alto carácter simbólico, e implica la aceptación implícita de un código. De ahí, la necesidad de acceder desde distintos planos analíticos al carácter simbólico, imaginario y real de las mismas.
Las relaciones clientelares son producto de determinada coyuntura económica, política y social, pero desde la perspectiva de las Políticas Sociales, también se puede afirmar que se construyen en gran parte como consecuencia de la focalización y de las restricciones presupuestarias. De ahí, que tal vez, no haya solo que interrogarse acerca del impacto material de éstas, sino también del impacto simbólico. En otras palabras, preguntarse como están actuando las políticas sociales focalizadas en el tejido social, como influyen en la construcción de la identidad del grupo y cual es el carácter coyuntural de las mismas. Este último punto se relaciona, nuevamente con el perfil de los referentes barriales actuales. Si en la década de los setenta, el perfil de referente barrial se relacionaba con alguien que respondía globalmente a las espectativas de la comunidad y que trataba de ir logrando objetivos a partir de colectivamente litigar con el poder establecido. La situación actual muestra, en general, un perfil totalmente diferenciado, que se relaciona con el pragmatismo y la relación personal y no colectiva con las estructuras de poder. La elección de los referentes barriales está hoy atravesada por esas cuestiones y signada por la cultura de la sobrevivencia. Al igual que en el resto de la sociedad, la fragmentación también se expresa en los barrios y las demandas muy lejos de ser de tipo global, se caracterizan por tener componentes puntuales que intentan resolver lo inmediato. Las mismas circunstancias se relacionan con la organización, a nivel comunitario y con la crisis de las Políticas Sociales.

8- Crisis de las Políticas Sociales y Organización Barial

Históricamente, el asociacionismo barrial en la Argentina desde principios de siglo y en especial en el Gran Buenos Aires, reconoce antecedentes en las primeras formas organizativas de poblaciones que por razones económicas fueron expulsadas hacia la periferia de la ciudad ubicándose en terrenos con poca o ninguna infrestructura y generalmente con una mala calidad en la ubicación (terrenos bajos, inundables, con parcelas pequeñas), los mismos se adquirían a través de sistemas de loteos y en general eran vendidos en cuotas. Obtenido el terreno, la familia se ubicaba en el mismo y paulatinamente iba construyendo la vivienda. La finalización de la misma, dependía de avatares económicos globales, y en la mayoría de los casos la construcción de la vivienda llevaba en el tiempo, todo el ciclo de vida de la familia que había comenzado la construcción. De ahí que la carga simbólica de la vivienda sea muy significativa. Esta se iba adaptando a los cambios en la estructura familiar, nuevas construcciones a partir del nacimiento de los hijos, lugar de recepción de familiares que migraban desde distintos puntos del país, etc. y también como una única vía posible de ahorro y de transmisión material hacia la descendencia. En la aparición de los primeros barrios a principios de siglo, podía ocurrir que se formasen cercanos medianamente a una fuente de trabajo. De esta forma, muchos barrios tuvieron una composición social y cultural heterogénea, en especial con respecto a la procedencia migratoria de sus integrantes. Los inmigrantes de ascendencia europea, traían en sus pautas la conformación de entidades mutualistas, así se construyeron primero en la ciudad, las sociedades de socorros mutuos, española, italiana, judía, árabe, etc. Pero, en los barrios la población era muchas veces heterogénea, de ahí que surgiera una nueva forma de asociacionismo relacionado con mejorar las características e infraestructura de los mismos. La influencia del pensamiento socialista y anarquista , hizo que muchas asociaciones se conformaran a través de bibliotecas o locales políticos. Las nuevas formas de asociación barrial, tenían ya avanzado el siglo la denominación de Sociedad de Fomento, allí, reproduciendo reproduciendo formas de organización modernas se conformaban comisiones directivas elegidas por el voto, que representaban, que representaban al barrio y colectivamente litigaban frente al Municipio. De esta forma se fue construyendo el asociacionismo barrial en la Provincia de Buenos Aires y en gran parte de la Argentina. Las gestiones de las sociedades de fomento se relacionaban con infraestructura (caminos, delimitación de calles, apertura de escuelas, dispensarios de salud, etc.), de ahí que en términos de construcción de la identidad un Centro de Salud, que fue producto de la organización barrial, tenga en líneas generales mayor inserción e identidad que una Unidad Sanitaria que llega al lugar a partir de programas elaborados desde el nivel central de la administración sanitaria. Esa forma de asociación se fue corriendo hacia la periferia, en la medida que se producían mas movimientos de población y se incrementaban las posibilidades de trabajo fuera de la ciudad o se mejoraran las comunicaciones para llegar a ésta. Hasta los primeros años de la década de los ochenta, las formas de asociación barrial siguieron por esos carriles. Pero, al iniciarse el recorte de las Políticas Sociales repercutiendo estas cuestiones en los presupuestos de los municipios, la “sociedad de fomento”, como modalidad organizativa fue perdiendo sentido. En otras palabras, cada vez mas se alejaba del mandato para el cual había sido construida, ya que año tras año la posibilidad de continuar o iniciar con el proceso de obtención de recursos ubicándose en una situación de mediación con el Estado, se restringe por razones presupuestarias o políticas, así estas formas organizativas, mas relacionadas con la modernidad, fueron perdiendo legitimidad. Justamente, a partir de la década de los ochenta, puede comenzar a observarse un asociacionismo barrial mas pragmático, preocupado por problemas puntuales, pero, paulatinamente alejado de las idea de “sociedad de fomento” o “unión vecinal”. La década de los ochenta, también trae nuevos acontecimientos en la sociedad Argentina que se vinculan con las tomas de tierras organizadas, emergiendo la imagen del asentamiento, este, en sus formas organizativas se alejaba de las modalidades “modernas”, circunscribiéndose muchas veces a “comisiones” que tenían el mandato de resolver cuestiones establecidas y muchas veces , luego de la resolución se disolvían. Las formas organizativas actuales se asemejan a éstas, si bien siguen existiendo las anteriores, se reproducen las “comisiones”, “pro- asfalto”; pro – guardería; pro- centro de salud, etc. De ahí, que también cambie el perfil de los referentes barriales y aparezcan organizaciones mas informales Estas, también pueden ser explicadas desde la fragmentación social, esta trae diferentes interpretaciones y lecturas de los problemas sociales. Existe una relación interesante entre la aparición de las Políticas Sociales Focalizadas y Residuales y estos acontecimientos, mostrando nuevas formas de organización que aún no han sido del todo estudiadas o comprendidas.

9-Crisis de las Políticas Sociales y Trabajo Social

La intervención del Trabajo Social, dentro de las Políticas Sociales en un contexto de crisis, se torna complicada y dificultosa, si el horizonte de la misma intenta solo cumplir con el mandato fundacional de la disciplina. Este, si se quiere, ligado a una tradición Durkheiniana, con su posterior actualización Parsoniana, se relaciona con la administración de recursos para compensar diferencias sociales y así prevenir situaciones de anomia. Las Políticas Sociales hoy, muestran una serie de inconvenientes que van alejando de hecho al Trabajo Social y a otras profesiones de su administración. Mas allá de esas cuestiones, las circunstancias actuales que rodean a lo social, hacen que se haga necesario incorporar otros “puntos de apoyo” y otras miradas alrededor de la intervención. La aproximación al universo de lo simbólico, a partir de la construcción social y subjetiva de éste, podría ser una vía de resolución. El Trabajo Social, necesita hoy profundizar el conocimiento de la realidad , desde diferentes puntos de vista, tal vez, centrando su mirada y su escucha en las circunstancias de lo micro, que rodean a ese sujeto que concurre a un servicio social.
Desde esta perspectiva, el Trabajo Social, se presenta como un dispositivo que va a interactuar en diferentes órdenes, planteando que hay cuestiones sociales que se ubican mas allá de lo que la institución o la Política Social, está planteando como relevante. Es decir, poniendo en escena lo que trasciende a la ley en una institución Judicial, o a los síntomas y signos de la gnosografía psiquiátrica en un Hospital, o en las relaciones clientelares que se dan en una comunidad. Además, los procesos de empobrecimiento y el impacto de la crisis, muestran en gran parte de la población que recurre a los Servicios Sociales un cambio significativo en las características que antes poseían.
Se trata de comprender y explicar lo social de cada situación, estudiarlo , analizarlo, centrando la intervención en la perspectiva del otro, que permita recodificar, redimensionar el discurso hegemónico, que cada sujeto porta al momento de la consulta para exponerlo y reconstruirlo junto con otros. De ahí la necesaria mirada hacia lo “informal”, hacia lo simbólico, lo subjetivo. La cuestión social hoy, muestra una situación de desafío para las prácticas, sean éstas pedagógicas, psicológicas o médicas, la impronta de las nuevas formas de lo social, se presentan como una serie de interrogantes a dilucidar. La crisis, tiende a fragmentar, pero también muestra que las fracturas que se producen son lugares donde es posible construir los espacios necesarios para la transformación. De ahí que crisis, implique también posibilidad.

Alfredo Juan Manuel Carballeda

Bibliografía
Carballeda, Alfredo J. La Intervención en lo Social. Art. Revista Escenarios.1997.
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[1] La probation, implica suspender el juicio cambiando la pena por un trabajo comunitario. En un trabajo de Massimo Pavarini, “Estategias disciplinarias y culturas de los Servicios Sociales”, publicado en la revista Margen N° 6 se desarrolla este tema.