<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7864804641118099170</id><updated>2011-04-21T10:58:35.736-07:00</updated><title type='text'>COMUNITARIA e INSTITUCIONAL</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7864804641118099170/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>cesare</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03239486897909299291</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>13</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7864804641118099170.post-6714079029189435944</id><published>2007-06-26T11:32:00.000-07:00</published><updated>2007-06-26T11:46:32.950-07:00</updated><title type='text'>COMUNICACIÓN ¿ALTERNATIVA?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt; Desde los años 60 y 70, lo alternativo en comunicación se ha entendido como “lo otro” a la comunicación dominante. Es aquella producción que surge de una gran cantidad de grupos sociales excluidos de los espacios de decisión y debate público en la sociedad, así como de los flujos de información que circulan masivamente. Las diferencias sociales, la exclusión, la concentración del poder en manos de unos pocos, se reflejan también en el ámbito de la comunicación. Estas desigualdades, y el contexto latinoamericano de ese momento, dieron lugar al nacimiento de múltiples experiencias de comunicación barrial, popular, participativa, local y contestataria.&lt;br /&gt;Según Mar de Foncuberta y Gómez Mompart, la denominada “comunicación alternativa ” “ha nacido a partir de sectores de oposición de izquierdas, por lo general organizados, que han necesitado buscar una alternativa a fin de encontrar un modelo de comunicación, o simplemente una práctica que sirviera a sus intereses ideológicos”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Pero, hoy, a comienzos del siglo XXI, si bien se conservan enormes brechas sociales, y prevalecen la inequidad y la exclusión, los retos para la comunicación son diferentes. La globalización, las tecnologías de la información, el surgimiento de otras culturas juveniles, la ruptura de las fronteras, de los estados-nación, el surgimiento del ciberespacio, han generado nuevos lenguajes y nuevas formas de apreciación de la realidad que nos llaman también a formas creativas de resistencia y de participación en lo público.&lt;br /&gt;A esa comunicación conocida como alternativa, popular, o de base le ha llegado la hora de replantearse.&lt;br /&gt;No se la puede seguir entendiendo como la comunicación que se hace de manera artesanal, dirigida a un público reducido, marginal, o en contra de los medios masivos. Las nuevas formas de relación demandan propuestas originales, que también puede n ser masivas, autosostenibles, e, incluso, rentables.&lt;br /&gt;El nuevo rumbo le apuesta a la conformación de una ciudadanía fortalecida, que participa de la construcción de la agenda pública, es veedora de la gestión pública. La comunicación se realiza con criterios de equidad e inclusión social.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;1. Comunicación sin apellido&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La comunicación que se realiza no se debe a la pregunta acerca de contra quién o contra qué se habla y se actúa, sino al tipo de mensaje que se propone, a la forma de expresarlo, y a lo que éste genera.&lt;br /&gt;Es una comunicación que considera al público, no como un receptor pasivo, sino como colectivos que pueden y deben ser también productores de mensajes. Son sujetos con los que se entra en relación, no grupos de gente a los que hay que revelar el camino a seguir, explicar lo que se debe decir, pensar y hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Comunicar no es tomar la voz para representar ni remplazar a los que no son visibles públicamente. Es abrir espacios para su expresión.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A tener en cuenta:&lt;br /&gt;-       Investigar los hechos, las comunidades y las culturas.&lt;br /&gt;-       Confrontar fuentes y opiniones.&lt;br /&gt;-       Consultar fuentes provenientes de diversos sectores sin quedarse únicamente con la versión oficial.&lt;br /&gt;-       Garantizar espacio para todos los grupos sociales.&lt;br /&gt;-       Relacionar lo que ocurre en las localidades con los niveles nacionales e internacionales y no conformarse con la información tradicional de agencias de prensa y comunicaciones oficiales.&lt;br /&gt;-       Indagar por lo que pasa en zonas semejantes en el mundo, sin restringirse a los países o regiones privilegiados por las transnacionales de la información.&lt;br /&gt;-       Destacar las acciones de la comunidad más que las de personas aisladas.&lt;br /&gt;-       Resaltar los liderazgos naturales, que no necesariamente coinciden con altos cargos y nombramientos.&lt;br /&gt;-       Hacer seguimiento a las informaciones y casos que se presenten.&lt;br /&gt;-       Encontrar la relación entre lo local y lo global, entre lo extraordinario y lo ordinario, entre los hechos puntuales y los procesos.&lt;br /&gt;Una propuesta de comunicación muestra la realidad desde diversas ópticas y puntos de vista para que la gente tenga la mayor cantidad de elementos de juicio para formarse una opinión. Ahora, la posición ideológica o política del medio se hace explícita en las secciones editoriales, de modo que quien recibe los mensajes conoce con claridad la opinión de quienes los elaboran. No tiene sentido repetir la historia de medios en los que se presenta una sola versión, la línea correcta, la que sí es.&lt;br /&gt;La comunicación es participación y no consumo, se refiere a sujetos sociales y no a consumidores o usuarios. En vez de estar al servicio de una ideología o de un interés económico particular, está al servicio del interés general y alimenta la esfera pública, al fomentar la circulación y confrontación de intereses privados que se hacen públicos, es decir, de todos, ¿Cuál es su objetivo? Generar un ambiente democrático en donde los diferentes grupos sociales estén representados simbólicamente y donde sus propuestas sean escuchadas. La comunicación es un elemento esencial para el desarrollo de las comunidades y para los cambios sociales.&lt;br /&gt;¿Cómo puede haber sistema democrático sin expresión de las minorías? Es importante que estos grupos se hagan visibles, expongan sus puntos de vista y los argumenten. También que se legitimen sus formas expresivas y de comunicación, reflejo de sus culturas. La comunicación debe aportar en la construcción de agenda pública incluyente. No es sólo cuestión de medios, es cuestión de procesos comunicativos, que generen diálogos sociales.&lt;br /&gt;Hacer comunicación es una opción de quienes van a producir los mensajes, más que una definición por población o número de ejemplares de una publicación. Es la apuesta por la expresión múltiple, diversa y creativa de las comunidades. Es promover la controversia de visiones en el escenario público. Es aportar a que la toma de decisiones que atañen a lo público sea transparente. Es ejercer control al poder tanto a nivel local y regional, como nacional. Es evidenciar los riesgos, consecuencias y oportunidades para el país de lo que sucede en el mundo. Es trascender el día a día, para dar cuenta de procesos, no sólo de hechos. Es construir democracia.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;2. Esas formas de comunicación que andan sueltas por ahí&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Las comunidades se comunican permanentemente. El combo de la esquina, el grafiti, la plaza de mercado, el parche, la reunión, el bar, la tienda, el bus, son lugares en los que se comparte el tema del día, se narran cuentos, se difunde el chisme... se teje la historia de la comunidad.&lt;br /&gt;Existen tantas formas de comunicación como comunidades hay: desde los espacios de encuentro de la vida cotidiana hasta las narraciones populares, la música, el teatro y las imágenes. También hacen parte de la comunicación los cuentos, las imitaciones, las exageraciones, los mitos y las leyendas.&lt;br /&gt;Ver estas formas de comunicación nos permite acercarnos a una población y conocerla, como si, al estilo indígena, pusiéramos el oído en el piso para saber lo que está pasando. En ellas se percibe la memoria colectiva, se expresa la creatividad, la rebeldía, los anhelos y los sentidos de la identidad popular. Quien está interesado en comunicar ideas, en hacer propuestas y generar movilización en una comunidad específica, debe fijarse en todas esas formas de comunicaciónque andan sueltas por ahí.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;3. Medios de comunicación comunitaria&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Los medios de comunicación comunitaria son espacios para promover interlocución, tanto al interior de la comunidad, como hacia fuera de ella. Estos permiten poner en relación a toda la localidad y tienen la ventaja de tener, en muchos casos, mayor credibilidad y legitimidad por sus contenidos y su lenguaje, cercanos a la gente. Aún cuando hay diversas modalidades de propiedad, participación, programación y funcionamiento, todos ellos tienen algo en común: la función social.&lt;br /&gt;La función social de los medios comunitarios parte “del fomento a la participación de las comunidades en las que se inscribe, de abrir canales para la expresión y circulación de la palabra excluida, de contribuir a la solución de los problemas más sentidos del municipio, de generar procesos de fortalecimiento de las identidades locales, sin perder la capacidad de dialogar con la diferencia”.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;[3]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Un tercer aspecto que define que un medio sea comunitario es que, de una u otra manera, se garantice que el interés común sea el protagonista, y que se puedan generar consensos productivos. Al hacerse escenario común, en el que confluyen distintos actores y puntos de vista, los medios de comunicación comunitarios tienen la posibilidad de ejercer el papel de tramitadores de conflictos sociales.&lt;br /&gt;La mayoría de estos medios de comunicación están ubicados en zonas de conflicto armado, en las que el papel de los medios ciudadanos se hace a la vez más significativo y más difícil de realizar. El conflicto enmudece y el silencio es la muerte de la democracia. Por eso, ellos son la posibilidad de darle un respiro al miedo y el aislamiento. Al mismo tiempo, el hecho de estar al frente de un medio que llega a muchos, los convierte en blanco de las presiones por parte de los actores armados y de los grupos de poder.&lt;br /&gt;Otra característica importante de los medios comunitarios es la participación. Esta no tiene un límite o un formato establecido; se da de diferentes maneras. Hay experiencias en las que la comunidad organizada participa en todo el proceso: es propietaria de los equipos, adjudicataria de la licencia, administra, define la programación y la produce. En otros casos, la participación es directa y la comunidad produce algunos programas. Algunas organizaciones hacen parte de la junta de programación de un medio de comunicación. Las llamadas telefónicas de la audiencia para hablar o concursar en programas específicos son otro ejemplo de participación. Como se puede ver, en la variedad está la riqueza.&lt;br /&gt;La sostenibilidad social es la razón de ser y el respaldo de los medios comunitarios. Paradójicamente, algunos medios no lo han entendido así, y tienen mínima relación con las organizaciones de base. Pero, ¿cómo conseguirla? Entre otras, con la participación de la comunidad, y la elaboración de un proyecto comunicativo que responda a las necesidades de todos y todas. Hay sostenibilidad social cuando la comunidad ha asumido el medio de comunicación como suyo.&lt;br /&gt;Los medios comunitarios deberían abrirse un espacio de reconocimiento social y político por parte de los diferentes grupos, fuerzas e instituciones que actúan en la comunidad. Que la gente los reconozca como una institución que favorece y construye la democracia. A pesar de las presiones que reciben por el hecho de vivir en medio de actores armados, hay experiencias importantes de manejo ponderado de la política, acceso a diferentes líneas políticas, y formas creativas para ejercer el periodismo en forma democrática y así adquirir credibilidad.&lt;br /&gt;Por las características mismas de estos medios, la sostenibilidad cultural debe ser una condición intrínseca: conocer la comunidad, reflejar su expresión, sus formas de vida, así como sus manifestaciones artísticas. En ellas debería darse a conocer las creaciones e intérpretes locales, teniendo en cuenta la diferencia de edades y de estilos. La programación debe responder, tanto en contenido como en forma, a la manera de vivir y relacionarse la comunidad.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#009900;"&gt;4. Cómo puede una organización utilizar los medios ciudadanos y comunitarios?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;Siendo los medios ciudadanos y comunitarios una herramienta para el desarrollo local, son una gran oportunidad para que las organizaciones pongan a circular los temas que consideran de relevancia para la comunidad y sus maneras de comprenderlos. En gran parte, la cobertura o no que hacen los medios de eventos y temas que manejan los sectores sociales populares depende de qué tanto las organizaciones se comunican c on ellos y establecen una relación adecuada.&lt;br /&gt;Relación de las organizaciones con los medios ciudadanos y comunitarios&lt;br /&gt;Son muchas las posibilidades que tiene una organización social en su relación con los medios de comunicación comunitaria, pues las organizaciones manejan un contenido importante para su programación. La relación de las organizaciones con los medios comunitarios debe ser cercana, para facilitar la creación de tejido social en la localidad.&lt;br /&gt;Aquí mencionamos algunas posibilidades de participación de las organizaciones en los medios:&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;1) Ser fuente de información:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; Tanto para radio, como prensa y televisión comunitarias, las organizaciones sociales son fuente importante de información. Las emisoras comunitarias suelen presentar programas noticiosos varias veces en el día, y los canales de televisión suelen tener un informativo diario. Cuando se va a realizar un evento, cuando sucede un hecho que trascienda a lo público, y cuando suceden en otras partes del país actividades o sucesos de relevancia, entre otras, son situaciones en las que las organizaciones deberían acudir a los medios comunitarios con un comunicado de prensa. Sólo cuando esto se ha hecho se puede de veras esperar que sea difundido, y hacer control social al medio en caso contrario.&lt;br /&gt;Otros espacios informativos se dedican a programas que tratan temas en profundidad. En ellos se puede proponer desarrollar los temas que trabaja la organización, especialmente cuando alguna coyuntura les da actualidad. Para esto se debe ofrecer a la emisora un material completo, con datos significativos, referencias de otras partes del mundo, puntos de vista y posibles personajes a ser entrevistados, locales y de otras regiones también.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;2) Tener un espacio en el medio:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; Cuando se tiene un espacio permanente en un medio de comunicación se genera la posibilidad de cautivar un público, al que se puede formar e informar. Tanto en medios impresos, como en televisión y radio, suele ser posible alquilar un espacio permanente. Esto le deja rentabilidad social a la organización, y rentabilidad económica al medio. Producir un espacio se puede dar de muchas maneras. Un ejemplo es cuando un/a líder de una organización social es autor/a de una columna editorial en un medio impreso. Otro ejemplo es cuando la organización gestiona, como una forma de alquiler, el espacio para producir un programa de radio o de televisión, o una página en un periódico o revista.&lt;br /&gt;En cualquier tipo de espacio al que se acceda, es la organización la que hace la producción del mensaje, es decir, pasa a ser directamente generadora de opinión pública. Adquiere mayor credibilidad cuando pone un tema en la esfera pública y lo analiza, no sólo desde su punto de vista, sino con invitados que puedan tener maneras distintas de entenderlo. Si la organización es capaz de generar debate, y participar en él sin privilegios, entonces sus opiniones y propuestas se hacen legítimas. Una opinión pública fuerte se forma a partir de la controversia, no de la influencia.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;a) Tener una página en un periódico o revista comunitarios:&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Para redactar un artículo vale la pena recordar que los medios escritos tienen una página dedicada exclusivamente a la parte editorial, en la que se escribe la opinión del autor en forma clara y abierta. Cuando se trata de un artículo inserto en la parte periodística, el periódico aclarará –seguramente- que es un espacio pago por una institución. Para su redacción, es bueno conservar la línea periodística, y dejar la opinión para el lugar que corresponde.&lt;br /&gt;Hay tantas maneras de escribir un artículo, como géneros periodísticos hay. Para esta situación, los géneros más apropiados son: entrevista, reportaje, crónica y encuesta de opinión, en la que se contraste diferentes maneras de pensar un tema.&lt;br /&gt;Entrevista: Este es un género bastante conocido por todos. Se aborda a una persona experta en un tema con preguntas que lo lleven a explicarlo. Como hemos insistido, la credibilidad de una organización surge de conocer los argumentos con que genera controversia. Una excelente propuesta sería en un mismo artículo entrevistar a alguien que represente las ideas de la organización, y a alguien que represente las ideas contrarias, y presentarlos en igualdad de condiciones.&lt;br /&gt;Reportaje: El reportaje entra en profundidad en un asunto a partir de la investigación periodística. Habla con sus personajes y recoge información de aspectos variados. Tiene la intención de dar a conocer un tema, casi hasta la saciedad. Explora, indaga, y lo presenta en lenguaje periodístico, es decir, separándose del tema, como un observador.&lt;br /&gt;Crónica: La crónica es el género de los sentidos. Es una narración descriptiva de una historia: describe con detalle los lugares donde ocurre, a los personajes que la componen, teniendo en cuenta los olores, colores, sensaciones, sonidos, texturas y sabores que allí aparecen. La crónica es un excelente género para presentar historias de vida.&lt;br /&gt;Encuesta de opinión: Puesto que el interés de las organizaciones con frecuencia es el de generar opinión pública frente a aspectos poco trabajados por los medios de comunicación convencionales, la encuesta de opinión es un género que abre buenas posibilidades. Puede hacerse encuestas masivas, aplicadas a un número representativo de la población, sistematizarlas y presentarlas. O puede, también, hacerse encuestas a un número muy reducido de personajes representativos de la sociedad, y divulgar sus opiniones, de manera que el lector se haga su propia idea frente al asunto.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;b) Producir un programa de radio:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;Antes de comenzar el proceso de producción de un pro grama de radio, es necesario hacer un trabajo de campo para conocer el perfil de la audiencia que se quiere tener, conocerla y relacionarse con ella. Esto le permite diseñar un programa y una estrategia que significativa, tanto para la organización, como para la población.&lt;br /&gt;Antes de elegir la emisora en la que se quiere tener un programa de radio, se mira el público al que se quiere dirigir, y se evalúa la emisora que mayor audiencia tenga entre ese público. También se estudia la hora y el día más apropiados para la emisión, y se negocia con el medio.&lt;br /&gt;La radio contempla una amplia variedad de géneros y estilos de programas. Se puede escoger realizar un informativo, un magazín, un programa de entrevistas, una radionovela, un programa de reportajes, de crónicas, un conversatorio, concursos, o una variedad de estos en un programa dividido por secciones.&lt;br /&gt;Así como los concursos, las radionovelas son bastante atractivas para la audiencia. Varios locutores pueden dramatizar un problema social mediante una puesta en escena, con personajes y situaciones comunes a los que están tras del radio. Para hacer radio no se necesita tener una habilidad especial. Es un mito creer que el micrófono es de quien habla mucho, o se expresa muy bien. Precisamente, la radio, como todo medio comunitario, es un canal para la expresión de las personas, no de los locutores. Es una ganancia para la sociedad cada vez que una persona toma una iniciativa de comunicar, especialmente cuando se refiere a temas que contribuyen a la construcción de un mejor país.&lt;br /&gt;Cuando una persona entra al mundo de la radio, generalmente pierde pronto el miedo al micrófono. Puede tomar talleres, capacitarse, y cada vez su experiencia será mejor. La radio debería realizar procesos de capacitación a los grupos interesados para que las producciones sean de calidad.&lt;br /&gt; “La información de su organización es interesante e importante. Busque modelos de programas que le agraden, y huya de los ladrillos. Sea creativo, ameno, y agradable a la audiencia.”&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Toda voz es susceptible de mejorar. Sólo algunas recomendaciones: evite hablar muy rápido, ponga énfasis en vocalizar y utilice un vocabulario informal, cálido, que le llegue a la gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;strong&gt;&lt;em&gt;¿Qué se necesita para hacer un programa de radio?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;Para tener un programa de radio se debe contar, entre otros aspectos, con:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#33cc00;"&gt;a. &lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;   Una persona responsable del espacio:&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-      A quien le guste hacer radio.&lt;br /&gt;-      Con habilidad para dar y tomar la palabra, así como para preguntar.&lt;br /&gt;-      Con capacidad de escucha&lt;br /&gt;En su preparación del programa, esta persona:&lt;br /&gt;o      Presenta a la organización propuestas de temas para el programa, y opciones para desarrollarlas&lt;br /&gt;o      Define las propuestas, así como los voceros para cada tema, en consenso con los miembros de la Organización.&lt;br /&gt;o      Convoca a los personajes invitados.&lt;br /&gt;o      Elabora el guión del programa.&lt;br /&gt;o      Investiga previamente hasta tener dominio del tema, y de las diferentes maneras de entenderlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Lo importante para hablar en radio es tener claridad sobre lo que se dice.No es fundamental tener buena voz.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#33cc00;"&gt;b.&lt;/span&gt; Una dinámica importante al interior de la organización, en la que sus miembros se apropian del espacio radial: están atentos a conseguir información, a crear, a participar, a relacionar, a utilizarlo como su lugar de privilegio para comunicarse con la comunidad.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#33cc00;"&gt;c. &lt;/span&gt; Presupuesto para financiar el espacio radial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos pasos para diseñar un programa radial&lt;br /&gt;1.    Defina si se hace en vivo o pregrabado.&lt;br /&gt;2.    En caso de tener varias secciones el Programa, identifique muy bien cuáles son. Algunas posibilidades son: Entrevista (sea con invitado al estudio, o entrevista telefónica); encuestas pregrabadas; llamadas de los oyentes en vivo; sección de cartas; campañas; música; radionovela; crónica; reportaje; noticias; chats; información de Internet, entre muchas posibilidades.&lt;br /&gt;3.    Elabore el “cabezote” (grabación de identificación del programa, que se pasa siempre al comenzar).&lt;br /&gt;4.    En caso de tener secciones, grabe también un cabezote de presentación de éstas.&lt;br /&gt;5.    Elabore el guión. En radio se habla en forma espontánea. Únicamente se lee cuando es preciso dar un texto en forma literal. Sin embargo, se elabora la planeación del programa y las palabras clave que indican la información o ideas que se van a presentar en cada momento del programa. El guión es un cronograma de cómo se desarrolla el programa. Este incluye:&lt;br /&gt;o    § Introducción del programa. Únicamente las palabras clave. Incluir nombres, apellidos y cargos de los invitados.&lt;br /&gt;o    § Horas exactas para cada sección o momento.&lt;br /&gt;o    § Definición en qué momento va cada parte del programa.&lt;br /&gt;o    § Tiempo de duración para las entrevistas, sean en vivo, o pregrabadas&lt;br /&gt;6.    Seleccione la música que identifica el programa, así como la música de fondo. También la música que se utilizará en los intermedios. Esta sirve para relajar al oyente, y animar el programa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;c) Producir un programa de televisión:&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Alquilar o ganarse un espacio en un canal de televisión comunitaria puede hacerse para una emisión especial, o puede ser un espacio fijo, de periodicidad definida, lo que significa que cultiva una audiencia, que va a estar allí pendiente del programa.&lt;br /&gt;Para producir un programa de televisión también es necesario realizar un trabajo previo de reconocimiento de su público, para diseñarlo a partir de allí.&lt;br /&gt;En la parte técnica es preciso alquilar cámara y camarógrafo, en algunos casos luces, y tener transporte para poder desplazarse.&lt;br /&gt;Existen varios formatos para un programa de televisión:&lt;br /&gt;Algunas posibilidades apropiadas para el programa de una organización son:&lt;br /&gt;o        Entrevista: Se lleva a una o varias personas invitadas, con un conductor de programa que se encarga de hacer las preguntas, hilarlas y sacar conclusiones. Puede ser en vivo o pregrabado. Las entrevistas suelen hacerse en interiores, pero también es posible hacerlas en exteriores, cuidando muy bien sonido.&lt;br /&gt;o        Reportaje: Se hace a partir de un/a invitado/a al que se entrevista, ya sea en directo o en una grabación. Mientras la persona habla, se presentan imágenes que ilustran lo que dice. El contenido se presenta a partir de la entrevista, y de textos pregrabados.&lt;br /&gt;o        Crónica: Narración e n imágenes y texto que describe una historia. La cámara acompaña a el o los personajes, lo sigue, ilustrando sus acciones, sus gestos, y su relación con el entorno. Se acompaña de un texto grabado, y, en algunas partes, de la propia descripción que hace el personaje. En este género se puede realizar un programa completo, o una parte de él. Muchos temas se pueden trabajar al estilo crónica. Algunos ejemplos son: el tema de género, a través de la historia de una mujer; el tema de jóvenes, acompañando a alguno en sus actividades; el tema campesino, en un recorrido con uno de ellos, en fin.&lt;br /&gt;o        Debate: Es el género de opinión. Se invita a varios personajes, con un conductor de programa que plantea un tema y modera la intervención de ellos planteando sus opiniones al respecto. Puede ser en vivo o grabado previamente.&lt;br /&gt;o        Documental: Es la investigación y narración acerca de asuntos e historias que afectan la vida de las personas, para profundizar en su comprensión. En el documental nada es ficticio. Todo su contenido es compilado a partir de testimonios que se expresan ante la cámara, y se ilustran con imágenes. Conlleva la búsqueda por conocer a fondo una situación, los personajes, lugares y factores que en ella han influido, planteando nuevos elementos para su comprensión.&lt;br /&gt;o        Magazín: Se trata de un programa fresco, compuesto por una secuencia de secciones variadas, entre las que se pueden combinar secciones informativas, educativas y de entretenimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Proceso de elaboración de un programa de televisión:&lt;br /&gt;Básicamente, los pasos a seguir en la realización de un programa son:&lt;br /&gt;Preproducción:&lt;br /&gt;o   § Investigación.&lt;br /&gt;o   § Preparación del tema.&lt;br /&gt;o  § Elaboración del guión técnico, que indica lo que es necesario preparar para recopilar el material del programa. Allí se establece qué grabaciones se van a hacer; los planos que se van a utilizar, el tiempo de cada grabación, entre otros aspectos.&lt;br /&gt;o   § Elaboración del guión literario. Este es el plan del programa, tal como va a salir. Contiene los textos que se van a grabar, y una guía sobre lo que se va a decir y a hacer en cada parte de la grabación.&lt;br /&gt;Producción:&lt;br /&gt;o   § Grabación. Se puede hacer en orden diferente al que será emitido, de acuerdo con las facilidades de grabación. Es fundamental llevar una guía (script) de tiempo, donde se indique el orden de lo que se ha grabado, para facilitar luego la búsqueda de las imágenes. Los elementos técnicos más claves de la grabación son la luz y el sonido.&lt;br /&gt;Postproducción:&lt;br /&gt;o   § Grabación de audios, a partir de la lectura de textos, cuando el programa no es totalmente en vivo.&lt;br /&gt;o   § Generador de caracteres. Se elaboran las frases que van escritas en la pantalla. Por ejemplo, el nombre de las personas que participan, para ponerlos en la pantalla en el momento en que hablan. En generador de caracteres se escribe también todos los datos del programa, que pasan al final, indicando también las personas que han participado en su realización.&lt;br /&gt;o   § Edición. Es el ordenamiento de las imágenes, audios y generador de caracteres en un casete máster, de acuerdo con lo previsto en el guión literar io. De la edición sale el producto final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3) Distribuir artículos, casetes y videos: Otra manera de estar presente en los medios es a través de la producción de materiales. Se envía artículos a periódicos o revistas; se graba programas para radio en casetes y se distribuyen a las emisoras. Se elaboran videos y se hacen llegar a los canales de televisión. Después de entrar en contacto directo con quienes reciben la producción, si éstos lo aprueban, le buscan un espacio para su transmisión.&lt;br /&gt;4)  Pautar: En caso de tener un evento que anunciar, la publicidad en los medios comunitarios tiene gran efecto, difícilmente despreciable. Al hacer el presupuesto de un evento, es un rubro a considerar, cuya relación costo-beneficio es siempre favorable. Por otra parte, una Institución que paute de vez en cuando en el medio, establece una relación de mutuo beneficio, que abre puertas a la hora de informar. El costo de la pauta es accesible.&lt;br /&gt;a)   Pautar en la radio: Entre los medios comunitarios, la radio suele tener buena audiencia, entre otras razones, porque se puede escuchar en cualquier momento del día, en forma simultánea a la realización de otras actividades. Esto significa, a su vez, que algunos oyentes tienen sólo concentración parcial en lo que escuchan. Sin embargo, el formato publicitario de la radio es bastante llamativo, atrae la atención fácilmente, y se presenta en forma repetitiva, lo que va creando memorización del mensaje. Es necesario revisar el tipo de público al que se quiere llegar, para escoger el programa en el que se ubica la pauta.&lt;br /&gt;b)  Pautar en un medio impreso: Los medios impresos tienen un público muy definido. Esto es una ventaja para pautar allí, cuando es ese el público al que se quiere llegar. El hecho de estar impreso representa que las personas van a llegar al mensaje, lo van a tener allí a la mano, lo podrán consultar en cualquier momento, incluso, cuando tienen mayor disponibilidad para la concentración.&lt;br /&gt;Los medios impresos son una excelente vía para transmitir mensajes que profundizan un tema: una carta abierta, por ejemplo.&lt;br /&gt;c)   Pautar en televisión: Una pauta en televisión encuentra a su público altamente concentrado, lo que es una ventaja a la hora de pautar. Es preciso conocer qué características tiene ese público, y evaluar si responde al interés de la organización. La producción de un comercial de televisión es dispendiosa en algunos casos. El mensaje televisivo tiene alto impacto debido a esa combinación de sonido e imagen.&lt;br /&gt;5)   Ser miembro de la Junta de Programación: Cada emisora y canal de televisión comunitaria tiene una Junta de Programación. De acuerdo con normas del Ministerio de Comunicaciones, estos deben dar participación abierta a organizaciones sociales en la Junta de Programación, con el ánimo de generar procesos democráticos en los medios de comunicación. Espacios como estos es importante utilizarlos. Siendo miembro de la Junta de Programación de una emisora o de un canal comunitarios, la organización tiene poder para interceder porque los medios realicen un ejercicio periodístico que responda a las necesidades de los sectores sociales, y de la comunidad en general.&lt;br /&gt;6)   Crear un medio:&lt;br /&gt;También es una posibilidad para una organización, o una unión de ellas, crear un medio nuevo, sea un periódico comunitario, una emisora comunitaria, o un canal comunitario de televisión.&lt;br /&gt;Mientras mayor número de medios comunitarios con calidad haya, más puertas se abren a la democratización de la comunicación, y más posibilidades para la comunidad de expresarse, de estar bien informada, de construir en colectivo. Cuando se tiene interés en la creación de un medio comunitario nuevo, es el Ministerio de Comunicaciones el encargado de dar las pautas para ello, su reglamentación, sus posibilidades, así como de adjudicar licencia.&lt;br /&gt;Puesto que el fin de las emisoras comunitarias es generar un ambiente en el que los diferentes grupos sociales estén representados simbólicamente, y en el que sus propuestas sean escuchadas, es muy positivo que éstas proliferen y, por lo tanto, que las organizaciones sociales creen  experiencias nuevas.&lt;br /&gt;Como todo comunicador, cuando la organización pasa a producir comunicación debe tener presente el proceso de retroalimentación: permitirle a la audiencia que se comunique con el medio, que opine, que hable, que critique y proponga. Esto se puede hacer dándole relevancia a las cartas que se reciben y a las llamadas que se atienden; también, permitiéndole a la comunidad proponer sus propios programas y participar en ellos, o publicar columnas de opinión o reportajes de su interés; abriendo espacios en los que la audiencia escoja el tema del que se quiere hablar, o la contraposición que desean realizar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Las Primeras Voces de La Radio&lt;br /&gt;Comunitaria en Bogotá.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Un noticiero comunitario que se distribuía en casetes grabados para ser emitido a través de los altoparlantes de las juntas de acción comunal en la localidad de Usme y que se escuchaba los domingos en la mañana, fue el comienzo hace más de 10 años de la radio comunitaria en Bogotá.&lt;br /&gt;Escuchar la voz del vecino, del líder comunal, de la madre comunitaria, y ver cómo eran escuchados, motivó el sueño de una emisora en el dial. Este sueño se fue multiplicando en otras localidades. En algunos barrios, como San Cristóbal, los casetes se escuchaban en los buses y colectivos. En Patio Bonito, por ejemplo, se utilizaba una bicicleta con una corneta a bordo, y mientras recorrían la comunidad, le informaban qué estaba pasando en el sector. En otros barrios, como Ciudad Bolívar, Rafael Uribe, Suba, Santa Fe, y Tunjuelito también los comunicadores populares se valieron de altoparlantes para llegarle a la gente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; De Foncuberta, Mar y Gómez Mompart, J.L. Alternativas en comunicación. Crítica de experiencias y teorías. Editorial Mitre. Barcelona, 1983.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; Nombre tomado de Raúl Leis y Luis Felipe Ulloa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftnref3" name="_ftn3"&gt;[3]&lt;/a&gt; Diagnóstico del Servicio Colombiano de Radiodifusión Sonora en Colombia. Investigación realizada por Gabriel Gómez, Juan Carlos Quintero, Acción Cultural Popular. Ministerio de comunicaciones, Bogotá – Colombia 2002.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7864804641118099170-6714079029189435944?l=comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com/feeds/6714079029189435944/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7864804641118099170&amp;postID=6714079029189435944' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7864804641118099170/posts/default/6714079029189435944'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7864804641118099170/posts/default/6714079029189435944'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com/2007/06/comunicacin-alternativa.html' title='COMUNICACIÓN ¿ALTERNATIVA?'/><author><name>cesare</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03239486897909299291</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7864804641118099170.post-4630370150743401769</id><published>2007-06-14T15:39:00.000-07:00</published><updated>2007-06-14T16:27:48.502-07:00</updated><title type='text'>¿POLÍTICA DE COMUNICACIÓN O COMUNICACIÓN ALTERNATIVA?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;Oswaldo Capriles&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;1. Comunicación alternativa, comunicación horizontal, uso alternativo de los medios, comunicación participante:&lt;br /&gt;¿Cuál es el paradigma?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;1.    No hay duda de que el tema de "otra comunicación" es una constante de nuestro tiempo, tanto en los países altamente industrializados -en los que, con frecuencia, la cuestión adquiere ribetes más psicológico-existenciales, desde la dinámica de grupos hasta la metafísica Bermaniana- como en los países dependientes, en los que la creciente conciencia de la sujeción global de un modo de vida impuesto y reafirmado constantemente por las potencias de la difusión masiva -empresa privada nacional-transnacional- ha sido claramente el problema en una dimensión más crítica, más "macro" y por ello política. La polémica contra el modo dominante de transmisión-recepción de signos -difusión masiva, que no "comunicación"- de masas- nace con el cuestionamiento de las teorías de la modernización, también -y no por casualidad- "difusionistas" primero en el contexto una recusación pragmático por s incapacidad pa5ra ofrecer otra cosa que una legitimación a la incesante incorporación de tecnologías y técnicas de extensión, entrenamiento y formación en el cuadro más serio de una comprensión de la infuncionalidad misma del modelo de desarrollo en términos de ofrecer una mayor suma felicidad a los pueblos; finalmente, en la conciencia de la estructura del poder que se reproduce en y por la comunicación, convirtiendo todo en espectáculo "comunicativo" soslayando lo realmente político, fuera del campo de la intervención social real y politizando en cambio, de mala y triste manera, todo lo social, haciendo consenso si no del conflicto, por lo menos acerca del conflicto, y por ello estableciendo en rutina la resolución simbólica de las contradicciones sociales.&lt;br /&gt;Pero los malentendidos aparecen desde el comienzo: primero, la confusión, deliberada, insistente, didáctica, entre comunicación alternativa -en tanto que paradigma de una "nueva" u "otra" comunicación- y uso alternativo de medios masivos de difusión; o bien identificación de la nueva utopía con el uso de artefactos electrónicos de reproducción de signos e imágenes o de instrucción programada. Luego, la propia izquierda contestataria se ocupó de enseñorear con frecuencia a los medios propios de la cogitación -cine de denuncia, agitación o protesta, prensa revolucionaria, radio clandestina, etc- como la alternativa: medios pobres, estética de la violencia, carácter portátil, espontáneo, búsqueda de participación del espectador, cuestionamiento de las mediaciones, rescate de una cultura popular y desesperada pesquisa en pro de un "lenguaje" propio para la revolución. Por cierto, ricas experiencias y aún más rico material de estudio. En el campo educativo es donde primero revienta la angustia: las experiencias más avanzadas terminaron por revelar al aparato educativo su propia condición -análoga a la de los medios de difusión en otro registro de especifidad- de aparato manipulador y ello como condición de eficacia para su función reproductora de las clases y sus revelaciones. El volcamiento de lo educativo hacia lo comunicacional revela desde luego esa angustiosa aproximación des- de la década de los cincuenta. (1) Por su lado, la contestación a la "massmediatización" adquiere su mayor intensidad, esta vez de índole más radical, con las rebeliones estudiantiles y culturales de fines de los sesenta. (2)&lt;br /&gt;2.    La "otra" comunicación, la de verdad, el paradigma intuído, se comienza a definir en bajo relieve por contraposición al modelo autoritario manipulador de la massmediatización publicitaria y también de la propaganda "política", y frente a las estructuras piramidales de agrupación y control burocráticos de los medios y procesos, fuesen éstos de propiedad privada o de manejo público exclusivista. El modelo nace como una ética de la interrelación, como la prefiguración de una democracia primigenia, necesaria y anterior a aquella que se manifestaría por la toma de decisiones por todos y la asignación para todos de los bienes y beneficios sociales: SERIA LA CONDITIO SINE QUA NON de todas las democracias posibles: el diálogo permanente, la participación a la vez espontánea y pertinente, nunca arbitraria ni condicionada, generadora de decisiones colectivos y de socialización de la producción y sus frutos.&lt;br /&gt;Los trabajos y las experiencias en el campo educativo y de extensión, especialmente rural, basados en la tesis del flujo en dos etapas propia del difusionismo -la comunicación interpersonal que "amplifica y difunde" la acción de los medios- fundaron un primer tipo de pretendida comunicación "horizontal" que a veces se designaba como "usa alternativo" de medios o "comunicación alternativo". Los elementos de oposición al sistema difusivo dominante eran en estos casos: un uso educativo predominante; la búsqueda de una adaptación de la extensión a las necesidades reales de las comunidades; la búsqueda de un lenguaje sencillo y eficaz; el intento de fundar una relación de feed-back que permitiría ir reorientando el programa y acercándose al público. La participación limitada no dejaba, sin embargo, de plantear problemas y polémicas a lo largo de tales experiencias, impulsando a veces avances en lo relativo al control mismo del programa, de los medios usados y en cuanto a la toma de decisiones al interior de los propios procesos. (3) En los países socialistas se siguieron con más éxito en cuanto a efectividad experiencias combinadas de medio-comunicación interpersonal- investigación-estudio, combinación presidida y contextualizada por una concepción política de estímulo a la incorporación de sectores y grupos sociales específicos. Grandes movilizaciones nacionales caracterizan muchas de estas experiencias, de las cuales sería ejemplo la campaña alfabetizadora de Cuba durante el año 1961. No puede negarse que, al menos en los usos educativos de procesos y medios de comunicación, el campo socialista ha obtenido sustanciales éxitos y un fuerte nivel de participación -aún sin otorgar a esa palabra todo su potencial dialógico y espontáneo- muy lejos de las en general pobres realizaciones logrados en países capitalistas, aún los más "avanzados". De igual manera, los medios institucionalizados de carácter masivo intentando superar por la vía de los contenidos "culturizantes", informativos y educativos, su manifiesta incapacidad estructural para generar participación popular derivado de su carácter masivo, sirviendo más bien, en dichos países, como una "segunda línea" de ataque reforzador para el aparato educativo.&lt;br /&gt;La tendencia crítica que comienza a propugnar las políticas de comunicación, desde las reuniones de Paris y Bogotá en los primeros años de la década del 70 hasta su culminación oficial en la Conferencia de Ministros de San José de Costa Rica, ofrece al tema que nos ocupa un valioso intento de conceptualización, aún dentro de un contexto burocrático-planificador; la díada dialéctica acceso-participación, que va a servir para conectar el camino de las políticas con la vía alterna de los ensayos en marcha -algunos oficiales,'otros oficiosos, la mayoría contestatarios- dirigidos a la búsqueda de mecanismos y métodos concretos de "otra" comunicación.&lt;br /&gt;3.    Pero esa otra comunicación se disgrega, subdivide o confunde en multitud de apelativos que semantizan diversas experiencias o proyectos, muchas veces repitiendo la mismo, otras con leves matices diferenciales, las más de las veces con una grave tendencia a la confusión de medios, objetivos y procesos. Convendría ofrecer pues una definición provisional y genérica de alternativa comunicacional que sirva de paradigma aún tentativo para la discusión desde nuestro punto de vista.&lt;br /&gt;Algunos caracteres pueden asignarse genéricamente a esa "paradigma".&lt;br /&gt;a)       Se trata de establecer una interrelación dialógica, lo que implica un modelo cuya morfología relacional es la igualdad de intervención de los participantes, la posibilidad permanente y factual de reversibilidad de los polos emisión-recepción, (posibilidad que para ser real debe fundarse en ciertas reglas del intercambio, no del todo fáciles a establecer para los grupos más allá de ciertas magnitudes, o para la revisión de todas las relaciones no reductibles al modelo y por tanto, algún tipo de enfrentamiento con los modos de difusión dominantes, o con los modos de comunicación patológica o anómala que tienden a plantear seudo-diálogos o falsa participación. No se olvide que es un modelo ético.&lt;br /&gt;b)       Para que ese otro modelo se legitime plenamente, es necesario que se comunique sobre todo. Al menos sobre todo lo que reviste interés social o comunitario. De allí le pretensión exhaustiva y globalizante del modelo a que se hizo alusión en el párrafo anterior. Solo sería simulación si el modelo no estuviera al servicio de la discusión y manejo o (toma de decisiones) de los asuntos comunitarios y sociales. Y precisamente, muchas experiencias autotituladas alternativas son solo eso; simulación participación (dinámica de grupos) o, peor aún, simulación de la relación massmediática (experiencias afincadas exclusivamente sobre el uso de técnico "ligeras" en micro medios sociales). En todo aso, se trata de la dimensión social dada por lo comunicado. Se trata del sentido de la producción, circulación y recreación del sentido, y ese sentido que tiene tal producción, tal circulación y tal recreación es el sentído político de la existencia social, en su más puro sentido, valgan las aparentes redundancias.&lt;br /&gt;c)        Pero un modelo de comunicación alternativo (o verdadero) si recoge en su formulación el aquí y el ahora de la existencia social, debe afrontar la existencia de las grandes redes institucionalizados de difusión o de intercomunicación, con su componente técnico predominante, con su carácter burocrático, sus problemas de organización, su impacto social eventual, y su morfología relacional predominantemente unidireccional, no dialógica, en principio intransitiva y antidemocrática. Desde luego que, entonces, el primer reflejo es constituir esa "otra" comunicación al margen de los procesos dominantes, al margen de lo oficial, incluso del Estado (y a veces especialmente al margen -lo más clandestino posible-del Estado, soriesgo de perder la vida). En todo caso, el movimiento primigenio se dirige a establecer un aquí y un ahora diferente, lateral, un antisistema o un conjunto de unidades distintas y opuestas a las redes predominantes. Esta oposición y esta marginalidad se manifiesta por la búsqueda de contenidos diferentes, de una captación de la misma masa, pero en su función no masiva, sino grupal y activa, y también de una oposición política -en general radical al sistema económico-político que obliga a un intento constante de concientización o desfetichización por la vía de la acción participativa.&lt;br /&gt;d)       Más allá del establecimiento marginal, a veces subrepticio, de alternativas comunicacionales -intento permanentemente repetido en diversísimos niveles y ámbitos sociales en América latino desde los años 40 (nos referimos a alternativas conscientes) la confluencia del movimiento propugnador del establecimiento de políticas, al insertarse en la revisión teórica de estos esfuerzos, obligó a mirar a los aparatos dominantes de la difusión como posibles objetivos de la acción "alternativo" a partir de una política que asegurase la participación de los ciudadanos en el manejo de los mismos. Así, no se trata ya de buscar alternativas en un solo cambio de uso-finalidad de los medios, ni de rodear a éstos de un sistema de apoyo foral o interpersonal, sino de replantear el uso social general del aparato hasta ahora manipulador. Así se trataría de establecer el equilibrio acceso-participación que asegure igualdad pero intervención de todos en las decisiones acerca de la existencia mismo, utilización, organización y programación de los medios que se consideren necesarios o útiles dentro de una política definida colectivamente, planificada para no agotarse en si mismo sino en el servicio social y programado, evaluada y preprogramada o incluso reformulada en cualquier momento por la participación de la base. Esta última dimensión, la más ambiciosa de una "alternativa", no ha sido experimentada en su radicalidad en ninguna parte: queda como hipótesis abierta, de difíciles presupuestos sociales y políticos, por no hablar de los culturales, y de dificilísima ejecución en escalas realmente correspondientes al nivel de los Estados Nacionales y sus políticas tradicionales de tipo centralizado y burocrático. Desde luego, obliga a redefinir la conceptualización, de política y de planificación para acoger el enfoque de Wasteston y otros sobre planificación "desde abajo" y "de afuera hacia dentro". De esta manera, el choque producido por las tesis "pro-políticas de comunicación" sobre la conceptualización de las experiencias alternativas, solo es comparable al trauma sufrido por el concepto de política y por el de planificación al intentar recibir el caudal de proposiciones de una comunicación "participativa" en todas sus instancias.   &lt;br /&gt;4.    Por ahora, para no ahondar demasiado, señalemos que:&lt;br /&gt;a)       Una comunicación "alternativa" definida provisoriamente como la que hemos descrito arriba, es necesariamente  participativa, ya que este es el carácter que la define más hondamente, pero lo participativo no agota por si solo la definición.&lt;br /&gt;b)       No toda "Alternativa" comunicacional, ni mucho menos técnica, ni un simple uso alternativo de medios, masivos o no, constituye ni en todo ni en parte una comunicación alternativa acorde al modelo participativo.&lt;br /&gt;c)        Experimentos "rnicro" o unidades de comunicación alternativa sin pretensión globalizante al nivel macropolítico no constituyen verdaderos proyectos políticos de comunicación alternativo y hasta pueden convertirse en coartadas del sistema aunque su morfología relacional sea participatoria, independientemente del valor propiamente experimental de tales prácticas.&lt;br /&gt;d)       Los términos "comunicación horizontal" inducen a confusión, pues señalan solamente una parte de lo que debe ser un conjunto de procesos, desconociendo la actual existencia de redes, medios y procesos dominantes, masivos, unidireccionales, y la necesidad de ubicarse y definirse frente a ellos y no como complemento de los mismos. Por otra parte, mientras no se logre la absoluta descentralización de las tareas sociales la desaparición de la división social del trabajo y, por tanto, del Estado, es inútil hablar de "comunicación horizontal" salvo en pequeña escala, a nivel de simulacro o de experimento: se trataría de un paradigma, pero final, redención total, comunismo, etapa superior y definitivo, en fin, punto de llegada. La participación propuesta por un modelo bajo forma de utopía posible –y difícil- es una comunicación alternativa que baya dirigiendo las otras formas de seudacomunicación en el contexto de un proceso de liberación colectiva; por tanto, que absorba y redefina las formas verticalistas, transversales, oblicuas, paradójicas, etc, para restablecer el derecho de todos.&lt;br /&gt;e)       La "aldea global" Macluhaniana se coloca al extremo opuesto del modelo participativo, pues define la nueva comunidad en función de acercar lo lejano alejando lo próximo, cortando los lazos con las intermediaciones para abrazar una totalidad abstracta, mundial, superficial, vicaria, boba, de pura información y cero acción. Por ella, inútil insistir en las potencialidades de la técnica aunque tampoco se puede rehuirlo, si se puede retomarla como problema y no como solución, pensarla como objeto a neutralizar en tanto que generador de división social del trabajo y reproductor de las relaciones sociales y por tanto necesariamente sujeta al control político participativo de la comunidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;2. Experiencias alternativas" en Venezuela&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Como en todos los países de América Latina, en Venezuela se inician experimentos de pretensión alternativa en diversos momentos y ambientes, según coyunturas históricas diferentes:&lt;br /&gt;a)       La implantación de "alternativas" educativas a través del uso de medios masivos según el modelo difusionista, con el refuerzo-estímulo-ampliación de grupos ad-hoc no tuvo gran desarrollo en el país, ni en el momento de máximo prestigio del modelo ni en épocas posteriores, salvo algunos esfuerzos, como los de "Fe y Alegría" en Caracas y Maracaibo, y las experiencias de Radio Nacional-FUDECO en Barquisimeto relativas a radio-foros agrarios, ambos intentos realizados en los últimos años.&lt;br /&gt;b)       De todos formas, un movimiento relativamente permanente de apoyo a experiencias variadas se instala en ciertos grupos católicos, entre los que se destacan algunos grupos establecidos alrededor de ciertas parroquias urbanos de Caracas, en los años sesenta, grupos de investigadores como el Pellín, ya mencionado, y la iniciativa paralela de Cuadernos de Educación, perteneciente al mismo núcleo humano, también unido al grupo redactor de la revista SIC, excelente órgano periodístico contestatario católico. La revista boletín Comunicación, editada por el Centro Pellín ha servido de órgano de diseminación de tales experiencias y de su análisis, paralelamente a la labor análoga de los mencionados Cuadernos en el plano educativo. El Centro alienta y ayuda numerosos grupos de barrios y comunidades, suministrando programas audiovisuales (editados con sonido) facilidades (cassettes y dispositivos) y equipos prestados. En la actualidad, tales actividades revisten un cariz militante de crítica política en la mayoría de sus manifestaciones concretas.&lt;br /&gt;c)        Experiencias especialmente interesantes fueron las que comenzaron a producirse a fines de la década de los sesenta y sobre todo a partir de 1970, en parte al interior de un renacer de la lucha cultural popular, en parte como un relevo legal a la pérdida insurrección guerrillera de los sesenta, al calor de una lucha generacional de los más jóvenes que veían en los mayores de 18 guerrilleros fracasados, estudiantes librescos y burgueses de corazón en sus comportamientos últimos. los más jóvenes probaban la marihuana, la libertad sexual, y la preocupación política después de haber transcurrido vidas seguras y consumidoras, de haber ensayado la violencia en agresivas "patatas" callejeras y de comenzar a confraternizar con el hampa común en cuchitriles innombrables. Algunos habían sido militantes o más bien, hermanos o amigos de militantes de la izquierda "alzada" que comenzó sus avatares con la guerrilla urbana de las U.T.C. (unidades tácticas de combate) en 1961 –primera experiencia de lucha urbana subversiva en Suramérica- y que luego se transformó en guerrilla de montaña y en "foquismo". La nueva "revolución" desconocía y cuestionaba tales antecedentes, se definía generacionalmente en un país en el que la gran mayoría de la población tiene menos de 16 años, se proclamaba "Poder joven" se postulaba como vivencia y cultural. En la órbita de hippies , cercanos a los provos holandeses, su misión principal consistía en épater le bourgeois con incesantes pintas eróticas, surrealistas, arbitrarias en las paredes de las urbanizaciones de la mediana y alta burguesía de Caracas, o en los muros de la Universidad, escenario de una "renovación" furibunda y anárquica que cuestionaba métodos, profesores y autoridades. El partido comunista venezolano, derrotado por los armas, en un intento de vuelta a la legalidad, amenaza con dividirse y esa división tiene mucho que ver con el enfrentamiento generacional que mucho antes había sacado a las juventudes de "cabezas calientes" de Acción Democrática y del partido socialcristiano COPEI para acercarlos a la insurrección armada (MIR, izquierda cristiana etc); esta vez parecería que el Poder joven había penetrado a las organizaciones revolucionarias, y en efecto así sucedía por un ambiente generalizado de revisión. En tal contexto se generan, entre otras, dos experiencias que vale la pena reseñar brevemente: la revista Reventón y la experiencia del cine de cortometraje alternativo representado por el grupo Cine Urgente, Elegimos esas experiencias entre otras por su carácter paradigmático, sin que ello implique juicios de valor adicionales a dicho criterio.&lt;br /&gt;El caso "Reventón" es significativo sobre todo por su estilo y contenidos, más que por una verdadera caracterización alternativa, aunque su público, mayoritariamente joven, significó un cambio cualitativo en las publicaciones periódicos del país. La revista, impulsada por un grupo joven en el que destacan entre otros, Carlos Ramírez Faría, Pablo Antillano, y Raúl Fuentes, rompe todos los esquemas: lenguaje absolutamente descarnado, incluso soez, temas prohibidos, denuncias violentas, burla abierta a la autoridad, a los grandes notables de las finanzas y del gobierno, en fin, ruptura con interdictos y tabúes, hasta que ciertas denuncias involucradas de integrantes de las Fuerzas Armadas colman la medida y envían a prisión y al exterior del país a los responsables. Pero el estilo gráfico, la burla sin límites la agresividad de le¡ publicación -cuya duración apenas rebasó el año- marcaron la pauta para que en tono menor otras publicaciones siguieron similar orientación y para marcar de paso a todo el periodismo crítico ulterior. Debe decirse que es allí donde aflora un hecho capital en la comunicación interpersonal en Venezuela: la ruptura progresiva, pero radical de las jóvenes generaciones con el lenguaje paterno y la utilización de una lengua gruesa, un habla "liberada" incluso grosera y obscena, que se va aceptando, primero entre compañeros de ambos sexos y luego entre todos los jóvenes, hasta que finalmente contamina otros estratos e invade el habla corriente del país, desapareciendo casi el "doble lenguaje" convencional hombres-mujeres-formal-informal público- privado. El cine de ficción en Venezuela recoge la novedad en los años setenta y la extiende a la actuación -naturalizado al máximo- y a los temas y personajes, contaminando seguidamente a las telenovelas, que si bien no asumen el lenguaje escatológico, si recogen las nuevas modalidades hasta donde pueden. En este sentido Reventón representa más un síntoma del proceso que una causa autónomo del mismo. La relación de Reventón con el Poder Joven no se explicitó abiertamente, pero la similitud es evidente: El Poder Joven golpeaba verbalmente desde la sombra de una anónima pertenencia a un movimiento que no tenía jefes por definición y que, cuando tenía, los identificaba con nombres de frutas o legumbres, como alguna vez pretendió hacer Simón Rodríguez -el afiebrado maestro del libertador abandonado las sierras.&lt;br /&gt;Igual sucede, desde un punto de vista más pretencioso, con la experiencia de Cine Urgente, emparentado igualmente con esa necesidad de cuestionar jefes, autores y productores. Cine Urgente, emparentada igualmente con esa necesidad de cuestionar jefes, autores y productores. Cine urgente nace al calor de ese transito de cierta militancia del P.C; pasando por el II Manifiesto italiano y por la decepción, por el poder joven y por los primeros relentes feministas "científicos", que luego se institucionaliza en el Movimiento al socialismos MAS, actual "tercera fuerza" en la política de partidos, aunque a respetable distancia de las dos grandes organizaciones del status.&lt;br /&gt;Cine Urgente aparece en 1968 con altibajos subsiste hasta 1973, con un proyecto concreto de cine de movilización política mediante la participación directa del público que a la vez es objeto y tema -con sus problemas específicos- del trabajo cinematográfico. El equipo estaba formado por Jacobo Borges, Josefina Jordán, Franca Dando, Pedro Martínez, Luis Luksic, Emilio Ramos y otros. Se trabajaba sobre el establecimiento de contactos en los barrios de "ranchos" de las montañas y cerros que rodean a Caracas, Petare y Guarenas. (Zona metropolitana del gran Caracas) y se filmaban los problemas más álgidos, con frecuencia un solo asunto, se estimulaba la participación de los involucrados en una acción a la vez crítica y de acción directo y concreto para atacar el problema; los resultados filmados se proyectaban ante protagonistas y vecinos y servían a la vez para una nueva dimensión de la discusión y para ampliar el número de los interesados; sucesivamente al proceso se repetía en tanto fuese necesario para una incorporación a las luchas concretas mientras perdurase el problema, manteniendo luego la relación y llegando en una etapa avanzada o dejar en manos del protagonista colectivo-público de si mismo la continuación de las experiencias. Tal era el proyecto, que en su primera etapa logró realmente esa circularidad aceleradora de participación, en la que en el cine se hacía un pretexto para una movilización primero concreta y luego más consciente y general. Protagonista-público, a la primera atracción narcisista sucedía una dominancia de la discusión y un agudizamiento de las posiciones; finalmente el proceso se subsumía en una protesta organizada, o en una lucha como la que acompañó a los habitantes de ciertos barrios de Guarenas en su enfrentamiento a la empresa de energía eléctrica concesionario de la municipalidad: allí, por ejemplo, el cine sirvió para penetrar en la sola del cabildo, a donde no dejaban entrar a los pobladores, y hasta para develar, o sorprender conversaciones y declaraciones de personalidades involucrados. De esta manera, la denuncia y la agitación se ensamblaban en un libelo acusador con la ventaja del proceso participativo, repetitivo, casi sin fin, del montaje continuo. Desde luego, lo que describimos no se realizó siempre de manera perfecta y controlado, ya que las vicisitudes del equipo y la azarosa vida misma de los ranchos no facilitaban la continuidad del proceso ni la persistencia del proyecto mismo; pero como visión teórico-práctica de una comunicación alternativa y en tanto que experiencia pionera probablemente en toda América latina, el ejemplo de Cine Urgente es altamente significativo. Con María de la Cruz, un film de denuncia sobre la condición de la mujer en los ranchos de Jordán-Donda, concluye el ciclo vital de esa experiencia en 1973. Ulteriores intentos, realizados con Video portátil en años recientes no han logrado insertarse de igual manera en la problemática social ni generar una dinámica propia para contribuir a enfrentarla, quizás porque tales intentos provenían de grupos de menor beligerancia, en coyunturas menos apropiados y sin proyecto político (4).&lt;br /&gt;d)       Otras experiencias recientes son interesantes, en especial la proliferación de órganos periódicos impresos de barrios o zonas urbanas, dedicados a problemas específicos y a la defensa de los intereses de sus habitantes; algunas de estas publicaciones tienen características de impresión, tiraje y distribución que las convierten en verdaderos periódicos. La proliferación por otra parte de Juntas de vecinos o Comités de barrio, especialmente en ciertas urbanizaciones de clase media y media-alta pero también abundantes -y cada vez más en barrios populares, ha generado la aparición de fenómenos de comunicación grupal altamente interesantes, así como iniciativas de reacción contra excesos de actividades comerciales, defensa del medio ambiente, análisis crítico de la programación de televisión infantil, combate por canchas deportivas, etc, en algunas de las cuales han aparecido formas de cohesión y de diseminación originales.&lt;br /&gt;En los años 70, la vía sembrada por Antonio Pascuali desde 1963 deriva hacia una nueva temática en la que el propio Pasquali, junto a investigadores de la región como Luis Ramiro Beltrán, Romero Sanjinés, Carlos Ortega y otros, tuvieron bueno parte de la responsabilidad de su elaboración y diseminación, bajo el patrocinio de la UNESCO. Las Políticas de comunicación se convierten de pronto en un gigantesco campo de batalla entre los adalides de la empresa privada, empañados en temer la estatización de los medios, y los zarandeados investigadores y planificadores, sacudidos entre embates de los medios y marchas y contramarchas de los gobiernos. La primera batalla en forma –y pareciera que también la última- de esa guerra ideológica fue la famosa Conferencia de Costa Rica, en la que Venezuela hacía un  bonito papel de líder para las graderías, mientras claudicaban sus gobernantes en todo tipo de concesiones a la empresa privada de la difusión masiva en la política interna (5). El desarrollo del tema de los políticas de comunicación no se queda en Venezuela en mera composición teórica, sino que va a manifestarse en diversos documentos y propuestas a lo largo de más de doce años de luchas, desde los ante- proyectos de Ley de Cine de los primeros Tres encuentros nacionales, hasta el famoso Proyecto RATELVE elaborado en 1975 por el Comité Ad-hoc de la Comisión preparatoria del CONAC, y culminando en los últimos años con la revisión de la propia relación investigación toma de decisiones que va a generar toda una serie de radicales revisiones autocríticas de la labor y función de la investigación, las que luego de marcar el tono general de las conclusiones del III.&lt;br /&gt;Encuentro de Investigadores de la Comunicación celebrado en Caracas, en Noviembre de 1976, se reflejarán con igual intensidad en las deliberaciones de la Reunión de Expertos en Panamá de diciembre 1978.&lt;br /&gt;La aguda conciencia -o más bien malestar- de los investigadores que trabajaban en esa vertiente de la planificación de la comunicación social se concretaba en la dificultad de ofrecer un modelo que fuese capaz de superar la actual organización difusiva comercial predominante de los medios y procesos de comunicación masiva y el tremendo poder allí acumulado sin rendirse a un estatismo no solo difícil de defender incluso peligroso en una formación social que no ha podido darse bases para una reordenación de sus estructuras económicas y políticas, y en la que el Estado es una excrecencia especializada de la distribución del ingreso nacional hacia las clases dominantes. Allí entran a jugar los conceptos dialécticamente enlazados de acceso participación así como la concepto globalizante de un derecho de la comunicación -que desde Costa Rica va desarrollando progresivamente, aportes como los de Harms, Cocca Richstadt, etc., y más allá del aspecto morfológico de la relación comunicativa, también se plantea el aspecto propiamente político de la toma de decisiones, asunto que se ataca con la propuesta de los tan debatidos "Consejos Nacionales de Comunicación". De esa manera empiezan a tenderse puentes inevitables entre el modelo desdibujado de las experiencias "alternativas" y el modelo repujado y nuevo de la política comunicacional. Pero puentes temblorosos, equívocos y sumamente resbaladizos para ambos bandos a la expectativa en las riberas respectivas. Pues las cosas comienzan a suceder como si en efecto, las "políticas" no sen sino una interminable discusión, una moratoria infinita a la  transformación real, una burla o triquiñuela del poder; y es que, manipulando investigadores ansiosos, jugando al tercermundismo, engatusando a la UNESCO, los gobiernos latinoamericanos se daban zarpazos de cachorros con los dueños de los medios y con las transnacionales de la información, para mejor establecer obligaciones y compromisos respectivos a espaldas de dossiers, pruebas, alegatos, diagnósticos aterradores e investigaciones de toda índole que ponían en el banquillo de los crímenes sociales los empresarios de los medios, de la publicidad y de la información, solo atentos a servir a sus congéneres de la gran empresa anunciante transnacional.&lt;br /&gt;El desconcierto en las filas de la investigación hace en ese momento volver los ojos a una lucha organizacional al margen del poder público, y por allí se dibujan nuevamente puntos de contacto con las experiencias de comunicación paralela, horizontal o alternativa que seguía pacientemente reproduciéndose. Los propugnadores de políticas comienzan a reiniciar el viejo llamado a la unidad de los gremios, de los interesados e involucrados en el problema, de los usuarios, de los científicos sociales y de todas las criaturas de buena voluntad. Por su parte, en el campo de los experimentadores sociales la gran fiebre de fines de los sesenta ha pasado sin mayores consecuencias: aunque se continúa trabajando y como hemos dicho "reproduciéndose", los promotores de la comunicación alternativa se cuecen en su propia salsa sin lograr dar el gran salto, sin obtener la irrupción de "la gran tarde" en el ominoso horizonte del control de las conciencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;3. ¿ Contracción o síntesis?.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Y es en esa coyuntura que comienzan a plantearse problemas como los que hemos venido anunciando en títulos y subtítulos de este trabajo; problemas que por cierto van a reaparecer con la eclosión del tema del Nueva Orden Internacional de la Información a partir de ese año de 1976 en que, conjuntamente con la Conferencia de Costa Rica, se celebraba el Simposio de Túnez, de los No Alineados y se comenzaba a plantear la necesidad de un flujo equilibrado de la comunicación internacional. Los problemas en cuestión se refieren a la dificultad de encajes de los proyectos autogestionarios, descentralizantes, de pequeña escala y de contestación política que caracterizan al modelo general de la comunicación alternativa (admitiendo las ambigüedades y confusiones que hemos antes señalado) con los macroproyectos, planificados, en general centralizadores y de gestión mediada, compatibilizados con Estados de democracia formal y reformismo paternalista, que caracterizan a las propuestas de políticas de comunicación. El punto nodal, la cuestión del acceso y la participación como relación dialéctica, si bien constituye la inserción del sistema massmediático en una posibilidad de reacomodo alternativo, no restablece la calma en los puristas de la comunicación participativa de pequeñas comunidades o grupos: ¿cómo enfrentar la autogestión, la verdadera participación, en el seno de aparatos institucionales, gigantescos, imbricados en estructuras económicas y conectados o la sociedad entera por insospechados * incontrolables vasos comunicantes, por inconfesables cordones umbilicales? Complementariamente -y conflictivamente también- los funcionarios, los planificadores y los investigadores adictos a la programación -en cualquiera de sus modalidades rígidas o flexibles- se aterran ante las perspectivas de esos procesos que como ruedas locas desafían la planificación, los objetivos y las metas. (6)&lt;br /&gt;Las proposiciones teóricos para asegurar la participación a todos los niveles tanto en las tomos de decisiones previas, como en la función y operación de medios y procesos como finalmente es programación –en el caso de medios masivos-- tropiezan con la gran duda de todos los proyectos no probados; Y es que las políticas de comunicación no han sido rodados realmente en ninguna parte; al menos, esas políticas posibles nacidas del proyecto democrático participativo que se viene gestando desde Costa Rica.&lt;br /&gt;Más allá de su carácter táctico y sus beneficios de apoyatura, la viabilidad del tamdem investigación-toma de decisiones se revela como muy endeble: los gobiernos utilizan la investigación de acuerdo a coyunturas de sus propias relaciones tácticas con los sectores sociales dominantes, a los cuales, en última instancia, deben obediencia y con los cuales solo se mantienen   divergencias de oportunidad o de interés en la medida en que el estamento partidista-burocrático ha adquirido autonomía relativa como para incorporarse o pretender hacerlo en un reparto de parcelas de poder propio en la propia estructura económica o en la gestión financiera de los asuntos generales asignado al Estado, o en la búsqueda de un espacio político de mediación que asegure la oportunidad de ese estamento, en tanto necesario instrumento para la reproducción ampliada de la totalidad. Esa constatación y la que paralelamente reconoce una limitación de escala y una crisis de crecimiento de los ensayos alternativos, amén de percibir la estrecha relación del auge de tales experiencias con coyunturas de crisis social específicas, llevan a replantear al tomo central bajo otra perspectiva: ambas experiencias deben fundirse en una praxis más ambiciosa, que aglutine el esfuerzo teórico de las políticas y aún del NOII con el efecto demostración no solo de las experiencias limitados hasta ahora emprendidas, sino de una labor de movilización que constituya fuera del Estado las protoinstituciones que a la vez que figuren la futura política, trabajen en la presión, la organización y aún el boycot y la acción directo para instaurar tendencias irresistibles, dentro del marco de una movilización más general, pero con el mismo carácter permanente y paciente que ha tenido la práctica de investigadores y&lt;br /&gt;experimentadores en el seno de las dos tendencias que hemos reseñado.&lt;br /&gt;La cuestión queda abierta y de esta manera el paradigma participativo: programas descentralizados / reversibilidad de los polos emisor-receptor / movilización popular / interacción de los participantes / aprendizaje político / producción colectivo / control socializado por organizaciones autogestoras / independencia relativa de la técnica / queda en espera de su realización  macrosocial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000099;"&gt;4. Política nacional o proyecto nacional de comunicación&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, el doble "fracaso relativo" de las dos tendencias pone de relieve que su principal rasgo en común es el de no tomar en cuento a la otra: en realidad, no hay -o no debería haber- verdadera "comunicación alternativa" sin un proyecto alternativo de organización social, lo que implica a la vez un proyecto político y una estrategia para lograr dicho proyecto (atención: no queremos decir manejos maquiavélicos, sino una verdadera estrategia social que excluya el engaño y la manipulación, por más "bien intencionados" que éstos sean). Ello quiere decir que toda proposición globalista que propugna una comunicación alternativa, está obligada a considerar el tema de la política, y particularmente, el de una "política" en especial; la política de comunicación (que puede ser dominada perfectamente política cultural, o política ideológica). Así, un proyecto de comunicación alternativa presupone un proyecto político, si no se quiere que la interacción comunicativo que se propone sea un mero juego quasiautónomo, onanista, en el que la deliberación incesante tuviese poco que ver con la verdadera toma de decisiones, estableciendo un autismo que cree dirigir y determinar cuando es dirigido y manipulado.&lt;br /&gt;De igual manera, el movimiento propugnador de políticas de comunicación debe saber que el diseño globalista no sirve a ningún fin que no esté precedido de algún tipo de experimentación social, de intervención política de los sujetos sociales, de algún tipo de implantación, si no al margen, por lo menos en filigrama oportuna con la lucha oficial u oficiosa que el debate político de alto nivel busca establecer.&lt;br /&gt;Una política de comunicación, para los que luchan por un cambio social profundo, no puede sino estar inscrita en un proyecto que la trasciende, y que es, por lo menos, un proyecto nacional de comunicación. Decimos "por lo menos", porque es también, e indefectiblemente, un proyecto político de reorganización social, de definición de la intervención de los sujetos sociales, de fijación de nuevas reglas que deben servir a la tomo de decisiones; proyecto que debe aparecer deslindado en sus líneas esenciales para que no pueda ser objeto de manipulación ni de recuperación tal manera, la política nacional de comunicación aparece como un componente estratégico de un proyecto político global (no partidista) que en el concreto se caracteriza por el objetivo de la democratización real, y comprende un proyecto comunicacional-cultural participativo y un proyecto de toma de decisiones democráticas. Ese nuevo proyecto nacional de comunicación, es pues, parte un cambio decisional y de un cambio definitivo de las relaciones sociales solo como tal puede ser cabalmente comprendido. Entonces, las políticas que se propugnan en el terreno de la comunicación, son aquellas que contribuyan a establecer una verdadera democracia de palabra, un proyecto nacional futuro, más perfecto que la política misma en tanto estrategia, pueda lograrlo. A partir de la realización ese modelo nacional es que deberán redefinirse las nuevas políticas futuras destinada perfeccionar la interacción de los sujetos sociales en los procesos de producción, circulación y reproducción del sentido, en función de sus reales intereses y, por tanto, son ineludibles incidencia la toma de las decisiones fundamentales, de la sociedad.&lt;br /&gt;Pero para imponer tales "políticas", o para hacerlas factibles a través de una toma de decisiones de índole general, las practicas de la "comunicación alternativa" en su infinita variedad- en sus errores, oposiciones , encandilamiento tácticos y otras manifestaciones aberradas- vienen a constituirse en un material vivencial fundamental, insustituible, que debe seguir trabajando en procesos cada vez más autocríticos de experimentación, y que deberá dar testimonio fehaciente de la posibilidad real de formas y modos comunicativos ineludibles en una nueva sociedad, en cualquier proyecto político renovador, en cualquier iniciativa social experimentadora. De tal manera, las prácticas alternativas, participatorias, paralelos, etc. -poco importa el nombre deberán inscribirse en la necesaria incisividad social que las haga claramente diferenciados de todo intento recuperador por lo pequeño, por lo lúdico o por lo "auténtico"; pues tales categorías definen en .general la falta de inserción de ciertos experimentos en un proyecto político globo¡ que implica como su componente esencial una nueva definición de las formas de comunicación social, en suma, una nueva convivencia&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#000099;"&gt;&lt;strong&gt;5. Notas&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1].Véanse especialmente los números 14, 15 y 23 de la revista Cuadernos de Educación Publicación mensual de Laboratorio Educativo, institución en la que se agrupan muchos de las mismas personas que integran otros centros católicos de izquierda, como el Centro de Comunicación Jesús Moría Pellín, que elabora un boletín -citado en este trabajo - con características monográficas de diseminación parecidas; y como el Centro Gumilla que genera una de las mejores revistas de critica radical sobre sociedad, economía y cultura, la revista SIC. Ugalda, Rey, Martinez Terrero, Aguirre y otros, profesores de la Universidad Católica, jesuitas, con algunos de los animadores de estas experiencias entrelazados; a uno de ellos, especialmente Aguirre, se debe la colaboración que sigue a ésta.&lt;br /&gt;[2].Tu revolución cultural, las tendencias neohedonistas, roussonionas, y ecológicas, de algunos grupos americanos, la contestación radical del mayo francés, con repercusiones teóricos ulteriores en el temo que nos ocupa de la importancia de los tesis de Baudrillard, y en general la efervescencia estudiantil y juvenil se inclinarán más, desde los años finales de la década de los 50, hacia la demolición del modo de vida, comprendido como totalidad burguesa y por tanto, uno de sus blancos preferidos vino a ser la televisión, como paradigma de la massmediatización.&lt;br /&gt;[3].lbid. nota (1). Desde luego, trabajos como los de Díaz Bordenave son importantes para el análisis crítico de esas experiencias, especialmente en el campo de la extensión y comunicación rural y agrícola. Muchos trabajos han analizado, por otro porte, la importante experiencia de las escuelas radiofónicas y de los radioforos en América latina, especialmente en Colombia, en donde las radio-escuelas pasaban de 16.000 en 1965, sirviendo a un número aproximado de 130.000 estudiantes en su casi totalidad habitantes de zonas rurales. El número 23 citado de C. de Educación incluye una largo lista de trabajos: Schmelke, Roads, Piper, Martin, Hayens. Los publicaciones de ALER suministran también algunos datos de importancia.&lt;br /&gt;[4].En el número 14 de la revista Cine al Día de Caracas, al analizarse con carácter retrospectivo y a la vez actual -año 1971 -el movimiento cinematográfica documental de denuncio y agitación, se incluían declaraciones autodefinitorias de los diversos grupos: allí puede encontrarse un pequeño manifiesto elaborado por Jacobo Borges. Es bueno señalar que Borges y los otros integrantes de cine urgente habían participado en una interesantísimo experiencia multimedia de pretensión "participativo"; el espectáculo imagen de Caracas, combinación de recinto arquitectural ad-hoc, cine gigante en que la mismo secuencia se repartía en pantallas múltiples que rodeaban a los espectadores, movimientos de actores y figurantes que saltaban desde los techos. circo, sonidos, música, proyecciones complementarios en diapositivas continuas, etc. Esta experiencia babilónico, o mas bien babelónica, tenía pies de barro; la municipalidad que la patrocinaba le retiro el apoyo, fue cerrado y disperso. Quedaron las enseñanzas, y el análisis de la experiencia. Cine Urgente surge poco después de ese fracaso.&lt;br /&gt;[5]. Véanse el Informe Final de la Conferencia editado por UNESCO, y para la critica Actas de¡ tercer Encuentro de Investigadores-de la Comunicación, ININCO, Caracas 1977 Capriles Oswaldo: El Estado y los Medios de Comunicación en Venezuela, SUMA, Caracas, 1976, en la parte final titulada "Epílogo provisional"; igualmente trabajo del autor en la recopilación de Ruiz Eldrege editado por ILET-Nueva Visión de los trabajos del Seminario de Amsterdam sobre el Nuevo Orden Internacional de la información, (realizado en 1977) y titulado El Desafío de la comunicación Internacional (México, 1979).&lt;br /&gt;[6] El acceso se define, desde Costa Rica, como Ia posibilidad para todos los miembros de una comunidad, de tener acceso constante igualitario a todos los mensajes generados por todos los medios y canales de comunicación existentes en un momento dado en esa comunidad; Desde luego, se trato de la virtualidad y no del acceso simultáneo a todo mensaje o medio, lo que seria imposible: se trate de un derecho bajo forma de posibilidad permanente. La participación se puede definir en esa misma perspectiva como la posibilidad permanente asegurado a todos los miembros de una comunidad de tornar porte activa en las decisiones concernientes a medios y procesos de comunicación, a programación, y a participar en la producción de los mensajes.   La dialéctica entre ambos polos surge de la imposibilidad de estor "en acceso" (público) mientras se "participa" (producción) y viceversa.&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7864804641118099170-4630370150743401769?l=comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com/feeds/4630370150743401769/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7864804641118099170&amp;postID=4630370150743401769' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7864804641118099170/posts/default/4630370150743401769'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7864804641118099170/posts/default/4630370150743401769'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com/2007/06/poltica-de-comunicacin-o-comunicacin.html' title='¿POLÍTICA DE COMUNICACIÓN O COMUNICACIÓN ALTERNATIVA?'/><author><name>cesare</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03239486897909299291</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7864804641118099170.post-22799380478347086</id><published>2007-05-11T12:28:00.000-07:00</published><updated>2007-05-11T12:33:42.083-07:00</updated><title type='text'>DIAGNOSTICO DE LA COMUNICACIÓN</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt; - Diagnóstico y poder. Diagnóstico y participación.&lt;br /&gt;Exposición para el concurso para el cargo de profesora adjunta del Taller de Planificación de Procesos Comunicacionales. Fac. de Periodismo y Comunicación Social. Universidad Nacional de La Plata&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt; Lic. Daniela Bruno&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;1.       Introducción.&lt;br /&gt;2.       Una aproximación inicial al concepto de diagnóstico&lt;br /&gt;3.       Perspectiva epistemológica&lt;br /&gt;4.       La situación de comunicación.&lt;br /&gt;5.       La vida cotidiana: lugar de comunicación&lt;br /&gt;6.       Diagnóstico de la comunicación:&lt;br /&gt;6.1. El diagnóstico de situaciones.&lt;br /&gt;                         6.1.1. Actores&lt;br /&gt;6.2. Diagnóstico y poder. Diagnóstico y participación.&lt;br /&gt;6.3. Distintos tipos de diagnóstico según el nivel de participación de los actores.&lt;br /&gt;6.4. Tipos de diagnóstico según el tipo de relaciones de comunicación privilegiadas en el análisis.&lt;br /&gt;7.       Esquema general del diagnóstico de comunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;1.       Introducción.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El propósito de esta exposición es introducirlos al concepto de diagnóstico y más precisamente al concepto de diagnóstico de comunicación, para posteriormente, reflexionar en torno a la relación que mantiene el diagnóstico de  comunicación con el poder y con la participación social.  Finalmente, la exposición se centrará en el desarrollo de los distintos tipos de diagnóstico según el nivel de participación de los actores y según el aspecto de análisis privilegiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;2.- Una aproximación inicial al concepto de diagnóstico:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;                ¿Cuál es la característica distintiva de la tarea que llevaremos adelante en esta primera etapa del trabajo de campo y que denominamos “diagnóstico”?&lt;br /&gt;                Que el diagnóstico, es una estrategia de producción de conocimiento acerca de determinada realidad con la particularidad de estar orientada por la voluntad conciente de modificar esa realidad. Esta es una elección no sólo metodológica sino además epistemológica y política,  pues entonces creemos en la posibilidad de aportar estos elementos para que la sociedad se apropie de ellos y los procesos sociales y comunitarios queden menos librados a la improvisación y dejen de ser simples ensayos.&lt;br /&gt;Todo proceso deliberado de cambio se inicia con el reconocimiento de la situación actual de una organización, grupo o comunidad. Este reconocimiento es aquello que denominamos diagnóstico y es el paso previo a la proyección de alternativas y cursos de acción que permitan modificar esa realidad en un sentido deseado. Si bien es cierto que, a efectos didácticos, nosotros hemos dividido al proceso de planificación en dos grandes etapas denominadas diagnóstico, la primera, y planificación, la segunda, ambos son junto con la gestión o puesta en marcha de las acciones, partes inseparables de un único proceso. Su diferenciación se establece más por necesidades metodológicas y analíticas que por el hecho de que pueda fragmentarse el proceso social que se pretende reconocer y modificar.&lt;br /&gt;El diagnóstico y la planificación no son ajenos a la dinámica de la institución o del grupo humano y esta dinámica es continua. Cada punto de llegada es, al mismo tiempo, un punto de partida hacia un nuevo objetivo. En ese sentido la evaluación de los resultados de este proceso de cambio se convierte, simultáneamente, en origen de un nuevo diagnóstico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;               &lt;br /&gt;                ¿Por qué el diagnóstico es el punto de partida de todo proceso de planificación?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hemos dicho que para modificar determinada realidad a través de un proceso de planificación primero debemos conocerla profundamente, además de contar con el impulso y el respaldo de la voluntad del cambio social y la creencia en la utilidad de la intervención social. Esto es fundamental para intentar comprender la lógica de esta herramienta teórica y metodológica.&lt;br /&gt;                Cuando nos damos a la tarea de intervenir en una organización para modificar su situación podemos hacerlo partiendo de dos perspectivas de planificación distintas. Desde un enfoque, que denominamos planificación estratégica, se toma como punto de partida de la tarea del planificador los objetivos predeterminados por los propios integrantes de la institución, para proyectar alternativas de cambio en función de esos objetivos.&lt;br /&gt;Para entender esta perspectiva es oportuno tener en cuenta uno de los principios básicos de quienes adhieren a ella, formulado por Carlos Mathus: “Planifica quien gobierna” (1). Esto implica que el diagnóstico y la planificación son orientados por los objetivos que se ha propuesto quien detenta el poder.&lt;br /&gt;En ese marco, el análisis de los distintos actores y sus percepciones de la situación no sólo resulta pertinente sino indispensable, aunque con una salvedad: tanto los actores como sus percepciones son reconocidos e interpretados en términos de aliados o enemigos para el cumplimiento de aquello que realmente interesa, que no es otra cosa que los propósitos dispuestos por quien gobierna. En ese sentido, los actores se convierten en medios para el cumplimiento de determinado fin.&lt;br /&gt;Sin embargo, este no es el único camino posible. Nuestro equipo, adopta respecto de la planificación, una perspectiva que se conoce con el nombre de planificación diagnóstica, que utiliza el diagnóstico social como punto de partida del proceso y, en muchos casos, involucra a los propios actores en la construcción de los objetivos de cambio que habrán de proyectarse.&lt;br /&gt;                Este enfoque convierte a la planificación en una herramienta de redistribución de poder, ya que aquí el principio no es planificar para quien gobierna sino para que cada vez más personas participen del gobierno. Es en ese sentido que decimos que el diagnóstico se constituye en un proceso educativo para los actores de la organización, ya que permite el reconocimiento de su situación actual y aspira a que se apropien de la planificación como una herramienta para modificar la realidad en el sentido por ellos deseado.&lt;br /&gt;                Nuestra propuesta consiste entonces en iniciar el proceso reconociendo la realidad y los dinamismos que en ella se generan, para recién allí fijar nuestros objetivos de cambio.&lt;br /&gt;El diagnóstico es en primer lugar un ejercicio de diferenciación de los elementos de una determinada situación. Permite ubicar los principales problemas, desentrañar sus causas  de fondo y ofrecer vías de acción para irlos resolviendo.&lt;br /&gt;Si con Daniel Prieto Castillo entendemos el diagnóstico como “una lectura esencial de determinada realidad social, una lectura de sus conexiones esenciales, desde una perspectiva histórica” (2), podemos decir que la planificación diagnóstica es la proyección de un proceso de cambio, tomando en cuenta la trama fundamental del diagnóstico, sus fuerzas (potencialidades) y sus debilidades (problemas), a partir del cual se construyen objetivos de planificación.&lt;br /&gt;                Algunas de las características distintivas de este tipo particular de investigación que es el diagnóstico pueden sintetizarse de la siguiente manera:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;q       Es un proceso de conocimiento sistemático.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;q       Busca comprender lo que sucede en un ámbito de trabajo determinado a partir de hechos o aspectos relevantes y/o problemáticos  - síntomas - .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;q       Esos síntomas positivos o negativos cuyo origen se busca y analiza, son escogidos y reconocidos por el analista pues le resultan significativos a la luz de unos objetivos pero también en relación con su marco teórico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;q       Su finalidad es lograr la superación de los aspectos problemáticos y potenciar sus aspectos positivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                Aunque posteriormente nos dedicaremos a las particularidades que adquiere el diagnóstico de comunicación, específicamente, podríamos adelantar que el diagnóstico de comunicación es una herramienta para evaluar las prácticas sociales, orientada a tener un conocimiento sistemático sobre las mismas,  para reconocer las fortalezas y debilidades que luego serán retomadas en la planificación, entendida ésta como estrategias destinadas a generar modificaciones en la comunicación que ayuden a producir cambios positivos en el grupo, la comunidad o la  institución.&lt;br /&gt;                El diagnóstico de la comunicación es una forma de evaluación que implica “leer situaciones sociales desde lo comunicacional, leer entonces situaciones de comunicación”.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                Esto supone que existe una mirada específica desde la comunicación que permite una lectura también específica de las prácticas sociales. El médico clínico puede diagnosticar el estado general de un paciente, pero necesita de los especialistas para trabajar sobre un órgano o un sistema determinado. El tratamiento que el clínico determina incide en el estado de salud general de la persona, pero también en su sistema linfático o nervioso. De manera inversa, una intervención sobre el sistema digestivo es específica, necesita de un diagnóstico propio y de acciones dirigidas a esa parte del cuerpo, pero incide sobre el estado de salud general.&lt;br /&gt;                De manera similar, hoy en día no es posible explicar las prácticas sociales sin hacer una lectura específica de lo comunicacional allí y toda acción que se emprenda desde lo comunicacional termina afectando a la totalidad de las prácticas sociales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;3.- Perspectiva epistemológica:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Hemos dicho que el diagnóstico es, por empezar, una estrategia de producción de conocimiento. En este sentido, sería adecuado establecer algunas precisiones respecto de nuestra perspectiva epistemológica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                Como Uds. saben, la epistemología es el estudio crítico y filosófico de las ciencias y de los principios en los que esta debe basarse. Por lo tanto, al explicitar nuestra perspectiva epistemológica estamos revelando cuáles son nuestros supuestos acerca de la tarea de conocer. Comencemos a explorar esta perspectiva epistemológica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                A los efectos de un trabajo de diagnóstico y planificación, las nociones teóricas  nos permiten Conceptualizar la práctica ligada a los requerimientos del trabajo que se realiza. Es decir, nos permiten interpretar las problemáticas que surgen en el ámbito de trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                Dado que se trata de una investigación para la acción, para el cambio, la teoría nos permite hacer inteligibles las prácticas que analizamos, nos permite interpretarlas para luego orientar las acciones. Pero a la vez, al confrontar esas conceptualizaciones previas con nuestra intervención actual, estamos generando nuevas conceptualizaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                Esta forma de entender la teoría y la práctica difiere de aquella que supone la teoría como un modelo o un sistema de interpretaciones que anteceden a la práctica y que iluminan desde lo alto a la realidad. Por el contrario, entendemos la teoría como la sistematización de nuestros propios aprendizajes y como la organización de las conclusiones de otros aplicadas a nuestras necesidades y preguntas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                Esto implica una perspectiva epistemológica pues comprende modos de conocer, modos de Conceptualizar, métodos de estudio, de investigación y de enseñanza para abordar el objeto. También supone una forma particular de concebir la relación entre el planificador y su objeto de estudio.  Para referirnos a este último punto tomaremos algunas ideas de la hermenéutica filosófica de Hans-Georg Gadamer. Estas nos permitirán introducir elementos para desarrollar una idea de racionalidad más amplia que la de la estrecha objetividad científica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                El pensamiento hermenéutico de Gadamer entiende que siempre, indefectiblemente, la pertenencia del hombre a un mundo precede a toda objetivación posible. Toda comprensión tiene un carácter condicionado y “prejuicioso”. En tanto y en cuanto somos seres finitos, debemos tener en cuenta siempre los condicionamientos históricos de cada una de nuestras ideas. Existe un vínculo ineludible que nos liga con el pasado, con la tradición, con la historia y con el lenguaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                Entonces, “todo conocimiento es la recreación de una tradición a través de las interpretaciones que desde nuestra situación histórica particular hacemos de ella” &lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt;. Examinemos más en detalle esta frase. En primer lugar, establece que todo conocimiento es una recreación. Suponemos que no se trata de una recreación como distracción, divertimento o entretenimiento. Se trata de una re-creación, es decir, volver a crear. Pero si el conocimiento es volver a crear la tradición ¿No se trata entonces de un mero repetir? ¿Existe algúna posibilidad de innovación? Nuestro punto de vista es que no se trata de una repetición pero tampoco es una creación total. Siempre existe una cuota de creatividad en el acto de conocer pero es una creatividad condicionada por la historia y el lenguaje del intérprete,  sea este el planificador o el encargado de un área  en una organización que nos ha convocado como profesionales. La innovación está puesta por la situación particular e irrepetible del intérprete y la limitación estará dada por la comunidad de sentido a la que pertenece ese intérprete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                A esto debemos sumar el hecho de que el investigador está atravesado por una determinada voluntad de saber de la época.  Según la época histórica, se ve de distintas maneras y se dicen diferentes cosas acerca del mundo que nos rodea. Por ejemplo, “para nosotros el sol es una estrella, pero para los incas era un dios. Nosotros nos referimos al sol como un elemento natural mientras que los incas le rezaban”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;[3]&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                Estas diferentes formas de ver y nombrar al mundo, son las que va constituyendo paulatinamente los saberes de una determinada época histórica. Pero estos saberes, son incapaces por sí solos de ser reconocidos como legítimos si no están avalados por algún dispositivo de poder. A su vez, quien tiene el poder precisa de los saberes reconocidos en determinada época histórica para legitimar y conservar su poderío. Tal como plantea Esther Díaz, poder y saber interactúan y ninguno puede sostenerse sin el otro. A lo largo de toda la historia de nuestra sociedad, nacen, permanecen y se descomponen una serie de saberes asociados a poderes que además están asociados a las prácticas sociales del momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                Teniendo en cuenta lo dicho en los párrafos anteriores, podríamos entonces decir que el diagnóstico entendido como estrategia de producción de conocimiento es, al igual que todo conocimiento,  la recreación de una tradición a través de las interpretaciones que desde nuestra situación histórica particular hacemos de ella. Cuando formulamos un diagnóstico estamos siendo interpelados por la situación particular que estamos conociendo pero también estamos interpretando esa situación particular desde una comunidad de sentido determinada. Asimismo, nuestros saberes se han constituido en el marco de una voluntad de saber que es epocal, y que se perpetua gracias a una serie de dispositivos de poder que legitiman, controlan y regulan la producción de conocimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                Por todo esto, es que nuestro equipo le otorga un especial interés a la explicitación del marco teórico en cualquier informe de diagnóstico. La importancia de su formulación radica, en nuestra opinión, en que esto permite iluminar algunas de las condiciones bajo las cuales se comprende, es decir, permite desocultar lo más que se pueda esos condicionantes. La razón, dirá Nietzshe, interpreta. Pues bien, nuestra propuesta consiste en dar cuenta, en el marco teórico, de qué forma nos vinculamos con el objeto, reconociendo que cuando tomamos contacto con éste nosotros ya estamos inmersos en un mundo con sentido, y que es desde esa pertenencia a un mundo con sentido desde la cual lo comprendemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                No sólo las ciencias sociales están determinadas por este círculo entre el intérprete del objeto y el objeto que pasa a ser parte del mundo del intérprete, sino que todo el conocimiento pasa a moverse dentro de esta circularidad, puesto que siempre hablamos desde algún lugar.  La diferencia con otro tipo de perspectivas epistemológicas  reside en que nuestro objetivo no consiste en eliminar nuestros presupuestos, ya que entendemos que esta tarea es en cierta medida imposible. Por el contrario, queremos explicitar nuestras categorías de interpretación, las cuales concebimos no como elementos que hay que superar para llegar a la verdad, sino como un condicionamiento que es parte de la verdad misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;4.- La situación de comunicación:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El concepto de situación de comunicación también pertenece a Daniel Prieto Castillo y lo utilizamos porque nos permite dar el paso previo antes de hablar de manera directa sobre el diagnóstico desde la comunicación.&lt;br /&gt;La situación de comunicación es aquella que expresa y pone de manifiesto, como síntoma o manifestación, una compleja trama de relaciones. &lt;br /&gt;“Estamos insertos, desde que nacemos, en situaciones de comunicación. La sociedad nos habla a través de múltiples discursos y nos va exigiendo que aprendamos a expresarnos de determinada manera y a referirnos a ciertos temas por encima de otros. Una situación de comunicación no se resuelve a través de algo tan pobre como aquello de un emisor que emite y un receptor que recibe. Estamos siempre inmersos en un todo significativo que se manifiesta por medio de distintos discursos, los cuales pueden contradecirse, sin dejar de pertenecer por ello al todo. Una relación de comunicación comprende las relaciones intrapersonales (yo conmigo mismo), grupales, sociales en general; las circunstancias económicas, políticas, culturales, el desarrollo de ciertas tecnologías, de ciertas formas de enfrentar y resolver los problemas de la naturaleza de la sociedad”.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn4" name="_ftnref4"&gt;[4]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En otras palabras. Leemos situaciones sociales desde lo comunicacional.  A través de saberes y herramientas que nos entrega la comunicación (teorías, métodos, discursos, estéticas, medios, sistemas, tecnologías, etc.) hacemos una mirada particular y específica sobre los procesos sociales. Leemos situaciones de comunicación en la trama de relaciones que los actores construyen en el espacio social.&lt;br /&gt;                El concepto nos sirve tanto para analizar la sociedad en general, como para hacerlo en instituciones, organizaciones, comunidades o grupos de diversa índole. Tal como lo indica el mismo autor “podemos hablar de situación de comunicación de un país, de una institución, de un proyecto, de una comunidad, de una familia incluso”. En cada uno de estos ámbitos se dan discursos predominantes, temas a los que prestar atención, recursos expresivos, estéticas. Todos estos elementos constituyen “síntomas” que pueden ser leídos comunicacionalmente.&lt;br /&gt;La situación de comunicación no es en sí misma, no se agota sobre sí misma. Una situación de comunicación es en un contexto y en un proceso. Es la institución y su sistema de relaciones, sus conflictos. Es también su historia, expresada en la memoria institucional. Es además su identidad, manifiesta en su filosofía y en las manifestaciones de la misma.&lt;br /&gt;La situación de comunicación es también su comunicabilidad, es decir, la forma de utilizar los medios y de acercarse a sus interlocutores. Es su imagen y la forma como la construye.&lt;br /&gt;Todos estos aspectos hacen a la situación de comunicación que constituye el objeto de estudio cuando realizamos un diagnóstico desde la comunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;5. La vida cotidiana: lugar de comunicación.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La situación de comunicación se entiende y se desarrolla en el espacio de la vida cotidiana, entendida esta como el lugar donde las personas y grupos sociales se constituyen como sujetos de las prácticas sociales. En ese sentido la vida cotidiana es el espacio donde se tejen las relaciones comunicativas.&lt;br /&gt;Para Daniel Prieto C. la vida cotidiana se define como “las concepciones, evaluaciones y percepciones de la realidad que en sus diarias prácticas comparten los integrantes de un grupo social”.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn5" name="_ftnref5"&gt;[5]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;               &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué son las concepciones?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                “La manera de entender algo, de juzgarlo”, señala el mismo autor. Pero advierte que “en esto no intervienen sólo conceptos, sino también y muy a menudo fuertemente, estereotipos. Las concepciones resultan de una mezcla de conceptos y estereotipos, donde los límites entre lo que pueda ser demostrado, validado con alguna solidez y lo que proviene de la experiencia de las creencias, están poco marcados. Un estereotipo es una versión emotiva de algo, versión que puede ser más o menos rígida. Las prácticas cotidianas se orientan, y a veces determinan, por esas concepciones”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                ¿Qué se entiende por evaluaciones?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                Se entiende “el atributo que se le da al algún objeto, ser o situación. En general se evalúa positiva (calificación) o negativamente (descalificación). La vida cotidiana consiste en una infinita trama de aceptaciones y rechazos que tienen que ver directamente con la forma de evaluar”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                Siguiendo al mismo autor podemos subrayar lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-          a evaluar se aprende a lo largo de las relaciones familiares, interpersonales y dentro de otros grupos&lt;br /&gt;-          concepciones y evaluaciones determinan la forma de percibir (siempre que se ve algo, simultáneamente se lo está interpretando y valorando).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, la percepción “es un problema cultural y no una simple captación del entorno”, porque “percibimos a través de nuestros juicios”.&lt;br /&gt;Desde esta mirada las diarias prácticas “incluyen las relaciones más comunes de la vida cotidiana: el trabajo y el esparcimiento, sobre todo. Pero también la forma de cumplir las propias actividades, las relaciones grupales, los contactos cotidianos”.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn6" name="_ftnref6"&gt;[6]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                La vida cotidiana está conformada por las relaciones tejidas entre las personas a través de percepciones, concepciones y evaluaciones. Así entendida la vida cotidiana es siempre una experiencia colectiva, grupal. Sólo en las relaciones sociales existe lo que aquí estamos entendiendo por vida cotidiana.&lt;br /&gt;                Sin embargo, las percepciones, concepciones y evaluaciones, son siempre vividas por alguien en particular y constituyen una forma de reafirmación de cada una de las personas en relación con su contexto. Es “la manera en que cada quién se sabe alguien entre los demás”, sostiene D. Prieto Castillo. Este saber es producto de un reconocimiento, es compartir experiencias, es la manera que cada cual se sienta integrado y reafirmado. Es también la forma de percibir los rechazos.&lt;br /&gt;                Cada individuo es y se reconoce en el marco de una cultura, es decir, en un contexto donde se verifica determinada forma de analizar y codificar lo que se percibe de las situaciones circundantes.&lt;br /&gt;                El lenguaje se constituye en el soporte de la cultura, en tanto y en cuanto, el lenguaje es un vínculo para expresarse y ser ante los demás. Percibir es percibir lo familiar, lo cercano. Desarrollamos de esta manera una serie de costumbres perceptuales que se convierten en un proceso de aprendizaje y que nos permiten vencer la complejidad del contexto, sentirnos más seguros, disipar las incertidumbres.&lt;br /&gt;                Sin embargo, al decir esto hay que asumir la mirada compleja de esta perspectiva, totalmente alejada de la idea simplista del lenguaje como “espejo” de la realidad, sino más bien proyectarnos hacia lo que Denise Najmanovich llama “una concepción en red multidimensional de los fenómenos lingüísticos”.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn7" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn7" name="_ftnref7"&gt;[7]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                En todo caso nos estamos refiriendo siempre a un entramado de relaciones que se expresa en el lenguaje y que se manifiesta en una cultura de la complejidad, donde no existen los mecanismos exactos que funcionan como un reloj sino que entran a tallar una enorme diversidad de factores que terminan incidiendo en ese entramado y, en este caso, en la constitución misma de la situación comunicacional.&lt;br /&gt;                Esto lleva también a la constitución de un objeto complejo, que no es simplemente un observador, sino que es la resultante de la relación del propio sujeto con el mundo, con su historia, con las prácticas sociales de las que es partícipe.&lt;br /&gt;                Al mismo tiempo decimos que “existe un aprendizaje perceptual que se prolonga a lo largo de toda la vida, pero que alcanza una cierta consistencia (...) pasada la adolescencia. Dicho aprendizaje va conformando una acumulación de percepciones que constituye nuestra manera de enfrentarnos a los demás e incluso a nosotros mismos. Ese proceso acumulativo conforma en gran medida la biografía del individuo”.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn8" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn8" name="_ftnref8"&gt;[8]&lt;/a&gt;  &lt;br /&gt;                Sucede, en consecuencia, que si la percepción es algo que se va desarrollando a modo de proceso de aprendizaje, la experiencia previa condiciona las experiencias posteriores, sin que ello signifique necesariamente que el mismo individuo haya vivido personalmente todas esas experiencias. Hay un aprendizaje cultural que se apoya en experiencias sustitutas que se verifican en los grupos, los medios masivos de comunicación, en las redes de relaciones.&lt;br /&gt;                Así entendida la vida cotidiana es el lugar de las interacciones: el sujeto en su historia, en su contexto, en un tiempo y en permanente relación. Las experiencias que se viven en los grupos constituyen, sin embargo, la matriz social del individuo donde se construye el repertorio de significados que condicionan las formas y los modos de enfrentarse a situaciones diferentes de las habituales.&lt;br /&gt;En ese mismo marco “las cosas no ‘son’ sino que ‘devienen’ en las interacciones. Las propiedades no están en las cosas sino entre las cosas, en el intercambio”.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn9" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn9" name="_ftnref9"&gt;[9]&lt;/a&gt; Podemos decir que la belleza o el peso o las dimensiones de un objeto no son en sí mismos, no son categorías que puedan aislarse de la relación con las personas. Son bellos, pesados, grandes o chicos con relación a alguien y al contexto en el que se los mira. De la misma manera el sujeto no es aquel biológicamente reconocido, sino aquel constituido en la vida cotidiana, en el complejo sistema de relaciones que la misma genera. &lt;br /&gt;                Este es el sujeto complejo que, en el marco de la vida cotidiana, se representa a la manera de actores sociales en una realidad, también compleja y multideterminada, que reconocemos y diagnosticamos y sobre la que pretendemos planificar para el cambio.&lt;br /&gt;                Lo que comúnmente llamamos realidad está dada por un conjunto de hechos más las percepciones de ellos, por los sujetos, más su interpretación y valoración. Este explica y le da sentido a la idea “ponerse de acuerdo”, entendido como un método para la producción colectiva de un conocimiento que sea transformador de la realidad. Porque la cuestión central consiste en transformar no sólo los hechos sociales de manera aislada, sino las valoraciones y las percepciones que los sujetos participantes tienen de esos mismos hechos. Dicho de otra manera: cuando actuamos sobre las prácticas sociales, cuando modificamos las relaciones que existen allí y las prácticas comunicativas que le dan lugar, estamos cambiando también la percepción que cada sujeto, individual o colectivo tiene de la misma. &lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn10" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn10" name="_ftnref10"&gt;[10]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                La vida cotidiana es lugar de comunicación y a la vez el escenario donde se constituyen los actores-sujetos de las prácticas sociales. Allí, en tanto y en cuanto sistema y trama de relaciones comunicacionales, se constituye el campo de acción del planificador de la comunicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;6.- Diagnóstico de la comunicación:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                Hablamos antes del diagnóstico de la comunicación como una herramienta que nos permite reconocer y comprender, de manera sistemática, las prácticas sociales y sus procesos internos y que, así entendido, constituye el primer paso de la planificación de procesos comunicacionales.        &lt;br /&gt;                Nos referimos también a la vida cotidiana y la forma como los actores sociales, individuales o colectivos, se constituyen en ese contexto.&lt;br /&gt;                La planificación de la comunicación supone el diagnóstico hecho en la misma perspectiva. Y el diagnóstico comunicacional parte del reconocimiento de que toda persona, por el sólo hecho de vivir en sociedad, posee concepciones, evaluaciones y percepciones que ha ido acumulando a través de su historia personal.&lt;br /&gt;                Podemos decir que “... los actores saben bastante más de lo que han dicho respecto de su accionar, excepto que nosotros no le hemos preguntado qué es lo que en realidad saben. Una de nuestras dificultades es el no haber preguntado a los actores qué es lo que conocen, de lo que ocurre, cómo dan cuenta de lo que les pasa a ellos y a la sociedad, y por lo tanto, haber tendido a sustituir modelos de actor y modelos de acción por los actores y por la acción concreta”.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn11" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn11" name="_ftnref11"&gt;[11]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                Por eso mismo diagnosticar la comunicación es analizar de manera sistemática el sentido que esos actores producen en una determinada situación social, a partir de sus contextos y de sus propias historias personales que cobran sentido en el marco de una cultura.&lt;br /&gt;                Lo individual, lo grupal y lo masivo se entrecruzan aquí para tejerse en una trama de sentidos. La comunicación debe entender precisamente como esa compleja trama de sentidos que incluye lo personal y lo colectivo, lo masivo y, en definitiva, la cultura como expresión de los múltiples sentidos y del sentido común.&lt;br /&gt;                Por ese motivo no bastan los análisis parciales. Todos los aspectos deben ser contemplados, porque todos están en relación y marcan el conjunto de las relaciones humanas.&lt;br /&gt;                En esta línea, diagnosticar la comunicación es también “pensar la cultura y la comunicación masivas como espacios claves para la producción de sentidos predominantes del orden social en tanto emisores y receptores, productores y consumidores negociarán allí sentidos, aunque la negociación se realice en términos desiguales ya que, mientras unos actúan en situaciones de poder, otros lo hacen desde posiciones subalternas”.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn12" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn12" name="_ftnref12"&gt;[12]&lt;/a&gt;     &lt;br /&gt;                Siguiendo la propuesta de M. Mata, tomando en cuenta la perspectiva epistemológica  elegida y una concepción relacional de la misma comunicación, diagnosticar desde la comunicación supone detener nuestra mirada en los aspectos constitutivos de dicha relación que se conforma en determinadas situaciones:&lt;br /&gt;·         Los sujetos que entran en relación.&lt;br /&gt;Nos referimos a sus características, a sus modos de constituirse en términos de la relación que entablan (fines o motivaciones que pueden ser explícitos o no); las situaciones que los han constituido como términos de esa relación, etc.&lt;br /&gt;·         La naturaleza de la relación.&lt;br /&gt;Naturaleza del vínculo que se establece. Asimetrías del mismo. Modos en que se construye la legitimidad de los roles que representan, etc.&lt;br /&gt;·         Modalidades de producción de sentido.&lt;br /&gt;Los productos y objetos culturales que se ponen en juego. Los momentos y espacios de emisión y recepción. Las mediaciones tecnológicas y sociales que intervienen en ambos casos, etc.&lt;br /&gt;·         La significación de las prácticas comunicativas.&lt;br /&gt;Los resultados de la acción comunicativa. Rasgos culturales, conductuales, ideas predominantes, acuerdos o conflictos, sentido que adquieren para los sujetos que intervienen en ellas.&lt;br /&gt;                Lo que antes se presenta no es un itinerario ni un listado obligatorio, sencillamente porque cada situación exigirá nuevas miradas y renovadas formas de acercamiento. Cada persona o cada grupo encontrará nuevos aspectos para tomar en cuenta.&lt;br /&gt;                Sin embargo, es bueno tomar en cuenta lo que no queremos hacer cuando decimos diagnóstico de la comunicación: mirar las prácticas comunicativas tratando de señalar y determinar emisores, receptores, canales y códigos utilizados. Esto sería traicionar lo que nos estamos proponiendo. Sería utilizar un modelo informacional de la comunicación que estamos considerando superado, no como práctica, sino como categoría interpretativa.&lt;br /&gt;¿Cuál es el sentido particular que adquiere un proceso de diagnóstico y planificación desde una perspectiva comunicacional?&lt;br /&gt;Diagnosticar la comunicación es analizar de manera sistemática el sentido que los actores producen en una determinada situación social, a partir de sus contextos y de sus propias historias personales que cobran sentido en el marco de una cultura.&lt;br /&gt;                Esto se sustenta en el entendimiento de que la comunicación es un proceso de construcción y de apropiación de sentidos de la vida cotidiana, que abarca tanto las relaciones personales como aquellas que están mediatizadas. Esta mirada relacional de la comunicación la comprende como un proceso de significación y producción de sentido en el que el intercambio informacional es sólo un aspecto más de cuantos están involucrados en el proceso.&lt;br /&gt;De esta manera, las prácticas comunicativas son comprendidas como espacios de interacción en los que se verifican procesos de producción de sentido. En el caso del proceso de diagnóstico y planificación que desarrollaremos en la organización que seleccionemos, nuestra tarea consistirá inicialmente en realizar una lectura de los sentidos que las personas que forman parte de ella le dan a  las acciones que emprenden.&lt;br /&gt;Cada problemática que se aborda tiene sus propias particularidades, que exigirán nuevas miradas y renovadas formas de acercamiento a lo comunicacional. Por lo tanto  lo que presentamos anteriormente no es una receta ni un listado obligatorio. Cada persona o cada grupo encontrará nuevos aspectos para tomar en cuenta en función de los elementos que se presenten en cada organización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6.1 El diagnóstico de situaciones:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                Para proceder al diagnóstico de la comunicación centramos nuestra mirada en situaciones de comunicación.&lt;br /&gt;                Toda situación implica un recorte de una realidad más amplia.  Al mismo tiempo, en toda situación reconocemos características que aluden a procesos de transformación de la sociedad que, a la vez que trascienden a esa situación, la condicionan. Es decir: la situación se inserta en un contexto social más amplio que la condiciona. En el contexto situacional podemos reconocer elementos que, en mayor o menor medida, condicionan  y determinan las restricciones, capacidades y posibilidades de los actores para producir eventos o acciones que se proponen en la situación.&lt;br /&gt;                En una situación siempre podemos identificar actores. Cada actor explica, reconoce y comprende a su modo la situación. Toda explicación tiene un autor que es a la vez un actor que debemos identificar a la hora del análisis. El hecho de que cada actor tenga una comprensión distinta de la situación se debe, entre otros determinantes, a su historia, sus motivaciones, sus propósitos y su posición relativa dentro de la situación. Existen muchas explicaciones de una misma situación. Generalmente, encontramos explicaciones no sólo distintas sino además contrapuestas de una misma situación. Es decir, encontramos explicaciones en conflicto, que pueden ser consideradas válidas en sí mismas a pesar de presentarse como contrapuestas y sin que por ello pueda afirmarse que todo es absolutamente relativo.&lt;br /&gt;Existen datos de la realidad, acontecimientos,  que no admiten discusión. Sin embargo lo que a nosotros nos preocupa especialmente es la interpretación que cada actor le da a ese dato.&lt;br /&gt;Quizás se pueda comprender mejor con un ejemplo. Supongamos que se desata una tormenta. Frente al mismo hecho algunos pueden interpretar que se trata de un simple fenómeno climático, otros como el producto de la ira de Dios y terceros como una situación que favorecerá las futuras cosechas.&lt;br /&gt;En síntesis: una explicación no es independiente de quien explica, para qué explica, desde qué posición explica y frente a quiénes explica. Una situación es un recorte de un escenario social más amplio. En toda situación podemos identificar características que son el resultado de la interacción de los actores que la integran y que experimentan en forma permanente conflictos y alianzas.&lt;br /&gt;                Al introducirnos en la vida de una organización, un grupo o una comunidad, observaremos que cada actor identifica distintos problemas y potencialidades. Cuando aludimos a ellos podemos estar haciendo mención a algo que ocurre en este momento o bien a situaciones que estamos proyectando; pueden ser referidos a causas que exceden a la organización, pueden ser simples o complejos, más o menos precisos y claros, mas o menos sujetos a modificaciones (cambiantes).&lt;br /&gt;                El valor que se le asigna a un problema o potencialidad depende de la importancia que tiene en el proyecto de acción de cada actor. Para precisar un problema o una potencialidad es necesario identificar los elementos principales que lo constituyen. En primer lugar, debemos caracterizar del modo más preciso posible los resultados visibles o manifestaciones que permiten reconocer la existencia de ese problema o potencialidad  y que lo distinguen de otros.&lt;br /&gt;                Luego debemos identificar las variables explicativas que generan ese problema o potencialidad. Por supuesto entre estas variables explicativas del problema o la potencialidad se dan relaciones de intercambio sistémico que hacen que la relación causal no sea lineal.&lt;br /&gt;Ese conjunto sistémico de variables o nudos explicativos del problema constituyen un espacio y dentro de ese espacio (al que llamaremos espacio del problema) podemos identificar la capacidad de actuación de los actores involucrados en la situación para modificarla.&lt;br /&gt;La descripción de una situación de comunicación de una organización equivale a una mirada objetiva y analítica con la cual se pretende reconocer los síntomas o manifestaciones de su compleja trama de relaciones.&lt;br /&gt;A las observaciones realizadas en el pre-diagnóstico y a la información que se pueda recolectar en entrevistas, conversaciones y nuevas observaciones de la organización debemos darle un cariz comunicacional. Para ello, esa información debe ser analizada en términos de relaciones y procesos de producción y recepción que los actores realizan, dentro de un contexto y un proceso histórico determinado.&lt;br /&gt;                Al respecto, Daniel Prieto Castillo señala que “estamos insertos desde que nacemos, en situaciones de comunicación. La sociedad nos habla a través de múltiples discursos y nos va exigiendo que aprendamos a expresarnos de determinada manera y a referirnos a ciertos temas por encima de otros. Una situación de comunicación no se resuelve a través de algo tan pobre como aquello de un emisor que emite y un receptor que recibe. Estamos siempre inmersos en un todo significativo que se manifiesta por medio de distintos discursos, los cuales pueden contradecirse, sin dejar de pertenecer por ello al todo. Una relación de comunicación comprende las relaciones intrapersonales (yo conmigo mismo), grupales, sociales en general; las circunstancias económicas, políticas, culturales, el desarrollo de ciertas tecnologías, de ciertas formas de enfrentar y resolver los problemas de la naturaleza de la sociedad” (6).&lt;br /&gt;Pensando en nuestro trabajo en la organización, algunos de los elementos que se pueden analizar para reconocer la situación de comunicación son:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ø      relaciones entre diferentes actores individuales y colectivos;&lt;br /&gt;Ø      espacios físicos: lugares de interacción de los actores en su actividad institucional, apropiación de estos espacios, etc.;&lt;br /&gt;Ø      espacios comunicacionales: reuniones, momentos de intercambio, momentos de toma de decisiones, momentos de elaboración de mensajes mediáticos, formas de intercambio con interlocutores;&lt;br /&gt;Ø      imagen institucional: percepciones que tienen de la institución los actores y los interlocutores, imagen proyectada por materiales mediáticos o no mediáticos, imagen proyectada por documentos institucionales, etc.;&lt;br /&gt;Ø      historias: recuperación de la memoria institucional, de los fundadores, de la evolución de la institución desde su creación hasta hoy, historias de vida de sus protagonistas;&lt;br /&gt;Ø      valores y sentidos: fuentes de coordinación institucional a nivel de los principios e ideas que guían su acción, fundamentos de su existencia;&lt;br /&gt;Ø      producciones mediáticas: mensajes y productos surgidos de la acción institucional; descripción de los formatos y procesos de elaboración de los productos mediáticos, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;6.1.1.-  Actores:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un elemento importante en la descripción de la situación de comunicación de la organización en la que trabajemos es la caracterización de los actores, individuales y colectivos, que identifiquemos en la propia organización y en su contexto. Una posibilidad es establecer esa caracterización a partir de los roles y funciones que cumplen en la situación que se describe.&lt;br /&gt;La función aparece asociada a la producción o el tipo de tareas que desempeña una determinada persona o grupo dentro de una organización. Por ejemplo, está el que administra, el que se encarga de las tareas de prensa y difusión, el que establece relación con los clientes, etc.&lt;br /&gt;El rol, en cambio, es un modelo de conducta que cada persona o grupo puede asumir según cuáles sean sus expectativas, en función de su lectura de la situación o como respuesta a actitudes y posiciones adoptadas por los otros miembros del grupo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podemos identificar dos tipos de roles:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-          los intelectuales/racionales, que se refieren a aquellos actores que se caracterizan por ser quienes dentro del grupo proponen ideas, buscan información y la difunden, los que cuestionan la situación, los que elaboran y orientan , los que sintetizan, los críticos, los que motorizan;&lt;br /&gt;-          los afectivos/emocionales, que caracterizan a los actores que estimulan y concilian, los que negocian, también los que agreden y obstruyen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este punto es importante tener en cuenta que aunque algunas personas tienen tendencia a cumplir determinado tipo de rol dentro de un  grupo, los roles son cambiantes y un mismo actor puede asumir varios de acuerdo con las circunstancias que atraviese el grupo.&lt;br /&gt;Otros aspectos que también pueden ser tenidos en cuenta a la hora de caracterizar a los actores de una organización tienen que ver con la personalidad, su formación académica o nivel de educación formal, su historia en la institución, sus percepciones sobre determinadas cuestiones, su ubicación en el organigrama, su autoridad, su poder, su liderazgo. El reconocimiento de todas estas cuestiones facilita el análisis y la comprensión de ciertos sentidos instituidos en la organización y fundamenta el hecho de que un actor cumpla determinado rol en ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;6.2.-  Diagnóstico y poder. Diagnóstico y participación:&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                Al inicio de esta exposición nos referimos a las diferencias entre la planificación estratégica y la planificación diagnóstica en torno al poder. Desde la perspectiva estratégica, la planificación es una herramienta que otorga mayor eficiencia y eficacia a la acción del o de los que gobiernan. En ningún momento esta perspectiva cuestiona la titularidad del gobierno. En ese sentido, es que nuestro equipo entiende que esta perspectiva, si bien introduce racionalidad a la acción en función de un cambio, ese cambio puede referirse a una mayor eficacia, una mayor producción, una mayor integración de los actores sociales involucrados, pero no un cambio significativo en las relaciones de poder, no un proceso efectivo de re-distribución del poder.&lt;br /&gt;                La perspectiva diagnóstica, a diferencia de la estratégica,  entiende que la planificación debe iniciarse reconociendo la realidad y los dinamismos que en ella se generan, para recién allí fijar sus objetivos de cambio. Pero además y sobretodo, entiende que esa instancia de reconocimiento no sólo es condición para la formulación de la situación deseada y de los modos de conquistarla, sino además la valiosa oportunidad de que los miembros del grupo, la organización o la comunidad participen de un proceso que los enriquezca como personas y miembros de la organización y amplíe sus márgenes de acción, de mediación de los acontecimientos históricos con su voluntad.&lt;br /&gt;                Para quienes participan de la elaboración del diagnóstico de comunicación, éste se constituye en una preciosa oportunidad de renombrar la realidad, es decir, de construir un discurso alternativo al que se supone naturalmente dado y que, por esta misma razón, resulta hegemónico. Y esto es válido para el ámbito de lo micro organizacional como de lo macro social.&lt;br /&gt;                Para profundizar sobre este aspecto, si me permiten quisiera compartir con Uds. las palabras que Michel Foucault pronunció en el College de France el 2 de septiembre de 1970, y que luego dieron origen a un libro muy pequeño pero interesantísimo y bello llamado “El orden del discurso”. Foucault dijo en esa oportunidad:&lt;br /&gt;                “En el discurso que hoy debo pronunciar, y en todos aquellos que, quizás durante años, habré de pronunciar aquí, hubiera preferido poder deslizarme subrepticiamente. Más que tomar la palabra, hubiera preferido verme envuelto por ella y transportado más allá de todo posible inicio. Me hubiera gustado darme cuenta de que en el momento de ponerme a hablar ya me precedía una voz sin nombre desde hacía mucho tiempo: me habría bastado entonces con encadenar, proseguir la frase, introducirme sin ser advertido en sus intersticios, como si ella me hubiera hecho señas quedándose, un momento, interrumpida. No habría habido por tanto inicio; y en lugar de ser aquel de quien procede el discurso, yo sería más bien una pequeña laguna en el azar de su desarrollo, el punto de su desaparición posible.”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn13" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn13" name="_ftnref13"&gt;[13]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                Para Michel Foucault cada vez que pronunciamos un discurso estamos violentando de manera tajante y decisiva su azaroso devenir y estamos ejerciendo una violencia simbólica sobre el mundo. Para Foucault, toda vez que las gentes hablen, deseo,  institución y poder conviven en ese acto. ¿Qué quiere decir esto?&lt;br /&gt;                Como bien lo ha desarrollado el psicoanálisis, el discurso es lo que manifiesta o encubre el deseo. Sobre este punto no nos extenderemos pues Uds. lo han trabajado oportunamente en otras asignaturas. Pero el discurso, dirá Foucault, es además el objeto del deseo. El discurso no es sencillamente el campo de batalla en el cual se despliegan las luchas o los sistemas de dominación. El discurso es aquello por lo qué y por medio de lo cuál se lucha. En realidad, el discurso es aquello de lo que queremos adueñarnos.&lt;br /&gt;                Entonces, siguiendo a Foucault, nos preguntamos con él: “Pero por qué es tan peligroso el hecho de que las gentes hablen y sus discursos proliferen indefinidamente ¿En dónde está tanto peligro?”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn14" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn14" name="_ftnref14"&gt;[14]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                Para Foucault es evidente que “en toda sociedad, el discurso, es a la vez controlado, seleccionado y redistribuido por un cierto número de procedimientos que tienen por función conjurar los poderes y peligros, dominar el acontecimiento aleatorio y esquivar su pesada y temible materialidad”.&lt;br /&gt;                Dos elementos importantes: el discurso prolifera aleatoriamente y el discurso posee una materialidad.&lt;br /&gt;                En todo grupo, organización o comunidad que se someta a un proceso de diagnóstico, se observarán ciertos imaginarios instituidos. Es importante que entendamos que estos sentidos instituidos se constituyeron como tales gracias a ciertas condiciones de posibilidad - es decir que no son verdades naturalmente dadas - y garantizan su supervivencia mediante procedimientos de exclusión discursiva.&lt;br /&gt;                Existe una relación de determinación e influencia recíproca entre nuestro pensamiento, nuestro lenguaje y nuestro mundo. El diagnóstico como estrategia de producción colectiva de conocimiento, confronta los juicios personales con los juicios de otros miembros del grupo o del equipo planificador.  Quien intenta conocer, cuando encuentra algo que no es incluible en los conceptos que ya tiene respecto de lo que ve, se encuentra con la obligación de volver sobre sí mismo. Esta vuelta reflexiva sobre sí mismo y sobre la situación, provoca la revisión de los conceptos para adecuarlos a la comprensión de una nueva realidad, una nueva realidad que se construye a partir de los elementos novedosos que introducen otras miradas, otras personas.&lt;br /&gt;                Es decir que, por imperio del carácter dialéctico de la experiencia, se produce como consecuencia la transformación no sólo del objeto que es la realidad, sino del sujeto de conocimiento también pues este se modifica y enriquece su propio ser.&lt;br /&gt;                Entonces, cuando caracterizamos al diagnóstico como un proceso educativo y de re-distribución del poder, estamos hablando de que a mayor capacidad de diálogo, discusión y consenso dentro de un grupo, mayor capacidad de sus miembros de enriquecerse como personas, enriquecer sus miradas y amplian sus márgenes de acción.&lt;br /&gt;                El diagnóstico ofrece nuevos datos sobre la realidad misma pero además  incluye en la formulación de la situación deseada y de las estrategias para alcanzarla, las miradas, las opiniones y, por lo tanto, la apreciación que tienen de la realidad una multiplicidad de actores.&lt;br /&gt;De esta manera el discurso mismo se democratiza y por esta vía el diagnóstico contribuye a profundizar los niveles de participación.&lt;br /&gt;A mayor nivel de participación mayor democratización del poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;6.3.- Distintos tipos de diagnóstico según el nivel de participación de los actores.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;                ¿Qué tipos de diagnósticos tenemos en función del grado de participación de los miembros de la comunidad u organización?&lt;br /&gt;                Daniel Prieto Castillo dice en su libro “Diagnóstico de comunicación” que “todo ser humano tiene conocimientos válidos para enfrentar la situación que le toca vivir. En ese sentido, nadie es totalmente ignorante, hay una sabiduría de la vida cotidiana, producto de acumulación de experiencias de la confrontación con las condiciones de existencia, sabiduría algunas veces más válida que las propuestas teóricas. Pero ello no es suficiente para enfrentar todo. En este sentido, la gente sabe y no sabe, está preparada para algunas situaciones y carece de la información y experiencias necesarias para enfrentar otras”.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn15" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn15" name="_ftnref15"&gt;[15]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                Cuando un grupo de especialistas, convocados por una organización para realizar un diagnóstico y planificación comunicacional, no toman en cuenta el aspecto mencionado en el párrafo anterior, las personas de la organización o de la comunidad se presentan únicamente como objetos de análisis. Todo se hace desde fuera de ella, alguien recoge datos que le pertenecen, los evalúa y saca conclusiones sin su participación. Los propios interesados  sólo son integrados  para dar información, y muchas veces ni siquiera saben para qué se les pide tal o cual dato, ya sea porque nadie se los explica o porque directamente se les miente. Este es un diagnóstico pasivo.&lt;br /&gt;                El caso exactamente opuesto es aquel en que la gente participa ampliamente del diagnóstico y de la planificación.&lt;br /&gt;                A mayor participación de los actores mayor eficacia en el resultado del diagnóstico y la planificación. Por eso lo ideal es que el diagnóstico sea una tarea lo más participativa posible en la que el investigador y los integrantes de la organización  compartan responsabilidades en la determinación de los problemas y potencialidades comunicacionales que caracterizan a la misma. Sin embargo, esto no es siempre posible. No siempre están dadas las condiciones materiales y políticas para su cumplimiento ideal aunque, como es obvio, siempre debe tenderse a ello.&lt;br /&gt;                Respecto de la  participación tomaremos algunas ideas de “Turbulencia y planificación social” de  Mario Robirosa y otros&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn16" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn16" name="_ftnref16"&gt;[16]&lt;/a&gt;. En ese trabajo los autores comentan que en numerosos proyectos sociales es postulada hoy la participación de la población como una característica dominante aunque sólo sea en forma declamativa.  “Participar significa tomar parte de algo con otros, significa repartir o entrar activamente en la distribución. Por la complejidad de la participación, ella debe ser analizada con relación a la cantidad de actores que participan, niveles, campos posibles y grados de la misma.” &lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn17" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn17" name="_ftnref17"&gt;[17]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otras palabras debemos preguntarnos:&lt;br /&gt;¿Cuál es la participación adecuada, la ideal y la viable?&lt;br /&gt;                No es lo mismo participar en la definición de objetivos, en la determinación de un problema, en la ejecución de las actividades que otros decidieron o en la etapa final de la evaluación cuando ya todo está hecho.&lt;br /&gt;                Una definición de participación integra los siguientes aspectos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;formar parte, en el sentido de pertenecer, ser integrante,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;tener parte, en el desempeño de acciones adaptativas,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;tomar parte, entendido como influir a partir de la acción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                Los autores agregan mayor complejidad a la discusión en torno a la participación incorporando una diferenciación entre acción individual y colectiva. En la segunda,  la presencia simultánea de personas implica comportamientos que se influyen mutuamente. En este caso, la participación debe tener un componente de organización y se orienta por decisiones colectivas. La acción colectiva supone dos elementos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a)       un conjunto de reglas que determina la participación en el proceso de decisión y&lt;br /&gt;b)       una regla de agregación de las decisiones individuales que concurren a la formación de la voluntad colectiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                Finalmente existen tres niveles de participación:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a)       información: debe ser la necesaria en calidad y cantidad y la población tiene que estar en condiciones de evaluar la información que maneja.&lt;br /&gt;b)       opinión: corresponde a un nivel más complejo de participación en la cual los participantes pueden emitir opiniones sobre asuntos; supone un nivel de participación más amplio que la informativa. El destino de la opinión podrá ser la modificación de decisiones o de acciones. En este último caso la opinión alimentará la certeza de los riesgos a que están expuestos aquellos que deben decidir. La opinión tiene relación con la información en la medida en que esta última sea adecuada y oportuna.&lt;br /&gt;c)       toma de decisiones: los participantes pueden decidir sobre sus propios asuntos, lo que supone una adecuada y oportuna información, el reconocimiento de acuerdos, diferencias, mecanismos adecuados de discusión y  de toma de decisiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                En un proceso de diagnóstico y planificación ampliamente participativo los actores que integran la organización:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a)         reconocen sus problemas y aquellos temas sobre los que consideran que deben intervenir;&lt;br /&gt;b)         disponen de la información necesaria sobre estos aspectos;&lt;br /&gt;c)         se plantean alternativas de interpretación, decisión o acción que luego son intercambiadas y confrontadas para la toma de una decisión;&lt;br /&gt;d)         toman la decisión e inician la planificación de la ejecución;&lt;br /&gt;e)         ejecutan  el proyecto;  y&lt;br /&gt;f)           finalmente lo evalúan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                Una participación de estas características garantiza un consenso general respectos de las conclusiones del diagnóstico y las acciones que se proponen ejecutar. Los diagnósticos y las propuestas de acción se enriquecen notablemente estableciendo una correspondencia con necesidades reales. Además se constituye en un proceso de aprendizaje para todos los miembros, también para el planificador ya que todos ampliamos conocimientos y perfeccionamos competencias.&lt;br /&gt;Finalmente también se constituye en un buen camino para superar de alguna manera la falta de comunicación entre los miembros de una comunidad o una organización.&lt;br /&gt;                Ahora bien, ¿quién determina la cantidad de actores que participan, los niveles, campos posibles y grados de la participación? &lt;br /&gt;                Ciertamente es un proceso complejo que no determina únicamente el planificador. Este no está sólo determinado por la voluntad política de los miembros de la organización con poder de decisión. Está asociado a las características de la organización, a la cantidad de actores involucrados. También está asociado a las actitudes valores y creencias de las personas, a las relaciones de poder y autoridad de la organización, a las formas de organización y coordinación de las tareas que tiene la organización. Todo esto influye en el grado de participación posible.&lt;br /&gt;Nuestra opinión es que el planificador debe propiciar un proceso lo más participativo posible teniendo en cuenta la utilidad, viabilidad y factibilidad de dicha participación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                Algunos de los aspectos que mencionamos en el párrafo anterior son los que determinan si la organización es democrática o autoritaria. En la experiencia es difícil encontrarse con organizaciones absolutamente autoritarias o absolutamente democráticas. A efectos de nuestra perspectiva debemos tener en cuenta que además de causas económicas, de recursos tecnológicos, de diferencia de fuerzas, la dominación se funda también en la concentración de la información. Los que dominan no sólo toman decisiones sino que además saben más que aquellos a los que dominan. Desde este punto de vista, depende de en manos de quién esté la información cómo  esto incidirá en las relaciones de poder.&lt;br /&gt;Un diagnóstico ampliamente participativo, al redistribuir la información disponible, se constituye en un proceso de democratización y desarrollo de la organización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6.4.-  Tipos de diagnóstico según el tipo de relaciones de comunicación privilegiadas en el análisis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                Un diagnóstico también varía en función de los aspectos que privilegia en el análisis. Esto más allá del grado de participación de los miembros de la comunidad o de la organización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a)       Diagnósticos que privilegian las relaciones de comunicación interna.&lt;br /&gt;b)       Diagnósticos que privilegian las relaciones de comunicación externa: interinstitucional, de medios, de destinatarios o interlocutores de la organización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a.       De comunicación interna:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este diagnóstico privilegia en el análisis las relaciones de comunicación interna  que establece la organización. Un planificador abocado a este tipo  de diagnóstico  deberá trabajar algunos de estos temas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.       Identificación de actores más vinculados a la comunicación dentro de la institución. Por ejemplo en una institución educativa a los investigadores a los extensionistas, a los educadores, las personas de atender a los destinatarios, entre otros.&lt;br /&gt;2.       Análisis de la percepción de su tarea, de su imagen de la institución, de la percepción de los otros miembros de la institución y de los interlocutores.&lt;br /&gt;3.       Identificación y análisis de las relaciones entre los distintos grupos que conforman la institución.&lt;br /&gt;4.       Análisis y evaluación de las situaciones de comunicación: espacios, momentos comunicacionales.&lt;br /&gt;5.       Análisis de los mensajes que produce la institución en su contenido y forma.&lt;br /&gt;6.       Evaluación de los flujos y recursos comunicacionales de la institución: el tratamiento diferenciado de la información según los destinatarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ello el planificador deberá leer documentos, observar, realizar cuestionarios, hacer entrevistas individuales y grupales, talleres de reflexión. También puede efectuar el seguimiento y la observación de un grupo de la institución a lo largo de toda una jornada de trabajo., análisis discursivo de mensajes, analizar redes, analizar el organigrama y sociograma, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;b.       De comunicación externa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Son los diagnósticos que privilegian en el análisis las relaciones de comunicación con el afuera comprenden los aspectos citados en el punto anterior aunque referidos a otras instituciones cuando se trata de diagnósticos interinstitucionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                Los diagnósticos de comunicación externa se pueden subdividir, a su vez, en diagnósticos de medios y de interlocutores:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a) De medios:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              La centralidad de la massmediación y la importancia que esto tiene para todo tipo de organizaciones sean estatales, privadas o privadas con fines públicos es un dato con el convivimos en nuestra vida cotidiana. Sin embargo, son pocos aquellos casos en los que la organización ha diseñado una estrategia  para lograr una permanencia en los medios de comunicación o para colocar en la agenda pública sus problemáticas de interés aunque todas lo reconocen como una necesidad. Aquí el planificador debe incorporar conocimientos sobre los lenguajes, los contenidos, los temas que se privilegian y el protagonismo actual de la massmediación en la configuración de la percepción que los sujetos tienen de su contexto.&lt;br /&gt;Pero de esto ya hemos hablado anteriormente. Ahora veamos que otras tareas específicas realiza el planificador en un diagnóstico de estas características.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.       En primer lugar identifica aquellos medios significativos para los interlocutores de la organización.&lt;br /&gt;2.       Releva la cobertura de los medios de la zona y frecuencia de uso por la gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.       Efectúa un análisis general de las secciones y de la programación, especialmente de aquellos que hacen referencia al tema de interés de la organización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para llevar adelante estos objetivos el planificador deberá realizar investigación documental , visitar medios de comunicación, hacer entrevistas, encuestar a los receptores o audiencias, análizar discursivamente la programación, utilizar recursos para análisis semióticos, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                b) De interlocutores:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro diagnóstico de comunicación externa es el de interlocutores o destinatarios también conocido como diagnóstico comunitario.&lt;br /&gt;Este tipo de diagnóstico ha sido sometido a crítica incluso por aquellos que se abocaron a este tipo de análisis. En general el objetivo de este tipo era conocer y respetar la percepción y la cultura de la gente o de la población objetivo de la institución para luego, a partir de estas conclusiones, definir una estrategia de comunicación institucional.&lt;br /&gt;Durante muchísimo tiempo fue tal la importancia que se le otorgó al conocimiento de la gente y su cultura que se desatendieron aspectos vinculados a la selección de los medios y los lenguajes o al diseño de estrategias.  Todo parecía resolverse si el grupo opinaba, sacaba conclusiones y tomaba conciencia de alguna problemática.&lt;br /&gt;Hoy el diagnóstico comunitario no ha perdido validez pero se entiende que se debe conocer y respetar la cultura y percepción de la gente siempre en vistas a los propósitos comunicacionales de la institución o comunidad que nos convoca.&lt;br /&gt;Para ello es necesario que el planificador:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.       Caracterice las situaciones de comunicación.&lt;br /&gt;2.       Delimite el problema o el tema que la organización quiere comunicar.&lt;br /&gt;3.       Identifique los actores sociales que están vinculados con ese tema o problema.&lt;br /&gt;4.       Conozca la percepción que estos tienen del tema o problema en la actualidad y a futuro. Qué saben qué no saben. Cómo lo perciben.&lt;br /&gt;5.       Identifique cuales son las propuestas de los actores en relación con esa problemática.&lt;br /&gt;6.       Cómo creen que se les comunica en la actualidad, cómo lo comunicarán ellos, como lo solucionarían, etc.&lt;br /&gt;7.       Finalmente investigar cuáles son las expectativas de los interlocutores en cuanto a los medios, formatos y lenguajes utilizados o posibles. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como se puede ver aquí hemos tenido en cuenta lo que desea comunicar la institución, la caracterización de los actores y sus percepciones. Sin embargo, hacia el final aparecen también elementos vinculados al trabajo con medios, formatos y lenguajes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;7.- Esquema general del diagnóstico de comunicación:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;DIAGNOSTICO&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Marco Teórico de Comunicación&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marco Metodológico&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pre-Diagnóstico&lt;br /&gt;Obj. Específicos&lt;br /&gt;Obj. Específicos&lt;br /&gt;Obj. Específicos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Objetivo General&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Realidad Comunicacional&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Problemas y Potencialidades&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Causas Profundas&lt;br /&gt;Causas Superficiales&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tendencias&lt;br /&gt;Líneas de Acción&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         PLANIFICACIÓN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; PRIETO CASTILLO, Daniel; La comunicación en la educación, Ediciones CICCUS-La Crujía, Buenos Aires, 1999, pág. 81&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; Rubén Pardo; “El giro hermeneútico en las ciencias sociales” en “La ciencia y el imaginario social” Esther Díaz (compiladora) Ed. Biblos, Buenos Aires, 1996.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftnref3" name="_ftn3"&gt;[3]&lt;/a&gt; Diaz, Esther; “Un nuevo Kantismo.Foucault” en La ciencia y el imaginario social, Bs.As., Biblos, 1996.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftnref4" name="_ftn4"&gt;[4]&lt;/a&gt; Idem pág. 81&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftnref5" name="_ftn5"&gt;[5]&lt;/a&gt; PRIETO CASTILO, Daniel; Diagnóstico de la comunicación, CIESPAL, Quito, 1990, pág. 311&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftnref6" name="_ftn6"&gt;[6]&lt;/a&gt; Idem&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn7" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftnref7" name="_ftn7"&gt;[7]&lt;/a&gt;  Ver NAJMANOVICH, Denise,  El lenguaje de los vínculos. De la independencia absoluta a la autonomía relativa., en DABAS, Elina y NAJMANOVICH, Denise (compiladoras), Redes. El lenguaje de los vínculos, Paidós, Buenos Aires, 1995, págs. 33 a 76&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn8" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftnref8" name="_ftn8"&gt;[8]&lt;/a&gt;  OLAECHEA, Jorge; El libro en el ecosistema de la comunicación cultural, Fund. G. Sánchez Ruiperrez &amp; Edic. Pirámide, Madrid, 1986, pág. 16&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn9" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftnref9" name="_ftn9"&gt;[9]&lt;/a&gt; NAJMANOVICH, Denise; ob. cit. pág. 65&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn10" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftnref10" name="_ftn10"&gt;[10]&lt;/a&gt; ver OROZCO GÓMEZ,  Guillermo; Al rescate de los medios, Univ. Iberoamericana, México, 1994, págs. 98 y ss.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn11" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftnref11" name="_ftn11"&gt;[11]&lt;/a&gt;  GARCIA GARZA, José Luis; Los comunicólogos: de intermediarios a mediadores, en OROZCO GOMEZ, Guillermo (coordinador), La comunicación desde las prácticas sociales. Reflexiones en torno a su investigación. Univ. Iberoamericana, México, 1990, pág. 62&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn12" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftnref12" name="_ftn12"&gt;[12]&lt;/a&gt;  MATA, María Cristina; Nociones para pensar la comunicación y la cultura masiva, CCE La Crujía, Buenos Aires, 1994, pág. 18&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn13" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftnref13" name="_ftn13"&gt;[13]&lt;/a&gt; FOUCAULT, Michel; El orden del discurso, Cuadernos Marginales Nro. 36, Buenos Aires, Tusquets Editores, 1992, pág. 9&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn14" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftnref14" name="_ftn14"&gt;[14]&lt;/a&gt; ibidem pág 11.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn15" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftnref15" name="_ftn15"&gt;[15]&lt;/a&gt;  PRIETO CASTILLO, Daniel; Diagnóstico de la comunicación, CIESPAL, Quito, 1990, pág. 54&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn16" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftnref16" name="_ftn16"&gt;[16]&lt;/a&gt; ROBIROSA, Mario y otros; Turbulencia y planificación social. Lineamientos metodológicos de gestión de proyectos sociales desde el Estado. UNICEF-Siglo XXI de España Editores, Buenos Aires, 1990&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn17" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftnref17" name="_ftn17"&gt;[17]&lt;/a&gt; idem, pág. 18&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7864804641118099170-22799380478347086?l=comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com/feeds/22799380478347086/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7864804641118099170&amp;postID=22799380478347086' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7864804641118099170/posts/default/22799380478347086'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7864804641118099170/posts/default/22799380478347086'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com/2007/05/diagnostico-de-la-comunicacin.html' title='DIAGNOSTICO DE LA COMUNICACIÓN'/><author><name>cesare</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03239486897909299291</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7864804641118099170.post-365064097721369354</id><published>2007-05-09T11:34:00.000-07:00</published><updated>2007-05-11T21:20:19.568-07:00</updated><title type='text'>FECHA DE PARCIAL</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:verdana;font-size:180%;color:#3333ff;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;VIERNES 18 DE MAYO hs 14 ANFITEATRO "B"&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7864804641118099170-365064097721369354?l=comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com/feeds/365064097721369354/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7864804641118099170&amp;postID=365064097721369354' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7864804641118099170/posts/default/365064097721369354'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7864804641118099170/posts/default/365064097721369354'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com/2007/05/fecha-de-parcial.html' title='FECHA DE PARCIAL'/><author><name>cesare</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03239486897909299291</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7864804641118099170.post-6371704049450507142</id><published>2007-05-09T11:30:00.000-07:00</published><updated>2007-05-11T12:25:36.343-07:00</updated><title type='text'>HORARIOS DE CONSULTA</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:180%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Los horarios establecidos son los días viernes de 9 hs a 11.30 hs en el aula 2 &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7864804641118099170-6371704049450507142?l=comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com/feeds/6371704049450507142/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7864804641118099170&amp;postID=6371704049450507142' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7864804641118099170/posts/default/6371704049450507142'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7864804641118099170/posts/default/6371704049450507142'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com/2007/05/horarios-de-consulta.html' title='HORARIOS DE CONSULTA'/><author><name>cesare</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03239486897909299291</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7864804641118099170.post-3181149687449763043</id><published>2007-05-09T11:25:00.000-07:00</published><updated>2007-05-11T12:27:43.621-07:00</updated><title type='text'>RESIDENCIA - Prieto Castillo (Resumen Prof. Liliana Lizondo)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;1- Problema comunicacional/necesidades comunicacionales (construcción de la demanda)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Clarificar la petición y naturaleza del problema.&lt;br /&gt;- Escuchar y comprender la explicación que el cliente nos da del problema considerando no sólo los hechos sino también las creencias, sentimientos, actitudes, valoraciones.&lt;br /&gt;- Habilidades para entrevistar y escuchar, observar.&lt;br /&gt;- Conversaciones exploratorias con informantes claves.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2- Diagnóstico e investigación preliminar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El objetivo es avanzar en la comprensión del problema y familiarizarse con la organización.&lt;br /&gt;- Para caracterizar las lógicas de funcionamiento de los distintos actores que participan en una situación a intervenir es necesario interrogarse sobre:&lt;br /&gt;- ¿Cuáles son los actores relevantes?&lt;br /&gt;- ¿Cuáles son los espacios de circulación y resemantización de los mensajes/las prácticas nuevas (por ejemplo, instancias institucionales que favorecen o no las transformaciones) y cuál es el peso relativo de cada uno de ellos?&lt;br /&gt;- ¿Cuáles son los modos dominantes de comunicación? (formas de comunicación, redes de interacción, hábitos de consumo/uso, códigos, etc.)&lt;br /&gt;- ¿Cuál es su visión del problema? (representaciones, saberes, conceptualizaciones, etc.)&lt;br /&gt;- ¿Cuáles son sus intereses-expectativas prioritarias? (valoraciones, motivaciones, deseos, en relación con el problema que nos ocupa)&lt;br /&gt;- Como primer paso puede ser muy conveniente la utilización de alguna técnica rápida de diagnóstico que permita al comunicador tener una visión integral del problema (análisis estratégico del problema) para ubicarse en el escenario donde actúa, establecer prioridades, delimitar campos de acción; en definitiva, para evaluar qué tipo de información necesita y dónde buscarla (sobreabundancia de información/no perderse en los datos).&lt;br /&gt;- FODA: es una técnica que permite identificar las debilidades y fortalezas de la organización (ámbito interno) y las amenazas y oportunidades del entorno (ámbito externo).&lt;br /&gt;- Análisis de actores:&lt;br /&gt;- Actores aliados. Tipos de apoyo (ideológicos y materiales).&lt;br /&gt;- Actores antagonistas. Tipos de ataque (ideológicos y materiales&lt;br /&gt;- En esta etapa diagnóstica de investigación preliminar, el comunicador debe identificar:&lt;br /&gt;- Tipo de información / datos que necesita.&lt;br /&gt;- Fuentes de datos: datos primarios y secundarios.&lt;br /&gt;- Metodología y técnicas de recolección de información correspondientes (en el caso de los datos primarios).&lt;br /&gt;Datos secundarios:&lt;br /&gt;- Son los datos cualitativos o cuantitativos (en general estos últimos bajo la forma de estadísticas) que han sido recopilados por otra institución con un fin diferente al la investigación en cuestión y a los que el comunicador recurre.&lt;br /&gt;- Ejemplos: datos contables, informes de venta, listado de beneficiarios, etc. (internos); datos de oficinas públicas (ministerios, secretarías, INDEC, etc.), diarios, etc. (externos).&lt;br /&gt;Ventajas:&lt;br /&gt;· Ayudan a una mejor definición del problema bajo investigación.&lt;br /&gt;· Permiten mejorar la información para abordar el problema.&lt;br /&gt;· Permiten una comparación con los datos primarios, lo que mejora el análisis y la interpretación.&lt;br /&gt;Desventajas:&lt;br /&gt;· Unidad de medida en que están expresados los datos (no coinciden).&lt;br /&gt;· Carácter esporádico de los mismos (especialmente los estudios cualitativos).&lt;br /&gt;· Exactitud de los datos (es importante la fuente, el propósito con el que se originaron, la calidad de los mismos, etc.)&lt;br /&gt;· La experiencia indica que, el algunos casos, es más certero el uso creativo de las estadísticas y datos disponibles que el uso prematuro de metodologías de diagnóstico excesivamente costosas o complejas.&lt;br /&gt;· Puede suceder que, principalmente en programas sociales, las estadísticas provenientes de Censos, Encuestas de Hogares o estadísticas sectoriales (Ministerio de Salud, de Educación, Secretaría de Vivienda, etc.) proporcionen indicadores demasiado estáticos y agregados -sectorial o geográficamente- que no permiten un uso óptimo en programas y proyectos en áreas emergentes en comunicación. En general privilegian variables sociodemográficas (edad, sexo, ubicación geográfica, nivel de educación, nivel de ingresos, et.); están ausentes las variables psico-socio-culturales que son muy útiles para los programas/estrategias de comunicación ya que arrojan información sobre opiniones, creencias, actitudes, percepciones, motivaciones, valoraciones, etc.&lt;br /&gt;Datos primarios&lt;br /&gt;- Son los datos originados por el investigador para la investigación/diagnóstico que está realizando.&lt;br /&gt;- Según el tipo de datos (cantidad, frecuencia, distribución de algunas variables, percepciones, valoraciones, actitudes, motivaciones, etc.) que necesite, el comunicador va a usar un diseño metodológico cuantitativo, cualitativo o una combinación de ambos y técnicas de recolección de información diagnóstica coherentes con el enfoque metodológico.&lt;br /&gt;- Técnicas cuantitativas: encuestas (cara a cara, autoadministradas, por correo postal, telefónica, por mail, etc.), análisis de contenido, etc.&lt;br /&gt;- Técnicas cualitativas: entrevistas (semiestructuradas, en profundidad), historia de vida, &lt;a href="http://www.puntoedu.edu.ar/comunidades/extra/sanpedro/comunicacion_estratégicaII/textos/focus_group.htm"&gt;focus groups, observación&lt;/a&gt;, análisis de prensa, etc. Las técnicas cualitativas son abiertas, existe toda una gama de posibilidades y recursos según los objetivos prefijados. Por ejemplo, el uso de imágenes (fijas o en movimiento), la recreación de experiencias, juegos de simulación, presentación de escenarios cambiantes, etc.&lt;br /&gt;- Análisis de prensa - Imagen pública y presencia en los medios de la organización.&lt;br /&gt;- El corpus&lt;br /&gt;o Medios y unidades de información (recortes, noticieros, etc.).&lt;br /&gt;o Clasificación y cuantificación.&lt;br /&gt;o Ordenamiento por área temática (general y particular).&lt;br /&gt;- El análisis&lt;br /&gt;o El tema en general.&lt;br /&gt;o Análisis del tema general (tema, vocero, medios, síntesis de relato).&lt;br /&gt;o Análisis del tema particular o subtema (ídem).&lt;br /&gt;o Mapeo de argumentaciones, puntos de vista, posiciones.&lt;br /&gt;o Las conclusiones&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7864804641118099170-3181149687449763043?l=comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com/feeds/3181149687449763043/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7864804641118099170&amp;postID=3181149687449763043' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7864804641118099170/posts/default/3181149687449763043'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7864804641118099170/posts/default/3181149687449763043'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com/2007/05/residencia-pasantia-en-el-ambito-de-la.html' title='RESIDENCIA - Prieto Castillo (Resumen Prof. Liliana Lizondo)'/><author><name>cesare</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03239486897909299291</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7864804641118099170.post-5797338921115403118</id><published>2007-05-09T10:32:00.000-07:00</published><updated>2007-05-09T10:35:04.777-07:00</updated><title type='text'>La Intervención Comunitaria:Una mirada a  algunos aspectos contextuales y metodológicos</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;Por : Alfredo Juan Manuel Carballeda&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;1 – Una mirada al Contexto&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Es muy difícil, pensar la Intervención Comunitaria en cualquier campo sin tener en cuenta los fuertes cambios contextuales que ocurrieron en los últimos veinticinco años, tanto en la Argentina como en el mundo.&lt;br /&gt;Esto implica, necesariamente, revisar los modelos de intervención, en función de adaptarlos a los nuevos escenarios sociales. Estas circunstancias se observan, en la actualidad en diferentes campos.&lt;br /&gt;La caída del modelo Keynesiano y la emergencia del Neoliberalismo, transformaron significativamente nuestras sociedades. Estas cuestiones no implicaron solamente un “cambio de modelo económico”, sino la aparición de fuertes atravesamientos en toda la sociedad, que se expresan en diferentes órdenes en especial en la construcción de la cotidianeidad de los sujetos sobre los cuales intervenimos.&lt;br /&gt;Los llamados, “treinta gloriosos años”, que van de 1945 a 1975, a nivel mundial, donde se mejoraron las distribuciones del ingreso con la consecuente estabilidad laboral, los índices de empleo mas altos de la historia, sumados a una fuerte presencia del Estado de Bienestar marcan una época. Pero, es al final de esta época, &lt;aproximadamente&gt;, cuando empiezan a producirse cambios significativos que van desde los indicadores económicos y macrosociales hasta la vida cotidiana.&lt;br /&gt;La caída del modelo Keynesiano, llevó paulatinamente a una distribución de la riqueza injusta, al punto que nunca en la historia de este siglo se tuvieron los indicadores actuales, ampliándose de manera sustantiva la brecha entre ricos y pobres. En la Argentina de hoy se estima que el 30 % de la población se encuentra en situación de pobreza. Un trabajo reciente realizado por una consultora muestra que el promedio de disponibilidad de dinero en los sectores excluidos y desposeídos de nuestro país es en promedio de 2,20 $ por día. Todas estas cuestiones son necesarias leerlas en un contexto de gran incertidumbre, donde uno de los factores mas llamativos es la caída del empleo.&lt;br /&gt;Pero esto implica una serie de interrogantes, para pensar la intervención comunitaria, donde, no alcanzan las tasas, y porcentajes, esos nuevos interrogantes, se vinculan; en el caso del desempleo en tanto, como este impacta en la denominada “Nueva Cuestión Social”.&lt;br /&gt;La pérdida del empleo, por ejemplo, implica la caída de importantes espacios de socialización. Esta cuestión a la que es posible acceder desde una mirada cualitativa de la comunidad.&lt;br /&gt;No se trata de olvidar las estadísticas, sino, tener en cuenta el impacto cualitativo de éstas. La pérdida del trabajo, significa pérdida desde lo económico, pero también, en tanto construcción de identidad, especialmente en nuestro país.&lt;br /&gt;Nuestro País es el “país del trabajo”, se fundó dentro de esa perspectiva, de ahí que el desempleo sea un dato relevante desde este plano de mirada, donde se intenta dar aunque sea, mínimamente con la historicidad de los acontecimientos.&lt;br /&gt;En cambio, en otros países de América Latina, si bien el desempleo impacta en forma relevante, se llevan casi 400 años de cultura de supervivencia, de ahí que en nuestro caso el problema se complique, dado que las estrategias de sobrevivencia son un dato nuevo en nuestra sociedad. Por otro lado, el concepto de trabajo está ligado a la idea de estabilidad, integración y dignidad.&lt;br /&gt;Por otra parte, el trabajo, en la actualidad, se transforma en incertidumbre, ya no se ingresa al trabajo desde una perspectiva de estabilidad y futuro. Sino que la inserción laboral está fuertemente ligada con la sobrevivencia. No se trata de enfrentar conceptualmente a la inclusión con la exclusión, sino visualizar que ambas son dos caras de una misma moneda y que especialmente son funcionales entre si.&lt;br /&gt;Estas cuestiones, también se pueden observar en otros países del mundo. Por ejemplo Robert Castel, trabaja estos temas en Francia a partir de la entrega de seguros de desempleo. Aunque, Francia todavía conserva un Estado de Bienestar importante, la pérdida del empleo da lo que Castels llama el “enfriamiento” del lazo social, en este punto existen comunes denominadores. Es decir los vínculos, también se enfrían (en este caso en Europa), en términos de sociabilidad y de construcción de identidades, lo que genera nuevos problemas sociales.&lt;br /&gt;En los últimos años, la caída del Estado de Bienestar, que es más lenta y paulatina que el cambio en el modelo económico, fue conformando un escenario donde el desprestigio del mismo esencialmente, fue producto de la aplicación de políticas neoliberales, que lo dejaron con pocos recursos y una recortada capacidad de respuesta. Pero tengamos en cuenta que no ha desaparecido totalmente, sino que ha sufrido cambios relevantes; uno de éstos pasa por la incorporación de la lógica del costo beneficio. Por ejemplo si a un Programa de Salud Comunitaria, se le aplica esa lógica, necesariamente se focalizarán las acciones, perdiéndose la visión universalista de la aplicación de las Políticas Sociales y de Salud. Es posible que esta estrategia, traiga más problemas que soluciones. O, en los diferentes Planes de Empleo, la aparición de un posible ingreso, de una cantidad de personas a un plan, va a generar una competencia entre los habitantes de un barrio donde la desocupación sea importante. Seguramente se recurrirá a contactos personales, relaciones con el poder político, situación de referencia dentro del barrio, etc. Pero, estas acciones tiene un común denominador, la fragmentación de ese espacio microsocial, transformando el reclamo, o la simple gestión de acceso a un derecho –trabajar- en forma individual y competitiva.&lt;br /&gt;Tal vez, sea interesante rastrear el origen de estos cambios; varios autores los explican en especial desde una perspectiva económica. Se habla de “agotamiento” del modelo Keynessiano, con indicadores de desempleo, inflación y merma en la producción. Por otro lado los recursos económicos parra llevar adelante la carrera armamentista, la reconversión económica de los EEUU, en tanto su competencia con Alemania y Japón; el gasto de la guerra de Vietnam, etc, pudieron afectar fuertemente a este modelo económico. Por otra parte, durante la década de los sesenta, el Estado de Bienestar fue fuertemente criticado desde distintas concepciones políticas y económicas.&lt;br /&gt;Pero mas allá de esto, esas cuestiones nos muestran de alguna manera el “clima de época “, en que se dan estas transformaciones.&lt;br /&gt;A su vez esta caída del Estado de Bienestar y del modelo Keynessiano, sumado a una serie de acontecimientos que ocurren a mediados de los setenta, se marca un cambio con respecto a la visión del futuro, este deja de ser promisorio, y comienza a cargarse de incertidumbre. Estas cuestiones son fácilmente estudiables en diferentes expresiones culturales de la época, y muchas de ellas nos llegan hasta hoy, desde la música de rock and roll, hasta la estética cinematográfica pasando por la literatura y la arquitectura. Existiendo un común denominador, el futuro no es un lugar “muy habitable como para ir a vivir”.&lt;br /&gt;De ahí que, las perspectivas de progreso y futuro de los jóvenes son muy diferentes hoy si las comparamos con 20 o 30 años atrás.&lt;br /&gt;La promesa no cumplida de la Ilustración en tanto que el conocimiento asegura la libertad; implica una nueva lista de cuestionamientos a la Institución Escolar, la inserción en el mercado se presenta como más importante que la adquisición de conocimientos y no siempre existe una clara relación entre ambas cuestiones. Estudios recientes muestran que el acceso al primer empleo se vincula con cierta adquisición de habilidades, pero fundamentalmente, con la existencia de relaciones personales.&lt;br /&gt;Además, las “carreras”, luego de la escolarización, se nos presentan como cada vez mas aleatorias, es decir relacionadas a factores azarosos donde se construye lo cotidiano. En otras palabras, se puede obtener un título universitario con las más altas calificaciones, pero esto no asegurará el empleo en forma taxativa o con la misma seguridad que hace 20 o 25 años atrás. Algunos autores plantean que estas “carreras laborales” (se relacionen o no con tener un título universitario), muestran la necesidad de hacer frecuentes elecciones, donde lo aleatorio de las opciones que aparecen resalta como significativo.&lt;br /&gt;Pero estas cuestiones, mas bien sociológicas, se vislumbran también en el trabajo comunitario, se ve en los jóvenes, y también en los adultos, donde las relaciones sociales se asemejan cada vez más a relaciones de mercado.&lt;br /&gt;Por ejemplo dentro del mundo del trabajo, en las nuevas modalidades de contratación es frecuente que se haga la elección del “empleado del mes”, o la aplicación de sistemas de incentivos, que influyen fuertemente en el desarrollo de la competitividad. Así los reclamos se alejan de lo colectivo y el mejoramiento del salario pasa por la productividad, el presentismo y cierta integración a la empresa, no como una instancia de socialización y contención, sino simplemente en términos de mercado.&lt;br /&gt;Este desarrollo de la competitividad, hace que los trabajadores ya no sean “vigilados por el capataz” sino por ellos mismos, la proliferación del “autocontrol”, sería una expresión de estas cuestiones.&lt;br /&gt;El marketing se nos presenta como el nuevo disciplinador social, nos auto-controlamos, nos movemos en base a pautas de consumo, y esto trasciende los distintos grupos sociales, ya que, se consuma o no, los objetos, marcas, etc., se presentan como nuevos constructores de identidades, cuya característica principal es su ahistoricidad y lo efímero. Estos datos nos hablan de diferentes formas de fragmentación social que se dan en toda la sociedad, donde pequeños espacios, funcionan con pequeños y rudimentarios códigos.&lt;br /&gt;Por ejemplo, hace 20 años se podía predecir el comportamiento del voto en la población juvenil de un determinado sector poblacional, trabajo, tradiciones políticas que circulaban en las familias y en las fábricas, iban determinado la elección por determinado partido político. Hoy la construcción de identidad política, en general, se realiza por fuera de la fábrica o del ámbito laboral y la familia ya que, esta se ve con impedimentos para transmitir diferentes pautas.&lt;br /&gt;Estas cuestiones llevan, también a interrogantes con respecto a la Nación; por ejemplo; ¿qué nos aglutina?, ¿ el Estado?,¿ la Política?, ¿la Cultura?. O mejor, ¿ese “poder” de amalgama no se está deteriorando?&lt;br /&gt;Otro dato, relacionado con la intervención, es el de la incertidumbre en tanto la relación entre sociedad y trabajo comunitario. Así, el otro, el vecino, el compañero de trabajo, se presenta como incierto, tal vez, esto explique las dificultades organizativas actuales a nivel barrial.&lt;br /&gt;Esta reflexión la podemos llevar a la cuestión del lazo social, este es muchas veces impredecible, así se complica la perspectiva de organización comunitaria, especialmente en cuanto como ese otro, interpreta los problemas sociales. Por ejemplo dentro de una misma Área Programática o Barrio, se producen en general, distintas formas de comprender y explicar los problemas, dando cuenta de la heterogeneidad social de cada ámbito.&lt;br /&gt;Esto trae aparejada una fuerte incertidumbre en tanto planificación o armado de programas, sumado a la falta o escasez de recursos. Así se crea un clima de imprevisibilidad de los mismos que deteriora su legitimidad&lt;br /&gt;La noción de tiempo también cambia, el tiempo se transformó, cambió de sentido. Se terminó, prácticamente, el tiempo en clave de producción fabril, relacionado con los modelos fordistas; 8 horas de trabajo, 8 horas de descanso y 8 horas de esparcimiento. Se trabaja si se puede la mayor parte del tiempo posible, es más se trabaja en exceso a veces para mantener el trabajo y no para cobrar “horas extras”. Si no se trabaja, el tiempo se convierte en una nueva fuente de incertidumbre.&lt;br /&gt;Los niños y adolescentes internalizan de una u otra manera esta nueva concepción de tiempo, que a veces entra en crisis con las nociones anteriores, que portan sus padres y abuelos.&lt;br /&gt;Esto nos lleva a interrogarnos acerca del concepto de “familia”, las posibilidades de ley paterna, donde; por ejemplo en el Gran Buenos Aires el 45 % de las familias con NBI tiene cabeza mujer, en condiciones precarias de trabajo, ¿qué pasa con los papeles, dentro de ese núcleo familiar?. O por otra parte la inversión de deberes y derechos dentro del espacio familiar. Antes existían deberes de los hijos para con los padres, hoy esa fórmula se invierte, existen deberes de los padres para con los hijos.&lt;br /&gt;O, la escuela a que se va a estudiar o a comer, cambia, nuevamente el sentido de la institución y el lugar del alumno dentro de la escuela y dentro de la familia.&lt;br /&gt;Dentro del desarrollo de estrategias de sobrevivencia, los niños, muchas veces participan activamente de la economía doméstica. La escuela, así pasa a un lugar secundario, donde no quedan claras sus funciones dentro de la sociedad..&lt;br /&gt;La idea moderna de familia, con papeles asignados claramente para todos sus integrantes se difumina en toda la sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;2 - La intervención en espacios microsociales. Algunas cuestiones metodológicas.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Lo mismo ocurre con la concepción de “comunidad”, ¿territorio donde se vive?, ¿con qué perspectivas?, ¿cómo atraviesa la incertidumbre con respecto al futuro a la comunidad misma?.&lt;br /&gt;La noción de “comunidad” se presenta como heterogénea, con distintas lógicas, diferentes problemas, diferentes grupos sociales y una fuerte fragmentación. De ahí que la intervención comunitaria se aproxima mas a la noción de “espacios microsociales”, tomando aportes de la sociología de Ervin Goffman.&lt;br /&gt;El territorio barrial está fragmentado y atravesado por distintas lógicas y diferentes problemáticas sociales, ¿qué pasa con los grupos que viven en ese lugar?&lt;br /&gt;Con respecto a la situación de los jóvenes; ¿comparten padres hijos y abuelos las mismas lógicas?. ¿Cuál sería el papel de las instituciones?, ya que las relaciones entre los tres grupos son bastante conflictivas. A su vez, el discurso neoliberal hace que el anciano sea desechable al igual que el desempleado.&lt;br /&gt;Tal vez, desde una mirada no tradicional, es posible pensar la intervención comunitaria, &lt;en&gt;, en función de la búsqueda de aquello que está pero, que no se hace evidente lo que marcaría una necesaria mirada a la cuestión de historicidad de ese espacio.&lt;br /&gt;Así es posible encontrar historias de organización que se remontan a distintos aspectos, políticos, culturales, deportivos, que en definitiva operaron y operan como constructores de una identidad colectiva.&lt;br /&gt;Desde esta perspectiva, cambia el sentido y el lugar que se ocupa desde la intervención comunitaria.&lt;br /&gt;Así, la finalidad del trabajo comunitario apuntaría hoy a la problemática de la integración, es decir a la cuestión de la identidad, relacionándose con una necesaria mirada a los lazos sociales.&lt;br /&gt;En definitiva, el origen de las Ciencias Sociales se vincula con esa misma cuestión, y como producto de una crisis a fines del siglo XIX, similar a la actual, es decir, como amalgamar aquello que sucesivas crisis fragmentaron. ¿Cómo rearmar el rompecabezas llamado sociedad?&lt;br /&gt;Desde esta perspectiva, es necesario aprender a leer a la comunidad como si fuera un texto, pensar en sus expresiones, sociales, culturales, en que nos están diciendo. ¿No es posible pensar la cuestión de la discriminación y la xenofobia que hoy vive nuestra sociedad a partir de una crisis de identidad? Una crisis que hace necesario construir a un Otro ahora como amenazante. Esto nos lleva a otro campo de problemas; ¿cómo trabajar la cuestión de la identidad? Por ejemplo, si estamos interviniendo desde en un Centro de Salud la cuestión de la identidad, puede complicarse, en tanto que se corre el riesgo de aproximarse al “relativismo cultural”. Así, muchos aspectos que hacen a diferentes padecimientos de lo cotidiano podrían hasta ser naturalizados&lt;br /&gt;En el caso de la violencia doméstica, el papel del hombre golpeador, desde la singularidad, esa acción se puede relacionar con muchas cosas; ¿ sería un papel cultural? o; ¿es producto de lo que está pasando?. Es decir una expresión de la crisis y la fragmentación. Así surgen nuevas perspectivas de abordaje, tal vez no culpabilizantes y que, especialmente, insertan al problema singular sobre el que se está interviniendo dentro de los atravesamientos macrosociales. De esta forma, es posible lograr un acercamiento a lo macro, pero ahora desde lo microsocial, desde el propio padecimiento de los actores, que se ven obligados a participar de una trama que no eligieron y en la que se los incluyó en forma violenta.&lt;br /&gt;Las identidades efímeras que se construyen con el consumo de drogas también, implican normas, consenso y control, hacia dentro de determinados grupos. Pero también desde los diferentes discursos e imaginarios sociales, se construye una idea de “adicto” en forma absoluta, de ahí que se obstaculiza la prevención y el tratamiento. Esto lleva a una serie de nuevos interrogantes en estos temas, ¿es posible desconstruir las identidades que los discursos sociales elaboraron?&lt;br /&gt;Pero, esas identidades efímeras, por un lado y fuertes por otro están “superpuestas”, a las antiguas, el interrogante hacia la práctica es si es posible recuperarlas...&lt;br /&gt;También, en los distintos episodios de violencia urbana se ve la ruptura de códigos. Pero esa ruptura, atraviesa toda la sociedad, todo esto está fuertemente ligado al hedonismo consumista actual, que hace mas confiable a un objeto que una persona.&lt;br /&gt;En el trabajo comunitario pensar lo solidario, lo histórico, lo cultural, lo lúdico expresivo, implica correr estas cuestiones del lugar de la técnica, es decir ubicarlas en el lugar de las estrategias de intervención. Así, las técnicas se hacen subsidiarias de estas cuestiones, pero especialmente de la problemática de la integración&lt;br /&gt;Se trata de intentar hacer algunos replanteos; ¿qué es más importante?: “bajar” un programa de educación de la salud, o trabajar los lazos sociales y construcción de reciprocidades e intercambios dentro del grupo o del programa? ¿No facilitan esas intervenciones la “educación para la salud” o los indicadores de impacto de los Programas?. Quizás les dan nuevos sentidos, donde los otros protagonizan la acción.&lt;br /&gt;En una sociedad fragmentada como la nuestra, donde los malestares identitarios se expresan crudamente, es la sociedad de; los talk shows, donde se pueden expresar y ver miserias de los otros frente a la fría pantalla del televisor en la soledad de una habitación, las intervenciones deben apuntar a construir lugares de encuentro. En otras palabras, espacios de socialización que sirvan para acceder a una comprensión y explicación de lo que está aconteciendo desde la propia lógica de los actores.&lt;br /&gt;Existen una gran cantidad de dificultades para la participación, y de nuevo es posible pensarlas desde la historicidad, pensar en los legados de la dictadura, y de la vuelta a la democracia; cosas que ocurrieron y pueden volver a aparecer, 30.000 desaparecidos, la hiperinflación, el desempleo, etc., dejaron marcas significativas en nuestra sociedad, que se vinculan con las formas organizativas.&lt;br /&gt;Estas cuestiones, también se inscriben dentro de la crisis de legitimidad de las instituciones y especialmente, en tanto crisis de representación de la democracia. Pareciera que el mercado carcome a la democracia y que las igualdades son efímeras y se restringen las ciudadanías.&lt;br /&gt;El Centro de Salud, el Hospital, la Escuela, la Familia, también sufren esta crisis, en tanto los modelos de intervención que proponen. Esta se expresa en la dificultad para cumplir con los mandatos fundacionales de tales instituciones y en la aparición de nuevas y complejas demandas hacia las mismas.&lt;br /&gt;Pero, el perfil de la oferta construye la demanda, es decir, las señales que se den desde la intervención comunitaria, influyen notoriamente sobre esos perfiles y dan forma a nuevas modalidades de intervención.&lt;br /&gt;Las identidades son constituibles y recuperables en la medida que una causa común aglutine, es decir que aunque en forma espontánea y pequeña apelen o den señales al todo social.&lt;br /&gt;Tal vez la ventaja reside en que estamos en América y nuestra historia desde la conquista es una historia de lucha por la integración perdida.&lt;br /&gt;Aquí, quizás, se encuentren las mayores posibilidades para la intervención comunitaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;strong&gt;Bilbliografía&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;· Carballeda, Alfredo. Nuevas Formas de la Pobreza y la Intervención del Trabajo Social. Art. Publicado en la Revista del Consejo Profesional de Trabajo Social o Servicio Social. 1999.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;§ Carballeda, Alfredo: La intervención en lo Social. Artículo Publicado en la Revista Escenarios. ESTS. UNLP: 1997.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;§ Castels, Robert. La metamorfosis de la cuestión social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;§ De Ipola. Las Cosas del Creer. Comunidad y Lazo Social. Edit. Ariel.1997&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;§ Fitussi, J. Rosanvallon, J. La nueva era de las desigualdades. Edit. Manantial. 1997&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;§ Joseph, Isaac. Goffman y la Microsociología.Edit. Gedisa.1999.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;§ Lipovetsky, Giles. El Crepúsculo del Deber. Edit.Anagrama. 1994&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;§ Rosanvallon, Jean P. La nueva Cuestión Social. Edit. Manatial. 1996.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;§ Santore, Marta. Efectos del Positivismo en las Ciencias Sociales. Art. Revista Margen año 1 N°1.1992&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7864804641118099170-5797338921115403118?l=comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com/feeds/5797338921115403118/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7864804641118099170&amp;postID=5797338921115403118' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7864804641118099170/posts/default/5797338921115403118'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7864804641118099170/posts/default/5797338921115403118'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com/2007/05/la-intervencin-comunitariauna-mirada.html' title='La Intervención Comunitaria:Una mirada a  algunos aspectos contextuales y metodológicos'/><author><name>cesare</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03239486897909299291</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7864804641118099170.post-1479501140117881053</id><published>2007-05-09T09:28:00.000-07:00</published><updated>2007-05-09T09:33:07.912-07:00</updated><title type='text'>Resúmen de Gestar lo comunitario</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;(Este apunte es una versión resumida del documento final, durante el desarrollo del bloque 3 se continuará con el texto ampliado.)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;1 - La comunidad como ámbito de intervención profesional.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Existe la creencia de que cuando se lee o se escucha a alguien emplear en su discurso el término "comunidad" lo hace para designar lo mismo que uno, sin profundizar acerca de que si ese término puede designar una idea diferente a la que uno tiene sobre el objeto al que se hace referencia. Este hecho no es singular, sino muy extendido en las ciencias sociales y humanas donde coexisten diversos paradigmas de aprehensión de lo social. Así, no es difícil darse cuenta de que dos personas pueden estar hablando, por ejemplo de "democracia", y tener diferentes concepciones sobre la misma, ya que una puede partir de una concepción liberal y la otra de una concepción marxista. Entonces, aunque empleen el mismo término, no se están refiriendo al mismo objeto.&lt;br /&gt;En el caso de la comunidad resulta indispensable reconocer el paradigma que soporta el uso del término, pues el ejercicio del trabajo comunitario puede sustentarse en una visión asistencialista del mismo dentro de un paradigma positivista o puede asumirse desde la perspectiva del autodesarrollo comunitario dentro de un paradigma cualitativo y emancipador.&lt;br /&gt;Por otra parte, también es necesario captar el nivel de profundidad conque se emplea el término, pues podemos encontrar alusiones al mismo en el lenguaje cotidiano de la gente y en la jerga de los medios de difusión masiva o podemos encontrar su uso de modo riguroso por profesionales que lo emplean con todos los requisitos que impone el lenguaje científico. Por tanto, se debe establecer la distinción entre noción y concepto, es decir, si tras el uso del término comunidad subyace en quien lo emplea una noción o un concepto del mismo.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;1.1 Uso del término "comunidad".&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Según Santillana (Enciclopedia Interactiva) "noción" viene del latín natío y significa "conocimiento básico o elemental sobre alguna materia", mientras que "concepto" viene del latín conceptus y significa "representación mental de las características comunes de un grupo de objetos. Es abstracto y universal, por lo que se distingue de la imagen, concreta y particular".&lt;br /&gt;Para  la  gnoseología  el  concepto constituye  la  forma  fundamental  del  aspecto racional  del conocimiento. Lo considera como la unidad de pensamiento, los átomos del proceso del pensar o los ladrillos con que se construye un pensamiento que refleja la realidad. Por tanto, es un elemento del proceso cognoscitivo que trasciende el marco de la ciencia, es decir, su uso no es privativo de la misma, sin embargo, en el plano científico la manipulación de los conceptos requiere un especial rigor.&lt;br /&gt;El conocimiento científico es enteramente conceptual y se expresa materialmente a través de un sistema de signos del lenguaje, que permiten trasmitir ideas surgidas del reflejo de la realidad. En el concepto se refleja al objeto en sus rasgos esenciales y generales, haciendo abstracción de los rasgos accidentales y generalizando las propiedades esenciales a todo el conjunto de objetos que estas caracterizan.&lt;br /&gt;Al revisar la literatura sobre trabajo social comunitario nos encontramos a autores como Ezequiel Ander Egg1[1] señalar que "el término 'comunidad', como otros conceptos claves de las ciencias sociales, pone de manifiesto la persistencia de la confusión terminológica en este dominio del saber", estima como una de sus causas "el uso común que ya les ha asignado una significación" y coincide con A. Perpiña en que "si la sabiduría vulgar tiene ya el nombre y alguna idea de las realidades sociales, resultará peligroso construir términos académicos distintos para expresar lo mismo" (p 10). A continuación expone los principales elementos a considerar cuando se alude a una comunidad estableciendo "la siguiente noción", según sus palabras:&lt;br /&gt;"La comunidad es una unidad social cuyos miembros participan de algún rasgo, interés, elemento o función común, con conciencia de pertenencia, situados en una determinada área geográfica en la cual la pluralidad de personas interacciona más intensamente entre sí que en otro contexto."&lt;br /&gt;Estima que "esta noción es amplísima" pues "sólo así puede ser aplicable igualmente a unidades tan distintas en características y extensión, como una unidad religiosa que vive aislada en un convento, un barrio, un municipio, la provincia, la nación o la comunidad internacional, es decir, a todos los niveles en que es aplicado de ordinario el término de comunidad".&lt;br /&gt;Se observa el carácter operacional de esta definición pues basta el compartir "algún rasgo, interés, elemento o función común" para que, en presencia de las otras variables claves que incluye el autor, ya la considere una comunidad. Su objetivo: que sea aplicable a unidades muy diversas.&lt;br /&gt;Otro autor, Rudolf Rezsohazy 2[2], señala que "la palabra 'comunidad' está de moda" indicando que "un concepto de uso tan múltiple corre el riesgo de ser inutilizable. Por tanto, si queremos adoptarlo y emplearlo científicamente, tendremos que definirlo con rigor" (p 49). A continuación expone las tres características que considera principales. Ellas son:&lt;br /&gt;La comunidad se circunscribe en el espacio, en un territorio. Constituye un conjunto de personasque viven en un terreno geográfico determinado. La extensión puede variar. En la mayor parte de loscasos, coincide con una región o una concentración y comprende varias colectividades locales(aldeas, barrios).&lt;br /&gt;El conjunto de personas que viven en este territorio mantienen una relación múltiple y tienenentre ellas numerosos intereses comunes. (...) Las relaciones pueden ser tanto de vecindad como detrabajo o de ocio. Los intereses comunes pueden referirse a la calidad de los servicios públicos, a lasoportunidades de empleo o a la victoria del equipo de fútbol. (...) El tejido social que establece lacomunidad no excluye en absoluto las discrepancias y los conflictos entre los miembros. Si hayintereses comunes, hay también otros que son divergentes.&lt;br /&gt;Los miembros están unidos a su comunidad. Se identifican con ella. Además, las personas delexterior les reconocen como pertenecientes a esta comunidad, (pp. 49-50)&lt;br /&gt;Rezsohazy plantea la necesidad de distinguir a la comunidad de una asociación "no sólo por su enraizamiento territorial, sino también por la multiplicidad y la globalidad de las relaciones que allí se mantienen (p 50). Otra distinción que establece es entre comunidades tradicionales y comunidades modernas. En la primera "los lazos personales y las relaciones de vecindad y de conocimiento forman su tejido básico", mientras en la segunda "los lazos personales se debilitan" pues "las relaciones se hacen funcionales" (pp. 51-52).&lt;br /&gt;En esta conceptualización de Rezsohazy no apreciamos la existencia de una interrelación entre las características que se exponen, pues el todo se considera un conjunto indiferenciado de personas a pesar de que entre ellas puedan existir intereses comunes o relaciones conflictivas. Convivir en un territorio, interrelacionarse y reconocerse como pertenecientes no son características aisladas, sino estrechamente interrelacionadas.&lt;br /&gt;En otros textos dedicados al trabajo social 3[3] fuera del contexto cubano no hemos encontrado un intento de definición conceptual en torno a la comunidad. En Cuba se destaca la definición que ofrece el Proyecto de programa de trabajo comunitario integrado 4[4] en el que se señala que "la comunidad se conforma objetivamente y a partir de ello puede ser definida como el espacio físico ambiental, geográficamente delimitado, donde tiene lugar un sistema de interacciones socio-políticas y económicas que producen un conjunto de relaciones interpersonales sobre la base de necesidades. Este sistema resulta portador de tradiciones, historia e identidad propias que se expresan en identificación de intereses y sentido de pertenencia que diferencian al grupo que integra dicho espacio ambiental de los restantes." (p 5)&lt;br /&gt;Más adelante se afirma que "toda comunidad constituye un asentamiento poblacional" y se refiere a la misma como "escenario de la vida social", (p 5)&lt;br /&gt;Para los autores de este proyecto "el elemento central de la vida comunitaria es la actividad económica, sobre todo en su proyección más vinculada a la vida cotidiana", aunque reconoce que junto a esta actividad "están las necesidades sociales, tales como la educación, la salud pública, la cultura, el deporte, la recreación y otras" indicando su integración y que todas exigen un esfuerzo de cooperación. Sin embargo, la cooperación que se vislumbra como necesaria es la existente "entre las diversas escalas y nivel", es decir, de un entorno que incluye en el orden institucional a la nación y a las instancias intermedias de dirección del país. Por tanto, la comunidad queda como receptora de esa cooperación y no como su protagonista.&lt;br /&gt;Otro elemento a considerar es el hecho de que en la definición que se ofrece se estima como objetiva la conformación de la comunidad, es decir, como algo dado más allá de la voluntad de la gente que en ella se encuentra.&lt;br /&gt;Entre las publicaciones de autores cubanos se encuentra La comunidad y su estudio de Héctor Arias 5[5]. Para este autor en la definición del término se conjugan elementos "estructurales" y "funcionales" tales como: el hecho de ser un grupo social lo bastante amplio como para contener la totalidad de las principales instituciones y la totalidad de los estatus e intereses que componen una sociedad; el hecho de constituir un grupo de personas que habitan en una zona determinada, regida por una dirección política, económica y social que hacen vida común a través de sus relaciones; el hecho de constituir un grupo social de cualquier tamaño cuyos miembros residen en una localidad específica, comparten un gobierno y tienen una herencia cultural e histórica común. De ahí que, a la hora de definir y estudiar la comunidad, el autor plantee la necesidad de tener en cuenta cuatro elementos esenciales: el geográfico o territorial; el social; el sociológico; y el de dirección. A su juicio una comunidad es un organismo social que ocupa determinado espacio geográfico, que está influenciado por la sociedad de la que forma parte, y a la vez funciona como un sistema más o menos organizado integrado por otros sistemas como la familia, los grupos, las instituciones y organizaciones, los que en su interacción definen el carácter subjetivo, psicológico de la comunidad, y a su vez influyen en el carácter objetivo, material, en dependencia de su nivel de organización y su actuación respecto a las condiciones materiales donde transcurre su vida y actividad.&lt;br /&gt;Los elementos estructurales que aporta este autor para definir y estudiar la comunidad resultan esenciales y permiten captar la complejidad del asunto. No así el enfoque funcional cuando este se extiende al componente de dirección pues con mucha frecuencia las divisiones político-administrativas no se establecen siguiendo criterios comunitarios, sino de otra naturaleza, lo cual lleva a que en ocasiones las instancias que se crean abarquen asentamientos humanos diversos o fraccionen los que existen.&lt;br /&gt;En el ámbito de los estudios jurídicos 6[6] la comunidad se asume de un modo particular. En ellos el "municipio" en su conjunto es lo que se toma como instancia comunitaria teniendo en cuenta que este constituye "la unidad mínima como agrupamiento humano, estructura territorial y entidad político administrativa con trascendencia para el mundo jurídico público"7[7] ya que a este criterio se acoge la mayoría de las legislaciones en el Derecho Comparado.8[8] Lógicamente, unidades de análisis de una dimensión inferior, que pudieran ser consideradas comunidades según los criterios que se vienen exponiendo quedan fuera, sin embargo, ello ocurre por necesidades propias de la disciplina jurídica. El Grupo de Estudios para el Desarrollo de Comunidades (GEDCOM) de la Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas viene desarrollando en el último decenio importantes investigaciones en el ámbito comunitario dentro de Programas Nacionales Científico-Técnicos (PNCT) y Programas Territoriales (PTCT), cuyos resultados han sido valorados favorablemente por la comisiones de expertos del CITMA y servido a sus autores para la defensa de tesis doctorales y de maestría.&lt;br /&gt;Entre estos resultados se encuentra uno de Celia M. Riera 9[9] en el cual se formula un balance epistemológico de diversas investigaciones y estudios comunitarios realizados en Cuba y en otros países que le permiten a la autora establecer que: "el término COMUNIDAD es empleado como noción y no como concepto definido, lo cual es -agrega la autora- condición necesaria para iniciar cualquier explicación sobre este fenómeno social transformado en objeto de estudio". En la mayoría de los estudios revisados, la autora pudo constatar que el término se emplea operacionalmente, como relataría de indicadores de variables no esenciales. De ahí que pueda afirmar: "Así, la teoría, supuesta sustentadora de la investigación, adquiere el rango de conjetura, de prejuicio". Y concluye: "Esto provoca que la actividad científica en torno a la comunidad, se sumerja en el orden de lo establecido y aceptado socialmente y la realidad se asuma como una respuesta que no suscita preguntas, no se interpreta, no se recrea, en resumen, no se trabaja con lo social. De esta manera, está instalada la noción de comunidad, la cual, en los estudios sometidos a examen, no es cuestionada, ni siquiera en su sentido etimológico, se ha asumido como algo evidente, no ha provocado preocupación en el gremio".&lt;br /&gt;"...el empleo de comunidad como noción en la indagación científica trae consigo la consiguiente descontextualización en el estudio de aquellos procesos, relaciones consustanciales a la comunidad como realidad concreta y contradictoria. Se obvia por consiguiente el estadio de desarrollo que pueda tener dicho grupo humano en estudio y se pautan metas transformativas sin tener en cuenta la dirección objetiva del automovimiento de dicho grupo social. Esto trae consigo, proyectos y programas de intervención de carácter homogenizador y organigramáticos. Estos factores son subyacentes a la espontaneidad en las acciones de transformación, al vicioso círculo ensayo-error, a la tautológica 'experiencia' por la 'experiencia misma' que encontramos en una parte considerable de los trabajos revisados".&lt;br /&gt;La idea de comunidad (viene del latín communitas) es consustancial al marxismo. Carlos Marx y Federico Engels en la Ideología Alemana 10[10] refieren que "la transformación de los poderes (relaciones) personales en materiales por obra de la división del trabajo no puede revocarse quitándose de la cabeza la idea general acerca de ella, sino haciendo que los individuos sometan de nuevo a su mando estos poderes materiales y supriman la división del trabajo. Y esto no es posible hacerlo sin la comunidad. Solamente dentro de la comunidad (con otros) tiene todo individuo los medios necesarios para desarrollar sus dotes en todos los sentidos; solamente dentro de la comunidad es posible por tanto, la libertad personal. En los sustitutivos de la comunidad que hasta ahora han existido, en el Estado, etc., la libertad personal solo existía para los individuos desarrollados dentro de relaciones de clase dominante y sólo tratándose de los individuos de esa clase. La aparente comunidad en que se han asociado hasta ahora los individuos ha cobrado una existencia propia e independiente frente a ellos, y, por tratarse de la asociación de una clase en contra de otra, no solo era, al mismo tiempo, una comunidad puramente ilusoria para la clase dominada, sino también una traba. Dentro de la comunidad real y verdadera los individuos adquieren al mismo tiempo su libertad de asociarse y por medio de la asociación" (p 82).&lt;br /&gt;Como se aprecia en la concepción materialista de la historia el término comunidad y sus derivaciones no son simples nociones, sino conceptos que expresan esencialmente la necesidad de la superación crítica del capitalismo; a este movimiento se le denomina "comunismo"11[11]. Por tanto no es casual la insistencia de Lenin en torno a este concepto en el período en que enfrentaba la realización práctica de una revolución como la de Octubre.&lt;br /&gt;Partiendo de ello la determinación de la comunidad como objeto de estudio implica superar su noción común, empírica, y dejar de considerarla como la suma de sus miembros, lo cual significa una reducción individualizadora de los procesos de la comunidad real, a las características de sus miembros, obtenidos en "diagnósticos clínicos", en constataciones sin mayores pretensiones científicas.&lt;br /&gt;Conceptualizar se deriva, en esencia, de la necesidad de construir el objeto de estudio de las investigaciones comunitarias superando los prejuicios metafísicos que las reducen a constataciones del hecho, a fotografías de lo percibido en la inmediatez (individual o social), a generalizaciones parciales, que abstractamente se instalan en lo universal y ocultan la esencia misma del proceso en estudio.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;1 -2 La comunidad como singularidad. Su definición.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Definir la comunidad como concepto, significa para la teoría, develar su esencia tras la red de evidencias empíricas y derivarle, además, de la realidad concreta e histórica, permitiendo a su vez, en el orden científico, lograr una taxonomía de las comunidades realmente existentes y que, en el orden de la práctica social, la acción de transformación sea viable por ser ajustada a la realidad a modificar. ¿Qué es una definición conceptual?. Definición es la operación lógica mediante la cual determinarnos un concepto. Es decir, establecemos su singularidad y sus nexos esenciales, ya que la idea que se tiene de un objeto constituye un concepto siempre que, gracias a ella, podamos distinguir al objeto de todos los restantes. O sea, el concepto permite distinguir lo que hay en el objeto de semejante respecto a los objetos que le son distintos y lo que hay de diferente, en relación con los objetos que se le asemejan.&lt;br /&gt;Tomemos como ejemplo el concepto de clase social dado por Lenin al expresar: "son grandes grupos de hombres que se diferencian entre sí por el lugar que ocupan en un sistema de producción social históricamente determinado, por las relaciones en que se encuentran con respecto a los medios de producción, por el papel que desempeñan en la organización social del trabajo, y, por consiguiente, por el modo y la proporción en que perciben la parte de la riqueza social de que disponen"12[12]. Se observa que Lenin al fijar para las clases sociales su característica de ser grandes grupos de hombres, hace connotar su similitud con agrupaciones humanas que le son distintas, ejemplo, las generaciones, las etnias, etc. Sin embargo, señala lo que diferencia a las clases sociales de estas otras agrupaciones cuando establece las variables claves que expone a continuación de la partícula "que" subrayada por nosotros, es decir, el lugar que se ocupa en el sistema de producción, las relaciones respecto a los medios de producción, el papel en la organización social del trabajo y el modo y proporción en que perciben la riqueza que poseen.&lt;br /&gt;Como se observa en la lógica de una definición conceptual existen dos momentos: el primero, es tomar el objeto a definir y adscribirlo a un conjunto que le sirve de referente; el segundo, establecer dentro de ese conjunto que es lo que lo distingue de sus semejantes, en este caso se trata de la determinación de las variables claves que permitan establecer con precisión la singularidad del objeto.&lt;br /&gt;¿A qué conjunto adscribir la comunidad en su definición conceptual?. Si observamos en las páginas anteriores Ezequiel Ander Egg toma como punto de partida para definir comunidad considerar a esta "una unidad social", Rudolf Rezsohazy estima que es "un conjunto de personas", el Proyecto de Programa de Trabajo Comunitario Integrado afirma que "es espacio físico ambiental, geográficamente delimitado", mientras para Héctor Arias es "un organismo social". Para el GEDCOM el punto de partida en una definición de comunidad es considerarla un grupo social. Los grupos sociales constituyen agrupaciones humanas que emergen de los procesos de diferenciación social que transcurren en el ámbito de las relaciones sociales y que tienen como resultante la estructura social específica existente en la sociedad. Tal estructura designa el conjunto de vínculos ordenadores e intercondicionadores del sistema social, ya que en ella se fijan las formas de división social del trabajo, la organización demográfica de los hombres y las interrelaciones entre las clases y grupos sociales.&lt;br /&gt;Al existir diferentes tipos de relaciones sociales, la clasificación de estas sirve como criterio delimitador de las diversas estructuras que componen la estructura social 13[13]. Una de ellas es la estructura socioclasista, la cual refleja todo el cuadro de diferenciación entre las clases sociales, capas y grupos sociales, incluyendo su estructura interna.&lt;br /&gt;Los rasgos diferenciadores internos más importantes son la posición respecto a los medios de producción (relaciones de propiedad), la división social del trabajo (cuyos efectos diferenciadores son la división entre el trabajo físico y el intelectual, entre el campo y la ciudad, entre la industria y la agricultura, entre la esfera productiva y la no productiva y entre el trabajo calificado y el no calificado) y el demográfico (diferenciación según el sexo, la edad y el territorio en que habita).&lt;br /&gt;Por tanto, los componentes fundamentales de esta estructura son: el clasista, el profesional (estructura de grupos surgida como efecto de la división social del trabajo), el demográfico (división atendiendo al sexo, a la edad o a la zona de residencia) y los tipos de agrupaciones que dicho subsistema genera.&lt;br /&gt;Las comunidades constituyen un tipo de agrupación atendiendo al componente demográfico de tal estructura, pues sus miembros comparten un espacio que se reconoce en las más diversas definiciones que existen sobre la misma.&lt;br /&gt;Al respecto, autores como Z. Bauman y J. Szczepanski coinciden en sus respectivas clasificaciones de grupos sociales, al considerar a la "comunidad local" y a las "comunidades que se forman sobre una base territorial, a la población, al pueblo, ciudad" 14[14]&lt;br /&gt;Sin embargo, existen otros argumentos que fundamentan tomar al grupo social como elemento de partida para una definición de comunidad. Tales argumentos se relacionan con la naturaleza grupal de los procesos  comunitarios pues  en su interior  están presentes  procesos  de construcción de identidades, de determinación de posiciones y asunción de roles, es decir, procesos cuya dinámica escapan al contenido de otros términos que en ocasiones son empleados para definirla como el de conjunto, escenario, etc.&lt;br /&gt;En las relaciones comunitarias se concretan actitudes y estereotipos respecto al propio grupo (comunidad) y frente a otros grupos, el cual a su vez es continente de actitudes y conductas del devenir individual de sus miembros, los problemas de vivienda, los cambios de estructuras legales, etc. Aquí también afloran desde la cotidianidad los problemas relacionados con la familia, el grupo de amigos, la escuela, el sistema educacional, de salud, vecindario, hasta aquellos de orden nacional e internacional.&lt;br /&gt;Sin embargo, se observa que tales relaciones van más allá de las que pueden darse de manera directa en el grupo socio-psicológico, pues la naturaleza de los procesos comunitarios lleva implícita las mediaciones institucionales en el vínculo interpersonal de sus miembros. De ahí la necesidad de considerarla un grupo social y no un grupo socio-psicológico.&lt;br /&gt;Por otra parte, partir de la asunción de la comunidad como grupo social permite apreciarla como una entidad mediadora15[15] de procesos sociales e individuales, que se constituye en espacio socializador de la personalidad inscripto en una formación económico social concreta. En sus procesos se observa una acción que descansa fundamentalmente, en la traslación específica de las relaciones típicas, generales, de la sociedad al conjunto de hombres concretos que la constituyen.16[16]&lt;br /&gt;Ello tiene su enclave conceptual en las obras de los clásicos de marxismo-leninismo 17[17] en las que, sin ser explícitas y rotularías, las referencias al rol del grupo social apuntan a la influencia de la sociedad sobre el individuo y el hecho individual a través de los grupos.&lt;br /&gt;La categoría de grupo entra entonces en el análisis socio filosófico de la realidad, en función de traducir el efecto mediador de lo grupal en el punto de encuentro de lo social y lo individual. La comunidad constituye una forma concreta de esa traducción que debemos interpretar en sus complejas interconexiones.&lt;br /&gt;Analizar la comunidad significa estudiar y conocer la comunidad real, la determinación de su existencia y estadio de desarrollo, en sus gradaciones de maduración y en su diversidad. Una comunidad es mucho más que un lugar que sirve de asentamiento y permite, desde lo estructural, considerarla un grupo social. Aceptar un enfoque de tal reduccionismo significaría para la ciencia asumir sin cuestionamiento el discurso instalado en la conciencia cotidiana de que todo asentamiento es comunidad y por tanto los problemas comunitarios son desviaciones de la supuesta normalidad del orden existente y deben ser enfrentados como refuncionalización social 18[18]. La ciencia supone un abordaje más riguroso de la realidad y, desde nuestra cosmovisión, un compromiso social con la emancipación del hombre.&lt;br /&gt;Por ello, para formular una definición de comunidad no basta con tornar al grupo social como referente para la adscripción conceptual del término, pues su singularidad debe quedar expresada en el orden metodológico en variables cualitativas claves,19[}9] derivadas de procesos reales de gestación de esa entidad, y ser explicitadas en la lógica de su determinación conceptual. Considerar estas variables claves permitiría la evaluación, desde un análisis de lo esencial, de la comunidad que como ideal, se aspira a construir como realidad.&lt;br /&gt;Así, desde la perspectiva en que reflejamos lo comunitario, la participación y la cooperación constituyen variables esenciales. Aquí la participación es entendida como la implicación sentida de los actores comunitarios en la identificación de contradicciones; mientras la cooperación se asume como forma de la actividad coordinada de dichos actores con arreglo a un plan. Una y otra suponen actividad conjunta y una actitud dialéctica frente a la realidad, pues las contradicciones sociales, en lugar de asumirse desde esquemas valorativos como fenómenos negativos, pasan a reconocerse en su realidad ontológica como fuente de desarrollo de la propia comunidad. Entonces, para propiciar tal posibilidad es necesario movilizar el factor subjetivo, desplegar una reflexión crítica sobre la propia realidad y jerarquizar el papel de lo conciente en el devenir comunitario.&lt;br /&gt;Como se observa la gestación de una comunidad constituye un proceso de integración científica y comunitaria, cuyos ejes fundamentales son la participación y la cooperación. Tal integración tiene por base la comunicación abierta, franca, auténtica y sin límites, y su concreción se refleja, como entidad mediadora, en el proyecto que elabora la propia comunidad, cuyo núcleo central tiene como elementos fundamentales la toma, realización y control de decisiones. En los tres momentos están presentes la participación y la cooperación acompañadas de la reflexión-valoración de los sujetos. Lograr la unidad valorativa y de significación de sentido es lo que convierte el proyecto comunitario en un valor en sí y posibilita su avance en el ideal del autodesarrollo.&lt;br /&gt;Una forma diferente de concebir a la comunidad, como grupo social, es aquella que pondera y absolutiza los procesos y representaciones psíquicas de los miembros, donde la realidad social es sólo el conjunto de los procesos del pensamiento, de la emoción, de la voluntad, etc., entretejidos en un mecanismo complejo, desprovisto de su base real -en esta línea se inscriben fundamentalmente los estudios de naturaleza culturológica y los psicologistas.&lt;br /&gt;Reconocer -desde las posiciones de la comprensión materialista de la historia- que la comunidad, como cualquier otro grupo social, posee existencia objetiva es insoslayable como principio metodológico. Los miembros del grupo y sus características psíquicas son elementos que se establecen en el marco de relaciones socio-económicas objetivas, y de los sistemas culturales, de cuya influencia recíproca se deriva la realidad de las relaciones sociales. Por tanto, el sentido de comunidad, de identificación y autoidentificación, de pertenencia, es secundario, derivado, respecto a su condicionamiento objetivo.&lt;br /&gt;A pesar de lo perjudicial que tengan estas posturas para la investigación de la comunidad, por su secuela de empirismo y abstraccionismo, más preocupantes -por sus implicaciones político-prácticas-son aquellas que consideran la comunidad como realidad existente en las representaciones de los hombres, las que derivan su esencia de la creencia de los hombres en su existencia y se comportan de acuerdo con ello. Tomando lo deseado por lo real se parte entonces de una comunidad ficticia. La comunidad se inscribe en los marcos de una formación social, de un modo de producción, de un sistema de relaciones político-jurídicas y espirituales, como esencialidad concreta de la sociedad; por tanto, la idea que sobre este grupo social se tenga como basamento conceptual teórico metodológico, pasa necesariamente por el proyecto social, que como ideal de sociedad, está perfilado, y por la transformación real de la sociedad concreta en el contexto actual.&lt;br /&gt;La superación crítica de la realidad que como negación dialéctica implicaría no sólo la liquidación de las tendencias contrarias a la realización del ideal, sino la afirmación de lo progresivamente nuevo, conlleva la recreación y concreción de los sujetos ideológicos, actores fundamentales de la transformación. La formación y modelación de un hombre y una mujer (de relaciones, de vínculos, de elección de proyecto vital) acordes con el lugar que deben y deberán ocupar en la superación crítica de la realidad se decide allí donde lo social y lo individual se interpenetran, donde lo universal concreto se realiza y existe como hecho, como relación, como cotidianidad.&lt;br /&gt;Por ello, desde la perspectiva que venimos exponiendo, la comunidad es un grupo social que comparte espacio donde la participación y cooperación de sus miembros posibilitan la elección consciente de proyectos de transformación dirigidos a la solución gradual y progresiva de las contradicciones potenciadoras de su autodesarrollo..&lt;br /&gt;Conceptualizar la comunidad, esotéricamente (al interior de la comunidad científica), debe contribuir a sanear de utopismo la acción investigativa, sus resultados teóricos y empíricos, la instrumentalización de acciones transformadoras; mientras, obviar lo anterior, exotéricamente, puede traer consigo un "juego ideológico consistente en ocultar que se trata tan sólo de la representación -una serie entre otras posibles- de una suerte de complejo noúmeno. La utopía se ignora como interpretación y se confunde con la realidad, colocándose a sí misma en el lugar de ésta. En el tendido de tal velo acude al apoyo de la ciencia social."21'211&lt;br /&gt;En Cuba, la comunidad supuesta, amén de otros grupos sociales, es cualitativamente diferente a otras del orbe por haber sido producto -por vía de la creación o la modificación- de la revolución social socialista, que implicó nuevas formas de organización económica y socio-política. Ella no es una forma derivada como alternativa paralela al poder estatuido, como ocurre en otras partes, a pesar de sus imperfecciones reales; por ella transita la ideología y, por consiguiente, es lugar de reproducción tanto de valores como de modos de vida, proyectos, etc., coincidentes o no con el ideal, es el lugar donde se puede distorsionar, empobrecer o enriquecer el proyecto común.&lt;br /&gt;Entre la realidad deseada y la realidad existente se interpone un tiempo que es de conflicto, indefinido en su extensión; lograr reducir desde la ciencia social marxista este intervalo significa contribuir a corregir, a estimular, a ajustar la acción modificadora a la realidad concreta e históricamente determinada. "Conocer es resolver". Esto permite un tipo de propuestas hechas a partir de la realidad objetiva y sus contradicciones que propician un paso superador respecto a investigaciones hechas desde ideales teóricos alejados de la realidad y, consiguientemente, la elaboración de propuestas de acción, que por su adecuación a la realidad social no creen culpabilidad e impotencia. Es necesario observar, comparar e interpretar mirando el tránsito entre lo que fue y lo que puede ser, con la predisposición para poder intervenir e influir, en el sentido de que mañana se produzca en la historia sus posibilidades más generosas y siempre luchar por lo posible.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;1.3 El principio del autodesarrollo comunitario.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;El trabajo comunitario guarda una lógica coherente respecto a la concepción que se tenga sobre el ámbito de su realización, es decir, la comunidad. Si se asume que normalmente cualquier escenario es una comunidad, en el orden práctico el trabajo comunitario se orientará a tratar aquellos procesos y fenómenos que signifiquen una desviación de esa supuesta normalidad; será el trabajo para refuncionalizar aquellas desviaciones de un orden social que se da por bueno. Si por el contrario, se tiene una concepción de comunidad en la que esta se asume como un proceso de autodesarrollo a través de la elección consciente de proyectos y de la participación y cooperación de la gente, se buscará con el trabajo comunitario gestar un proceso de tal naturaleza.&lt;br /&gt;En el primer caso el trabajo comunitario queda reducido a casos particulares, aquellos que se juzgan necesitados de la acción del profesional por su situación peculiar; en el segundo caso se estima que cualquier asentamiento humano puede ser objeto del trabajo comunitario porque en todos están presentes las expresiones en que toman forma sus contradicciones existenciales.&lt;br /&gt;La actitud frente a la necesidad humana en el primer caso es de socorro por estimarse desde lo profesional que el otro es incapaz de valerse por sí mismo; en el segundo caso la actitud es de confianza en la capacidad humana de superación de conflictos y contradicciones, es decir, de crecer por sí mismo, aportando el profesional las herramientas de su saber para que el otro construya su destino.&lt;br /&gt;Como se observa la intervención comunitaria que se realiza desde lo profesional puede procurar una transformación del estado de cosas existente en la asumida comunidad o ser una puesta en escena de un proceso de refuncionalización a favor del sistema de dominación imperante en la sociedad.&lt;br /&gt;Desde nuestra perspectiva, cuando se habla de acción transformadora de la comunidad, se hace referencia a un proceso de modificación real, de cambio cualitativo progresivo y no al conjunto de acciones cuyo objetivo es que "todo cambie" para que todo siga igual, es decir, transformaciones aparenciales que no afectan radicalmente el estado presente del grupo social y producen una dinámica superficial que no modifica la esencia misma del objeto de la presumida transformación.&lt;br /&gt;Si con la intervención profesional se persigue una transformación en la dirección y el sentido de la superación crítica del estado de cosas existente en el grupo social que aún no ha devenido en comunidad, es decir, la gestación de lo comunitario, entonces ¿desde qué visión teórico-metodológica debe situarse el profesional del trabajo comunitario?, ¿qué vector teórico-metodológico permite orientar la acción transformadora desde lo profesional y posibilitar a la "comunidad" ser protagonista de dicha transformación?&lt;br /&gt;Si bien el combinarse para compartir y actuar en grupos de diversa naturaleza, como elementos de la estructura social histórica-concreta, es una acción espontánea derivada del condicionamiento social de la vida humana y el consiguiente entramado de relaciones para que su producción y reproducción establecen los hombres al margen de su voluntad; dichos procesos devienen en sus contrarios, cuando los grados y forma y participación y cooperación posibilitan la organización y estructuración de sus miembros en la realización de una tarea en común, para el logro de fines resultantes de la preocupación y el conocimiento de la realidad en que están insertas e interactúan.&lt;br /&gt;Esta posibilidad real de conversión de lo espontáneo en hecho consciente se ha visto obstaculizada por multitud de atravesamientos ideo-institucionales, por deficiencias e insuficiencias, debilidades en la acción real de participar y cooperar comunitariamente. La gestación de lo comunitario, desde este análisis,   permanece  en  estado   de  latencia,   como  potencialidad  de  desarrollo  no  realizado, contradicción esencial en el devenir de lo comunitario.&lt;br /&gt;Dicha contradicción interna, desde nuestra concepción, se despliega cuando la disposición al cambio de la realidad "comunitaria" se concreta en un proyecto comunitario a través del cual se enfrenta a las variadas formas concretas de manifestación de dicha contradicción en la vida cotidiana y cuyas disímiles soluciones son expresión de actos creativos, de crecimiento, de autodesarrollo desde el poder ser.&lt;br /&gt;Según E.  V.  Ilienkov 22[22]  "...cualquier sistema concreto que se desarrolla incluye en sí la contradicción como principio de su autodesarrollo y como forma en la cual se funde al desarrollo", idea que, como expresión sintética de la concepción dialéctica materialista del desarrollo, nos permite comprender que el desarrollo de lo comunitario, como parte del desarrollo social, necesita ser entendido en su especificidad, para desde lo conceptual teórico y desde lo metodológico práctico poder contribuir profesionalmente a la transformación real comunitaria.&lt;br /&gt;Dicha transformación se expresa en una concepción de salud, entendida como la mayor o menor capacidad de identificación y superación de contradicciones. Así, cuando se habla de un crecimiento en salud se hace referencia al proceso de permanentes adquisiciones y desprendimientos, que expresan contradicciones, que el ser humano elabora y enfrenta con capacidad crítica y posición activa.&lt;br /&gt;Por consiguiente el autodesarrollo comunitario conceptualmente se asume como el proceso de gestación de lo comunitario expresado en un crecimiento en salud donde la participación y la cooperación son cada vez más candentes.&lt;br /&gt;Tal constructo epistémico deriva en principio de análisis, evaluación e intervención comunitaria desde la concepción del GEDCOM y se concreta en la asunción de:&lt;br /&gt;o        La conciencia crítica como premisa de la disposición al cambio y una nueva actitud ante la realidad.&lt;br /&gt;o        La modificación de la realidad comunitaria como acto creativo teniendo en cuenta las circunstancias y las potencialidades internas de los sujetos individuales y colectivos.&lt;br /&gt;o        La autogestión y la sostenibilidad concibiéndolas de modo integral, a largo plazo y mediante el aprovechamiento y potenciación de los recursos disponibles tanto materiales como espirituales.&lt;br /&gt;o        El avance inmediato como realización de la potencialidad latente y premisa del futuro.&lt;br /&gt;o        La multicondicionalidad de los procesos sociales comunitarios.&lt;br /&gt;Se hace necesario entonces develar, hacer conciente el potencial de desarrollo no realizado de lo comunitario y ajustar la acción transformadora a las zonas de desarrollo próximo del grupo social asumido como comunidad.&lt;br /&gt;Sintetizando, toda intencionalidad en pos del desarrollo comunitario exige: 1° el conocimiento de la reales potencialidades del grupo para la participación y la cooperación; 2° la identificación de las fuerzas que desde el entramado social las obstaculizan. Esta exigencia se convierte en punto de partida y atraviesa todo el proceso de intervención social comunitaria.&lt;br /&gt;Tal proceso tiene además como requerimiento el ser proyectado conscientemente por quienes tienen que ser sus protagonistas. Ello supone para la intervención comunitaria la consideración de la dialéctica de lo espontáneo y lo consciente, y la elaboración de proyectos de autodesarrollo.&lt;br /&gt;En la concepción materialista de la historia queda revelado el proceso anterior real a la entrada de la sociedad a la verdadera historia humana como unidad dialéctica de lo espontáneo y lo consciente, de necesidad y libertad, de objetivos deseados y resultados indeseados, de intenciones en función de causas y consecuencias imprevistas. Es necesario tener presente esta dialéctica al analizar los procesos reales de la comunidad.&lt;br /&gt;De hecho el esclarecimiento de estas cadenas de interacciones es inconcebible, sino se toma en cuenta con minuciosidad la acción concreta de grupos sociales, que traducen en acción consciente el interés general de las clases, casi sin excepción inconsciente, y lo realizan en el curso concreto de la historia. La comunidad, como grupo social, no escapa a esta consideración general.&lt;br /&gt;Las opciones de desarrollo para cualquier comunidad pueden ser diversas, más hacer depender la transformación al concebirse que las comunidades de por sí pueden reunirse espontáneamente y analizar su situación con el fin de proceder a acciones colectivas eficaces del "imperativo moral" que generan las condiciones precarias y difíciles de vida de colectivos humanos conduce a posiciones de un "idealismo democrático" que no toma en cuenta las posibilidades de estas para trascender lo vivencial inmediato y encontrar detrás de lo aparencial y fenoménico lo esencial, las causas sobre las que hay que actuar para subvertir la realidad como acción mancomunada.&lt;br /&gt;El desarrollo espontáneo siempre ha existido a través de las contradicciones internas, sin embargo, la posibilidad de efectuar una elección consciente mediante la elaboración de un proyecto de desarrollo comunitario coloca a los sujetos -entiéndase los profesionales y los miembros de la comunidad- en mejores condiciones para alcanzar esos fines, por ello el desarrollo comunitario lo asumimos como autodesarrollo, en tanto que dicha asunción consciente no puede ser nunca otra cosa que el ser consciente y el ser de los hombres es su proceso real de vida.&lt;br /&gt;Como se observa lo esencial del trabajo comunitario no se reduce a la solución de los problemas expresados en demandas comunitarias o captados en diagnósticos por el profesional. Tampoco en el desempeño de un protagonismo comunitario por el profesional. Si en la comunidad reside lo decisivo para desarrollo,  el trabajo comunitario consiste en facilitar los procesos  donde se gesta lo comunitario.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;strong&gt;2 Condicionamientos de los procesos comunitarios.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;Cuando concebimos a la comunidad como un grupo social hacemos referencia al hecho de que existe una variable temporal en su devenir histórico que no se puede soslayar en su estudio y mucho menos cuando se intenta desarrollar sobre el mismo una acción desde lo profesional. Se trata de la necesidad de captar los resultados producidos por la incidencia de una compleja red de condicionamientos internos y externos, cuya conjunción sistémica hacen del grupo lo que es en el momento inicial del trabajo comunitario. Ese presente, que para el profesional viene a ser el punto de partida, contiene una diversidad de contradicciones, conflictos, malestares, demandas y actitudes en la gente que pueden constituir la fuente para el autodesarrollo de la entidad comunitaria.&lt;br /&gt;La conversión de esta posibilidad en realidad pasa necesariamente por una toma de conciencia mediante un proceso de reflexión crítica sobre la realidad material y espiritual de ese presente que es fruto de un pasado y guarda en sí potencialidades de desarrollo no realizadas a conquistar en el futuro.&lt;br /&gt;La complejidad de los fenómenos sociales impiden utilizar un enfoque causal simple a la hora de explicar una realidad que pretendemos someter a examen. Por eso preferimos enfocar el asunto no como determinación, sino como condicionamientos de esa realidad para mostrar las influencias que han estado presentes en el estado de cosas a transformar.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;2.1 Fundamento económico social de la comunidad.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Uno de los problemas más serios que ha venido confrontando el trabajo comunitario ha sido el tratamiento estandarizado de los asentamientos humanos sometidos a "proyectos y programas de intervención de carácter homogenizador y organigramáticos", como bien expresa Celia M. Riera en su tesis La problemática epistemológica de las investigaciones sobre comunidad 23[23]. Es decir que, sin importar las diferencias entre un escenario y otro, se despliegan procesos de intervención en forma de recetas curativas para cualquiera sea el problema existente. De ahí la terquedad conque reaccionan tales escenarios cuando una y otra vez regresan al punto de partida inmediatamente que la acción interventiva culmina.&lt;br /&gt;Por desgracia no es un regreso real al punto de partida, como si nada hubiera pasado, pues quedan las secuelas de promesas no cumplidas y el descrédito de la acción interventiva, incluyendo a los actores encargados de dicho rol. Por tanto, las nuevas acciones a desarrollar en el futuro tendrán el obstáculo adicional expresado en "por aquí ya pasaron". Decir que regresan al punto de partida solo puede aceptarse en el sentido de que los problemas no fueron resueltos.&lt;br /&gt;¿Y cómo resolver problemas reales y concretos sin el estudio profundo de la génesis que han tenido?, ¿Cómo aprovechar en forma de oportunidad el potencial de desarrollo contenido en las contradicciones expresadas en forma de problemas comunitarios?. La respuesta a estas preguntas requiere asumir un enfoque dialéctico materialista de la realidad que conduzca a la certeza de que sólo se puede aprehender la génesis de la problemática comunitaria a través del examen del fundamento económico social que han tenido tales problemas. Lo mismo puede afirmarse respecto a la mirada que se tenga respecto a las contradicciones que subyacen en el fondo de las instancias mediadoras de las cuales estos problemas vienen a ser la punta del iceberg: las contradicciones se asumen como una desgracia o como fuente de desarrollo.&lt;br /&gt;La génesis de los fenómenos sociales de cualquier comunidad humana se encuentra en el modo de producción de dicha comunidad. Es decir, en la conjunción sistémica de sus fuerzas productivas y de las relaciones de producción que en correspondencia con estas fuerzas se establecen entre los hombres.&lt;br /&gt;La categoría "fuerzas productivas" nos permite designar el estado de dominio alcanzado por el hombre sobre la naturaleza, tanto por el desarrollo de los instrumentos que utiliza para su apropiación como por el desarrollo del propio hombre. Mientras, la categoría "relaciones de producción" nos aporta el estado de las relaciones que se establecen entre los hombres durante el proceso productivo, relaciones que abarcan las propiamente productivas, pero también las de distribución, cambio y consumo. La lógica vincular de ambas categorías podemos apreciarlas con facilidad si comparamos, por ejemplo, el estado primitivo de las relaciones humanas existente en las condiciones precarias de dominio sobre la naturaleza de la comunidad primitiva, con el avance de estas relaciones en el paso de un modo de producción a otro teniendo como fundamento el avance productivo de la sociedad reflejado en el perfeccionamiento de los instrumentos que el hombre emplea y en el desarrollo de este propio hombre.&lt;br /&gt;Al respecto no es ocioso recordar con Marx que: "Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más altas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la propia sociedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, pues, bien miradas las cosas, vemos siempre que estos objetivos sólo brotan cuando ya se dan o, por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización."24[24]&lt;br /&gt;Tales condiciones aparecen entonces como resultante del devenir anterior de la comunidad y como premisa de lo puede plantearse como cuestión madura para su transformación hacia el desarrollo. Es evidente que si prescindimos de su examen cualquier intervención en trabajo social comunitario devendrá en una praxis marcada por el voluntarismo, es decir, en el intento de imponer a una realidad ideales de transformación no gestados en esa propia realidad, sino en la mente de quienes llevan consigo "soluciones mágicas".&lt;br /&gt;La diferencia paradigmática más profunda entre la concepción comunista de Marx y la de sus predecesores no estaba en el ideal de transformación social, sino en que aquellos pretendían imponerle a la realidad dicho ideal, mientras Marx investigaba como en esa realidad se gestaban las condiciones para su realización práctica. De ahí que, junto a Engels, expresara en La Ideología Alemana: "Para nosotros el comunismo no es un ideal al que deba sujetarse la realidad. Nosotros llamamos comunismo al movimiento de anulación y superación del estado de cosas existente. Las condiciones para este movimiento se encuentran en la premisa actualmente existente"25[25]. Desde entonces el marxismo se ha distinguido por ser un paradigma emancipatorio de la lucha por lo posible, del poder ser en lugar del deber ser de todo el utopismo anterior.&lt;br /&gt;Sin embargo, el fundamento económico-social de la comunidad no podría ser entendido sin considerar la interrelación dialéctica entre las relaciones de producción y el resto de las relaciones sociales que se establecen entre los hombres. Tal interrelación viene expresada en la categoría "formación social" que asume a la sociedad como un sistema social íntegro, donde el conjunto de "las relaciones de producción forma -según Marx- la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social", y agrega: "El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general".26[26]&lt;br /&gt;El examen del modo de producción nos aporta el fundamento económico material de las relaciones sociales imperantes en la comunidad o sea, el contenido de las formas institucionales y espirituales de dichas relaciones. Por tanto, no solo permite conocer el potencial de desarrollo presente en su entidad, sino además el origen de sus expresiones fenoménicas.&lt;br /&gt;La contradicción que se erige en fuente desarrollo del modo de producción es la que se establece entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, es decir, entre el potencial de apropiación de la naturaleza alcanzado por los hombres y las relaciones que estos establecen entre sí. En tales relaciones se refleja aquel potencial y opera como entorno social para su desarrollo. ¿Hasta donde en las relaciones sociales productivas de la comunidad ha quedado reflejado el avance instrumental y humano de las fuerzas productivas presentes en ella?, ¿Hasta donde las relaciones que existen propician u obstaculizan la apropiación productiva humana del entorno?. La respuesta a estas y a otras preguntas de igual naturaleza se presenta como requerimiento cognoscitivo para acceder al fundamento económico social de la comunidad.&lt;br /&gt;Aquí solo resta mencionar que tales relaciones sociales no son abstractas, sino las realmente existentes entre actores sociales diversos, de ahí que un elemento esencial del examen del fundamento económico social lo constituye el análisis socio-estructural de la pluralidad de actores presentes en la comunidad. La existencia, tamaño y nivel de desarrollo de los segmentos sociales que tipifican al modo de producción, junto a otros que lo niegan, o representan alternativas diferentes en su devenir, aportan un cuadro del fondo poblacional, cuya acción es insoslayable en cualquier proyecto de intervención en trabajo social comunitario.&lt;br /&gt;Aunque la diferencia socio-clasista es la más profunda de todas las diferencias sociales, no resulta ser la única existente entre los individuos que componen dicha población. Existen otras diferencias como las generacionales, las de género, de raza, etc. que constituyen para cada individuo infinidad de atravesamientos estructurales que condicionan su comportamiento y que no pueden ser excluidos de esquemas interpretativos de la acción humana.&lt;br /&gt;Incorporar al individuo en toda su complejidad al examen del fundamento económico social de la comunidad permite romper con el modo positivista de entender la sociedad. Si uno se queda en las relaciones sociales, si no se es capaz de pasar del momento estructural del análisis al de su síntesis humana, se pierde el hombre, se fragmenta, se vuelve un dato dentro de una serie estadística, pero nunca el ser que habita la comunidad, cuya necesidad, en el espacio de encuentro con el sistema institucional que debe satisfacerla, es objeto del trabajo social.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;2.2 Marco institucional de la participación y la cooperación comunitarias.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La comunidad presente en nuestra concepción posee entre sus variables cualitativas claves la participación y cooperación de sus miembros al compartir un espacio común. Sin embargo, la relación física de vecindad es suficiente para generar per se la participación y cooperación comunitarias. Ambas sólo pueden aparecer, subsistir y estabilizarse en los marcos del sistema institucional que sirve a los miembros de la comunidad como medio para su actividad conjunta.&lt;br /&gt;Las instituciones constituyen modelos de relaciones sociales que ejercen una acción reguladora sobre el comportamiento humano; tales relaciones se distinguen de aquellas que son ocasionales, efímeras e inestables. La existencia de las instituciones le permite al hombre contar con una pluralidad de pautas de rol interdependientes que puede oponer a las acciones naturales que emprende. Ejemplo, el acto sexual es un fenómeno natural; el matrimonio, una institución.&lt;br /&gt;La diversidad de roles involucrados en cualquier institución da estabilidad, seguridad e integración a la sociedad pues permite definir toda una red de expectativas recíprocas de comportamiento indispensables para el funcionamiento de la sociedad. Por el contrario en la base de los procesos desintegradores se puede observar un debilitamiento de la acción institucional.&lt;br /&gt;Dicha influencia se vincula directamente con la capacidad de contención que posea la institución para el despliegue en su seno de la relación social específica que requiere el tipo de actividad conjunta a realizar por su membresía. Cuando el modelo relacional establecido en el espacio institucional entorpece la actividad para la cual la institución debe servir como instrumento social, su acción se debilita. Ello transcurre en un proceso donde al principio comienzan a aflorar disfunciones en la dinámica institucional  que terminan por  generalizarse produciendo un extrañamiento en sus integrantes en cuanto a su condición de miembro hasta que se produce la ruptura del vínculo institucional.&lt;br /&gt;El debilitamiento o ruptura del vínculo institucional no significa que el individuo deje de necesitar el uso de tal instrumento social, por ello, la búsqueda de nuevas vinculaciones institucionales viene a resultar la vía de escape a la que más se acude.&lt;br /&gt;Las instituciones como medio de actividad humana reflejan el estado de las relaciones sociales existentes en el momento en que surgen. Sin embargo, estas relaciones se modifican con el tiempo y resulta indispensable, cada cierto tiempo una readecuación de las instituciones acorde al nuevo estado que adquieran las relaciones sociales. Por ello la institucionalización permanente constituye toda una ley sociológica desde una mirada funcional de la sociedad.&lt;br /&gt;En el plano de las relaciones políticas ello se expresa en la necesidad de que las instituciones que sirven como instrumento social para el despliegue de la actividad política tengan la capacidad de generar una voluntad política acorde con el estado de las necesidades, intereses, requerimientos y capacidades cognitivo-valorativas y conductuales de su membresía. Cuando ello no ocurre surge una contradicción esencial para el sistema político pues su estructura, funciones y atributos dejan de servir instrumentalmente a la realización de la dominación clasista imperante en la sociedad y se producen fracturas que pueden conducir a la aparición de instituciones fuera del sistema que significan un cuestionamiento rotundo al estado de cosas existente y pueden subvertir el orden establecido.&lt;br /&gt;Para los institutos socializadores como la escuela, la familia y otros, el requerimiento de contención de relaciones sociales específicas se expresa en la capacidad de tales institutos de servir como medio adecuado para la actividad reproductiva del hombre, entendida no solo en los marcos de la contradicción sucesión-renovación generacional, sino en todos los aspectos en que son reproducidas las relaciones sociales en el transcurso de la vida cotidiana del hombre. La acción de estos institutos permite apreciar aquellas relaciones que poseen una reproducción ampliada marcando una tendencia en el devenir social, frente a aquellas, cuya reproducción decreciente muestran la tendencia hacia su desaparición como práctica social.&lt;br /&gt;Para la investigación comunitaria el estudio de los procesos de participación y cooperación a nivel comunitario no puede obviar el examen del entorno institucional en que tales procesos de despliegan, pues en el modelo relacional que impone en su acción reguladora sobre el comportamiento humano están presentes los modos, tipos y formas participativas y cooperativas que promueve y admite, junto a las que rechaza y penaliza mediante los diversos mecanismos que emplea para el establecimiento de pautas.&lt;br /&gt;Miguel Limia en el informe final de investigación sobre Las contradicciones esenciales del desarrollo de la sociedad cubana contemporánea271271 señala a inicios de los noventa, entre otras, la presente en el sistema político cubano entre la situación de los medios de la actividad política (entiéndase estructura y funciones del sistema político con sus diferentes atributos) y el estado de las necesidades, requerimientos y capacidades cognitivo-valorativas y conductuales e intereses sociales del pueblo cubano, considerando las elevadas expectativas y exigencias de una población con elevados niveles de instrucción y cultura política sobre las diversas instituciones que le sirven como medio para la actividad política y el requerimiento de que estas instituciones estén a la altura de los desafíos que ello implica.&lt;br /&gt;A pesar de las transformaciones producidas en el conjunto de las instituciones del sistema político cubano durante el decenio de los noventa aún hoy sigue siendo necesario el perfeccionamiento continuo de estas instituciones, pues como ninguna otra en el hemisferio occidental deben ser capaces de propiciar el desarrollo de un sistema democrático superior al que pueden aspirar otros pueblos sometidos a la dominación imperialista.&lt;br /&gt;El reflejo de sus logros y limitaciones en los diversos escenarios en que se despliega el trabajo social comunitario en Cuba constituye un condicionamiento para el logro de los resultados que se puede proponer. Lo mismo puede afirmarse respecto al estado del resto del sistema institucional cubano.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;2.3 La elección consciente de proyectos en el universo espiritual comunitario.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La elección consciente de proyectos constituye en el plano de las relaciones espirituales de la comunidad una variable clave incorporada con plena legitimidad a su definición conceptual. Ello nos lleva a considerar el estado del entorno espiritual de la comunidad como un eje esencial entre los condicionamientos del trabajo comunitario.&lt;br /&gt;¿Cuáles son los valores que sirven de referente a las personas para elegir y construir proyectos de autodesarrollo comunitario?, ¿qué modelos le aportan la contención que sirve de base a sus ideales de realización personal y social?, ¿predominan en su actividad los valores ideológicos establecidos o una orientación de naturaleza espontánea propia de la psicología social comunitaria?.&lt;br /&gt;En el universo espiritual comunitario está presente una contradicción esencial a toda la sociedad, cuyo transcurso se produce entre los niveles de la conciencia social. Como se conoce tales niveles son la ideología y la psicología social. Ambos expresan una diferencia cualitativa y de inmediatez en el reflejo del ser social, pues a nivel de ideología este reflejo es más profundo e integrador por intervenir en el mismo la producción científica e intelectual acumulada en el orden cultural por la sociedad, mientras a nivel de psicología social el reflejo se produce de modo espontáneo. Ello genera un desfasaje en los resultados del proceso de reflejo de la realidad social entre ambos niveles pues la intervención  de  las  mediaciones  culturales  en el  reflejo ideológico  lo retrasa frente a  la espontaneidad conque el mismo transcurre en la psicología social.&lt;br /&gt;Tales diferencias devienen en contradicción cuando se correlaciona la orientación que realmente le imprime a la actividad humana la experiencia psíquica producida por la vida cotidiana y aquella que le prescribe la ideología explícitamente formulada y sancionada en la sociedad. Tal contradicción es fuente de profundos malestares personales y sociales presentes en los procesos comunitarios porque sobre las actitudes y comportamientos de la gente se ejerce una doble regulación, una proveniente de la ideología portadora de valores enraizados en el devenir histórico de la sociedad, y otra proveniente de la psicología social con criterios formados por aprendizajes adquiridos al desarrollar estrategias de supervivencia cotidiana.&lt;br /&gt;En situaciones de crisis tal contradicción se profundiza, pues la rapidez y profundidad de los cambios que se producen en las relaciones sociales aumenta el desfasaje entre ambos niveles de la conciencia social surgiendo una imagen de que el discurso ideológico se ha hecho obsoleto, pero sin que su lugar pueda ser ocupado por el reflejo espontáneo producido a nivel psicológico dada su inmediatez. En Cuba el comportamiento espontáneo de esta contradicción a lo largo del período especial ha manifestado rasgos socialmente negativos de significación, pues se ha venido produciendo cierta separación, determinada ruptura en la orientación social de la psicología social de los trabajadores y la ideología socialista, sus normas, valores y puntos de vista.&lt;br /&gt;El estado de la conciencia moral, política y religiosa del país pone de manifiesto determinadas fuentes significativas de enajenación, de separación entre el individuo y las fuerzas sociales objetivas, que siendo resultado de su actividad se manifiestan como sujetos con vida propia y existente por encima de él. El problema no radica en que existan determinadas formas de enajenación, por cuanto la construcción socialista supone el despliegue de un proceso de desenajenación, sino en el insuficiente ritmo de este proceso y la aparición de factores que lo interfieren.&lt;br /&gt;Esta contradicción está en la base de determinadas tendencia consumista, de pasividad, de apatía política y laboral, de falta de combatividad e iniciativa, de irresponsabilidad y, a veces, de conductas antisociales. Tales tendencias operan en sentido contrario a la movilización y protagonismo que supone la participación y cooperación comunitaria. Sin embargo, deben ser entendidas pues el asunto no se resuelve con charlas adoctrinadoras desde valores desconocedores de la complejidad que en estos años ha adquirido para muchos la solución de los problemas vitales de su supervivencia cotidiana.&lt;br /&gt;El modo en que ello puede afectar la elección consciente de proyectos de autodesarrollo comunitario es decisivo, pues para muchos, la inmediatez de sus estrategias vitales los compulsa a la búsqueda de soluciones individuales contrarias a la solución colectiva que supone un proyecto de autodesarrollo comunitario.&lt;br /&gt;Se trata entonces, de ajustar la expectativa del trabajo comunitario no solo a la realidad en su fundamento económico-social y en su entorno institucional, sino también al impacto que esa realidad genera en la vida espiritual comunitaria, los diversos modos de adaptación social que se construyen como estrategias vitales para enfrentar la cotidianidad y los conflictos que las personas padecen cuando los sistemas reguladores de su comportamiento actúan desde lugares no solo diversos, sino además contradictorios.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ff0000;"&gt;2.4 El entorno exterior de la comunidad.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La fuente del autodesarrollo comunitario radica en sus contradicciones internas, de ahí la necesidad de hurgar y potenciar lo endógeno en el trabajo comunitario. Sin embargo, una visión dialéctica de la realidad debe incorporar el análisis del entorno exterior de la comunidad, pues en él radican factores que pueden favorecer o entorpecer la acción gestora de lo comunitario, incluyendo la viabilidad de cualquier proyecto desde el punto de vista de sus condiciones exteriores.&lt;br /&gt;La influencia del entorno exterior reside en el carácter objetivo de la interdependencia de las relaciones socio-económicas, político-jurídicas y espirituales de la sociedad humana contemporánea a partir de los procesos de globalización cada vez más pronunciados que se producen en el mundo. Si en siglos anteriores podía existir determinado aislamiento de algunas sociedades respecto al entorno, en la actualidad ello es imposible, por lo cual la interrelación entre procesos internos y externos&lt;br /&gt;genera una tendencia a la apertura.&lt;br /&gt;Hoy no existe ningún espacio geográfico que escape de la influencia de tales procesos. Por ello, cualquier asentamiento humano puede aprovechar para su beneficio lo que haya de favorable en ese entorno y, a la vez, tiene que lidiar con los efectos que en su interior producen las crisis y conflictos de sistemas sociales muy superiores a su propia entidad. El surgimiento de sociedades cada vez más abiertas a la influencia externa constituye un fenómeno que no puede tomarse con indiferencia, sino en sus consecuencias para la viabilidad de cualquier proyecto, mucho más cuando se hace una elección consciente del mismo como ocurre en el ámbito comunitario.&lt;br /&gt;Una pequeña comunidad tiene como entorno inmediato la región donde está enclavada, pero también con diferente grado de mediatez el país, el área geográfica y el mundo en su conjunto:&lt;br /&gt;En su región existen características tecnológicas, sociales y culturales que le aportan determinada potencialidad para su desarrollo en forma de oportunidades, pero también determinados obstáculos y limitaciones.&lt;br /&gt;En su país existe un sistema de dominación que por su contenido (según los intereses que favorece) y por su forma (según los niveles de democratización, de centralización institucional, de autonomía local, etc) puede favorecer o no el despliegue de procesos participativos de naturaleza comunitaria y de elección consciente de proyectos.&lt;br /&gt;En su área geográfica puede expresarse con mayor o menor fuerza la geopolítica de las principales potencias que dominan el mundo contemporáneo, incluyendo asuntos tan vitales para cualquier pueblo como el de la guerra o la paz.&lt;br /&gt;En el mundo contemporáneo predomina una concepción liberal en los sujetos que rigen los procesos   económicos,   políticos   y   culturales   de  alcance  global,   mientras   existe  un   enorme desequilibrio de fuerzas que ubica a una superpotencia a la cabeza del concierto de naciones. Tales condiciones  obstaculizan  significativamente  el  despliegue  de procesos  de transformación  de naturaleza comunitaria.&lt;br /&gt;Como se observa, el entorno exterior de cualquier comunidad puede tener una influencia tan decisiva sobre los procesos comunitarios que obliga a destinar un esfuerzo nada despreciable para propiciar en él la aparición y desarrollo de condiciones favorables para la viabilidad de cualquier proyecto comunitario. Por ello, con frecuencia es objeto de la acción del profesional cuando este percibe que los resultados de su trabajo comunitario no dependen sólo de elementos endógenos de los escenarios donde realiza su labor. Tratará entonces de influir sobre ese entorno, en particular sobre aquellos sujetos con capacidad decisoria en asuntos que afecten directamente a la comunidad.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;3- El grupo de investigación y la comunidad como sujetos y objetos de la investigación.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La necesidad de lograr una transformación de la realidad comunitaria implica, como se ha venido exponiendo, la insoslayable participación de las masas de la población como actores protagónicos conscientes de dichos cambios, sin embargo existe una monopolización del conocimiento experto en manos de profesionales, que con lenguaje especializado y con terminología técnica discursan sobre los complejos problemas de la realidad, dejando excluidos de estos saberes a quienes los necesitan con mayor urgencia como instrumentos para la modificación práctica de sus vidas.28[28] La exclusividad del acceso al conocimiento científico impide a los afectados por una problemática social dada, el participar en el examen crítico de sus situaciones, lo cual no sólo le permitiría llegar a comprender sus causas, sino también a rescatar y/o redimensionar críticamente las habilidades prácticas de la gente, sentimientos, tradiciones antiguas, sabiduría individual y colectiva que existe de forma sumergida en el modo de vida, contribuyendo a la posibilidad de tratarlas instrumental y operativamente en la modificación interesada de dicha problemática. En este sentido es que podemos plantear la necesidad de descolonizar las ciencias sociales.&lt;br /&gt;Se hace imprescindible la revalidación del rol del investigador y profesional comunitario así como el papel que desempeña la comunidad como objeto de investigación en los procesos de producción de conocimiento científico y su salida a la práctica social. Una comprensión dialéctica del sujeto y el objeto de investigación comunitaria implicaría tener presente siempre los rejuegos de lo psicológico y lo social, lo individual y lo colectivo, lo intra y lo íntersubjetivo. Lo social tiene una configuración histórica en la integración del sujeto real, que se expresa en su personalidad, pero además tiene una configuración actual permanente que se manifiesta día a día en la relación sujeto-sociedad.&lt;br /&gt;El sujeto (colectivo o individual) reafirma cotidianamente en su sistema concreto de relaciones los rasgos, características, particularidades de sus formaciones psicológicas, de ahí que actualice o reconstruya permanentemente su subjetividad, sus pautas actitudinales, comportamentales en la misma medida en que sea más o menos participativo en el sistema de relaciones sociales concretas en las que está insertado. Esta relación entre lo histórico y lo actual no implica la subsunción de uno en el otro.&lt;br /&gt;La categoría sujeto pasa a ocupar un lugar central como momento de integración entre lo psicológico y lo social del individuo o grupo en su existencia real, de ahí que asumamos que tanto el investigador (individual o grupo de investigación) como el (la, los) investigado (a, s) en el caso de los estudios comunitarios, son sujetos en el proceso de indagación científica, cuya finalidad es la transformación social, rescatándose del anonimato y la manipulación objetal a estos agentes sociales del cambio. Queremos dejar explicitada esta idea aunque parezca una verdad de perogrullo. Al recontextualizarse y validarse desde el paradigma cualitativista, que no sin puja se ha venido enfrentando a los achaques y manías cuanti-positivistas, los estudios de la intra y la intersubjetividad, propician una percepción de los procesos reales que discurren en la vida comunitaria -institucional, grupal, individual- desde miradas que tienen un fundamento diferente a la del investigador, así por ejemplo la problemática de la gobernabilidad y el liderazgo comunitario debe ser vista también a través de los ojos de los electores, la problemática de la escuela, desde la óptica del alumno o del estudiante, la salud o la enfermedad desde los ojos de los pacientes, los cuales aportarían la interpretación y los significados que tienen para ellos las situaciones concretas del sistema dinámico de relaciones de su cotidianidad.&lt;br /&gt;Con ello se va conformando una concepción de la investigación en "primera persona", tal y como afirma Esther Díaz (2000, pag.206), en la cual se toma a las personas que se investigan como "nosotros", pues el 'investigador es parte del investigado por estar unidos por "la ética de la solidaridad" y los considera como sujetos/objetos "no separados de las estructuras sociales de las que son efectos y creadores" 29[29]&lt;br /&gt;Cualquier visión del hombre en el proceso de investigación implica comprenderlo integrado a diferentes sistemas de relaciones e instituciones de una sociedad concreta, donde lo social se pudiera explicar en lo individual, grupal e institucional, lugar común, además, de las claves para comprender e interpretar tanto lo histórico como lo actual en la determinación del sujeto que se transforma en objeto de estudio en las investigaciones comunitarias concretas.&lt;br /&gt;Existe todo un conjunto de saberes y conocimientos que sólo son viables en su aprehensión mediante un compartir íntersubjetivo, en una comunicación interactiva en la comunidad, el grupo de investigación y entre ambos, resultantes de la autorreflexión y el esfuerzo colectivo. Los resultados en el orden explicativo y comprensivo, desde esta visión, apuntan hacia la práctica transformadora de naturaleza desalienadora. Partiendo de dicha concepción holística, las ciencias sociales que participan como disciplinas en las investigaciones comunitarias, deben favorecer el desarrollo de una comunicación sujeto-objeto/sujeto no coercitiva, no dictatorial y abogar por un conocimiento que reivindique la autorreflexión como proceso tendiente a la liberación del sujeto de poderes establecidos.&lt;br /&gt;Nuestras investigaciones son el camino en dirección opuesta al modelo positivista, donde fue sustituido el sujeto por el objeto, las integraciones por las descripciones de elementos aislados y su significación estadística.&lt;br /&gt;El sujeto es pues, desde nuestra mirada una expresión viva de su sistema actual de relaciones y de la historia de dichas relaciones por consiguiente tenemos que trascender las descripciones de elementos aislados y comprender cada aspecto concreto del individuo o grupo en el complejo sistema de relaciones y valores donde estos existen, los patrones de dichas relaciones, sus contradicciones, su movimiento histórico y además, tal y como la afirma D. Bertraux (p. 18) "...descubrir las formas de discurso a través de los cuales los elementos del conocimiento acerca de los procesos socio-históricos encontrarán su forma dentro de las culturas vivientes y, de este modo, llegando a la vida pública se convierten al final en conocimiento común".30[30]&lt;br /&gt;Esta posición teórica que se orienta a la comprensión integral de la vida social está fundamentando, explícitamente, estudios interdisciplinarios cada vez más profundos de la comunidad y sus instituciones, lo cual demanda un espacio metodológico común como vía de control y enriquecimiento de la elaboración teórica de la que puedan nutrirse las ciencias sociales y humanas que participan en dichos estudios.&lt;br /&gt;Además, al ser la investigación interdisciplinaria un módulo de cooperación de especialistas que abordan un objeto común, demanda también un trabajo en grupo que presupone el interjuego de roles de sujetos/objetos en el proceso de construcción del conocimiento.&lt;br /&gt;En tal sistema de trabajo científico se establecen relaciones potenciadoras de nuevos saberes, de un aprendizaje personal y grupal, y transformaciones en el orden subjetivo, conductual y comportamental de los sujetos intervinientes, así como de las circunstancias en las que desarrolla el grupo de investigación su tarea.&lt;br /&gt;Estas circunstancias además de continente, son contenido de la autorreflexión crítica y colectiva cuya finalidad es perfeccionar el sistema de trabajo grupal a través del enriquecimiento de los momentos teóricos y empíricos del conocimiento y de la metodología de investigación asumida por el grupo. Aquí el sujeto de investigación, al transformar su actividad profesional y el sistema de relaciones objetivas y subjetivas generadas por ella se asume como objeto de conocimiento. De ello está dependiente el autodesarrollo del grupo interdisciplinario.&lt;br /&gt;En esta dimensión la producción de conocimiento reviste la forma de autoconocimiento, cuyo contenido es la sistematización teórica y metodológica del proceso real de investigación interdisciplinar, lo que deberá traducirse en el crecimiento teórico transdisciplinar y en el perfeccionamiento de la metodología del conocimiento de nuestro objeto concreto. La metodología, como extensión del sujeto colectivo de investigación deviene en una estrategia concreta que optimiza el aprendizaje individual y grupal así como los recursos en la producción científica, permitiendo mejorar las relaciones y vínculos entre los profesionales y entre las disciplinas, las formas de comprensión y las situaciones, por medio de acciones participativas de los investigadores.&lt;br /&gt;Traemos a colación, como referente importante en la dirección en que hemos venido exponiendo esta idea de Z. Rodríguez Ujidos en Filosofía, Ciencia y Valor "...los contenidos del conocimiento científico están cargados no sólo de elementos objetivos sino a su vez de momentos subjetivos, en virtud de que en el avance de las ciencias se descubren las vías de la humanización del mundo en correspondencia con los intereses sociales". 31[31]&lt;br /&gt;El grupo de investigación es sujeto colectivo de conocimiento y simultáneamente objeto por su propia naturaleza grupal, dentro de la propuesta teórico metodológica que venimos argumentando desde estas páginas.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;strong&gt;4 Lo grupal en la intervención comunitaria.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;La vida del hombre transcurre en grupos, desde la familia que constituye el grupo primario de génesis de la personalidad hasta los grupos secundarios donde esta se transforma. Los grupos son por excelencia el lugar de encuentro entre la estructura social y la individual, no en el sentido de formaciones puras aisladas de ambos contextos (el social y el individual), sino en el sentido de que tanto lo social como lo individual se da en lo grupal, son parte de lo grupal y a la vez son fundante de ello.&lt;br /&gt;Cada uno de estos niveles tiene sus particularidades, opera a partir de ciertas leyes que son características de cada nivel correspondiente. Aquí lo que interesa ahora resaltar es que el espacio grupal es un lugar de génesis y transformación de la personalidad.&lt;br /&gt;Los grupos son conjuntos de personas que se comparten un espacio y un tiempo, interactúan entre sí en función de un objetivo o tarea, que tienen normas, metas, proyectos, intereses en común, con un interjuego de roles que se asignan y se asumen, que dependen de la carga sociocultural, de la tarea y de las mutuas representaciones internas. Ellos tienen una historia y un proceso de desarrollo.&lt;br /&gt;Un grupo es muchos grupos, es un juego de espejos porque cada miembro tiene una autoimagen y una imagen del otro. Es en ese interjuego donde se vincula lo intersubjetivo y lo intrasubjetivo; donde lo intrasubjetivo deviene de los intersubjetivo.&lt;br /&gt;El vínculo interpersonal que se establece en el espacio grupal, para facilitar su análisis lo podemos entender como un proceso en el cual, dichos individuos interactúan en busca de gratificaciones o evitando privaciones, a partir de ciertas motivaciones que, aunque procedan del individuo tienen una multivariada influencia. Dicho proceso se dice, está en equilibrio cuando existe un balance dinámico-funcional entre sus partes interdependientes. Todo vínculo, por supuesto, es dinámico y no estático, pero a pesar de ese estado de constante movimiento él puede mantener el balance funcional.&lt;br /&gt;En el funcionamiento de relación vincular normalmente ocurren cambios que son consecuencia de diversos factores. Cuando estos cambios son menores son absorbidos mediante ajustes del propio proceso y así se restablece el equilibrio. Cuando son de dimensiones mayores pueden provocar el desequilibrio de interacción, el cual persistirá hasta tanto se logre alcanzar un nuevo estado de equilibrio.&lt;br /&gt;Existen cambios funcionales y disfuncionales. Los primeros son aquellos favorables al vínculo, los segundos, por el contrario, le generan efectos nocivos.&lt;br /&gt;La integración de los elementos señalados anteriormente tienen como eje central la interacción social la cual se realiza a través de los roles sociales. Comprender la naturaleza de esa integración y el papel que en ella juegan cada uno de los elementos, presupone un adecuado conocimiento de la relación entre la estructura social, grupal e individual.&lt;br /&gt;En toda relación donde las partes asumen lo que viene asignado en el contenido de rol que se está jugando, al menos formalmente está garantizada la acción concertada. Lo que garantiza esta "concertarían" es la vinculación en situaciones estandarizadas, es el conocimiento que tienen los individuos acerca de la correspondencia entre roles y sus contenidos.&lt;br /&gt;Esto provoca lo que se denomina identidad de rol, o sea, cuando las actitudes y conductas son "compatibles" con el rol asignado. En este caso se produce cierta coincidencia entre el rol esperado, el rol percibido y el ejercido. En la medida que disminuye la diferencia entre estos aspectos del rol, aumenta la probabilidad de que no se produzcan disfunciones grupales.&lt;br /&gt;Se supone, concordando con T. Parsons (1966) que cuando una pluralidad de actores tiene conformidad con lo asignado con la posición particular que ocupa esa pauta o criterio de orientación de valor está institucionalizado.&lt;br /&gt;Para que una pauta de orientación de valor se pueda institucionalizar es necesario primero internalizarla, lo que significa aprehenderla, incorporarla, hacerla suya. En la institucionalización de esas asignaciones, puede estar centrada la interacción de las disposiciones de necesidad de los individuos con las pautas de idealidad que influyen en la acción, proceso que depende de la forma de los vínculos en que estuvieron insertos los actores.&lt;br /&gt;Cuando esto ocurre las pautas institucionalizadas  pueden  expresar el cumplimiento  de  las disposiciones de necesidad de los actores (motivaciones) y por tanto, constituir una condición para ser óptimas las reacciones de los otros actores que interactúan.&lt;br /&gt;La institucionalización entendida como conformidad con lo asignado, en el ámbito de grupos se expresa en un ECRO (esquema conceptual referencial operativo, creado por Pichón Riviere), entendido este como un marco referencial común con el que el grupo puede trabajar y construir creativamente en una tarea completa. De manera que estudiando el conjunto de conocimientos y aptitudes conque opera un grupo se puede conocer cómo se da la interrelación entre las pautes de idealidad, las disposiciones de necesidad y el vínculo intersubjetivo que allí tiene lugar.&lt;br /&gt;Independientemente de los temores y prejuicios respecto a los grupos 32[32]  ellos constituyen el espacio ideal para la potenciación comunitaria, pues constituyen un lugar de sostén y seguridad y transformación de los individuos. Ese adecuado equilibrio se logra centrando la tarea. Ella es el líder del grupo porque pauta el liderazgo y condiciona el clima dinámico del grupo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;jqalonso@hotmail.com Dr. Joaquín Alonso Freyre&lt;br /&gt;rrpcu@latinmaiul.com Dr. Ramón Rivero Pino&lt;br /&gt;cmriera@latinamail. com M Sc Celia Marta Riera Vázquez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dr. Joaquín Alonso Freyre - Dr. Ramón Rivero Pino - M Se. Celia M. Riera Vázquez Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas, Cuba&lt;br /&gt;1[1] E. Ander Egg (s/a): "Conceptos de comunidad y desarrollo de la comunidad" en Selección de lecturas sobre trabajo social comunitario. Curso de Formación de Trabajadores Sociales. Centro gráfico de Villa Clara, pp. 10-14.&lt;br /&gt;2[2] R. Rezsohazy (1988): El desarrollo comunitario. Nircea, Madrid.&lt;br /&gt;3[3] Por ejemplo, Teresa Zamanillo y Lourdes Gaitán (1997): Para comprender el trabajo social. Verbo Divino. Navarra&lt;br /&gt;4t"] "Proyecto de programa de trabajo comunitario integrado" en Selección de lecturas sobre trabajo social comunitario. Curso de Formación de Trabajadores Sociales. Centro gráfico de Villa Clara, pp. 5-9.&lt;br /&gt;5[5] Héctor Arias Herrera (1995): La comunidad y su estudio. Editorial Pueblo y Educación. La Habana, pp.6-11&lt;br /&gt;6[6] Carlos Villabella Armengol (1998): El municipio cubano actual. Su modelo estatal. Tesis doctoral, Universidad de Camagüey; Mirtha del Río Hernández (2002): La participación popular en el proceso de toma de decisiones públicas en el ámbito local comunitario. Su régimen jurídico. Tesis Doctoral. UCLV.&lt;br /&gt;Santa Clara.&lt;br /&gt;7(71 C Villabella: op. cit. Pág. 120.&lt;br /&gt;8[81 Al respecto puede consultarse de C. Villabella: op. cit, anexo 12.&lt;br /&gt;9[9] Celia Marta Riera Vázquez (1997): La problemática epistemológica de las investigaciones sobre comunidad. Tesis de Maestría. UCLV. Santa Clara.&lt;br /&gt;10[10] C. Marx y F. Engels (1975): Ideología Alemana. Moscú, Editorial Progreso. Moscú.&lt;br /&gt;11[11] Ibídem. p 37.&lt;br /&gt;12]12] V. I. Lenin (1975): "Una gran iniciativa" en Obras Escogidas, Tomo III. Editorial Progreso. Moscú,&lt;br /&gt;p. 228.&lt;br /&gt;13[13] Todas estas estructuras se encuentran interrelacionadas y, a la vez, poseen relativa independencia.&lt;br /&gt;14[14] Tomado de E. Hanh (1985): Realidad social y conocimiento sociológico, Sociología, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, pp 255-256&lt;br /&gt;15[15] Ver E. Hank (1985): Op cit. p. 261 y ss.&lt;br /&gt;16[16] En la literatura sociológica contemporánea el concepto de grupo se aplica como designación genérica de gran número de asociaciones sociales mas o menos fijas e institucionalizadas, así como ciertas agrupaciones sociales temporales mas o menos duraderas, las cuales no se caracterizan como, ciertamente, por un sistema reglamentado, fijo, de relaciones internas, pero que pueden desempeñar un papel de extrema importancia en la conversión y configuración de relaciones sociales como fuerza social y muchas veces constituyen la base social e inmediata para una acción históricamente significativa del individuo. Ver E. Hanh. Op. Cit., p 261 y ss.&lt;br /&gt;17[17] Ver trabajos de C. Marx, F. Engels (1975) y V. I. Lenin (1975) tales como "El dieciocho Brumario de Luís Bonaparte", "Las Guerras Campesinas en Alemania", "Una gran iniciativa", etc. en las ediciones de sus Obras Escogidas. Editorial Progreso, Moscú.&lt;br /&gt;18[18] En los sistemas de dominación al servicio de oligarquías nacionales e imperialistas, ello no es casual, sino coherente con la lógica de tal dominación y estimulado por ella desde la política y desde la academia a sueldo que le sirve.&lt;br /&gt;19[19] En el camino hacia la teorización el material empírico debe ser simplificado lo cual tiene como resultado la selección de variables, que por alguna razón se consideran esenciales así como las relaciones claves entre ellas en tanto que cuanto mayor sea el número de variables tanto más esquemáticas y por tanto menos exactos tendrán que ser los supuestos sobre sus relaciones. Orientar la investigación en dirección a la develación de los aspectos esenciales (abstracción) ocultos tras los hechos constatados, permitirá comprender la real complejidad de la realidad concreta, el conjunto de relaciones en sus especificidades a partir de lo esencial determinante.&lt;br /&gt;20[20] Ver V L Lenin (1973): »Una gran iniciativa", op. cit. p 217-239.&lt;br /&gt;21[21] Eduardo Piazza (1996): Una polémica sobre la ilustración. Un viaje al nowhere. Ponencia presentada al V Simposio de Pensamiento Filosófico Latinoamericano, UCLV, Santa Clara.&lt;br /&gt;22[22] E. V. Ilienkov (1977); Lógica dialéctica. Moscú. Editorial Progreso; p. 365.&lt;br /&gt;23[23] Celia M. Riera: Op cit, p. 23.&lt;br /&gt;24[24] Carlos Marx (1973): "Prólogo de la contribución a la crítica de la economía política" en C. Marx y F.&lt;br /&gt;Engels: Obras escogidas. Editorial progreso. Moscú, p. 183.&lt;br /&gt;25[25] C. Marx y F. Engels (1975): op. cit. p. 35.&lt;br /&gt;26[26] C. Marx y F. Engels (1973): "Prólogo de la contribución a la crítica de la economía política" op. cit.&lt;br /&gt;p. 182.&lt;br /&gt;27[27] Limia David, Miguel (1990): Las contradicciones esenciales del desarrollo de la sociedad cubana contemporánea. Informe final de investigación. Instituto de Filosofía. La Habana.&lt;br /&gt;28[28] P. Park(1992); "¿Que es la investigación acción participativa?. Perspectiva teórica y metodológica" en La investigación acción participativa. Inicio y desarrollos. Ed Popular O.E.I. Quinto Centenario. España, p. 148.&lt;br /&gt;29[29] Esther Díaz (2000): La epistemología en los tiempos del fin de las epistemologías. Tesis Doctoral en Ciencias. UH, La Habana, p. 206.&lt;br /&gt;30[30] D. Bertraux "Desde el abordaje de la historia de vida hacia la transformación de la práctica sociológica", en Metodología de la Investigación cualitativa, documento de trabajo 5,1.I. C. E., Fac. de Filosofía y Letras, UBA, Argentina; p. 18.&lt;br /&gt;31[31] Z. Rodríguez Ujidos (1988): "Filosofía, Ciencia y Valor" en Obras Tomo II. Editorial Ciencias Sociales. La Habana p.41.&lt;br /&gt;32[32] Temor ai caos \&amp;amp; rebelión, la fuerza de los grupos. Temor a la descentración en relación consigo mismo, rechazo a aceptar lo que no se quiere. Temor por el desconocimiento de lo que es el grupo, su dinámica.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7864804641118099170-1479501140117881053?l=comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com/feeds/1479501140117881053/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7864804641118099170&amp;postID=1479501140117881053' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7864804641118099170/posts/default/1479501140117881053'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7864804641118099170/posts/default/1479501140117881053'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com/2007/05/resmen-de-gestar-lo-comunitario.html' title='Resúmen de Gestar lo comunitario'/><author><name>cesare</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03239486897909299291</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7864804641118099170.post-6878270868431370159</id><published>2007-05-07T16:31:00.000-07:00</published><updated>2007-05-07T16:35:57.553-07:00</updated><title type='text'>Tres modelos de Intervención Comunitária: K. Lewin, S. Alinsky, O. Fals Borda.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Periódico de Trabajo Social y Ciencias Sociales - Edición electrónica - Edición N° 27 - primavera 2002&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Por Alberto José Diéguez&lt;br /&gt;Licenciado en Servicio Social y Doctor en Psicología Social.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Se desempeña como profesor universitario y ha publicado diversos libros y artículos sobre la especialidad.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Existen múltiples metodologías destinadas a la acción comunitaria orientada hacia los procesos socioeducativos, originadas en diferentes tradiciones y contextos sociales y políticos.&lt;br /&gt;Algunas de ellas provienen de la antropología, la sociología y el trabajo social ( Naciones Unidas a partir del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales, Unión Panamericana, J.L.Lebret y Economía y Humanismo, CELATS – Centro Latinoamericano de Trabajo Social, CEPAL, T.R.Batten, M.Ross, E. Witte, C. Ware, C. Campos Jiménez, R. Pozas Arciniegas, P. Young, L. Wirth, H. Adams, E.C. Lindeman, C.M.Cooley, R.Perlman, P. Phillips, E. Greenwood, R. Hill, T. Porzecanski, N. Kisnerman, E. Ander Egg, J. Kelleg, R.Escalante Fortón, P. Lazarsfeld). Otras propuestas de la educación provienen de (CREFAL –Centro Regional de Educación de Adultos y Alfabetización Funcional para América Latina, UNESCO, CEEAL, Consejo de Educación de Adultos de América Latina, CINEP, INODEP, P. Freire). Resulta importante señalar la contribución de lo que en latinoamericana se ha llamado genéricamente educación popular, así como las metodologías dialécticas para la acción educativa (C. Rodríguez Brandão, J. Bosco Pinto, F. T. Rivaños, J. Osorio, A. De Schutter, D. Palma, C. Nuñes, M.T. Sirvent, F. Vio Grossi, M. Gadotti, M.R. Mejia).&lt;br /&gt;Otros aportes se han originado en la psicología social (K.Lewin, R. Bastide, E. Morin, G. Lapassade, M. y R. Pagès, S. Moscovici, ) y en especial en los últimos tiempos de la psicologia social comunitaria (I. Martín-Baro, A. Martín Gonzalez, . M. Montero, I. Serrano-Garcia, E. Wiesenfeld, G. Perfecto, B. Sawaia, J. Rappaport, J.R.Newbrough, E. Sánchez, K. Cronick). No se puede dejar de mencionar los aportes de la Psiquiatría Social y de la Psiquatría Comunitaria (M. Jones, V.W.Bernard, E. Rolla, H. Wilmer, J. Maxwell, E. Pichón Riviere, W. Arrington).&lt;br /&gt;En este trabajo se abordarán tres aportes metodológicos, dentro de lo que podríamos enmarcar como metodologías de intervención comunitaria que se orientan al cambio, la reforma o la transformación social o de los denominados enfoques radicales (cientificistas y políticos). &lt;a name="sdfootnote1anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen27/paper.html#sdfootnote1sym"&gt;1&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En primer lugar se aborda la investigación-acción del psicólogo social Kurt Lewin (1946); luego el método de organización comunitaria de S. Alinsky (1971), continuando con el estudio-acción de O. Fals Borda (1972).&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1. LA INVESTIGACIÓN-ACCIÓN. KURT LEWIN &lt;/strong&gt;&lt;a name="sdfootnote2anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen27/paper.html#sdfootnote2sym"&gt;&lt;strong&gt;2&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt; (1890-1947)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La propuesta de acercarse teórica y metodológicamente a los problemas significativos de la vida cotidiana e involucrar al investigador como agente de cambio social, parte de la investigación-acción de K. Lewin que antecede a la investigación acción participativa de la década del 70, fundamentada en la teoría de la dependencia, la teología de la liberación, la militancia y el rechazo crítico al positivismo. La investigación lewiniana se realizó en forma experimental, en el campo educativo y en su época fue considerada como un enfoque radical e inadecuado.&lt;a name="sdfootnote3anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen27/paper.html#sdfootnote3sym"&gt;3&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;No obstante no puede negarse la tradición existente en la investigación en acción social,. desde los trabajos de John Howard (1726-1790), pasando por los estudios de Charles Booth (1840-1916), las investigaciones de M. Blenkner y E. Jeter (1937) hasta la constitución de la sección de la NASW, Social Work Research Group, en 1949 entre muchos otros.&lt;a name="sdfootnote4anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen27/paper.html#sdfootnote4sym"&gt;4&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La teoría de campo y del espacio vital (life space).&lt;br /&gt;En su teoría topológica de la personalidad (Lewin, 1936) utilizó un modelo matemático para explicar el campo psicológico de la persona y utilizó el concepto de campo, extraído de la física, para analizar y comprender la conducta humana. El campo psicológico lo constituye la totalidad de hechos coexistentes e interdependientes. Los individuos existen en un campo psicológico de fuerzas que determina su conducta.&lt;br /&gt;Este componente psicológico circunda a cada individuo y se llama espacio vital, que es un espacio subjetivo, diferenciado, que está referido a la forma en como cada individuo percibe el mundo, sus metas, sus esperanzas, sus miedos, sus experiencias pasadas. Pero además de tener el campo componentes subjetivos, tiene también aspectos objetivos como las condiciones ambientales físicas y sociales, que actúan limitando el campo psicológico. La percepción social (manera particular como el individuo interpreta las acciones, los atributos o intenciones de los otros individuos; la atmósfera social o determinadas situaciones de la vida) encauzan el comportamiento (Lewin, 1948).&lt;br /&gt;Personas que viajan en un tren, tienen objetivos diferentes, destinos diferentes y el paisaje tiene diferentes significaciones para ellos.&lt;br /&gt;Si no hay cambios en el campo psicológico, no habrá cambios en la conducta de las personas y viceversa. El comportamiento humano debe ser visto en su totalidad y no puede ser analizado por partes. El fundamento del dinamismo conductual se encuentra en las necesidades y la relación existente entre el individuo y los objetos, es el punto de partida dinámico de la conducta.&lt;br /&gt;A partir de Lewin se sabe que la asociación como tal no tiene efecto de activación o fuerza motivante. Una iniciativa es apropiada por un individuo, cuando la persona se ha comprometido en ella (ego-involvement). Para los sujetos alcanzar el fin que se han propuesto, adquiere una importancia personal, ya sea por prestigio o incentivo personal. Existe una tendencia en los individuos a no abandonar lo que le interesa personalmente y en lo que está comprometida su propia iniciativa, su compromiso personal, su tendencia al autodesarrollo.&lt;br /&gt;La fijación de metas, de objetivos, depende en gran medida de las normas de grupo. De las experiencias realizadas en la reeducación de alcohólicos y delincuentes (Lewin y Grabbe, 1945) encontraron que resultaba más simple y fácil modificar hábitos sociales en un pequeño grupo tratado como un todo, que haciéndolo con individuos aislados. La conducta es para Lewin el resultado de los procesos que se dan en la vida de los grupos. Asimismo un liderazgo autoritario, democrático o laissez-faire, determina el desempeño del grupo.&lt;br /&gt;Lewin distingue tres variedades de conflicto conductual que generan frustración. El conflicto acercamiento-evitación, el acercamiento-acercamiento y evitación-evitación. El primero ocurre cuando el objetivo es deseado e indeseado al mismo tiempo. En el conflicto acercamiento-acercamiento se desean realizar dos objetivos que son mutuamente incompatibles. El conflicto evitación-evitación, se presenta cuando las consecuencias previstas, son ambas indeseables y llevan a la tentativa de abandonar el campo.&lt;br /&gt;Las tensiones o necesidades, proceden de conflictos internos y de frustraciones sufridas al perseguir objetivos que actúan como fuerzas motivadoras. Estas fuerzas orientan a la persona hacia acciones que alivien o reduzcan necesidades.&lt;br /&gt;A nivel de necesidades de funcionamiento y de autodesarrollo surgen fenómenos de saturación de una actividad que tienden a producir traslaciones a actividades similares. (cuasi-necesidades), (Lewin, 1935). Las motivaciones presentes pueden influir en el presente, por lo que se hace necesario analizar como se dan en el momento presente, en relación con la persona y con el contexto social.&lt;br /&gt;De estas teorías surgen elementos prácticos a tener en cuenta para la acción comunitaria, por ejemplo: el de mantener objetivos al alcance de las personas, con el propósito de reducir la frustración, es decir mantener un nivel realista de aspiraciones evitando las soluciones fantasiosas e imaginarias o ayudando a las personas a alcanzar objetivos que razonablemente se encuentren a su alcance. Ampliar el espacio vital de las personas para estos tengan una mayor flexibilidad y reduzcan o eliminen la rigidez de las barreras que impiden alcanzar metas, por ejemplo el logro de pericias sociales en el trabajo grupal podrían ser otras de las tareas a realizar.&lt;br /&gt;La investigación-acción en K.Lewin parte de la teoría de personalidad y de la teoría de campo, articulada en una relación teoría-práctica que conduce a la acción social sobre determinados hechos. Lo que interesa es analizar cuál es la situación presente, cuales son los problemas urgentes y que es lo que debe hacerse.&lt;br /&gt;Los pasos a seguir son lº) insatisfacción con el actual estado de cosas; 2º) identificación del área problema; 3ª) determinación del problema específico a ser resuelto mediante la acción; 4º) formulación de hipótesis varias; 5º) selección de hipótesis; 6º)diseño de la acción para comprobar e implementar la hipótesis; 7º) evaluación de los efectos de la acción; 8º) generalizaciones (B. Jiménez-Dominguez,1994). &lt;a name="sdfootnote5anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen27/paper.html#sdfootnote5sym"&gt;5&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2. LA ORGANIZACIÓN DE LA COMUNIDAD. SAUL ALINSKY &lt;/strong&gt;&lt;a name="sdfootnote6anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen27/paper.html#sdfootnote6sym"&gt;&lt;strong&gt;6&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt; (1909-1972)&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Alinsky reconoció el poder de los ciudadanos, unidos alrededor de una causa. Basó la organización de la comunidad en los siguientes aspectos, 1º la detección del interés propio de la gente (necesidades), 2º en la valoración realista del poder estructural, 3º la organización y movilización de la población..&lt;br /&gt;El método propuesto por Alinsky parte de las siguientes premisas: 1º) Los pobres (negros, marginados) mantienen una actitud de apatía y dependencia, que significa una represión de sentimientos como efecto de un sentimiento de impotencia, de inermidad. Por ello es necesario movilizar esos resentimientos, exacerbarlos, más nunca suavizarlos. 2º) El proceso de exacerbar los resentimientos se realiza en base a intereses propios y a la determinación de necesidades sentidas. 3º) Hay que organizar a la gente para que adquieran poder para cambiar su situación. Alinsky define el poder, como “la capacidad de actuar a favor de metas” 4º) El conflicto y la controversia son inevitables. 5º) El poder se logra por medio de la acción directa (demostraciones “sit-ins”, ocupación de lugares públicos vedados para la gente de color; huelgas; campañas de empadronamiento de votantes, manifestaciones, boicoteo. 6º) Si no hay controversia los problemas no son candentes y entonces no vale la pena trabajar para organizarse. 7º) Este criterio está referido al uso de las estadísticas. Alinsky dice “algunas personas utilizan las estadísticas como el borracho emplea el poste de alumbrado, para apoyarse y no para recibir la luz que viene de arriba”. 8º) Es fundamental conocer a los líderes y la forma de ejercer el liderazgo. 9º) Importa saber el número de miembros de las organizaciones, si hay una base popular o si se trata de una estructura integrada por pocas personas. 10º) No se moviliza a cantidades de personas por simple voluntarismo o altruismo. Es necesario que la organización y el programa se realice en base a intereses reales y concretos. (Chartier R. 1972).&lt;br /&gt;El proceso metodológico de organización comunitaria parte de la invitación formulada por una comunidad a la Fundación, para intervenir en esa realidad. La primer tarea consiste en identificar las necesidades y las pautas de interacción de la comunidad. La observación fue el método utilizado en sus trabajos del barrio Back-of-the-Yards de Chicago. El segundo paso es la movilización de personas y grupos, el reclutamiento de líderes y la formación de una organización propia de la comunidad y con raíces en ella. La experiencia de Chicago muestra a Alinsky reclutando líderes de grupos étnicos hostiles entre sí: servios y croatas, checos y eslovenos, polacos y lituanos, convocándolos en base a intereses y necesidades comunes y conformando una “organización de organizaciones” constituidas por todos los sectores de la comunidad.&lt;br /&gt;Como herramienta para lograr el poder local, Alinsky dice que: “La organización debe ser utilizada, en todas las formas posibles, como instrumento educativo; pero la educación no significa propaganda. La verdadera educación es el medio por el cual los miembros de una comunidad descubren el sentido de sus relaciones como individuos con su organización y con el mundo que ocupan (...). Cuando no media un proceso de aprendizaje, la construcción de una organización se convierte en el simple reemplazo de un grupo de poder por otro”. &lt;a name="sdfootnote7anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen27/paper.html#sdfootnote7sym"&gt;7&lt;/a&gt; (Alinsky, 1971:124-125)&lt;br /&gt;En una tercera etapa se realiza un nuevo análisis de situación, de comprensión de los problemas y de los recursos disponibles para enfrentarlos. En una cuarta etapa se planifican los objetivos y se determinan los blancos a alcanzar.&lt;br /&gt;En resumen el método de organización comunitaria de Alinsky se orienta a realizar un análisis realista de situación, formación de líderes y participantes por igual, creación de una organización autóctona y planificación de objetivos a alcanzar. Las tácticas de acción directa son siempre acompañadas de negociación (aplicación de fuerza-negociación tendiente a llegar a acuerdos). La IAF pone en marcha un proceso y se retira, lo que hoy llamamos sustentabilidad del proyecto.&lt;br /&gt;En Reglas para Radicales (1971) dice: “Las tácticas significan hacer lo que tú puedas con lo que tú tienes. Las tácticas son aquellos actos conscientes y deliberados por los cuales el ser humano vive con los otros y se ocupa del mundo que lo rodea. En el mundo de “dar y tomar”, las tácticas son el arte de cómo tomar y cómo dar. Aquí nuestra preocupación es con la táctica de tomar; cómo los que no tienen pueden quitar el poder a los que tienen”.&lt;br /&gt;Las reglas que elabora, se orientan a la acción política y a ganar poder en la comunidad. Reglas cómo “Nunca pongas en práctica una experiencia que no conoce la gente, pues el resultado es confusión, miedo y retirada” o “El ridículo es el arma más potente del hombre” muestran orientaciones prácticas para la labor organizativa.&lt;br /&gt;Otro tanto se desprende de las “máximas de la política digna”, “Nunca des a un burócrata la oportunidad de decir no”; “Un movimiento exitoso se cuida a sí mismo” o “En momentos de crisis, la iniciativa es realizada por aquellos que están mejor preparados”.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;3. EL METODO DE ESTUDIO-ACCIÓN DE O. FALS BORDA &lt;/strong&gt;&lt;a name="sdfootnote8anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen27/paper.html#sdfootnote8sym"&gt;&lt;strong&gt;8&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt; (1972)&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Compromiso político &lt;a name="sdfootnote9anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen27/paper.html#sdfootnote9sym"&gt;9&lt;/a&gt; y teoría e investigación sociológica se unen para conformar la “ciencia comprometida” a favor de los denominados “sectores populares” (en el enfoque del autor y de la realidad colombiana, el campesinado y proletariado rural). Este compromiso lleva a replantear el método de investigación y a orientar el producto del conocimiento científico.&lt;br /&gt;Fals Borda postula el método del estudio-acción, el que mas tarde se denominará investigación acción participativa (IAP), como praxis frente a los problemas derivados de la dependencia, la acción imperialista y la explotación oligárquica.&lt;br /&gt;Los años 60 son una época de reorientación intelectual en las ciencias sociales. Fals Borda postula el empleo de técnicas de observación participante y de observación por experimentación (Participación-Intervención) que conllevan la implicación del investigador en la realidad y en los procesos sociales.&lt;br /&gt;“Inicialmente, la inserción se concibió como un paso que implicaba no sólo combinar las dos técnicas clásicas de observación ya mencionadas, “sino ir más allá para ganar una visión interior completa de las situaciones y procesos estudiados, y con miras a la acción presente y futura. Esto implica que el científico se involucre como agente dentro del proceso que estudia porque ha tomado una posición a favor de determinadas alternativas, aprendiendo así no sólo de la observación que hace, sino del trabajo mismo que ejecuta con las personas con quienes se identifica” (2) 58.&lt;br /&gt;“En otras palabras la inserción se concibe como una técnica de observación y análisis de los procesos y factores que incluye, dentro de su diseño la militancia dirigida a alcanzar determinadas metas sociales, políticas y económicas.... Al mismo tiempo la inserción incorpora a los grupos de base como “sujetos” activos – que no “objetos” explotables – de la investigación, que aportan información e interpretación en pié de igualdad con los investigadores de fuera. Así, el compromiso viene a ser total y franco entre estos grupos.” (1)&lt;br /&gt;En Reflexiones sobre la aplicación del método de estudio-acción en Colombia (1972) Fals Borda distingue dos dimensiones del método. Una primera dimensión en que:&lt;br /&gt;1.      Se produce ciencia como hecho natural de la conciencia social.&lt;br /&gt;2.      Se eligen temas y enfoques adecuados a nuestra conciencia de los problemas.&lt;br /&gt;3.      Se determinan los grupos claves de referencia.&lt;br /&gt;4.      Se actúa en consecuencia.&lt;br /&gt;Las técnicas de inserción profesional son la participación-intervención (Inserción cercana a como lo concibe la antropología tradicional); la activación (Inserción estratégica); la incentivación o agitación táctica (Observadores militantes) y la recuperación critica.&lt;br /&gt;En una segunda dimensión del método, desaparece la inserción profesional, para dar lugar a la conformación de equipos políticos-científicos.&lt;br /&gt;En un apartado del mencionado documento Fals Borda dice que “Los fundamentos de la escuela del conflicto, como se sabe, parten de Heráclito y Polibio, van al mundo árabe con Ibn Khaldun, vuelven al occidente con Hobbes, Hegel y Marx, y pasan últimamente al oriente con Mao y Giap, entre otros.” Encuentra útil la lectura de Simmel, Coser y Schaull. La sociología marxista del conflicto, así como la naturaleza de la dependencia (Teoría de la dependencia y de la organización popular que enfrenta esa situación) son utilizadas y analizadas en términos de la realidad colombiana y latinoamericana. O. Fals Borda refiriéndose a estos marcos teóricos menciona las obras de Ernesto “Che” Guevara, Régis Debray, Hugo Blanco, Maringhela, Pablo Gonzalez Casanova, Aníbal Quijano, Rodolfo Stavenhagen, Fernando Enrique Cardoso, Theotonio dos Santos, André Gunder Frank, Enzo Faletto, Francisco Weffort, Octavio Ianni, Florestan Fernández, Camilo Torres, Juan Friede, Germán Guzmán. (1) 11.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;CONCLUSIONES:&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Las metodologías estudiadas ponen énfasis en la necesidad de partir del estudio y análisis de las necesidades e intereses sentidos por la gente. Se alejan de los marcos lógico-positivistas, para poner énfasis en la combinación racionalidad-intuición, conocimiento científico-conocimiento popular.&lt;br /&gt;El conflicto asume una función positiva en la resolución de los problemas, alejándose así de los paradigmas que procuran minimizarlo o evitarlo.&lt;br /&gt;La teoría científica resulta importante y es una excelente herramienta para lograr cambios sociales. La conocida frase de Kurt Lewin “No hay nada tan práctico como una buena teoría” parece fundamental a la hora de realizar la intervención. En ese sentido los modelos analizados muestran sustentarse en marcos teóricos diversos. Más la intervención social que se realiza se centra en la pericia del trabajador social, en el “arte”, en la comunicación y dialogicidad con la gente.&lt;br /&gt;La observación en su tradición antropológica y sociológica es una técnica que se privilegia frente a otras, como la encuesta, la estadística, que tienen un papel secundario o se consideran contraproducentes.&lt;br /&gt;El papel del investigador es el de ser un agente activo y participante. En la investigación participativa existe siempre un involucramiento de la comunidad, en cada una de las etapas del proceso de investigación. La investigación tiene una doble función, por un lado es una técnica de investigación, pero a su vez es una práctica política. Lo que interesa en sí es el proceso socioeducativo de las personas, el grado de autonomía que adquiere la gente, su nivel de conciencia y la posibilidad de integrar el potencial de conocimiento y creatividad de la cultura popular, junto al hecho de que la comunidad se organice y se movilice para alcanzar nuevas metas.&lt;br /&gt;Me parece importante una última reflexión. La intervención comunitaria, puede orientarse hacia la autonomía y desarrollo de las personas; puede orientarse a fortalecer la democracia, como puede servir para manipular, disciplinar y/o ejercer control social, cohesión, coerción. Las prácticas clientelísticas, cientificistas son también algunas de las modalidades que asumen hoy los proyectos de intervención comunitaria que se realizan desde diferentes ámbitos institucionales y desde las diferentes disciplinas. Sí se puede afirmar que la intervención social comunitaria, sólo puede sustentarse en regímenes democráticos, que deseen superar procesos psicosociales y culturales que instalan o activan formas autoritarias.&lt;br /&gt;Paper escrito para la Revista Margen de Argentina. Portugal, Septiembre de 2002.&lt;br /&gt;NOTAS&lt;br /&gt;1.        Whittington y Holland (1985) y más tarde D. Howe (1987) desarrollaron una clasificación que ésta basada en los trabajos sociológicos de Burrell y Morgan. Clasifican a las teorías del trabajo social según las posiciones filosóficas acerca de la naturaleza de la sociedad, que van de lo subjetivo a lo objetivo. Estas posiciones entienden a la sociedad como algo cambiante en un sentido radical o como un sistema regulado por interacciones sociales. (Enfoques de educación de la conciencia o revolucionarias). Sobre este análisis ver Malcom Payne (1995). Teorías contemporáneas de Trabajo Social. Una introducción crítica. Barcelona, España: Ediciones Paidos. &lt;a name="sdfootnote2sym"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;2.        Kurt Lewin nació en Prusia. Realizó estudios de biología y de medicina en Freiburgo, Munich y Berlin. Se doctoró en 1914 con Carl Stumpf, psicólogo de la llamada “escuela austriaca”. En 1933 perseguido por el nazismo se radicó en los Estados Unidos, donde dictó clases como profesor visitante en la Universidad de Stanford y luego en la de Cornell. Pasó luego a trabajar en el Departamento de Bienestar Infantil de la Universidad Estadual de Iowa. En 1944 como director del Centro de Investigaciones de Dinámica de Grupo del MIT – Instituto de Tecnología de Massachussets realizó esfuerzos experimentales para modificar la conducta en situaciones reales y desarrollar la teoría de la conducta en grupos y organizaciones. . Tuvo una especial preocupación por mejorar la condición humana, por las minorías y los judíos, así como por la democracia. Tuvo influencias de Cassirer y de la psicología de la Gestalt (Koffka, Köhler, Wertheimer)&lt;br /&gt;3.        J. Bernardo Jiménez-Dominguez, (1991) Investigación Ante Acción Participante: Una dimensión desconocida. En: Maritza Montero (1994) coord. Psicología Social Comunitaria. Teoría, método y experiencia. Guadalajara, Jalisco, México: Universidad de Guadalajara. p 127. Ponencia presentada en el Simposio Construcción y Crítica de la Psicología Social, durante el XXIII Congreso de la SIP, San José de Costa Rica, 7-12 de julio de 1991.&lt;br /&gt;4.        Sobre este aspecto se sugiere leer Norman A. Polansky (1966). Metodología de la investigación del Trabajo Social. Madrid: Euramérica. Título del original: Social Work Research. New York: University of Chicago Press. 15-70.&lt;br /&gt;5.        Jiménez Domínguez, J.B. Ob.cit. 127-129.&lt;br /&gt;6.        Saúl Alinsky fue un organizador comunitario norteamericano, egresado de la Escuela de Sociología de Chicago como criminalista, lideró el movimiento para que las comunidades consigan poder a través de la acción colectiva, anticipándose a teorías contemporáneas de participación y democratización ciudadana, como el Empowerment-Methode. Alinsky se encuadra en la tradición del “radicalismo” de izquierda norteamericano y del pensamiento sindical de la década del 30-40. De origen judío, participa de las luchas por los derechos sindicales de la época. Director Ejecutivo de Industrial Áreas Foundation (IAF) en el año 1938 organizó en Back of the Yards Council al vecindario y trabajó luchando por mejores casas, empleo y seguridad. Su trabajo de organización se centra en los problemas urbanos, cómo la vivienda, el transporte, la segregación racial de la población negra, la lucha por los derechos civiles. En 1940 con la IAF, comenzó a organizar a poblaciones en las principales ciudades de Estados Unidos, desde los getthos negros de Rochester hasta los barrios mexicanos de California.&lt;br /&gt;Elaboró protestas teatrales imaginativas que ridiculizaban el poder y que forzaron a los políticos de muchas ciudades a negociar con los pobres y con los grupos minoritarios, cuyas protestas habían previamente sido desatendidas. En 1946 trabajó con los líderes laboristas, sindicalistas y con la iglesia católica en una huelga realizada en Chicago. Escribió numerosos artículos sobre protesta social y organización comunitaria. Se toma del reportaje realizado a R. Chartier (1972) su mejor definición acerca de quién es él: “Cuál es el significado de la vida ? No sé. Sé una sola cosa: Voy a morir... Una vez que se acepta eso uno está libre para vivir. Como decía San Francisco “al morir nacemos a la vida”. No me preocupo por el “status” o “prestigio”. La vida me interesa profundamente; estoy impulsado por el sentimiento de la injusticia, estoy convencido de mi propia muerte... y es precisamente por esto que estoy libre para luchar, libre para vivir”. Y en el prólogo de su libro Reglas para radicales (1971) dice: “La actual generación quiere lo que todas las generaciones han querido siempre – un significado, un sentido de lo que el mundo y la vida son – una oportunidad para esforzarse por conseguir alguna clase de orden.”&lt;br /&gt;7.        Cita tomada del trabajo de Gustavo Wilches-Chaux, El sentido de la participación. Memorias del Tercer Seminario Internacional HABINET sobre Participación Comunitaria, que fuera organizado por el Centro de Estudios del Hábitat Popular (CEHAP), Medellín, Colombia, 18-22 de noviembre de 1991.&lt;br /&gt;8.        Orlando Fals Borda, realizó estudios de sociología, alcanzando el grado de Doctor en Sociología, Ph. D en la Universidad de Florida (Estados Unidos) en el año 1955. Realizó el conocido estudio de la Vereda de Saucio (Colombia) entre los años 1950-52, reproducido en el libro Campesinos de los Andes. Realizó trabajos en el CINVA – Centro Interamericano de Vivienda (Colombia) y en el IICA – Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas, de Turrialba (Costa Rica). Fundador y Decano de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia (1959). Fue Director de la Rosca de Investigación y Acción Social de Colombia entre los años 1970 y 1975, entidad fundada por él conjuntamente con dos intelectuales colombianos Castillo y Libreros, los tres presbiterianos. En el Simposium sobre Política de Enseñanza e Investigaciones en Ciencias Sociales, realizado en marzo 19-24, 1972 en Lima, Perú, organizado por la UNESCO y la FLACSO – Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, presentó una comunicación sobre el tema Reflexiones sobre la aplicación del método estudio-acción en Colombia. En el año 1986 fue Director Encargado del Programa de Participación Popular, de la Oficina Internacional del Trabajo – OIT. Coordinador de Congresos Mundiales de Investigación Acción Participativa entre 1996-1997. Fue Presidente de la Asociación Colombiana de Sociología (1965-1966), Vicepresidente de la Asociación Latinoamericana de Sociología, 1961-64; Presidente del Consejo Latinoamericano de Adultos, Santiago de Chile, 1988-1990. Actualmente es consultor en Programas de Ordenamiento Territorial. El tema del compromiso político y de las responsabilidades de los profesionales en ciencias sociales, había sido analizado anteriormente por sociólogos y psicólogos sociales franceses. La revista Arguments, dirigida por Edgar Morin, en su número 25-26, Paris, 1º y 2º trimestre de 1962, publica en Vers une psycho-sociologie politique, una serie de trabajos sobre el tema. De estos textos existe en castellano, la publicación Psicologia Social y compromiso político. Responsabilidades actuales del profesional de la psicología. S.Moscovici, M. Pagès y otros, Buenos Aires, 1971, Rodolfo Alonso Editores. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7864804641118099170-6878270868431370159?l=comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com/feeds/6878270868431370159/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7864804641118099170&amp;postID=6878270868431370159' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7864804641118099170/posts/default/6878270868431370159'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7864804641118099170/posts/default/6878270868431370159'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com/2007/05/tres-modelos-de-intervencin-comunitria.html' title='Tres modelos de Intervención Comunitária: K. Lewin, S. Alinsky, O. Fals Borda.'/><author><name>cesare</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03239486897909299291</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7864804641118099170.post-3138260067510188641</id><published>2007-05-02T09:07:00.000-07:00</published><updated>2007-05-02T09:09:13.923-07:00</updated><title type='text'>Reflexiones a cerca de la intervención en época de crisis</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Por: Rosana Goñi. &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;“Cuando se habla de confusión, lo que casi siempre hay es confusos, a veces basta un amor, una decisión, una hora fuera del reloj para que de golpe el azar y la voluntad fijen los cristales del calidoscopio”.&lt;br /&gt;Julio Cortázar, “El Libro de Manuel”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“A todo el mundo le hace falta transformación, dislocación interna, liquidación de lo existente y renovación; pero nadie ha de cargar el peso sobre sus conciudadanos bajo el hipócrita subterfugio del cristiano amor al prójimo o del sentimiento social de responsabilidad y otros oropeles que encubren el inconsciente afán personal de poderío. La meditación del individuo sobre sí mismo, la conversión del individuo hacia el fondo del ser humano, hacia su propio ser, hacia su destino individual y social, es el principio para la curación de la ceguera que padece la hora presente. ”&lt;br /&gt;C. G. Jung “Lo Inconsciente”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Cuando la mentira a todo precio acapara la palabra verdad, para hacerla entrar en su óptica, el hombre verdaderamente verídico se encuentra designado con los peores nombres”&lt;br /&gt;F. Nietzsche “Ecce Homo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;INTRODUCCION.&lt;br /&gt;INTERVENCION, CRISIS Y VIDA COTIDIANA:&lt;br /&gt;Reflexionar a cerca de la intervención en esta época de crisis no me es posible sin pensar en una situación social cada día más compleja, con emergentes y acontecimientos que se desarrollan en forma vertiginosa, con una gran mediatización que nos informa y deforma la realidad cotidiana, magnificando y priorizando hoy problemáticas que al día siguiente, a las horas, son devoradas por otras (del tema de la seguridad se pasa a los piquetes y las protestas gremiales, luego a lo económico, el riesgo país y las negociaciones con el FMI, finalmente todo esto es devorado por el riesgo de una tercera guerra mundial). Pero el panorama internacional pierde instantáneamente su primer plano ante la crisis del país, distintos presidentes van pasando al ritmo de “cacerolazos”, comentaristas televisivos de los multimedios explican y “defienden” planes económicos cuya duración es efímera. La mediatización a su vez exhibe impúdicamente temáticas sin analizar sus causas y correlaciones y corre tras el rating. Es así que millones de televidentes participan “en directo” de conflictivas íntimas de personas cuyas problemáticas trascienden la privacidad para invadir los espacios públicos. Al ritmo de los reality shows se siguen relatos, conflictos y dramas humanos transformados en “miserias humanas” mientras el psicólogo de turno mediático ofrece las interpretaciones del caso.&lt;br /&gt;Los noticieros tienen el privilegio de transmitir las 24 horas por lo que cada tanto en horario de almuerzo o cena podemos encontrarnos con intentos de suicidios de gente desesperada o pedidos de “socorro” de delincuentes que han visto en los medios “el medio” de esquivar el gatillo fácil policial y de acceder a la “presencia” de algún funcionario judicial que les garantice sus derechos. No comparten esa suerte los condenados a muerte del primer mundo (cuyas ejecuciones son exhibidas a todo el planeta ) ni las víctimas del tercer mundo: mujeres adúlteras condenadas al apedreo, civiles inocentes ejecutados en medio de las guerras, familias de refugiados agonizando en algún barco que ningún país acepta recibir , padecimientos éstos que causan horror a los “civilizados” televidentes de las principales cadenas mundiales.&lt;br /&gt;Todo esto pone al desnudo un mundo donde la vida es poco tomada en cuenta y otros intereses parecen siempre anteponerse a ella. Podría decirse que son tiempos en que la muerte, la vida, la farándula, la política, la ecología, la desocupación, las manifestaciones, la represión, la corrupción en todos los niveles de los sectores sociales, “los piquetes”, atentados terroristas, el fundamentalismo religioso y otros dramas cotidianos transcurren “en directo” en un infinito carrusel. La escritora Viviane Forrester cuando describe esta situación mundial señala: “Esta indiferencia por las masas de los sacrificados en vida no nos impide sentir algunos minutos de emoción cuando la televisión difunde las imágenes de sus desplazamientos, sus tormentos. Entonces damos rienda suelta a nuestra magnánima indignación, a la generosidad de nuestras emociones, al estremecimiento de nuestro corazón, bajo el cual subyace la discreta satisfacción de no ser sino espectadores. Somos testigos, somos gente informada. Rostros y escenas, multitudes de hambrientos, de deportados, masacres que llegan a nuestros cómodos sillones y sofás, a veces en vivo y en directo, por intermedio de la pantalla, entre dos tandas de avisos publicitarios” &lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote1sym"&gt;1&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Alfredo Carballeda sostiene que una problemática social se construye cuando hay preocupación en la opinión pública por la misma, cuanto está en la agenda de las políticas sociales y cuando es visible y palpable para la sociedad. Viviane Forrester al hablar de la problemática del desempleo y la exclusión afirma: “El desastre ha comenzado, eso es concreto. Su arma principal es la rapidez de su inserción, su habilidad para no provocar inquietud, para aparecer como algo natural que va de suyo. Para convencer a todos de que no hay alternativa. Para no dejarse entrever sino cuando la lógica que podría oponerse a su avance ha sido desactivada y rechazada, e incluso para refutar esa lógica” &lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote2sym"&gt;2&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;En un artículo publicado en Le Monde Diplomatique, París, titulado “Oximoron” en agosto de 2000, el subcomandante Marcos compara al mundo globalizado con una gigantesca pantalla de cine en la que se proyectan simultáneamente numerosas imágenes que suceden en cualquier rincón del planeta, él afirma que no “todos” están ahí, ni sabemos a ciencia cierta quien hace la programación y quien maneja el control remoto. “Y no se debe a que falte espacio en la pantalla, sino que alguien ha seleccionado esas imágenes y no otras” &lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote3sym"&gt;3&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Los trabajadores sociales estamos insertos y a su vez debemos operar sobre esta realidad. Fuimos formados universitariamente para ello. “El trabajo social no sólo trata de investigar, comprender y explicar los fenómenos sino que interviene sobre éstos en la búsqueda de transformaciones que plantean direccionalidades definidas. Esta característica es la que muestra la mayor singularidad de esta disciplina” &lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote4sym"&gt;4&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Son tiempos de crisis, y es inevitable que el dolor, sufrimiento y penurias cada vez más generalizado nos atraviese desde lo personal y trascienda las técnicas profesionales aprendidas (como la “disociación instrumental”), identificándonos cada día más con los “otros” y sus problemáticas, viéndonos ya no en relaciones asimétricas sino en espejo. A. Carballeda afirma: “Nuestra sola presencia en la institución hace visible lo social. ¿O estamos para tapar?”. Nuestras actitudes pueden ser pasivas, continuando inercialmente intervenciones normativas y tendientes a homogeinizar, o creativas, acordes a estos tiempos inciertos y de singularidad. Jorge Huergo dice “Asistimos a un espectáculo. Y todo espectáculo oculta lo inmostrable. Nuestro interés es iniciar una profanación: mostrar lo inmostrable, des-ocultar, des-encubrir ... En este anti-collage intentamos que entre en juego una suerte de “sensibilidad pensante” que llamamos conciencia estética, que -como dice Habermas- pone constantemente en escena un juego dialéctico entre ocultamiento y escándalo público” &lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote5sym"&gt;5&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Aunque también es digno destacar que en este caos de acontecimientos, algunos hechos marcan el fin de determinados procesos y otros el comienzo. En este juego de extinción-nacimiento es muy difícil en la actualidad ubicar o definir una inserción profesional, dado que nos ha tocado ser testigos, protagonistas, hacedores de realidades nuevas. Las instituciones, las familias, el estado, están sufriendo transformaciones profundas. Hoy ya nada es lo que era, y el devenir es incierto.&lt;br /&gt;La vida cotidiana de la mayoría de las personas, sus luchas por su sobrevivencia, sus dificultades, sus logros y sus fracasos, su “visión” de la realidad, se desarrolla en forma “a-sincrónica” con una realidad fabricada, “virtual”, mediática y transmitida desde los discursos políticos. Ramonet afirma “algo es verdad cuando todos los medios dicen que algo es verdad. Aunque sea mentira. Y una información verdadera puede ser pulverizada si varios medios importantes repiten al unísono que es falsa” &lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote6sym"&gt;6&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Gran desafío para una intervención “verídica”: aportar verdades, ser verídicos aún cuando esto no sea lo que se pretenda desde las instituciones y esto nos coloca, sin lugar a dudas en un punto de reflexión constante a cerca de la “ética” de la intervención.&lt;br /&gt;REFLEXIONES A CERCA DE LAS CUESTIONES ETICAS DE LA INTERVENCION.&lt;br /&gt;No es posible abordar la temática de la intervención sin considerar el encuadre ético de la misma. Esto toma mayor relevancia si pensamos que la mayoría de los trabajadores sociales desempeñamos nuestras funciones en instituciones y/o organismos públicos (nacionales, provinciales o municipales). Nuestro empleador es el Estado, el Estado implementa las políticas sociales y provee los recursos. En estos tiempos de crisis y de políticas destructoras del estado, la cuestión es qué actitud adoptamos, con qué mirada observamos la realidad y la institución en la que nos desempeñamos. Se supone que el Estado debe garantizar la salud, educación, justicia, trabajo, vivienda, es decir derechos esenciales de los ciudadanos, y que estos derechos están amparados por la Constitución Nacional. La realidad nos demuestra que esto es en la actualidad una utopía, que derechos básicos y vigentes son borrados de un plumazo por decretos y leyes de emergencia, que por lo general son sancionados para “garantizar” a sectores privados la no pérdida de sus ganancias, aún a costa de la mayoría de los ciudadanos y del bien común.&lt;br /&gt;Paulo Freire dice “hay una relación indudable entre asombro y pregunta, riesgo y existencia. Radicalmente, la existencia humana implica asombro, pregunta y riesgo. Y, por todo esto, implica acción transformación. La burocratización implica la adaptación, por lo tanto, con un mínimo de riesgo, con ningún asombro y sin preguntas” &lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote7sym"&gt;7&lt;/a&gt;. Creo que estos conceptos adquieren vigencia hoy día en que sería prácticamente imposible una actitud “burocrática”, la realidad, la demanda, las instituciones están en permanente cambio que exige de parte nuestra una movilidad y flexibilidad permanente para dar respuestas adecuadas.&lt;br /&gt;También es importante considerar, citando a Isca Salzberger-Wittenberg “lo que necesitamos con el fin de comprender mejor a nuestros entrevistados, no es un dispositivo mecánico que nos ayude a observar y escuchar, sino la capacidad de captar mediante nuestra sensibilidad qué significa ser como esa persona que tenemos delante, esforzándonos por superar las limitaciones impuestas por el hecho de ser distintos y estar separados de ella” &lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote8sym"&gt;8&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Pensar en la ética de la intervención hace a su vez remontarme a mis inicios en la profesión, época en que uno vislumbraba posibilidades de progreso de una sociedad. Lamentablemente veinte años después el panorama es que no hubo mejoras, las brechas se agravaron, las estadísticas señalan aumento de la pobreza, concentración de la riqueza cada vez en menos sectores y las problemáticas sociales que esto conlleva. Pensar en lo ético es por lo tanto pensar que hoy, más que nunca, nuestra actitud debe ser crítica, cuestionadora, revalorizadora de nuestros roles, denunciante y activa en cuanto a crear nuevos espacios de intervención.&lt;br /&gt;La realidad nos marca que hemos perdido espacios de acción sobre todos en los niveles grupales y comunitarios, muchos de ellos fueron ocupados por un voluntariado o una militancia política que hasta manifiesta equipararse a nuestra profesión (es común en las “manzaneras” su presentación en las instituciones a las que acuden a solucionar problemas barriales como “asistentes sociales”). Espacios perdidos incluso y ocupados por otras profesiones que intentan adueñarse y monopolizar técnicas comunes a varias disciplinas, (por ejemplo la mediación), supeditando la intervención del trabajador social solamente a un rol de mero auxiliar de otras profesiones.&lt;br /&gt;Citando nuevamente a Sonia Severini “somos trabajadores sociales (“trabajadores” en verdad, hoy más que nunca) andando nosotros mismos, por la cornisa que asoma al precipicio de la exclusión”. “Pero qué hacer ante la realidad que nos sopla al oído el canto del escepticismo, de la muerte y de la nada?”. “Con pertinacia, obstinadamente, desde el compromiso que nos cabe como profesionales del trabajo social, asistiendo y resistiendo, reconstruyendo los fragmentos de solidaridad (que los hay), con la conciencia de que somos responsables de nuestros actos, pero también, y fundamentalmente, del mundo en que vivimos” &lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote9sym"&gt;9&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Como diría el Zarastruta de Nietszche: “allá donde acaba el Estado, empieza el hombre que no es superfluo; allí empieza el canto de los que son necesarios, la melodía única e insustituible” &lt;a name="sdfootnote10anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote10sym"&gt;10&lt;/a&gt;. Siguiendo este pensamiento, allí donde la institución no tenga respuestas, muestre su debilidad y su vacío tal vez podamos encontrar un espacio creador por excelencia.&lt;br /&gt;REFLEXIONES SOBRE CUESTIONES METODOLOGICAS DE LA INTERVENCION PROFESIONAL.&lt;br /&gt;Para que haya intervención debe haber una demanda, es importante considerar:&lt;br /&gt;Su origen (institucional o espontánea).&lt;br /&gt;Definirla y encuadrarla (qué se nos pide, para qué).&lt;br /&gt;Una vez definida analizarla a la luz de las competencia e incumbencias profesionales y también desde la perspectiva ética.&lt;br /&gt;Aceptar la intervención o hacer las derivaciones pertinentes en caso de ser necesario.&lt;br /&gt;Aceptada la intervención debe planearse la estrategia del abordaje, la planificación de la intervención, ¿qué técnicas se usarán, cómo, en qué tiempos?.&lt;br /&gt;“Definimos, por lo tanto, la investigación como el proceso metodológico de descubrir, describir, interpretar, explicar y valorar una realidad prediciendo su desarrollo futuro según se intervenga o no”. “La necesidad de investigar puede surgir en nosotros, de otras personas o a pedido de una institución, por un problema dado o como requerimiento de un programa. Es siempre indispensable conocer los motivos de una investigación para poder precisar los términos de la misma (¿qué se busca mediante la investigación?, ¿cuál es el objetivo de investigar?, ¿qué uso se darán a los datos proporcionados por la investigación?, a fin de no hacer preguntas inútiles a la realidad y no dejar de lado, los postulados éticos y principios que guían el quehacer profesional” &lt;a name="sdfootnote11anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote11sym"&gt;11&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Margarita Rozas Pagaza sostiene que la metodología debe ser pensada como “una estrategia flexible, crítica y dialéctica” en contraposición a los métodos clásicos que veían la metodología como un proceso por etapas. También sostiene “denominamos proceso metodológico a la secuencia de tres momentos: inserción, diagnóstico y planificación, que generalmente se dan en la intervención profesional. Esos momentos se pueden recrear en el nivel individual, grupal y comunitario” &lt;a name="sdfootnote12anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote12sym"&gt;12&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Alfredo Carballeda plantea la intervención como un “dispositivo que va a articular lo “real” con lo subjetivo. De esa forma, la intervención se propone como algo que no transforma ni agrega, sino como un dispositivo que “hace ver” aquello que ese otro tiene. Este accionar es planteado como una posibilidad de construcción diferente a la que se presenta dentro del tiempo-espacio de la intervención. No se trata entonces de una acción de sujeción, o de control sino plantear la posibilidad de buscar puertas de salida o de líneas de fuga en relación a estratificaciones sociales opresivas” &lt;a name="sdfootnote13anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote13sym"&gt;13&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Según este mismo autor es necesario tener en cuenta que la intervención no es un episodio “natural”, se desarrolla en un contexto que tiene historicidad y esa historicidad le da significaciones propias, “en definitiva la intervención forma parte de un devenir clínico que hace actuar a ambas partes contractuales. Clínico también porque, a partir de una lectura, análisis o estudio de lo que surge de ella, se pretende generar algún tipo de transformación en relación a la situación que es presentada” &lt;a name="sdfootnote14anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote14sym"&gt;14&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Este punto de vista me parece muy interesante ya que la intervención planteada en estos términos, presenta el desafío de poder lograr modificaciones de concepciones aún arraigadas en las instituciones que intentan asignar a los trabajadores sociales roles en cuanto a estratificar grupos familiares a fin de definir quienes recibirán determinados recursos (en instituciones o servicios sociales proveedores de recursos, por lo general surgidas de políticas asistenciales fragmentadas), normativos o de control de personas o grupos familiares de riesgo (instituciones de abordaje jurídico), auxiliares de otras profesiones (instituciones que cuentan con equipo interdisciplinario). También la intervención pensada de este modo permite mayor posibilidad de evitar que los sujetos se estereotipen o cronifiquen en su demanda y las instituciones se burocraticen en sus funciones.&lt;br /&gt;Ahora bien, así planteada la intervención profesional es innegable que exige un compromiso desde lo ético y una fundamentación desde lo teórico. A partir de lo cual se podrá lograr que la “mirada” de una problemática desde el trabajo social tenga el mismo reconocimiento que la del médico, psicólogo, sociólogo, o cualquier otro profesional de la institución. Podría extenderse a mi entender a nuestra intervención y a la de otras profesiones los conceptos de Pierre Bourdieu respecto a la Sociología “La sociología no puede nunca ignorar que la característica específica de su punto de vista es ser un punto de vista sobre un punto de vista. Ella sólo puede reproducir el punto de vista de su objeto y constituirlo como tal, resituándolo en el espacio social, si adopta ese punto de vista tan singular (y, en un sentido, muy privilegiado) en el cual es necesario ubicarse para ser capaz de tomar (en pensamiento) todos los puntos de vista posibles” &lt;a name="sdfootnote15anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote15sym"&gt;15&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Es nuestra tarea poder desentrañar los “puntos de vista” de los sujetos ante sus problemáticas, “los puntos de vista” de la institución a la que pertenecemos y nuestros puntos de “vista” surgidos desde el abordaje. De toda esta heterogeneidad de opiniones y formas de pensar pueden surgir “puntos de vistas” comunes que permitan encontrar soluciones .“La resolución de problemas, afirma Rogoff, no es una tarea cognitiva “fría” sino que involucra inherentemente la emoción, las relaciones sociales y la estructura social” &lt;a name="sdfootnote16anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote16sym"&gt;16&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Esta visión de la intervención, implica a su vez la inexistencia de posibilidad de que se establezcan relaciones asimétricas de dominio del otro. “Los dominados, como suele notar Bourdieu, están usualmente condenados a dichos dilemas, a elegir entre dos soluciones, las cuales, cada una desde cierta perspectiva, son igualmente malas” &lt;a name="sdfootnote17anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote17sym"&gt;17&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;En cuanto a las técnicas de intervención, considero de importancia vital la entrevista (domiciliaria o en sede). También son útiles la incorporación y lectura de los antecedentes (expedientes, historias clínicas, legajos, etc.).&lt;br /&gt;En determinados casos son muy útiles también las entrevistas con profesionales y/o instituciones que han trabajado o intervienen en la actualidad con la problemática. “El uso de las técnicas está orientado por el objetivo de conocer el ámbito espacial y social en el que se desarrolla la intervención profesional. Ese conocimiento está referido, sobre todo, al eje de la intervención formulada como la relación sujeto-necesidad, que se llenará de contenido a través de los datos que se obtengan de la realidad particular y que serán luego analizados para planificar las acciones futuras” &lt;a name="sdfootnote18anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote18sym"&gt;18&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;La entrevista con los actores sociales nos permitirá desentrañar la trama de la problemática que los aqueja. Su importancia radica en que permitirá reflejar su “singularidad”, cómo se define el sujeto ante la intervención, cuáles son sus necesidades, sus deseos. Qué sentimientos emergen, qué motivaciones guían sus acciones.&lt;br /&gt;Es importante para una intervención interpretativa la observación no sólo del discurso del “ otro” sino de cómo el sujeto se presenta: “Probablemente no sea un mero accidente histórico que el significado original de la palabra persona sea máscara. Es más bien un reconocimiento del hecho de que, más o menos conscientemente, siempre y por doquier, cada uno de nosotros desempeña un rol... Es en estos roles donde nos conocemos mutuamente; es en estos roles donde nos conocemos a nosotros mismos” &lt;a name="sdfootnote19anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote19sym"&gt;19&lt;/a&gt;. Es interesante señalar que esta visión aparece en la literatura clásica. En un texto de Shaskepeare, “El Mercader de Venecia”, un personaje afirma :“¡El mundo! Yo tomo al mundo, Graciano, tal cual es, como un teatro en el que cada uno ha de representar un papel, y el mío es estar triste”.&lt;br /&gt;A. Carballeda plantea que para el proceso de análisis de la intervención es importante contar con elementos interpretativos y uno de las vías de entrada para el análisis de la vida cotidiana de los sujetos “es el de la inserción del sujeto dentro de la vida cotidiana en términos de cultura de presentación” &lt;a name="sdfootnote20anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote20sym"&gt;20&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;CONSIDERACIONES A CERCA DE LA ENTREVISTA DOMICILIARIA:&lt;br /&gt;En mi opinión la entrevista domiciliaria (y hago hincapié en la palabra entrevista, dado que se trata de una intervención profesional y es a menudo conceptualizada institucionalmente de manera peyorativa con el concepto de “visita”) es una técnica valiosa en nuestro quehacer, pero no el único medio de intervención, pese a la identificación del trabajo social con ésta. Se trata de una técnica de mucha riqueza aunque invasiva de la intimidad de las personas. Por lo tanto, su instrumentación debe ser convenientemente evaluada y no debería abusarse de ella. Esto puede traer inconvenientes cuando la intervención está jurídica o administrativamente “ordenada”, pero no deja de ser un tema a reflexionar permanentemente y evitar actuar en forma automática.&lt;br /&gt;Decidida su utilización considero importante definir correctamente el encuadre con los entrevistados. Esto implica presentación del profesional, motivos de intervención, acreditar pertenencia a la institución. En ocasiones es necesario trabajar ciertas ansiedades o resistencias. También considero importante que, si a partir de la lectura de los antecedentes o si in situ se constata alguna posibilidad de riesgo físico para el profesional habrá que actuar en consecuencia .Hay un pensamiento generalizado que la profesión en sí entraña riesgos y el trabajador social debe tomar esto como algo inherente a su trabajo cuando, en realidad todas las instituciones deberían tomar los recaudos de protección necesarios. También es importante que no caigamos en actitudes de “negación” del riesgo.&lt;br /&gt;En una investigación realizada por el Centro de Estudios de la Federación Judicial Argentina, en la que se analizó la incidencia de enfermedades nerviosas y accidentes de trabajo de trabajadores que realizan tareas en la calle en zonas de riesgo de la Provincia de Buenos Aires, se marca esta situación de falta de protección desde lo institucional, pero a su vez actitudes negadoras de los agentes “Los trabajadores minimizan el peligro de los accidentes, o de alguna manera lo consideran como parte del trabajo...Podemos señalar que para los Notificadores y oficiales de Justicia hay riesgos que devienen en accidentes. Lo mismo ocurre con la actividad desarrollada por los Asistentes Sociales. El empeoramiento de las condiciones de vida, las altas tasas de desocupación generan fuertes tensiones sociales y familiares. El Asistente Social, el Notificador y el Oficial de Justicia que hace cumplir una orden se convierten en emisarios de malas noticias y por eso son agredidos. Se convierten ellos mismos en víctimas, y sin quererlo en victimarios” &lt;a name="sdfootnote21anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote21sym"&gt;21&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Ingresar al hogar de las personas, es encontrarnos con el escenario que da cuenta de su modo de vida, pautas, hábitos y costumbres, algunas veces condice con su situación social y otras no. Así como los sujetos “se presentan” en su vida cotidiana, su hábitat también tiene características propias “de presentación” interesantes de observar. Por ejemplo, en los casos de patologías mentales, es frecuente encontrar estados de gran desorden, falta de higiene, ventanas sin reparación que dan sensación de encierro, descuido personal y de la casa.&lt;br /&gt;En intervenciones de violencia familiar, son frecuentes las observaciones de roturas de puertas, paredes, electrodomésticos, vidrios, ocurridos durante estos episodios, huellas materiales importantes que dan cuenta de la agresividad existente. Estas observaciones son acompañadas de relatos que explicitan o describen sus causas “estas son las marcas de los balazos en las paredes”, “El agujero de la puerta lo hizo de una patada”, o “los muebles los rompió a puñetazos”. Muchas veces integrantes de estos grupos familiares en la sede de la institución intentarán sostener un relato que oculte este tipo de hechos o situaciones, que en entrevistas domiciliaras son develados.&lt;br /&gt;Citando nuevamente a Goffman, este autor afirma que toda actuación se realiza en un espacio delimitado, o región. El señala la existencia de una región “anterior” en la que tienen lugar actuaciones regladas por el decoro, la cortesía, “modales” y una región posterior o trasfondo escénico el que puede definirse como “un lugar relativo a una actuación determinada, en el cual la impresión fomentada por la actuación es contradicha a sabiendas como algo natural” &lt;a name="sdfootnote22anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote22sym"&gt;22&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Estos conceptos son aplicables a entrevistas domiciliarias e informes institucionales, en los que como bien describe el autor, los actores intentan mostrar al profesional “lo mejor” de su hábitat y ocultar aquello que consideran que puede ser “cuestionado” por la mirada de éste.&lt;br /&gt;Me ha ocurrido que en intervenciones institucionales, por ejemplo confeccionar un informe institucional de una clínica u hospital psiquiátrico, mientras los funcionarios judiciales mantienen entrevistas con médicos, director o pacientes, hay todo un movimiento de “trastienda” de limpieza, cambios de sábanas, frazadas, etc, cuando uno llega a las habitaciones todo está “demasiado” limpio, ordenado y oliendo a desinfectante.&lt;br /&gt;También es habitual que grupos familiares con experiencias de intervenciones profesionales de “control” o “seguimiento” es decir típicamente normativas, se esfuerzan durante las entrevistas por demostrar un estado de orden, limpieza, cumplimiento de pautas ante el profesional, negación de problemáticas que la familia tiene por “temor” a respuestas “represivas” que ellos piensan que la institución tomaría en caso que el profesional tome conocimiento de las mismas. Esto lleva a prestar especial atención, a las “disrupciones” que describe Goffman “en otras palabras, debemos estar preparados para ver que la impresión de realidad fomentada por una actuación es algo delicado, frágil, que puede ser destruido por accidentes muy pequeños”. &lt;a name="sdfootnote23anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote23sym"&gt;23&lt;/a&gt; Detectar estos accidentes, plantearlos en la entrevista, pueden centrar la misma en un marco de mayor sinceridad y veracidad.&lt;br /&gt;CONSIDERACIONES RESPECTO AL REGISTRO:&lt;br /&gt;Todos los autores coinciden en la importancia que tiene el registro. Este tiene un aspecto formal innegable, en cuanto a que es un requerimiento de la institución efectuar informes y presentarlos ante el requirente. Por lo general cada institución tiene modalidades de registro, llamado generalmente “informes socioambientales”, “Historia Social”, etc. Ahora bien, más allá de las cuestiones de forma que por lo general son bastante permanentes o estáticas hay un “contenido” que el profesional maneja o debería manejar sin interferencias. Y este contenido, basado en un accionar científico es el que puede permitir explayarse al trabajador social sobre sus puntos de vista, específicos y distintos a otras profesiones, sobre las realidades que aborda.&lt;br /&gt;Registrar es el momento especial de la intervención en que , con toda una serie de informaciones recogidas ,a veces en un estado caótico en nuestra mente, se comienza a “armar el rompecabezas”, cada pieza suelta empieza a encajar, cada dato, gestos, relatos, actitudes, observaciones propias, antecedentes, comienzan a cobrar sentido puediendo plasmarse todo el trabajo realizado en un informe que da cuenta de las narraciones, análisis e interpretación, de la realidad estudiada. Esta realidad demuestra cada día que es necesario hacer hincapié en los datos cualitativos más que cuantitativos del registro.&lt;br /&gt;A. Carballeda sostiene: “En la actualidad, las poblaciones sobre las que se aplican las políticas sociales dejaron de ser homogéneas, esta circunstancia muestra que por ejemplo, los datos cuantitativos que se utilizan en las historias sociales son cada vez menos relevantes”. “Se hace dificultoso comprender o dar cuenta de los acontecimientos actuales sin incluir la singularidad, es decir lo cualitativo”. “En otras palabras, aparece como necesario aproximarse a nuevas modalidades de comprender y explicar los hechos sociales, en cuanto a impacto de los mismos y sus posibles vías de resolución”. &lt;a name="sdfootnote24anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote24sym"&gt;24&lt;/a&gt; Es así que este autor señala que esto implicaría pensar lo social desde una tradición sociológica compresivista (Weberiana), y a su vez esta visión cambiaría la noción de riesgo por la de vulnerabilidad &lt;a name="sdfootnote25anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote25sym"&gt;25&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;CONCLUSIONES.&lt;br /&gt;En estos tiempos de individualismo, fragmentación social, de temor ante la inseguridad, de cuestionamientos de las instituciones en general por no dar respuestas adecuadas a las necesidades de la gente, creo importante destacar que no podemos hablar de intervención ideal sino posible.&lt;br /&gt;Tal vez no puedan darse las respuestas esperadas, el diagnóstico al que arribemos en muchas ocasiones implicará el conocimiento de una realidad con una serie de necesidades imposibles de satisfacer sólo desde nuestra intervención. Entonces posiblemente esa sea la esencia de la intervención en esta época de crisis, echar luz desde nuestro accionar de esta imposibilidad de resolución ideal de problemáticas lo que no impide encontrar salidas alternativas o poder tener en claro el contexto que favorece su permanencia e inserción en la sociedad y esto hacerlo ver (mediante registros cada vez con mayor aporte de datos cualitativos) constantemente a la Institución en la que nos desenvolvemos.&lt;br /&gt;Al decir del profesor Carballeda, el recurso más importante del trabajador social es “él mismo”, es decir que pese a las dificultades, las instituciones atiborradas de demandas, el crecimiento de la marginalidad, lo caótico que se presenta el escenario social, todavía podemos centrar nuestra esperanza en ese encuentro personal con los sujetos con los cuales trabajamos. “El trabajo social cuando aborda el tema de las necesidades como un aspecto de su campo problemático para la intervención, debe pensar que el objeto más elevado de la necesidad humana es el otro hombre” &lt;a name="sdfootnote26anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote26sym"&gt;26&lt;/a&gt;. Durkheim señala “la personalidad humana es algo sagrado, no se la viola ni se infringen sus límites, mientras que, al mismo tiempo, el mayor bien se encuentra en la comunión con otros” &lt;a name="sdfootnote27anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote27sym"&gt;27&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Por lo tanto podemos creer en esta época de transición en la utilidad de las redes solidarias, las cooperativas, el trabajo comunitario,o intervenciones relativas a la reducción del daño. Tal vez no podamos ayudar a resolver totalmente situaciones pero sí a encontrar alternativas que puedan hacer más humana la vida de personas que a lo mejor sientan que sus vidas ya no son dignas de ser vividas. “Es característico de culturas fragmentadas o en desintegración el ya no proporcionar satisfacción, el haber dejado de “hacer la vida llevadera”. &lt;a name="sdfootnote28anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote28sym"&gt;28&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Es en este contexto, tan claramente descripto por V. Forrester, que estamos situados: “Sin embargo, en este sistema sobrenada una pregunta esencial, jamás formulada: “¿es necesario merecer el derecho de vivir?” Una ínfima minoría, provista de poderes excepcionales, propiedades y derechos considerados naturales, posee de oficio ese derecho. En cambio el resto de la humanidad, para “merecer” el derecho de vivir, debe demostrar que es “útil” para la sociedad es decir, para aquello que la rige y la domina: la economía confundida más que nunca con los negocios, la economía de mercado. Para ella “útil” significa casi siempre “rentable”, es decir que le dé ganancias a las ganancias”. &lt;a name="sdfootnote29anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote29sym"&gt;29&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Es nuestra mirada surgida de ese encuentro con el otro la que puede permitir ver con claridad, allí donde lo caótico, vertiginoso u homogéneo quiera confundir o crear “confusos” nuestra presencia pueda permitir “fijar los cristales del calidoscopio”, cristales que están en un continuo movimiento pero que podemos detener un instante desde la intervención, todas las veces que sea necesario para “hacer visible” sus formas, infinitas y singulares. Y esa “singularidad” del otro pueda ser sentida y conocida por ese otro, que seguramente se nos presenta en la vida cotidiana desde la homogeneidad “soy desocupado”, “enfermo mental”, “ madre abandónica”, “mujer golpeada”, “adicto”, “menor en riesgo” Identificado con rótulos que los profesionales de ciencias sociales hemos contribuido a crear. Deambulando de institución en institución en busca de respuestas que no llegan (y tal vez no lleguen)&lt;br /&gt;Instituciones en donde es diagnosticado, registrado, “numerado” en las estadísticas y abordado de un modo profesional e interdisciplinario pero tal vez no muy “verídico” en estos tiempos donde su singularidad debería ser la puerta de entrada de la intervención.&lt;br /&gt;Llegó el momento de aunar esfuerzos por poner la mirada en la lógica que pudo haber favorecido la inserción y creación de estas problemáticas, es la única forma de comenzar a crear con los sujetos posibilidades de desactivación de esta lógica. Porque hay una lógica que las ha instalado, más allá de la voluntad o elección de las personas.&lt;br /&gt;No debemos olvidar el contexto perverso que no sólo favorece su inserción sino que no tiene políticas para su prevención ni para su tratamiento. “Contra ello no hay otra arma que la exatitud y la frialdad de la verificación. La crítica es más espectacular pero menos drástica porque entra en el juego propuesto y acepta sus reglas, les da legitimidad incluso al oponerse a ellas. Resulta así que “desbaratar” es la palabra clave. Se trata de desbaratar la inmensa y febril partida planetaria cuyos premios nunca se conocen, ni la clase de espectáculo que nos brinda (o quien nos lo brinda) y detrás de la cual se jugaría otra” &lt;a name="sdfootnote30anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote30sym"&gt;30&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Esto es muy importante, porque actualmente desde la intervención (no importa la institución desde donde se haga) sobrenada como problema esencial que trasciende y traspasa todo otra problemática la desocupación y esto hace que recobre importancia vital esta frase : “El mérito- mejor dicho, el derecho a la vida- pasa por el deber de trabajar, de estar empleado, que a partir de entonces se vuelve un derecho imprescriptible sin el cual el sistema social sería una vasta empresa de asesinato” &lt;a name="sdfootnote31anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote31sym"&gt;31&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Los trabajadores sociales estamos constantemente padeciendo esta realidad con los sujetos que trabajamos, si bien es cierto que al abordar el tema del registro remarqué la importancia de consignar datos cualitativos, sin embargo hay un dato cuantitativo, que no escapa a nuestro accionar y que son las estadísticas oficiales del INDEC de desempleo y pobreza. Los datos elaborados en dicho organismo, más la información que nosotros podemos recoger en las entrevistas, permiten hacer registros en los que se consigne en forma certera y científica si los grupos familiares con los que intervenimos están bajo la línea de pobreza o de indigencia . Con lo cual podremos verificar situaciones de “vulnerabilidad” o “riesgo” y hacerlas “visibles” ante la institución. &lt;a name="sdfootnote32anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote32sym"&gt;32&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Resulta interesante la visión de Gattino-Aquín “La tarea a nuestro criterio, consiste en convertir ese desencanto en fructífero: asumir nuevas identidades en los “otros”, implicará –más tarde o más temprano- asumir que podemos y sabemos hacer y decir con ellos nuevas cosas sobre ellos, al mismo tiempo que podemos lograr resignificaciones acerca de los sujetos con los que trabajamos, en relación a sí mismos y a los otros. Nuestro lugar podría ser “un no lugar” en la intervención en la medida que no seamos capaces de articular nuevas lógicas a las nuestras y hacer florecer desde nuevas raíces discursos y actos diferentes” &lt;a name="sdfootnote33anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote33sym"&gt;33&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Este es el desafío de la intervención en épocas de crisis, la creatividad, la incertidumbre, la conciencia “de que todo nuestro ser está atravesado también por las contradicciones que vemos en los otros”. Conciencia a su vez de que los aspectos importantes a considerar en la intervención, “generan más preguntas que respuestas”. &lt;a name="sdfootnote34anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote34sym"&gt;34&lt;/a&gt; Desde una mirada integradora de estas preguntas, las nuestras y las de los actores, del escenario social, las instituciones, la incertidumbre producida por la impredecibilidad del momento actual, tal vez puedan surgir la posibilidad del encuentro con el otro de “las líneas de fuga” de la intervención posible.&lt;br /&gt;Y en este espacio creador de la intervención podemos hacer nuestras las palabras del escritor Mempo Giardinelli :“ ... a no engañarse, aunque las autoridades y los empresarios, los millonarios y los pragmáticos no lo sepan, o no quieran saberlo, es tarea de los intelectuales darles dimensión humana a nuestras sociedades. A ellos sólo les importa lo concreto; nosotros sabemos de abstracciones.&lt;br /&gt;De ellos se esperan los hechos que prometen y no siempre producen; de nosotros sólo hay que esperar palabras que detonen ideas, torrentes de palabras que son tan necesarias para designar la vida, para celebrar lo que aparenta ser impráctico pero es vital . Como las mariposas , que sólo tienen peso y trascendencia como celebración de lo casi inútil, pero cuya existencia es fundamental porque le ponen contrahorror a la vida”. &lt;a name="sdfootnote35anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote35sym"&gt;35&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;NOTAS &lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote1anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote1anc"&gt;1&lt;/a&gt; Viviane Forrester, “El Horror Económico”. Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires, 1997. &lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote2anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote2anc"&gt;2&lt;/a&gt; Op. Cit. &lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote3anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote3anc"&gt;3&lt;/a&gt; Marcos La dignidad Rebelde. Conversaciones con Ignacio Ramonet. Ediciones Le Monde Diplomatique. Buenos Aires. Agosto, 2001. &lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote4anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote4anc"&gt;4&lt;/a&gt; Alfredo Carballeda. “Lo Social de la Intervención”. Revista Escenarios. &lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote5anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote5anc"&gt;5&lt;/a&gt; Jorge Huergo, Notas para un anti-collage. Revista Margen. &lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote6anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote6anc"&gt;6&lt;/a&gt; Ignacio Ramonet; “Una Ecología de la Información”. Revista En Marcha. Febrero, 2002. &lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote7anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote7anc"&gt;7&lt;/a&gt; Citado por Ander – Egg, Esequiel. “Historia del Servicio Social”. Editorial Casa de la Cultura Ecuatoriana. Quito, 1971. &lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote8anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote8anc"&gt;8&lt;/a&gt; Salzberger-Wittenberg, Isca. “La Relación Asistencial”. Amorrortu Editores. Buenos Aires, 1970. &lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote9anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote9anc"&gt;9&lt;/a&gt; Severini, Sonia. Op. Cit. &lt;a name="sdfootnote10sym"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote10anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote10anc"&gt;10&lt;/a&gt; Friedrich Nietzsche, “Así Hablaba Zaratustra”. Editorial Fausto. Buenos Aires. Febrero, 1999. &lt;a name="sdfootnote11sym"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote11anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote11anc"&gt;11&lt;/a&gt; Rozas Pagazas, Margarita. Op. Cit. &lt;a name="sdfootnote12sym"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote12anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote12anc"&gt;12&lt;/a&gt; Op. Cit. &lt;a name="sdfootnote13sym"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote13anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote13anc"&gt;13&lt;/a&gt; Carballeda, Alfredo. “Lo social de la intervención”. Revista Escenarios. Escuela Superior de Trabajo Social.Universidad Nacional de La Plata. La Plata, 1996. &lt;a name="sdfootnote14sym"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote14anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote14anc"&gt;14&lt;/a&gt; OP. Cit. &lt;a name="sdfootnote15sym"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote15anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote15anc"&gt;15&lt;/a&gt; Citado por Javier Auyero en “La Política de los Pobres. Las Prácticas Clientelisticas del Peronismo”. Editorial Manantial. Buenos Aires, 2001. &lt;a name="sdfootnote16sym"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote16anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote16anc"&gt;16&lt;/a&gt; Op. Cit. (Auyero, pag. 188) &lt;a name="sdfootnote17sym"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote17anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote17anc"&gt;17&lt;/a&gt; Op. Cit (Auyero, pag. 190) &lt;a name="sdfootnote18sym"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote18anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote18anc"&gt;18&lt;/a&gt; Rozas Pagaza Op. Cit. &lt;a name="sdfootnote19sym"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote19anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote19anc"&gt;19&lt;/a&gt; Erving Goffman, “La Presentación de la Persona en la Vida Cotidiana”. Amorrortu Editores. Buenos Aires, 1997. &lt;a name="sdfootnote20sym"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote20anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote20anc"&gt;20&lt;/a&gt; Op. Cit. (Carballeda) &lt;a name="sdfootnote21sym"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote21anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote21anc"&gt;21&lt;/a&gt; Salud y Condiciones de Trabajo de los Trabajadores Judiciales Centro de Estudios de la Federación Judicial Argentina. Fundación Judicial Bonaerense. Buenos Aires Marzo de 1999 &lt;a name="sdfootnote22sym"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote22anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote22anc"&gt;22&lt;/a&gt; Goffman, Op. Cit. Pág. 123. &lt;a name="sdfootnote23sym"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote23anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote23anc"&gt;23&lt;/a&gt; Goffman, Op.Cit. &lt;a name="sdfootnote24sym"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote24anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote24anc"&gt;24&lt;/a&gt; A. J. M . Carballeda “ Nuevas Formas de la pobreza: Crisis y Administración de Recursos”. Boletín Informativo. Práctica de Trabajo Social.Consejo Profesional de Graduados de Servicio Social. &lt;a name="sdfootnote25sym"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote25anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote25anc"&gt;25&lt;/a&gt; Carballeda. Op. Cit. &lt;a name="sdfootnote26sym"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote26anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote26anc"&gt;26&lt;/a&gt; Pagazza Margarita.Op. Cit  &lt;a name="sdfootnote27sym"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote27anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote27anc"&gt;27&lt;/a&gt; Goffman. Op. Cit. &lt;a name="sdfootnote28sym"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote28anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote28anc"&gt;28&lt;/a&gt;.Lewis, O. “Antropología de la Pobreza”. Prólogo de Olivier la Farge. Fondo de Cultura Económica.México. Julio de 1975. &lt;a name="sdfootnote29sym"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote29anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote29anc"&gt;29&lt;/a&gt; V. Forrester. Op.Cit. &lt;a name="sdfootnote30sym"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote30anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote30anc"&gt;30&lt;/a&gt; V.Forrester. op. cit. &lt;a name="sdfootnote31sym"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote31anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote31anc"&gt;31&lt;/a&gt; V. Forrester. Op. Cit. &lt;a name="sdfootnote32sym"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote32anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote32anc"&gt;32&lt;/a&gt; En forma semestral el INDEC publica un boletín informativo de pobreza, en el que figura una canasta básica de alimentos y necesidades consideradas esenciales, con los datos que allí figuran y la conformación del grupo familiar con el que trabajemos, más sus ingresos, se puede establecer si dicho grupo está bajo los umbrales de la línea de pobreza o indigencia y a su vez “cuánto” ingreso necesitaría para llegar a los índices para superar dicho umbral. &lt;a name="sdfootnote33sym"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote33anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote33anc"&gt;33&lt;/a&gt; Silvia Gattino Nora Aquin. Las Familias de la Nueva Pobreza. Ed. Espacio. Buenos Aires. Marzo 1999 &lt;a name="sdfootnote34sym"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote34anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote34anc"&gt;34&lt;/a&gt; Ob.Cit. &lt;a name="sdfootnote35sym"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote35anc"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.margen.org/suscri/margen28/goni.html#sdfootnote35anc"&gt;35&lt;/a&gt; Mempo Giardinelli “El país de las Maravillas” Los argentinos en el fin del milenio. El Planeta.BsAs 1998.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Email: rosanago@sinectis.com.ar&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7864804641118099170-3138260067510188641?l=comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com/feeds/3138260067510188641/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7864804641118099170&amp;postID=3138260067510188641' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7864804641118099170/posts/default/3138260067510188641'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7864804641118099170/posts/default/3138260067510188641'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com/2007/05/reflexiones-cerca-de-la-intervencin-en.html' title='Reflexiones a cerca de la intervención en época de crisis'/><author><name>cesare</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03239486897909299291</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7864804641118099170.post-4022102897852872133</id><published>2007-05-02T08:57:00.001-07:00</published><updated>2007-05-02T09:02:37.881-07:00</updated><title type='text'>La intervención en lo  Social Hoy</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Una visión desde las Políticas Sociales&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="right"&gt;Por: Alfredo Juan Manuel Carballeda/1998&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;1 Presentación:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El contexto del fin del siglo XX, puede ser comprendido como un período donde aparecen diferentes fracturas en cuanto a un determinado orden previamente constituido. Estas cuestiones ponen en escena una inmediata sensación de discontinuidad y perturbación ante la eventualidad de posibles cambios no del todo previstos. Los mismos, asociados a un incremento de la complejidad de la vida cotidiana, implican una mayor sensación de incertidumbre e imprevisibilidad, que se ratifica a partir de la pérdida de referencias y orientaciones.&lt;br /&gt;Desde la perspectiva del sujeto, este contexto, caracterizado como de crisis, significa cierto nivel de conciencia o de percepción de que su existencia e identidad se encuentran amenazadas a partir de la eventual pérdida de espacios donde esta se construye. La desintegración de las instituciones, donde el individuo se socializa, por ejemplo, agrega una mayor sensación de angustia e imprevisibilidad.&lt;br /&gt;La crisis de fin de siglo, puede también asociarse con la pérdida de las imágenes totalizadoras y de los relatos contenedores, sumados a un fuerte impacto en las formas de integración social.&lt;br /&gt;Desde la perspectiva de las Políticas Sociales, es posible analizar esa crisis en la esfera de los estados- nación. Las políticas sociales, son una de las expresiones del estado, e implican un espacio donde se desenvuelve la práctica del Trabajo Social. En este trabajo, se tratará de correlacionar, esos aspectos, desde los impactos subjetivos y objetivos de la crisis del estado- nación, su influencia en la vida cotidiana y las nuevas perspectivas que se presentan a la intervención en lo social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2- Algunos Interrogantes referidos a las Políticas Sociales y su impacto en la Intervención en lo Social:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La construcción y aplicación de lo que actualmente denominamos políticas sociales, tiene sus orígenes en el pensamiento de la Ilustración. La sociedad surgida del contrato, de donde el vínculo social resulta de una institución voluntaria y artificial, va a requerir, del mercado y del seguro social. El seguro social, surge como sustituto moderno de la solidaridad (Ronsanvallon, P). Desde esas nociones, es desde donde comienzan a esbozarse algunas categorías actuales como la de “ población de riesgo”...”Durante muchos siglos, una parte considerable de los responsables de la gestión de los riesgos de la disociación social, se cristalizó sobre dos grupos, representados por los mendigos y los vagabundos. Desde esa perspectiva, se desarrolló una serie extraordinariamente diferente de medidas, frecuentemente de inspiración represiva”... (Castel, R. Pp.7/8) Mas adelante y en el transcurso del siglo XX, con la conformación del estado de bienestar, la asistencia cumplió una función ideológica en la búsqueda de consenso con la finalidad de garantizar la relación dominación - subalternidad.&lt;br /&gt;Pero desde una aproximación mayor, es posible visualizar que uno de los ejes que se mantiene a través del tiempo, vinculado con lo que desde el estado de bienestar se denomina Políticas Sociales, es trabajar en la construcción primero y en la acción después, sobre poblaciones homogéneas. Desde un punto de vista técnico, la construcción analítica de poblaciones homogéneas se relaciona con, poblaciones objetivo, las que cumplen con un conjunto de reglas y reciben cierto nivel de prestaciones adaptadas. Estas políticas sociales, son ejecutadas por personal especializado, generalmente por trabajadores sociales. Uno de los inconvenientes de esa concepción en la actualidad, pasa justamente por las características intrínsecas de esas “poblaciones”, que en otras palabras, ya dejaron de ser homogéneas. Apenas se percibieron estos cambios, apareció la noción de exclusión o se inventaron nuevas categorías analíticas como la de “ necesidades básicas insatisfechas”, “nuevos pobres”, etc., en la búsqueda de una mayor aproximación o de un último esfuerzo por caracterizar u ordenar aquello que se estaba diluyendo. Esto implicó un cambio que va desde la noción de riesgo a la de exclusión. La utilización del concepto de exclusión implica una serie de inconvenientes; por un lado los “excluidos” se definen por lo que “ no tienen”, en las diferentes categorizaciones, pero, a la luz de los acontecimientos políticos, económicos y sociales de la Argentina, ese “no tener”, implica una fuerte movilidad y de ninguna manera una ubicación estática dentro de un mapa social. En otras palabras, a las nuevas formas de la pobreza, se agregaron ahora una serie de factores dinámicos, relacionados con nuevas condiciones económico políticas, que hacen que esta se vaya acrecentando a través del tiempo.. Es decir, la exclusión de- construye por desagregación. Anteriormente y hasta la crisis del Estado de Bienestar, los diferentes estamentos sociales que servían para la elaboración de distintas categorías homogéneas (por ejemplo; diferentes nociones de riesgo), se construyeron por agregación y en un contexto, mucho más estático que dinámico.&lt;br /&gt;Una forma de aproximarse a estas nuevas cuestiones es posible desde la interrogación acerca del sentido del Informe Social dentro del Trabajo Social. Este se construye a partir de datos cuantitativos. Los mismos, se relacionan con la idea de ubicara ese sujeto dentro de una determinada clasificación - de riesgo social -, a la que se incorporarán o sumarán diferentes acciones específicas. Si la persona tiene escolaridad, ocupación, cobertura social, vivienda de determinadas características, etc. En la actualidad esos datos no indican una situación ” estática “ de ese sujeto o de esa comunidad.&lt;br /&gt;Los indicadores que forman parte de las encuestas sociales y que fueron mencionados mas arriba, hoy se desagregan en forma continua y dicen muy poco acerca de la situación social real. El hecho de poseer un empleo o ser propietario de una vivienda, pierde su significado clasificatorio, el empleo hoy está cargado de incertidumbre, las características de la vivienda en general pueden remitir a momentos de la historia de vida de esa persona de mayor estabilidad económica, la escolaridad no es una variable fundamental para la ubicación dentro de la sociedad, etc. En un trabajo reciente, P. Rosanvallon, plantea que en Europa se tienen cada vez más datos estadísticos vinculados con cuestiones sociales, pero a mayor desarrollo de la estadística, también existe una mayor crecimiento de la incertidumbre acerca de lo que está pasando en el seno de la sociedad. En otras palabras, no es posible dar cuenta de los acontecimientos actuales desde lógicas solamente sentadas en los datos cuantitativos. Este hecho es visualizado en la práctica del Trabajo Social, donde la confección de la Historia Social o de la encuesta Social, sirve para la obtención de recursos que cada vez están mas restringidos, y que pueden se útiles solo para la puesta en marcha de acciones de Política Social focalizada en lapsos de tiempo cada vez mas cortos y con una creciente desmejoría en la calidad de los recursos. En definitiva, las clasificaciones tienen dificultades, entre otras cosas, porque las diferencias no son estables. De esta forma es posible encontrase con la misma persona un tiempo después y probablemente la situación socioeconómica haya empeorado. La crisis de las Políticas Sociales y el producto de la aplicación sistemática de programas de ajuste, impactan de esta forma también en la práctica del Trabajo Social, en este caso desde su propia modalidad de registro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3- Las Políticas Sociales dentro de la esfera de Estado y la nueva Sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Argentina, la emergencia del Estado Moderno, se vincula fuertemente con la construcción de la nación. La nación, necesita de un estado para constituirse como tal y para que su existencia continúe teniendo sentido.&lt;br /&gt;La actualidad nos muestra un significativo impacto de la crisis dentro de la propia esfera del Estado. A los efectos del análisis es posible dividir esa crisis en dos planos diferentes. Uno de carácter cuantitativo, y que se relaciona con los aspectos económicos y políticos de ésta. El otro de carácter cualitativo, se inserta dentro de una crisis de sentidos, en cuanto a las propias estructuras del mismo. Ambas cuestiones, impactan en forma significativa en las Políticas Sociales. Además explican la emergencia del denominado tercer sector. Las Políticas Sociales, caracterizadas como residuales marcaron también la aparición del denominado Trabajo Social Alternativo. Con respecto al tercer sector, las instituciones pertenecientes a éste, son planteadas como posibles aseguradoras de la autonomía de la sociedad civil, sin dejar de lado las clásicas obligaciones del Estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4- Crisis del Estado desde una perspectiva Económico – Política&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el primer aspecto sobresale, el aumento de los problemas intrínsecos y extrínsecos del mismo. Desde la perspectiva de las Políticas Sociales, la concepción del gasto social como “blando”, implica un consecuente recorte, reducción y mantenimiento de mínimos mecanismos compensadores de problemáticas sociales. El vaciamiento presupuestario en la esfera del Estado, con su consecuente reducción de presupuestos, la disminución de los costos para su operación y hasta un impacto relevante en los insumos básicos necesarios para su funcionamiento. La política de descentralización de los servicios, sin un aporte económico sustantivo, hacen, dificultoso, por ejemplo, el desarrollo de políticas específicas de Salud o Educación. Desde una perspectiva mas, conceptual, los mecanismos de la acción social quedan supeditados a los diferentes planes económicos de ajuste intentando adaptarse a los mismos. Estas cuestiones, que se comparten en general con el resto de América Latina, llevan a una disminución de las Políticas Sociales y a una gran dificultad para administrarlas. Este proceso sostenido en el tiempo, trajo aparejado, entre otras cuestiones, la emergencia del denominado “tercer sector”. La modalidad de aplicación de las Políticas Sociales, se convierte así en focalizada. Esta crisis del Estado, reconoce factores externos. Los cambios políticos estructurales a nivel mundial, muestran que a partir de la década de los ochenta, los países industrializados aumentaron su concentración de capital, con el consecuente impacto en la concentración tecnológica, militar y política. Las nuevas formas de acumulación capitalista, dependen en menor proporción que en decenios anteriores de sus materias primas, por ejemplo Japón, redujo en los últimos 20 años, su necesidad de materias primas. En un automóvil, que sería el producto símbolo de la industria de los primeros 50’ años de este siglo, las materias primas representan del 30 al 40% del valor, mientras tanto, en un componente electrónico, si se quiere, producto símbolo de esta nueva época del 1% (Gheenno, Jean M. PP23).&lt;br /&gt;El mundo del trabajo, a partir de una creciente automatización y robotización, ve sus variables de ajuste en las fuerzas productivas. A su vez, las últimas áreas de expansión en el espacio, tierra, y nuevas fuentes de energía, quedan supeditadas al control estratégico, político y militar de los países del Norte. Todos estos cambios, que comienzan a vislumbrarse desde fines de la década de los setenta, influyeron en forma significativa en la puesta en marcha de planes de ajuste de tono neo - liberal, según algunos datos, el resultado de éstos, es en términos económicos de una transferencia equivalente a diez planes Marshall en una década, desde los países del Sur hacia los del Norte. Las cifras del incremento de la pobreza en América Latina, son elocuentes al respecto. Pero, la pobreza, trajo aparejadas nuevas modalidades, que en el caso de la Argentina, se corren rápidamente hacia una conformación de una cultura signada por la sobrevivencia. Acontecimiento novedoso, para la estructura de un país que tuvo las mayores tasas de empleo de América Latina durante años.&lt;br /&gt;Todas estas cuestiones, muestran un impacto en la esfera de la estructura del Estado - Nación. Históricamente, la aparición de los Estados – Nación, se relaciona con la modernidad y la emergencia del Estado de Bienestar, se vincula con la crisis económico política del fin del siglo XIX. Así el Estado, se presentaba, luego de la crisis del 30´ como un ordenador- integrador de la sociedad en todo el mundo. La noción weberiana del estado como territorio, que desde lo jurídico monopoliza el uso de la fuerza , también se encuentra atravesada por la crisis. Cabe preguntarse, en la geografía de los países latinoamericanos o africanos, hasta donde ese monopolio de la fuerza , puede ser realmente ejercido. Basta con pensar en las características de determinados barrios y geografías, se podría afirmar en todo el mundo, para ver que esa definición queda solamente anclada en lo jurídico, pero se aleja fuertemente de lo real. En el caso del Tercer mundo, la idea de Nación, no, solo, está ligada a la modernidad, sino que connota como motor del proceso de descolonización. Luego de la 2° guerra mundial, en especial, en Africa y Asia, la ecuación política indicaba; independencia = libertad. Tal vez, el requerimiento actual de los países del 3er. Mundo, se parezca más a la reivindicación nacional de los europeos del siglo XIX: se convierte en la demanda de la democracia ( Gheeeno J. M. Pp18)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5-Estado- Nación y crisis de sentidos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde una perspectiva mas relacionada con lo cualitativo, la crisis de sentidos del Estado se inserta en las reglas de la denominada globalización y la trasnacionalización de los asuntos mundiales. La concentración económica mencionada mas arriba impone una nueva circulación del dinero y la aparición, ya, desde mediados de la década de los setenta de un crecimiento relevante de las empresas trasnacionales. Estas, debilitan la estructura de los estados – nación, planteando esencialmente de una “lógica”, ahora relacionada con la eficacia, el rendimiento y la ecuación costo – beneficio, que incorporadas dentro de la esfera del Estado, el impiden cumplir con el mandato que la modernidad le había atribuido. El Estado, se convierte en un escenario, donde diferentes grupos económicos pujan por el poder. Así, el Estado deja de ser el centro homogeinizador de la política, entrando en un proceso de crisis que puede caracterizarse en tres aspectos; crisis de soberanía, crisis de legitimidad, y un fuerte proceso de desacreditación. La crisis del Estado, también puede pensarse en dos planos, por un lado como la crisis de un subsistema que padece solicitudes contrapuestas y por otro lado desde una perspectiva de crisis intrínceca. Cabe preguntarse, si el Estado, pierde su capacidad de integración social, ¿quién se encargará de resolver esta cuestión? .O, mejor, ¿quién llevará adelante las políticas sociales?. El optimismo neoliberal, vinculado al derrumbe del socialismo real y al desmembramiento de la URSS, planteaba que el mercado podía llevar adelante esos procesos. Hoy, a casi 10 años, de esos acontecimientos, vemos que la sociedad se encuentra cada vez mas fragmentada y desintegrada. Así, la crisis económica del sistema capitalista, a nivel mundial es una forma de producción estructural de marginalidad y exclusión. Las sociedades posteriores a estos acontecimientos son denominadas por Gilles Delleuze como “Sociedades de Control”, donde el marketing, signa casi todos los aspectos de la vida cotidiana,...” Ya no es un capitalismo para la producción, sino para el producto, es decir, para la venta o para el mercado....Nos hemos enterado que las empresas tienen alma, esa es sin duda la noticia mas terrorífica del mundo. El marketing, es el nuevo instrumento de control social y forma la nueva raza púdica de nuestros dueños. El control se ejerce a corto plazo y tiene una rotación rápida pero también es discontinuo e ilimitado ”.... (Delleuze, Gilles). El análisis de Delleuze, se apoya en la tesis que plantea la conformación de un nuevo orden mundial donde la sociedad disciplinaria que describiera Foucault en Vigilar y Castigar, se encuentra en la actualidad sobrepasada por una sociedad de control atravesada por el marketing. Un aporte en esta línea de pensamiento surge del texto “El crepúsculo del Deber” de Gilles Lipovetsky, quien denomina a las nuevas formas de la Acción Social como Beneficencia Mediática, a la que ubica en su origen en los EEUU, extendiéndose , esta a todo el mundo en los últimos años ...”Fiat, financia la restauración del Palacio Grassi en Venecia, American Express aporta su apoyo a la refacción de la Estatua de Libertad, Procter &amp; Gamble se asocia con la UNICEF, a la calidad total de los productos se añade ahora la excelencia social de la empresa mecenas”...( Lipovetsky, Gilles pp.263/264). En la misma línea se pueden ubicar las campañas para la prevención del SIDA realizadas por Beneton o en el caso de nuestro país, las colectas de ayuda social llevadas adelante por diferentes canales de televisión. Esta irrupción de la lógica de la empresa, tiene un fuerte impacto mediático e influye obviamente en las ventas. Todos estos acontecimientos se presentan como novedosos, en cuanto, ya que, los ejemplos mencionados en cuanto a acciones de este tipo, eran clásicamente desarrollados desde la esfera del Estado. Los resultados de estas estrategias de empresa, se miden en la lógica del costo – beneficio y a partir del incremento o no de las ventas.&lt;br /&gt;Pero también pueden incorporarse otros elementos de análisis en cuanto a la crisis cualitativa del Estado si la mirada se aproxima a los aspectos institucionales. Las circunstancias actuales y el avance de la lógica del mercado implican una serie de escollos para que el Estado lleve adelante sus intervenciones típicas. En la Educación, la crisis de la modernidad implica también una crisis de sentidos, la promesas Iliminista de que el saber enciclopédico otorga la libertad y las posibilidades de ascenso social hoy no se cumple, las escuelas primarias y secundarias, e incluso la Universidad viven en forma patética estas cuestiones. En el caso de la Salud, la construcción simbólica del Hospital o de las prácticas que se ejercen en éste hacen que los actores sociales que utilizan esos servicios, no los consideran tan confiables como en décadas atrás. El desarrollo de la tecnología médica vinculada con el lucro, y la presión de la industria del medicamento, fueron sesgando la accesibilidad de los sectores mas desprotegidos de la población. Se estima que en la actualidad, grandes porcentajes de la población mas castigada por la crisis, directamente ya no llega al sistema de salud, donde se encuentra con una serie de inconvenientes para la accesibilidad, que van desde el costo del pasaje para llegar al hospital, el arancelamiento encubierto o directo, y la realidad de no poder cumplir en términos objetivos con la indicaciones que desde el Hospital se prescriben. En el caso del sector Salud, esto se visualiza con claridad en la modalidad de consulta de quienes provienen de esos sectores. Se consulta cuando “ ya no se da más”, cuando la sensación mórbida de lo que ocurre en el cuerpo dejó de ser un síntoma, cuando lo que está ocurriendo en el proceso salud – enfermedad de ese sujeto , le impide llevar adelante su vida cotidiana en términos de sobrevivencia. En el caso de la Justicia, ls Tribunales de Menores, por ejemplo no dan abasto, en relación a, la cantidad de expedientes judiciales que tramitan, mientras que la intervención del Trabajo Social desde la perspectiva clásica de la administración de recursos en la actualidad se encuentra fuertemente condicionada. La intervención hoy desde el ámbito de la Justicia se transforma en muchos casos en una penalización de la pobreza, que culmina a veces mas en la complicación que en la resolución de aquello que se presenta como problema. Además la visión de la Justicia que se tiene en la sociedad, está fuertemente atravesada por el discurso mediático. Una cámara de Televisión funciona hoy casi como un Tribunal, mientras que el estrado judicial está plagado de sospechas. Es posible que en poco tiempo, la sofisticación de la computación implique una exclusión informatizada, donde accedan a la ciudadanía solo aquellos que figuran en los registros laborales o de consumo. No se trataría ahora de que desde el Estado se ejecuten acciones del denominado “control social”, la cultura del marketing, va mas allá. El control se transforma en autocontrol. No se trataría ahora de disciplinar al “otro”, sino tratar de quienes quedaron afuera, no invadan la sociedad, esta mientras en tanto se asemeja cada vez mas a una ciudad medieval, amurallada a través de dispositivos electrónicos y una policía especializada (privada) cuya función es no permitir el acceso de aquellos que quedaron afuera del modelo....”Foucault, situó a las sociedades disciplinarias en los siglos XVII y XIX, con su apogeo a principios del siglo XX. Dichas sociedades, procedieron a la organización de los grandes espacios de encierro. El individuo pasa sin cesar de un espacio cerrado a otro, cada uno con sus leyes; primero la familia, después la escuela, mas tarde el cuartel, luego la fábrica, de vez en cuando el hospital y eventualmente la cárcel, que es el espacio cerrado por excelencia “...(Delleuze, Gilles).&lt;br /&gt;En la actualidad esos espacios de encierro se encuentran en crisis, al igual que las prácticas que se ejercen dentro de ellos, éstas generadas en la lógica de la modernidad y con una fuerte lógica disciplinar, también comienzan a carecer de sentido...” Las sociedades de control están sustituyendo a las sociedades disciplinarias “control” es el nuevo nombre que propone Burroughs para designar al nuevo monstruo, y que Foucault señalaba como nuestro futuro próximo...” Delleuze, Gilles). Pero, la crisis de los espacios de encierro, no implica una reforma , donde el consenso o el respeto por las diferencias los han sustituido, este cambio implica nuevas formas de coerción, que se expresan en la vida cotidiana. Las nuevas modalidades de control caracterizadas como suaves (ligth) y fuertes (hard), por la criminología crítica, se aplican a poblaciones diferenciadas. El sistema de la “probation”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt; y su aplicación en la Argentina, muestra cierta diferenciación de clases sociales en quienes se les aplica esa medida. La necesidad de pertenecer, de consumir, plantean una nueva relación con los objetos. Este nuevo fetichismo, explica en parte los fuertes procesos de fragmentación que sufre nuestra sociedad.&lt;br /&gt;El “otro”, hasta hace poco, compañero de trabajo o vecino , se ha tornado incierto , y se presenta a veces como una amenaza, la relación con los objetos se nos propone como mas estable, aunque efímera, coincidiendo en cierta forma con las características hedonistas de la denominada sociedad “new age”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6- Crisis y Vida Cotidiana&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el caso de la Sociedad Argentina, una serie de acontecimientos marcan fuertemente las relaciones sociales. El terrorismo de Estado, puesto en marcha por la última dictadura militar, que se expresa en 30.000 desaparecidos, muestra la impronta de un acontecimiento, que nunca había ocurrido en esa escala, pero ocurrió.&lt;br /&gt;Esto implica, que si sucedió, podría volver a suceder, el terrorismo de Estado, se encuentra todavía presenta en la subjetividad de la población. Se expresa en la vida cotidiana y explica de alguna manera, parte de la situación de “despolitización”, de la sociedad o de la militancia social. El final del gobierno de Alfonsín, en medio de una crisis económica nunca vista, que se expresaba en una fuerte hiperinflación, también muestra otra marca en la subjetividad. Desde el discurso político, el primer gobierno democrático luego de la dictadura, frecuentemente apelaba a esos acontecimientos en la dicotomía “nosotros o la dictadura”, en la misma línea discursiva el gobierno actual planta un nuevo foco de contradicción “ nosotros o la hiperinflación”. Luego del terrorismo de Estado, la explosión de la economía, los nuevos elementos que aparecen en los últimos años, se relacionan con el desmantelamiento de la estructura del Estado,y la incertidumbre con respecto a la inserción en el mundo del trabajo.&lt;br /&gt;Argentina, con una fuerte tradición estatista, iniciada en los primeros gobiernos de Perón, marca la singularidad de que el Estado, no fue solo un instrumento de la Política o un espacio de homogeinización ,el Estado en la Argentina a partir de sus intervenciones, las empresas estatales, etc., fue un fuerte constructor de la identidad. Ser trabajador de YPF, por ejemplo, no implicaba solo la ubicación en un puesto de trabajo, sino que también significaba una fuerte construcción de sentidos en cuanto a la tarea. Estas cuestiones, son fácilmente visualizables en los barrios obreros, que se construían cercanos a las empresas del Estado, la vida cotidiana se encontraba articulada con la empresa, los barrios de YPF – siguiendo con el ejemplo- se organizaban en tramas, donde la pertenencia y la construcción de la identidad, eran fuertemente ligadas a ese modelo. El barrio, la proveduría, el club, la sociedad de fomento, se construían desde una identidad que otorgaba otros sentidos desde lo simbólico al mundo del trabajo.&lt;br /&gt;Por otra parte, la incertidumbre con respecto al trabajo, implica también nuevas formas de problematización de la sociedad. El significado de la palabra &lt;trabajo&gt;, en la actualidad no es el mismo, que diez o veinte años atrás. Si en aquellos años, trabajo era en parte sinónimo de estabilidad, pertenencia, socialización y hasta progreso; hoy trabajo es sinónimo de incertidumbre. El “ sentido aleccionador del desempleo”, hace que las demandas colectivas se transformen en individuales, no como forma de litigio, sino a través de la productividad o el presentismo, y menos aún como estrategia de lograr una mejor distribución del ingreso. Pero, también, tiempo, espacio, familia, escuela, universidad, organización popular, se encuentran atravesadas por estas nuevas cuestiones. El tiempo del día, ya no se ordena a partir de las ocho horas de trabajo y otras tantas para el esparcimiento y el descanso. La noción de tiempo que traen las nuevas formas de producción, alteraron ese orden, haciendo mella en la vida cotidiana y otorgando a la misma un sentido de sobrevivencia. El espacio, e este caso, desde una perspectiva barrial, ya no es algo que se expande, crece y mejora a través del tiempo . Los espacios barriales, se restringen, intentan reducirse y reproduciendo la imagen de la ciudad, están signados por el autocuidado y la no invasión de quienes están mas abajo en la estructura social. En la esfera de la familia, los procesos de matrifocalización, y la feminización del empleo, hace que los roles asignados por la cultura a los integrantes de la familia, también se encuentren en crisis.&lt;br /&gt;Todas estas cuestiones, pueden ser leídas como fuertes impactos en la subjetividad y en la construcción de la identidad. Esta, además, se encuentra complicada a partir de la presencia de los nuevos discursos mediáticos y de los acontecimientos mencionados.&lt;br /&gt;Es frecuente, observar en los denominados, barrios obreros, donde hasta no hace mucho tiempo, la cohesión pasaba por una misma pertenencia a un lugar de trabajo o aun gremio, que a partir del desempleo, y la nueva cuestión social, el vecino, que antes compartía con el otro ese lugar, compita ahora en una puja por la sobrevivencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7- Las formas actuales de las Políticas Sociales y las relaciones clientelares&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El proceso de empobrecimiento vivido por la sociedad argentina de los últimos años, se presenta como novedoso. Lo mismo ocurre con la situación del desempleo, que en la actualidad es el mas alto de la historia.&lt;br /&gt;Estas circunstancias, sumadas a la crisis del Estado y a la crisis de representatividad del espectro político, trajeron como consecuencia la reaparición del clientelismo político como práctica sistemática relacionada a los dispositivos de la Acción Social. Las Políticas Sociales Focalizadas, que se enuncian desde la “ la lucha contra la exclusión”, se transforman muchas veces en formas de clientelismo político. Desde una perspectiva weberiana (Peón, César P.99), el clintelismo político, se presenta como una forma particular de dominación. Pero, las relaciones clientelares, implican un universo a comprender en especial desde la práctica del Trabajo Social. Desde esa perspectiva, es importante generar instrumentos de análisis de las mismas, es especial en función del impacto de éstas en el tejido social, y en las formas organizativas a nivel barrial. Las relaciones clintelares se caracterizan por la desigualdad, la reciprocidad, y la construcción de “amistad”, pragmáticamente constituidas. Es decir, una especie de reconocimiento de las partes que ocultan el sentido instrumental. La relaciones clientelares, también se dan en un esquema de relación directa y en la mayoría de los casos personalizada. Una de las características mas sobresalientes en este proceso, se ubica en la reciprocidad táctica de las mismas, ratificando lo informal de la relación en términos de sistemas de códigos de sanciones, fuera del juego jurídico formal de la esfera del estado. Desde esta perspectiva, las relaciones clientelares , son constructoras de nuevas formas de &lt;&gt; de la identidad del grupo o barrio. De ahí, que frecuentemente desde la intervención en lo social, se presenten estas cuestiones con cierta dificultad para la comprensión y explicación de lo que está ocurriendo en el barrio, donde por ejemplo se ejerce la práctica. Reconocer la existencia de estas cuestiones, no implica, por supuesto, aceptar de hecho la situación o favorecerla, pero sí la necesidad de un esquema de análisis para acceder a los marcos explicativos – comprensivos de la trama barrial, desde una perspectiva de estudio de la dinámica cultural de la comunidad. El desafío para la práctica del Trabajo Social, pasa justamente por decodificar esas cuestiones, para poder intervenir sobre ellas, deconstruyendo la elaboración de significados, alejándose del relativismo cultural. También el clientelismo político, se presenta como dispositivo de una “maquinaria política”, donde, se organizan los votantes, se establecen las forma spersonalizadas de la asistencia, se ofrece ayuda a grupos, y se otorga protección (Peón, César. P.100). Nuevamente en esta esfera, sobresale la cuestión de lo informal . Desde la crisis de las Políticas Sociales y la falta de credibilidad en las acciones clásicas del Estado , la informalidad aparece como uno de los elementos mas sobresalientes y novedosos de este accionar , también como algo que se opone o elude la puesta en marcha de dispositivos burocrático – institucionales, que en general son vistos como complejos, dificultosos y con una fuerte dosis de incertidumbre, tanto en la posibilidad de obtener el recurso como en la calidad del mismo. Pero, otra cuestión clave en el análisis de las relaciones clientelares se vincula con el perfil de los referentes barriales que a veces llevan adelante esas prácticas, éstos son caracterizados desde una idea de vinculación pragmática con el poder, con los mecanismos burocráticos de éste, se insertan dentro de una lógica de utilidad, y poseen un posicionamiento diferente con respecto al resto de la comunidad. Nuevamente sobresale la cuestión de la reciprocidad, esta es móvil, tiene un alto carácter simbólico, e implica la aceptación implícita de un código. De ahí, la necesidad de acceder desde distintos planos analíticos al carácter simbólico, imaginario y real de las mismas.&lt;br /&gt;Las relaciones clientelares son producto de determinada coyuntura económica, política y social, pero desde la perspectiva de las Políticas Sociales, también se puede afirmar que se construyen en gran parte como consecuencia de la focalización y de las restricciones presupuestarias. De ahí, que tal vez, no haya solo que interrogarse acerca del impacto material de éstas, sino también del impacto simbólico. En otras palabras, preguntarse como están actuando las políticas sociales focalizadas en el tejido social, como influyen en la construcción de la identidad del grupo y cual es el carácter coyuntural de las mismas. Este último punto se relaciona, nuevamente con el perfil de los referentes barriales actuales. Si en la década de los setenta, el perfil de referente barrial se relacionaba con alguien que respondía globalmente a las espectativas de la comunidad y que trataba de ir logrando objetivos a partir de colectivamente litigar con el poder establecido. La situación actual muestra, en general, un perfil totalmente diferenciado, que se relaciona con el pragmatismo y la relación personal y no colectiva con las estructuras de poder. La elección de los referentes barriales está hoy atravesada por esas cuestiones y signada por la cultura de la sobrevivencia. Al igual que en el resto de la sociedad, la fragmentación también se expresa en los barrios y las demandas muy lejos de ser de tipo global, se caracterizan por tener componentes puntuales que intentan resolver lo inmediato. Las mismas circunstancias se relacionan con la organización, a nivel comunitario y con la crisis de las Políticas Sociales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;8- Crisis de las Políticas Sociales y Organización Barial&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Históricamente, el asociacionismo barrial en la Argentina desde principios de siglo y en especial en el Gran Buenos Aires, reconoce antecedentes en las primeras formas organizativas de poblaciones que por razones económicas fueron expulsadas hacia la periferia de la ciudad ubicándose en terrenos con poca o ninguna infrestructura y generalmente con una mala calidad en la ubicación (terrenos bajos, inundables, con parcelas pequeñas), los mismos se adquirían a través de sistemas de loteos y en general eran vendidos en cuotas. Obtenido el terreno, la familia se ubicaba en el mismo y paulatinamente iba construyendo la vivienda. La finalización de la misma, dependía de avatares económicos globales, y en la mayoría de los casos la construcción de la vivienda llevaba en el tiempo, todo el ciclo de vida de la familia que había comenzado la construcción. De ahí que la carga simbólica de la vivienda sea muy significativa. Esta se iba adaptando a los cambios en la estructura familiar, nuevas construcciones a partir del nacimiento de los hijos, lugar de recepción de familiares que migraban desde distintos puntos del país, etc. y también como una única vía posible de ahorro y de transmisión material hacia la descendencia. En la aparición de los primeros barrios a principios de siglo, podía ocurrir que se formasen cercanos medianamente a una fuente de trabajo. De esta forma, muchos barrios tuvieron una composición social y cultural heterogénea, en especial con respecto a la procedencia migratoria de sus integrantes. Los inmigrantes de ascendencia europea, traían en sus pautas la conformación de entidades mutualistas, así se construyeron primero en la ciudad, las sociedades de socorros mutuos, española, italiana, judía, árabe, etc. Pero, en los barrios la población era muchas veces heterogénea, de ahí que surgiera una nueva forma de asociacionismo relacionado con mejorar las características e infraestructura de los mismos. La influencia del pensamiento socialista y anarquista , hizo que muchas asociaciones se conformaran a través de bibliotecas o locales políticos. Las nuevas formas de asociación barrial, tenían ya avanzado el siglo la denominación de Sociedad de Fomento, allí, reproduciendo reproduciendo formas de organización modernas se conformaban comisiones directivas elegidas por el voto, que representaban, que representaban al barrio y colectivamente litigaban frente al Municipio. De esta forma se fue construyendo el asociacionismo barrial en la Provincia de Buenos Aires y en gran parte de la Argentina. Las gestiones de las sociedades de fomento se relacionaban con infraestructura (caminos, delimitación de calles, apertura de escuelas, dispensarios de salud, etc.), de ahí que en términos de construcción de la identidad un Centro de Salud, que fue producto de la organización barrial, tenga en líneas generales mayor inserción e identidad que una Unidad Sanitaria que llega al lugar a partir de programas elaborados desde el nivel central de la administración sanitaria. Esa forma de asociación se fue corriendo hacia la periferia, en la medida que se producían mas movimientos de población y se incrementaban las posibilidades de trabajo fuera de la ciudad o se mejoraran las comunicaciones para llegar a ésta. Hasta los primeros años de la década de los ochenta, las formas de asociación barrial siguieron por esos carriles. Pero, al iniciarse el recorte de las Políticas Sociales repercutiendo estas cuestiones en los presupuestos de los municipios, la “sociedad de fomento”, como modalidad organizativa fue perdiendo sentido. En otras palabras, cada vez mas se alejaba del mandato para el cual había sido construida, ya que año tras año la posibilidad de continuar o iniciar con el proceso de obtención de recursos ubicándose en una situación de mediación con el Estado, se restringe por razones presupuestarias o políticas, así estas formas organizativas, mas relacionadas con la modernidad, fueron perdiendo legitimidad. Justamente, a partir de la década de los ochenta, puede comenzar a observarse un asociacionismo barrial mas pragmático, preocupado por problemas puntuales, pero, paulatinamente alejado de las idea de “sociedad de fomento” o “unión vecinal”. La década de los ochenta, también trae nuevos acontecimientos en la sociedad Argentina que se vinculan con las tomas de tierras organizadas, emergiendo la imagen del asentamiento, este, en sus formas organizativas se alejaba de las modalidades “modernas”, circunscribiéndose muchas veces a “comisiones” que tenían el mandato de resolver cuestiones establecidas y muchas veces , luego de la resolución se disolvían. Las formas organizativas actuales se asemejan a éstas, si bien siguen existiendo las anteriores, se reproducen las “comisiones”, “pro- asfalto”; pro – guardería; pro- centro de salud, etc. De ahí, que también cambie el perfil de los referentes barriales y aparezcan organizaciones mas informales Estas, también pueden ser explicadas desde la fragmentación social, esta trae diferentes interpretaciones y lecturas de los problemas sociales. Existe una relación interesante entre la aparición de las Políticas Sociales Focalizadas y Residuales y estos acontecimientos, mostrando nuevas formas de organización que aún no han sido del todo estudiadas o comprendidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;9-Crisis de las Políticas Sociales y Trabajo Social&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La intervención del Trabajo Social, dentro de las Políticas Sociales en un contexto de crisis, se torna complicada y dificultosa, si el horizonte de la misma intenta solo cumplir con el mandato fundacional de la disciplina. Este, si se quiere, ligado a una tradición Durkheiniana, con su posterior actualización Parsoniana, se relaciona con la administración de recursos para compensar diferencias sociales y así prevenir situaciones de anomia. Las Políticas Sociales hoy, muestran una serie de inconvenientes que van alejando de hecho al Trabajo Social y a otras profesiones de su administración. Mas allá de esas cuestiones, las circunstancias actuales que rodean a lo social, hacen que se haga necesario incorporar otros “puntos de apoyo” y otras miradas alrededor de la intervención. La aproximación al universo de lo simbólico, a partir de la construcción social y subjetiva de éste, podría ser una vía de resolución. El Trabajo Social, necesita hoy profundizar el conocimiento de la realidad , desde diferentes puntos de vista, tal vez, centrando su mirada y su escucha en las circunstancias de lo micro, que rodean a ese sujeto que concurre a un servicio social.&lt;br /&gt;Desde esta perspectiva, el Trabajo Social, se presenta como un dispositivo que va a interactuar en diferentes órdenes, planteando que hay cuestiones sociales que se ubican mas allá de lo que la institución o la Política Social, está planteando como relevante. Es decir, poniendo en escena lo que trasciende a la ley en una institución Judicial, o a los síntomas y signos de la gnosografía psiquiátrica en un Hospital, o en las relaciones clientelares que se dan en una comunidad. Además, los procesos de empobrecimiento y el impacto de la crisis, muestran en gran parte de la población que recurre a los Servicios Sociales un cambio significativo en las características que antes poseían.&lt;br /&gt;Se trata de comprender y explicar lo social de cada situación, estudiarlo , analizarlo, centrando la intervención en la perspectiva del otro, que permita recodificar, redimensionar el discurso hegemónico, que cada sujeto porta al momento de la consulta para exponerlo y reconstruirlo junto con otros. De ahí la necesaria mirada hacia lo “informal”, hacia lo simbólico, lo subjetivo. La cuestión social hoy, muestra una situación de desafío para las prácticas, sean éstas pedagógicas, psicológicas o médicas, la impronta de las nuevas formas de lo social, se presentan como una serie de interrogantes a dilucidar. La crisis, tiende a fragmentar, pero también muestra que las fracturas que se producen son lugares donde es posible construir los espacios necesarios para la transformación. De ahí que crisis, implique también posibilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alfredo Juan Manuel Carballeda&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bibliografía&lt;br /&gt;Carballeda, Alfredo J. La Intervención en lo Social. Art. Revista Escenarios.1997.&lt;br /&gt;Castel, Robert. Las Trampas de la exclusión. Conferencia de 1995. MIMEO.&lt;br /&gt;Delleuze, Gilles. De las sociedades disciplinarias, a las sociedades del control. Artículo publicado en Página 12. Junio 1993.&lt;br /&gt;Geheeno, Jean M. El fin de la democracia. Edit. Paidós. Bs. As. 1995.&lt;br /&gt;Inda, Enrique S. La vivienda Obrera.(1890-1940). Art. Revista Todo es historia. Marzo 1992.&lt;br /&gt;Lipovetsky, Gilles. El crepúsculo del Deber. Edit. Anagrama.Barcelona 1994.&lt;br /&gt;Pavarini, Massimo. Estrategias Disciplinarias y cultura de los Servicios Sociales. Art. Revista . Margen N° 6. 1994.&lt;br /&gt;Peón, César. Estudios de Sociología Comparada. CEAL. 1993.&lt;br /&gt;Rosanvallon, Pierre. La nueva cuestión social. Edit. Manantial. 1995&lt;br /&gt;Stolkiner, Alicia. Tiempos postmodernos, ajuste y salud mental. Edit. Lugar.1994&lt;br /&gt;Yazbeck, M. Carmelita. La política social brasileña en los años noventa. Cuadernos CEAS. San Salvador. 1996&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; La probation, implica suspender el juicio cambiando la pena por un trabajo comunitario. En un trabajo de Massimo Pavarini, “Estategias disciplinarias y culturas de los Servicios Sociales”, publicado en la revista Margen N° 6 se desarrolla este tema. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7864804641118099170-4022102897852872133?l=comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com/feeds/4022102897852872133/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7864804641118099170&amp;postID=4022102897852872133' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7864804641118099170/posts/default/4022102897852872133'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7864804641118099170/posts/default/4022102897852872133'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com/2007/05/la-intervencin-en-lo-social-hoy.html' title='La intervención en lo  Social Hoy'/><author><name>cesare</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03239486897909299291</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7864804641118099170.post-1405296225351272309</id><published>2007-04-11T09:29:00.000-07:00</published><updated>2007-04-11T09:52:11.576-07:00</updated><title type='text'>Programa de la Materia</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#33ff33;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:130%;color:#006600;"&gt;&lt;strong&gt;Universidad Nacional de Salta - Facultad de Humanidades – Licenciatura en Ciencias de la Comunicación&lt;br /&gt;Cátedra: Comunicación Comunitaria e institucional&lt;br /&gt;Año de cursada: 2007&lt;br /&gt;Periodicidad: Cuatrimestral – Primer cuatrimestre&lt;br /&gt;Profesora Adjunta: Lic. Liliana Lizondo&lt;br /&gt;Carácter: Obligatoria&lt;br /&gt;Característica de las clases: Teóricas y prácticas&lt;br /&gt;Carga horaria: 60 horas&lt;br /&gt;Plan de Estudios: 2005&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;BLOQUE 1&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;La comunidad: construcción de ciudadanía y participación. Conceptos: representaciones sociales, redes sociales, resiliencia. La participación de las minorías. Las instituciones como el lugar de concreción de lo comunitario. Grupos, organizaciones e instituciones. La institución como productora de significaciones y relaciones sociales. La intervención comunitaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Bibliografía &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;- Alonso Freyre, Joaquin y otros; Gestar lo comunitario, apunte de cátedra de la Facultad de Ciencias Sociales, Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas, Cuba.&lt;br /&gt;- Carballeda, Alfredo; Nuevas Formas de la Pobreza y la Intervención del Trabajo Social, Art. Publicado en la Revista del Consejo Profesional de Trabajo Social o Servicio Social. 1999.&lt;br /&gt;- Carballeda, Alfedo; La intervención Comunitaria, una mirada a los aspectos contextuales y metodológicos, Revista Margen.&lt;br /&gt;- Castoriadis, Cornelius; La institución imaginaria de la sociedad, Tusquetes Editores, Buenos Aires, 1993, Cáp. III: La institución y lo imaginarios, primera aproximación.&lt;br /&gt;- Díaz Bordenave, Juan; Participación y Sociedad, Ed. Búsqueda, Buenos Aires, 1987, Pags. 13 a 43&lt;br /&gt;- Dabas, E.; Red de redes, las prácticas de la intervención en las redes sociales, Paidos, Buenos Aires, 1993.&lt;br /&gt;- Restrepo, Mariluz y Rubio Angulo, Jaime; Intervenir en la organización, Papel Ediciones, 2da. Edición, Bogotá 1994.&lt;br /&gt;- Uranga, Washington; Planificación y Gestión y Procesos Comunicacionales, Una propuesta académica con la mirada puesta en las prácticas sociales, sin más datos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;BLOQUE 2&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;Pensar la comunicación desde la cultura. Comunicación Comunitaria: caracterización. Pluralidad y multiculturalidad. Democratización de las comunicaciones. Radios Comunitarias. Comunicación Institucional: ámbitos de aplicación. Identidad e imagen. Formas de pensar la imagen organizacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Bibliografía &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;- Ángel, Darío; Los actores locales de la Comunicación, XII Encuentro FELAFACS, Bogota, 2006.&lt;br /&gt;- Centro Nueva Tierra; Comunicación Popular, ¿es o se hace?, Ed. Centro Nueva Tierra, Buenos Aires, 2003, apartado Instituciones y organizaciones: Comunicación instituida, comunicación instituyente.&lt;br /&gt;- Kaplún, Gabriel; Comunicación organizacional, VI Congreso Asociación Latinoamericana de Investigadores en Comunicación. Bolivia, junio 2002.&lt;br /&gt;- El Cantar de las hormigas, producción periodística en las radios comunitarias, ALER, 2006.&lt;br /&gt;- Enz, Angélica y Fantin, Roxana, L; Comunicar para el cambio social, La Crujía, Buenos Aires, 2006.&lt;br /&gt;- Mata, María Cristina; La radio: una relación comunicativa en Diálogos, Lima, 1993.&lt;br /&gt;- Rodríguez, Clemencia y otros; Alas para tu voz, ejercicios de ciudadanía desde una emisora comunitaria, XII Encuentro FELAFCS, Bogota, 2006&lt;br /&gt;- Román, Mario Sebastián; La comunicación en las instituciones del sector público, I Jornadas de Comunicación Institucional, UNER, Entre Ríos, 2002.&lt;br /&gt;- Serrano Gómez, Hernando; Solo nos queda tiempo para ser breves: retos de la comunicación comunitaria; Bogotá, 2004.&lt;br /&gt;- Weils, Pascual; La comunicación Global, comunicación institucional y de gestión, ED Paidos Comunicación, Buenos Aires, 1999.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;BLOQUE 3&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;Investigación, acción, comunicación. El diagnóstico comunicacional: actores, espacios, medios tradicionales tomados como fuentes, modos de comunicación, visión del problema, valor asignado al chisme. Pautas para la elaboración, redacción y evaluación de proyectos comunitarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Bibliografía&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;- Fasano, Patricia; De boca en boca, el chisme en la trama social de la pobreza, IDES Centro de Antropología Social, Buenos Aires, 2006.&lt;br /&gt;- Mastrangelo de Pamphiles, Rosa; Acerca del objeto del Trabajo Social, Lumen Humanitas, Buenos Aires, 2002, Cáp. 3&lt;br /&gt;- Pichardo Muñiz, Arlette; Planificación y programación social, bases para el diagnóstico y la formulación de programas sociales, Lumen Humanitas, 1997&lt;br /&gt;- Prieto Castillo, Daniel; La planificación como etapa decisiva, publicado de Perfiles, vol. 3; 2001&lt;br /&gt;- Gestión integral de programas sociales, manual metodológico para la planificación y evaluación de programa sociales, UNESCO, SIEMPRE, BANCO MUNCIAL, SECRETARIA DE DESARROLLO SOCIAL, Buenos Aires, 2002.&lt;br /&gt;- Villasante Tomás y otros; La investigación social participativa, construyendo ciudadanía, Ed. El viejo topo, España, 2002&lt;br /&gt;- Vizer, Eduardo; La trama (In)Visible de la Sociedad, Ed. La Crujía, 2003, Cap. V: Investigación acción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Condiciones de regularidad y promoción:&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Dadas las características de intenso trabajo de campo el parcial tendrá un valor secundario en relación con el proyecto final.&lt;br /&gt;La calificación final de la asignatura se obtendrá sumando las calificaciones obtenidas de: las prácticas (3), el parcial (3) y realización de las diferentes etapas del proyecto (según corresponda a cada materia) del proyecto (4).&lt;br /&gt;Para la promoción de la materia será necesario haber obtenido una nota no menor a 7 (siete). Esto no implica obviar alguno de los elementos que integran la nota final, por lo que es requisito por los menos 2 (dos) puntos en las prácticas, 2 (dos) en el parcial y 3(tres) en la realización del proyecto.&lt;br /&gt;La cursada es de carácter obligatorio y no se puede rendir en calidad de libre, salvo el caso de implementar un régimen de tutoría para los trabajos prácticos y el proyecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;El proyecto de Comunicación: Fases de la propuesta&lt;br /&gt;Diagnóstico comunitario comunicacional:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;El objetivo de esta etapa es que los miembros del lugar elegido para realizar el proyecto puedan poner en común sus problemáticas y analizar si es necesario desarrollar estrategias de comunicación que ayuden a solucionar la problemática detectada.&lt;br /&gt;Esta etapa del proyecto finalizará con el dictado de COMUNICACIÓN COMUNITARIA E INSTITUCIONAL Para el desarrollo de esta fase inicial pondrán en práctica técnicas como la observación, la entrevista, las historias de vida; que permitan detectar si hay participación o no de la comunidad y de que forma se materializa la opinión de los vecinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Estrategia Comunicativa&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;En esta etapa no se trata de imponer el criterio externo sino mejorar las relaciones comunitarias con los sistemas propios de la comunidad, logrando acuerdos entre la variedad de pensamientos y formas de ver la vida comunal. El Objetivo es alcanzar un sistema interactivo de comunicación donde todos son protagonistas del desarrollo comunitario, reconociendo, analizando y criticando su realidad.&lt;br /&gt;En experiencias desarrolladas por los alumnos en la cátedra Residencia Pasantia en el Ámbito de la Promoción Comunitaria (Tartagal) pude constatar que con un mínimo de recursos se puede optimizar estrategias comunicativas, tal es el caso de alto parlantes instalados en los pasillos del Hospital donde se emitieron micros, en diferentes lenguas indígenas, con temas relacionados a la nutrición. La situación de Sede Central es mejor por la existencia de Radio Universidad que puede presentarse como un espacio óptimo para la emisión de los trabajos que se relacionen con la radio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;Redacción del proyecto&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir del diagnostico y el establecimiento de la estrategia de Comunicación a desarrollar el alumno deberá formular el proyecto a ejecutar durante la cursada de COMUNICACIÓN POPULAR Y ALTERNATIVA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Ejecución del Proyecto&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;También durante la cursada de COMUNICACIÓN POPULAR Y ALTERNATIVA se ejecutará el proyecto, partiendo de la idea que lo que se intenta lograr es brindar herramientas de desarrollo comunitario a través de la comunicación y no la permanencia prolongada de los comunicadores en el lugar elegido. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Lic. Liliana Lizondo&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7864804641118099170-1405296225351272309?l=comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com/feeds/1405296225351272309/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7864804641118099170&amp;postID=1405296225351272309' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7864804641118099170/posts/default/1405296225351272309'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7864804641118099170/posts/default/1405296225351272309'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comunitariaeinstitucionalcomunicacion.blogspot.com/2007/04/universidad-nacional-de-salta-facultad.html' title='Programa de la Materia'/><author><name>cesare</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03239486897909299291</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7864804641118099170.post-5486775950214730847</id><published>2007-04-11T09:06:00.000-07:00</published><updated>2007-04-12T11:23:35.306-07:00</updated><title type='text'>Texto de Washington Uranga y Daniela Bruno</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#009900;"&gt;&lt;strong&gt;FORMACIÓN ACADÉMICA E IMAGINARIOS PROFESIONALES DEL COMUNICADOR Y DEL&lt;br /&gt;PLANIFICADOR DE PROCESOS COMUNICACIONALES.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Washington Uranga&lt;br /&gt;Daniela Bruno&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;   ¿Es una ciencia la comunicación? ¿Es un campo disciplinar o un campo problemático de la ciencia? ¿Existe una ciencia de la comunicación o debemos referirnos a las ciencias de la comunicación? En las últimas décadas cuando los comunicadores latinoamericanos se abocaron a la reflexión sobre el propio campo profesional y académico, dos fueron los grandes ejes del debate. El primero de ellos tiene que ver con la comunicación y su estatuto epistemológico y a ello se refieren las preguntas iniciales. Un segundo eje conlleva el interrogante acerca de ¿para qué formamos comunicadores? y se refiere al sentido ético, social y práctico de la profesión en íntima relación con los modelos de formación académica.&lt;br /&gt;   El listado de preguntas no termina aquí: ¿Las escuelas de comunicación han enfocado sus esfuerzos a la satisfacción de las necesidades determinadas por el mercado, minimizando así la potencialidad del desarrollo de prácticas emergentes y de la promoción de profesionales creativos para otras áreas del campo? ¿Existe un desequilibrio provocado por el énfasis en la formación teórica analítica, por una parte, y una visión instrumental de la profesión, por otra? ¿Cuáles son las principales estructuras que inciden hoy en la orientación curricular de las escuelas? ¿Qué tipo de prácticas profesionales están reflejadas en la currícula?&lt;br /&gt;El cruce de los dos ejes históricos del debate suma otros interrogantes: ¿A qué concepto de comunicación se alude en la formación académica y en el ejercicio profesional? ¿Cuál ha sido la vinculación de las escuelas de comunicación con los otros ámbitos profesionales? ¿Cómo se vinculan las universidades al trabajo de constitución del campo intelectual, cuáles sus principales aportes? ¿Cuál es el espacio social de las escuelas y facultades de comunicación?&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Si bien no se pretende responder aquí a las preguntas precedentes (porque es un propósito que se sitúa por fuera de los objetivos de este trabajo), es evidente que las mismas atraviesan el tema de la gestión de procesos comunicacionales y específicamente de la planificación. Es por ello que para dar cuenta del estatuto profesional del planificador de procesos comunicacionales se hace imprescindible partir de los modelos de formación académica y de los imaginarios profesionales que han participado en la constitución de la figura del comunicador.&lt;br /&gt;Repasar la historia del campo profesional de la comunicación en América Latina y sus principales debates académicos, permite reconocer los modelos dominantes en materia de formación de los comunicadores latinoamericanos y los imaginarios profesionales que dichos modelos suponen. Cada imaginario profesional supone nociones de comunicación a la vez que remite a un sentido ético, social y práctico del comunicador en la sociedad.&lt;br /&gt;El momento actual del campo académico y profesional del comunicador se caracteriza por la coexistencia de distintos imaginarios profesionales. Esto es así porque ninguno de estos modelos logra realmente constituirse en una alternativa superadora de los otros, como expresión de una práctica comprensiva de la configuración del campo profesional. Este “choque entre configuraciones imaginarias”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt; es expresión y condición de disputas simbólicas y elecciones estratégicas de los actores sociales involucrados que buscan un mejor posicionamiento dentro de ámbitos diferenciados (el mercado, la academia, etc.).&lt;br /&gt;El propósito final de este recorrido es observar cómo estos diversos modelos de formación académica e imaginarios profesionales se expresan en el campo específico de la planificación de procesos comunicacionales .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;strong&gt;De la comunicación para el desarrollo a la comunicación ciudadana.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Quienes iniciaron el pensamiento latinoamericano en comunicación fueron, en sus orígenes, discípulos y continuadores del difusionismo y de la escuela de Frankfurt. La década de los setenta transcurrió en América Latina teñida por los debates (y los embates) políticos generados a partir de la propuesta de políticas nacionales de comunicación (PNC) y el NOMIC (Nuevo Orden Mundial de la Información y de la Comunicación). A inicios de esta década, el periodista e investigador boliviano Luis Ramiro Beltrán definía “a la política nacional de comunicación como un conjunto integrado, explícito y duradero de políticas parciales de comunicación organizadas en un cuerpo coherente de principios de actuación y normas aplicables a los procesos y actividades de comunicación de un país”.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;[3]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;De alguna manera los comunicadores de la región “se hicieron latinoamericanos” en el fragor de esas luchas por democratizar la comunicación, revisaron y cuestionaron a sus maestros construyendo un pensamiento y una identidad crítica propia. Nos referimos a lo que José Marques de Melo denominaría luego “la escuela latinoamericana de la comunicación” gestada en medio de esas discusiones y esas batallas cuyo transfondo sustancial estuvo centrado en la democratización de la comunicación.&lt;br /&gt;“El movimiento propiciador de la democratización de la comunicación tuvo en los años 70 un fortalecimiento y una intensificación sin precedentes. Este fue el decenio de la propuesta de las políticas nacionales de comunicación, de la identificación con el ideal mundial de un nuevo orden internacional de la información, de cuestionar el sistema mercantil conservador de comunicación masiva y crear nuevos modos de comunicación alternativa y de revisar conceptos y prácticas de investigación y producción en el campo de las comunicaciones. Fue precisamente entre principios y mediados de esa década que comenzaron a formularse fundamentos teóricos sobre prácticas de comunicación democrática, tanto para las que habían comenzado a principios de los años 50 como para las más recientes” &lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn4" name="_ftnref4"&gt;[4]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Apoyado en el impulso crítico precursor que Antonio Pasquali inició en la década de los 60, otros latinoamericanos, como el peruano Rafael Roncagliolo, instalaron la premisa de que no hay sociedades democráticas sin comunicación democrática y que ambas se construyen desde la participación. Esta idea fuerza también se puso de manifiesto en el cruce entre comunicación y educación, a partir de la acción pionera de Paulo Freire y las contribuciones sustanciales de Juan Díaz Bordenave y Francisco Gutiérrez, entre otros.&lt;br /&gt;La suerte de los comunicadores y de los luchadores sociales a favor de la democratización de la comunicación estuvo directamente emparentada con los derroteros de los pueblos y de los movimientos sociales y populares, víctimas de las consecuencias de los regímenes totalitarios y de las dictaduras sangrientas.&lt;br /&gt;Las ideas, sin embargo, quedaron sembradas. Las utopías siguieron latentes en muchas iniciativas, tanto en el campo popular y alternativo, como en los espacios académicos que no resignaron su mirada y, sobre todo, no perdieron de vista la ligazón entre la elaboración científica y las prácticas sociales.&lt;br /&gt;Los años ochenta no fueron especialmente propicios para estas propuestas. La fuerza devastadora del neoliberalismo, amparada bajo la pantalla de la globalización y de la imposición de una única mirada y una única versión, fue apagando las voces disidentes en todo el mundo. También en América Latina se perdieron foros, se clausuraron proyectos que habían florecido (ASIN&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn5" name="_ftnref5"&gt;[5]&lt;/a&gt;, ALASEI&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn6" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn6" name="_ftnref6"&gt;[6]&lt;/a&gt;, ULCRA&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn7" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn7" name="_ftnref7"&gt;[7]&lt;/a&gt;, la agencias nacionales de noticias, espacios de investigación, etc.) se apagaron o se silenciaron muchos otros discursos críticos.&lt;br /&gt;En esta “década perdida”, como muchos la calificaron, se gestaron, sin embargo, nuevas ideas que luego se constituirían en ejes de la producción intelectual y científica del campo de la comunicación. Se consolidó la necesidad de reflexionar y producir conocimiento a partir de las prácticas comunicativas que se desarrollaban en América Latina relativizando el mero ejercicio de la especulación teórica. Se privilegió la idea de la comunicación como hecho cultural, expresada en la propuesta de Jesús Martín Barbero de pasar “de los medios a las mediaciones”, directamente emparentada con una noción de receptor crítico y capaz de resignificar. Creció la investigación, la sistematización y los procesos educativos asociados a esas prácticas. Particularmente importante fue el aporte que en este campo hizo ALER (Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica) fundamentalmente desde la experiencia y la creatividad formadora de José Ignacio López Vigil y a partir de los criterios de investigación para producción de nuevo conocimiento de un grupo de comunicadores de toda la región coordinado por María Cristina Mata.&lt;br /&gt;Por otra parte, América Latina se transformó en paradigma de la comunicación alternativa y popular, recogiendo lo mejor de la experiencia de la comunicación para el desarrollo, de las propuestas de políticas de comunicación y de la educación radiofónica campesina, obrera, popular y religiosa. En numerosos espacios se construyó una perspectiva diferente de la comunicación, se experimentaron (con aciertos y errores) formatos y estéticas que intentaron ponerse al servicio de proyectos políticos y culturales de desarrollo y cambio social.&lt;br /&gt;Si en los 70 la planificación estuvo asociada fundamentalmente a las políticas nacionales de comunicación, en los 80 el rescate de las organizaciones como espacios de construcción y participación – también como lugares de resistencia al autoritarismo – y, por otra parte, la confluencia de las experiencias de comunicación popular y educativa con la tradición de las PNC, fueron condiciones de posibilidad de la versión latinoamericana de la comunicación en las organizaciones y por ende del impulso a la planificación como herramienta teórico práctica aplicada a ese campo. Sobretodo a partir de este momento, la planificación de la comunicación como recurso para el desarrollo dejó de pensarse como una estrategia exclusiva de los estados nacionales. Daniel Prieto Castillo y Eduardo Contreras, para mencionar tan solo a dos dentro de un grupo más amplio, trabajaron en esta perspectiva en el marco institucional que les brindó CIESPAL (Quito, Ecuador) y Radio Nerdeland Training, el programa de formación de la radio estatal holandesa.&lt;br /&gt;En los años 90, la exploración de las potencialidades que para el desarrollo revestían las organizaciones sociales fue también la expresión de una desconfianza básica hacia las instituciones tradicionales como el Estado y los partidos políticos y la manifestación de la búsqueda de otras formas de participación ciudadana que incluían el fortalecimiento de vínculos hasta ahora poco considerados y la apropiación y la resignificación de nociones tales como espacio público, identidades sociales, movimientos populares e incluso una noción diferente del poder y la política. “La ciudadanía se insinúa como un territorio de lo común en lo plural, que ayuda a superar la fragmentación social y política” &lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn8" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn8" name="_ftnref8"&gt;[8]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Podemos sostener también con Germán Rey que en esta época “ligadas al nexo comunicación – democracia están dos problemáticas centrales: la de la constitución de lo público y la de la emergencia de lo ciudadano y la ciudadanía como núcleos centrales de la acción política y, por supuesto, de las prácticas comunicativas” &lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn9" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn9" name="_ftnref9"&gt;[9]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;La juventud del campo propio de la comunicación, sumada al surgimiento todavía reciente de las escuelas y facultades de comunicación en el marco de una universidad que, enredada en sus propios debates y acosada por circunstancias políticas, descuidó paradójicamente los procesos sociales, hizo que toda la riqueza de las experiencias de estas décadas no fuera incorporada de manera coherente, ordenada y suficiente, en las propuestas curriculares en comunicación. O, por lo menos, la crítica del sistema y de los medios, y la posterior recuperación de la instancia receptora no estuvieran acompañadas de manera apropiada de la sistematización y de la construcción de propuestas que integraran lo comunicacional en una perspectiva interdisciplinar y con tal capacidad operativa transformadora que rompiera la disociación entre teoría y práctica.&lt;br /&gt;La producción intelectual y la reflexión teórica del campo académico estuvieron por mucho tiempo disociadas de las prácticas de comunicación, tanto en lo popular como en las organizaciones e instituciones. En parte, porque estas últimas se construyeron desde una perspectiva igualmente crítica pero con un sentido esencialmente ligado a las necesidades de los grupos que le dieron origen o con los que se vincularon.&lt;br /&gt;Sólo en los noventa un grupo de académicos y estudiosos de la comunicación, por una parte, y organizaciones sociales que habían desarrollado experiencias de comunicación popular, por otra, confluyeron para pensar en la coordinación de esfuerzos partiendo de la base de que del intercambio y la tarea común podría redundar en mayor beneficio tanto para la academia como para el campo de la comunicación popular y las organizaciones.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn10" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn10" name="_ftnref10"&gt;[10]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;¿Qué había pasado? Se rompieron los diques, las aguas se juntaron y los navegantes salieron de los antiguos cauces para transitar por todas las aguas. Los académicos, antes atrincherados en la universidad, abandonaron sus laboratorios para dialogar con las experiencias de comunicación popular que, a su vez, los reclamaron. Desde estas experiencias se superó la crítica al academicismo y, poco a poco, se fue reconociendo el aporte de los investigadores en las búsquedas comunicacionales de los grupos y las organizaciones de base. El diálogo comenzó a ser enriquecedor. De este intercambio surgieron y crecieron propuestas basadas en un esfuerzo articulado y coordinado entre universidades, organizaciones no gubernamentales y asociaciones de comunicación latinoamericanas, con el fin de poner en común experiencias y saberes&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn11" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn11" name="_ftnref11"&gt;[11]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;La mención de algunas experiencias y la referencia a algunos actores (también autores) de la comunicación en la región no agota, de ninguna manera la referencia a todos quienes protagonizaron esta época. Se trata apenas de rápidas evocaciones para que sirvan como hitos o anotaciones que ayuden a contextualizar esta reconstrucción de la historia del campo profesional y académico de la comunicación.&lt;br /&gt;To be or not to be? That’s the question.&lt;br /&gt;¿Qué comunicador no ha atravesado por aquella situación en la que, después de intentar explicar con esfuerzo en qué consiste su oficio, su interlocutor resumió: “¡Ah! ¿Periodista?”. Esta circunstancia, por la que tantos hemos atravesado, no hace sino poner de manifiesto la complejidad innata que tiene tal definición, en parte por los debates y embates que han caracterizado la historia del campo académico y profesional. Pero estos mismos debates son el emergente de otras disputas referidas al estatuto epistemológico del campo disciplinar, a las diferentes nociones de comunicación como objeto de estudio y campo de acción y, finalmente, a las diversas configuraciones imaginarias en torno al sentido ético, social y práctico de la acción del comunicador. Dicho esto sin desconocer que esta situación es también fruto del desencuentro entre quienes han tenido la responsabilidad de la formación y de la producción intelectual y aquellos que organizan y lideran las organizaciones, los grupos y las comunidades.&lt;br /&gt;Seguramente en esta percepción social mucho ha influido también el impacto que las tecnologías han tenido en la construcción del imaginario colectivo sobre la comunicación social a lo largo del siglo XX. Es evidente que esta asimilación entre periodista y comunicador no es del todo errónea: aquello que se reconoce como parte del fenómeno de la comunicación se refiere a tecnologías que han sido expresamente creadas para ello. En todo caso el análisis de los medios no puede reducirse a su impacto en tanto artefactos de comunicación porque es evidente que su lugar en la estructura social es mucho más trascendente en términos de configuración cultural.&lt;br /&gt;Por otra parte, una perspectiva que sitúe el límite de los estudios de la comunicación en la cuestión de los medios sólo como tecnología es reductora e insuficiente, porque más allá de la presencia o ausencia de estas tecnologías de la comunicación, toda práctica social puede ser analizada desde la comunicación.&lt;br /&gt;De esto hablamos cuando decimos procesos comunicacionales: de prácticas sociales atravesadas por experiencias de comunicación. Prácticas sociales factibles de ser reconocidas como espacios de interacción entre sujetos, en los que se verifican procesos de producción de sentido, de creación y recreación de significados, generando relaciones en las que esos mismos sujetos se constituyen individual y colectivamente. Prácticas en las que intervienen los medios, como un componente fundamental de las prácticas sociales hoy, como parte indiscutible del proceso de construcción de la realidad, pero nunca como única variable.&lt;br /&gt;¿Cómo se forman y para qué se forman los comunicadores? Formación académica e imaginarios profesionales.&lt;br /&gt;La formación académica que se brinda a los comunicadores supone diversos y hasta en algunos casos contradictorios modos de concebir el sentido ético-social y práctico del comunicador. Estos sentidos inciden decisivamente en la inserción profesional de los egresados e implican también un posicionamiento frente a las demandas de la sociedad y del propio mercado laboral. El resultante de estos posicionamientos no es siempre coincidente con las demandas de la sociedad y del mercado laboral, lo que redunda en una tensión permanente con resoluciones distintas según los casos.&lt;br /&gt;Por tal razón, del recorrido histórico se intentará abstraer ciertos modelos dominantes en materia de formación académica que propician unos imaginarios profesionales en detrimento de otros.&lt;br /&gt;Según Jorge Huergo&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn12" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn12" name="_ftnref12"&gt;[12]&lt;/a&gt; un primer modelo de formación de comunicadores muestra correspondencia entre la formación de maestros y la formación de periodistas que pone el acento en el carácter vocacionalista y en “la posibilidad de incidencia en la formación de la cultura”. Los periodistas – señala - deben contar con una “habilitación teórico – profesional” que les de condiciones para incidir en la opinión pública&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn13" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn13" name="_ftnref13"&gt;[13]&lt;/a&gt;. Dicho modelo, se corresponde además con una noción de comunicación como información, idea concebida en la teoría matemática, que pone énfasis en la eficacia transmisiva.&lt;br /&gt;Un segundo modelo pone énfasis en la formación humanística del comunicador como intelectual. La vigorosa formación humanística es considerada esencial para la transformación de la cultura según ciertos marcos axiológicos. Esta es la posición a la que adhiere Jesús Martín Barbero. &lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn14" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn14" name="_ftnref14"&gt;[14]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Un tercer modelo privilegia la formación científico social. La voluntad de formar “comunicólogos” (es decir, comunicadores abocados a la investigación en comunicación) expresa el interés por la constitución científica del campo. La hegemonía de la teoría o de la ciencia social cuenta con una sobrecarga de elementos teórico-críticos (en una desviación de la concepción marxista) lo que suele implicar un desprecio por la formación práctica.&lt;br /&gt;Un cuarto modelo denominado “crítico” considera al comunicador como agente de transformación y pone énfasis en la praxis (asumiendo la dialéctica teoría-práctica). Si bien este enfoque ha propiciado ricos desarrollos teóricos aún no ha logrado transformar la práctica profesional específica a través de la formación académica. Desde esta concepción se ha puesto atención, tanto en la elaboración teórica como en la investigación, en el estudio de la condición del receptor, en los contextos socioculturales y en las mediaciones, en la construcción de la hegemonía y en el interés por los procesos de resistencia y apropiación. Todo esto indica un rumbo que, sin embargo, todavía no logra plasmarse en la formación práctica y en la práctica profesional de comunicadores, lo cual muestra que se carece de metodologías que permitan superar el histórico divorcio entre teoría y práctica social. Alcanzar este propósito metodológico redundará en el enriquecimiento tanto de la reflexión teórica como de la misma práctica.&lt;br /&gt;Tomando en cuenta lo apuntado por J. Huergo y considerando las topologías propuestas por otros especialistas en lo que respecta a formación académica e imaginarios profesionales del comunicador social se pueden identificar tres tendencias generales:&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;a. El comunicador como periodista: &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;lo que importa en la formación es la habilitación técnica profesional para el ejercicio en el mercado laboral; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;la función ética y social del comunicador está asociada a la posibilidad y la responsabilidad que implican ser formador de la opinión pública; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;la investigación es entendida como indagación periodística y las ciencias sociales como parte del acervo cultural necesario para todo periodista. &lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;La formación técnico instrumental -dirá el grupo de investigadores del ITESO (Guadalajara, México)- da por naturales las relaciones de poder, con lo que se justifica el uso de cualquier medio que logre imponer una forma de cultura. Supone la comunicación como transmisión de mensajes reduciendo su significado a una dimensión estrictamente técnica. La función del comunicador en este caso es meramente comunicante o canal&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn15" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn15" name="_ftnref15"&gt;[15]&lt;/a&gt;. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;b. El comunicador como intelectual:&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;lo que se propicia es la solidez intelectual provista por las humanidades; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;la habilitación técnica profesional está supeditada a la capacidad del profesional de ejercer algún tipo de incidencia en la transformación de la dinámica sociocultural; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;se promueve el desarrollo de la capacidad crítica y se alienta una actitud de transformación con sentido contra hegemónico. &lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;c. El comunicador como comunicólogo/cientista social: &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;se profundiza la formación teórico crítica; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;hay una búsqueda explícita de conexiones con otras disciplinas del campo social, que se traduce en inter y/o transdiciplina; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;hay una propuesta (no siempre materializada) de una formación para la investigación social aplicada; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;se relativiza la formación destinada a la habilitación profesional. &lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;Raúl Fuentes Navarrro, en el trabajo ya mencionado, no discrimina entre el crítico cultural y el comunicólogo en lo que a modelos de formación académica se trata. Por el contrario, se refiere indistintamente a estos imaginarios profesionales como conectados a un modelo de formación crítico cultural donde se propicia que el comunicador participe socialmente a través de la generación de conocimientos sobre los procesos comunicativos. De esta manera se busca un reconocimiento de las condiciones objetivas y subjetivas que enmarcan las prácticas comunicativas entendidas como materializaciones de las relaciones de poder, de ideología, el lenguaje y, en general, la cultura. Lo anterior supone la legitimidad de una práctica intelectual en el campo cultural y científico.&lt;br /&gt;A todo esto, los investigadores del ITESO agregan una variante que resulta sumamente enriquecedora para el análisis, porque suma una referencia a una formación que hace énfasis en la capacidad del comunicador de recrear cultura.&lt;br /&gt;Corresponde a este imaginario una propuesta formativa, a la que este mismo grupo de investigadores denomina “formación estético profesional”, en la que la acción educativa está orientada a la búsqueda del conocimiento de lo sensible y desde donde se mira la comunicación como un espacio para recrear la cultura y al comunicador como un productor de bienes simbólicos dentro de la sociedad. Este enfoque enfatiza el sentido estético de la acción emancipadora.&lt;br /&gt;Estos modelos suponen nociones diversas de comunicación: la una entendida como información y la otra como producción social de sentidos y hecho cultural. La primera comprende la reproducción selectiva y especializada del manejo técnico de ciertos elementos discursivos de un orden socialmente establecido. La restante se entiende como proceso social de producción de formas simbólicas y fase constitutiva del ser práctico del hombre y del conocimiento que este modo de ser supone.&lt;br /&gt;Tal como se ha señalado, lo anterior es el resultado del devenir histórico de nuestras escuelas, carreras y facultades, y de la interacción de tales instancias de formación con los contextos y sus modos de inserción académica, con el mercado de trabajo y con la sociedad.&lt;br /&gt;Hasta mediados de siglo la cuestión del sentido no era pertinente para quienes formaban y ejercían el periodismo. “La cuestión del sentido remitía por entonces a debates metafísicos que se libraban en filosofía, los códigos y sus usos – restringidos en aquel entonces a la palabra escrita – se abordaban desde las carreras de letras y los aparatos eran todavía esencialmente una linotipo y un micrófono”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn16" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn16" name="_ftnref16"&gt;[16]&lt;/a&gt;, en parte porque el desarrollo tecnológico en materia de comunicación social era todavía escaso.&lt;br /&gt;Los pioneros de la formación superior en periodismo se preocuparon fundamentalmente por proveer a los periodistas de saberes instrumentales e información básica sobre la realidad que irían a mediar. Este hecho incluso estuvo vinculado a un ideal de periodista como “intelectual orgánico de la democracia liberal”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn17" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn17" name="_ftnref17"&gt;[17]&lt;/a&gt;. Posteriormente esta mirada se complejizó y el comunicador fue nombrado de otras maneras que, alternativa o secuencialmente, expresaban cambios en la academia, en el mercado de trabajo y en la sociedad. Puesta en cuestión y, por momentos sumida en el desencanto de la vinculación inevitable y heroica entre periodismo y democracia, el binomio comunicación-desarrollo vino a sumar una nueva mirada que no siempre entró en contradicción con la anterior. Los intentos de traducir esta perspectiva en estrategias de acción para transformar la realidad pusieron en evidencia su fuerte impronta difusionista, su noción lineal de la comunicación, su desatención a la instancia del receptor y de la cultura&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn18" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn18" name="_ftnref18"&gt;[18]&lt;/a&gt;. Esto provocó incluso la crítica de aquellos que fueron considerados sus precursores y que luego caminaron hacia una visión crítica de los medios masivos de comunicación, entendidos como aparatos ideológicos al servicio de los poderes hegemónicos&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn19" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn19" name="_ftnref19"&gt;[19]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;En ese momento el trabajo en comunicación se instaló en los círculos intelectuales, particularmente en América Latina, como potencial espacio de transformación, herramienta para la agitación popular, recurso liberador de potencias dormidas y conciencias dominadas. En esta concepción se ubica la génesis del comunicador como crítico cultural. Por aquel entonces (finales de los ’70 y comienzo de los ’80) las propuestas formativas comenzaban a sumar al estudio de alternativas mediáticas otras miradas sobre la comunicación institucional, la comunicación educativa, la comunicación popular, lo alternativo, lo grupal.&lt;br /&gt;Las prácticas de comunicación popular y alternativa, fuertemente cargadas por la impronta ideológico política del cambio revolucionario en sus diferentes versiones y acepciones, desarrollaron nuevas lógicas y modos de conocimiento, incorporaron a partir de la experiencia otras categorías que enriquecieron a la academia, recrearon otros debates y permitieron abrir otros recorridos, pero finalmente se demostraron por lo menos insuficientes para generar, por sí solas, cambios fundamentales en un escenario caracterizado por las derrotas del campo popular. Tal como era previsible el “partido de la comunicación” no podía convertirse en solucionador de todos los males presentes en la sociedad.&lt;br /&gt;Las experiencias y los recorridos teóricos en comunicación sufrieron por entonces los mismos avatares de ese período histórico latinoamericano, marcado por la “doctrina de la seguridad nacional”, el terrorismo de estado y la represión no sólo a las acciones reivindicativas y revolucionarias, sino también a todo intento de generar un pensamiento contra hegemónico.&lt;br /&gt;Paulatinamente la comunicación fue instituyéndose, para gran parte de los académicos en ciencias sociales, en fenómeno complejo y a la vez en clave de inteligibilidad de fenómenos sociales, en un mundo que se inclina por dar cuenta del conjunto de los acontecimientos desde la lógica de la producción social de sentidos.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;¿Qué aportan los comunicadores a la construcción social?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;¿Qué debería entenderse por comunicador social en un tiempo en que “los medios de comunicación han absorbido buena parte del debate que ocurre en torno a los asuntos públicos e incluso de los asuntos privados, siendo una representación o puesta en escena de éstos”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn20" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn20" name="_ftnref20"&gt;[20]&lt;/a&gt;?&lt;br /&gt;Está claro que la comprensión actual del quehacer profesional de los comunicadores está marcada por el viejo oficio del periodista. Sin embargo, esta concepción ha sido ampliamente superada. También porque desde otras disciplinas afines, como la sociología y la antropología, se incursiona en los fenómenos de comunicación, mediáticos y no mediáticos, para comprender y desentrañar lo que ocurre en el escenario social contemporáneo. El juego de las significaciones en la construcción de las relaciones sociales, la trama de la vida cotidiana atravesada por el espacio de interpretación/significación del sistema masivo de medios, los recursos y los medios de comunicación incorporados con habitualidad a la vida de las personas, se han transformado en objeto de estudio de diversas disciplinas. Se está produciendo todavía una suerte de trasvasamiento, cruce interdisciplinar e integración transdisciplinar.&lt;br /&gt;La profesión del comunicador se constituye hoy como una labor profesional en el campo de las ciencias sociales que complejiza el campo periodístico que fue punto de partida. No sólo quienes trabajan en los medios son comunicadores, sino también aquellos que, sirviéndose de las herramientas y los recursos propios de la comunicación, son capaces de hacer contribuciones a la vida de los grupos, las empresas, las comunidades y las organizaciones.&lt;br /&gt;La tensión dialéctica entre conocimiento teórico y práctico ha instalado la complejidad como punto de partida y de llegada del análisis y de la intervención de los comunicadores en las prácticas sociales. El propio desarrollo del campo disciplinar nos permite hoy comprender que el escenario social contemporáneo está atravesado por situaciones de comunicación que lo van constituyendo. Desde una lógica de transformación, en este escenario se reconocen a su vez actores sociales que necesitan vincularse, entrar en comunicación a partir de sus afinidades y sus diversidades.&lt;br /&gt;Así planteado el comunicador está en capacidad de reconocer nuevas formas de interacción entre los sujetos, modificar su manera de entender las relaciones sociales, dejarse transformar por las prácticas y, simultáneamente, intervernir creativamente en ellas. Todo ello ocurre en el marco de la misma acción, en una simultaneidad sólo disociable a efectos analíticos.&lt;br /&gt;Más allá de los avatares propios de la comunicación como campo disciplinar existe un consenso entre intelectuales y pensadores. La crisis de los paradigmas interpretativos, la crisis de la idea de progreso impuesta por la modernidad, y la de los grandes relatos que le sirvieron de soporte, produjeron un desplazamiento de la mirada que enfatiza en lo relacional como constitutivo de los sujetos y sus prácticas. En este nuevo marco la comunicación emerge no sólo como un dato para ser reconocido, sino como una necesidad interpretativa de lo que ocurre y una manera de visualizar esas mismas relaciones.&lt;br /&gt;Ignacio Ramonet dice que “el progreso es hoy un paradigma general que ha entrado en crisis” y se pregunta “¿Cuál es el paradigma que lo reemplaza?, para responderse que es la comunicación. “Cualquiera que sea la actividad sobre la que se piense hoy, la respuesta masiva que se nos da es: hay que comunicar. Si en la familia las cosas no marchan es porque los padres no hablan con sus hijos. Si en una clase las cosas no funcionan es porque los profesores no discuten bastante con sus alumnos. Si en una fábrica, o en una oficina, el asunto no va, es porque no se discute bastante”.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn21" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn21" name="_ftnref21"&gt;[21]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por un lado se trata del reconocimiento de que la comunicación está hoy presente, en las más diversas formas, en la construcción del escenario y de las prácticas sociales. Por ese mismo motivo es imprescindible contar con saberes, herramientas y técnicas que permitan reconocer cómo lo comunicacional se constituye en ese espacio y cómo colabora en la construcción de las relaciones entre los distintos actores, individuales y colectivos.&lt;br /&gt;El riesgo, no obstante, es caer en lo que Daniel Prieto Castillo denomina el imperialismo de la comunicación: todo es comunicación y la comunicación se constituye es una especie de bálsamo que todo lo puede y todo lo cura. Perdiendo incluso de vista que los conflictos sociales son el resultado de opciones económicas, políticas y culturales y aunque se expresen comunicacionalmente y se manifiesten a través de mensajes, no pierden su condición determinante. En otras palabras: no hay soluciones comunicacionales para conflictos políticos. Aunque sí hay maneras de entender estos conflictos a través de los mensajes de los actores, de la información que generan, de sus formas de relacionarse, es decir, de la comunicación.&lt;br /&gt;Una demanda salarial es un problema económico y político, que se manifiesta también comunicacionalmente cuando se rompe el diálogo entre patronos y obreros. Sin duda que realizar una tarea para que el diálogo se recomponga, para establecer mejores circuitos de información e instancias de comunicación entre las partes ayuda a la búsqueda de soluciones. Pero no resuelve el problema de fondo, que seguramente está emparentado con un debate sobre la distribución del ingreso y el poder en la sociedad.&lt;br /&gt;Generar estímulos, cuadros de “honor” para los empleados más destacados, capacitar en relaciones públicas al personal, ayuda a la imagen de la empresa y puede colaborar a desarrollar un sistema de relaciones más fluidas en la organización. Pero no destierra la violencia que generan las relaciones injustas o los magros salarios y no sería raro que, detrás de la sonrisa y de los buenos modales, continúe el sabotaje o el robo.&lt;br /&gt;Lo comunicacional, si bien es constitutivo de todas las relaciones humanas y sociales, está atravesado y atraviesa otros campos disciplinares. Se trata de construir respuestas complejas para realidades que también lo son. Lo anterior tiene que ver con la idea de que “la comunicación no es sólo un asunto de medios y de grandes masas, sino de procesos y de redes y de grupos o individuos”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn22" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn22" name="_ftnref22"&gt;[22]&lt;/a&gt; que con su accionar van configurando prácticas sociales. Por este mismo motivo el mayor reto para quienes intentan definir su trabajo en el campo de la planificación de procesos comunicacionales está centrado en repensar nuevas formas de articulación de las demandas comunicativas y las prácticas sociales de diversos actores.&lt;br /&gt;En otras palabras: la condición de comunicador tiene que ver con los saberes y las técnicas propias de la comunicación pero termina de definirse con relación a las prácticas que son objeto de intervención. Jesús Martín Barbero se ha preguntado con relación a esto cómo se ha podido pasar tanto tiempo refiriendo lo comunicacional exclusivamente a los medios sin tomar en cuenta la transformación misma del tejido social y de sus modos de relación que, en definitiva, constituyen la trama cultural.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn23" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn23" name="_ftnref23"&gt;[23]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rosa María Alfaro distingue seis dimensiones que, desde la comunicación, aportan a la construcción social: &lt;/p&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;visualizar a los actores (sujetos y grupos), permitiendo conocer a la gente, trabajar sus demandas y necesidades, para lo cual el comunicador se convierte en facilitador y promotor del debate; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;sensibilizar y motivar sobre el futuro y sobre el valor del esfuerzo colectivo de cambio, trabajando la fuerza simbólica de un proceso sostenido y trascendiendo el pragmatismo de la solución inmediata de los problemas; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;construir y consolidar relaciones estratégicas entre sujetos e instituciones, potenciando el diálogo e intercambios entre diferentes y construyendo acuerdos; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;generar intereses y voluntades públicas, transformándose de esta manera en escuela de opinión, poniendo en el espacio del debate temas e intereses comunes y, de esta manera, creando esfera pública; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;promoviendo discursos y demandas sociales, propiciando y estimulando a los sujetos para que trabajen sus propias propuestas, desde sus propias lógicas y a través de debates específicos; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;construyendo el sentido del desarrollo social desde lo particular, pero con actores y temas articulados, para lo cual el comunicador debe actuar como “tejedor” de la articulación desde lo específico y lo particular&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn24" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn24" name="_ftnref24"&gt;[24]&lt;/a&gt;. &lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;El comunicador entendido en el marco de esta concepción que aquí venimos desarrollando debería preguntarse:&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;por el escenario social complejo en el que tiene que desenvolver su acción; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;por los conocimientos teóricos y las destrezas técnicas de su formación específica en relación con ese escenario; y &lt;/li&gt;&lt;li&gt;por el sentido ético, social y práctico de su intervención. &lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;La suma de lo anterior configura un modo particular de intervención en las prácticas sociales, que no se limita a la mera aplicación de conocimientos teóricos y destrezas técnicas adecuadas. Implica también una puesta en juego de la profesión, una manera de asumir el servicio profesional, un discernimiento sobre las necesidades y una valoración de la incidencia que los diferentes actores tienen en el proceso de construcción colectiva.&lt;br /&gt;En esta ampliación del campo, muchos comunicadores sociales son reclamados hoy para prestar servicios en las áreas de recursos humanos de organizaciones y empresas. Desde la perspectiva que aquí estamos desarrollando aceptar el punto de vista de quienes pretenden que la participación del comunicador quede limitada a los requerimientos de “eficacia comunicativa” de una organización con sus empleados, supondría desconocer el alcance que tienen las intervenciones en comunicación. Quienes defienden esas posiciones es porque no quieren asumir y reconocer que, en cualquier caso, con la intervención se está contribuyendo a un modo de organización social en detrimento de otro. Dicho en otras palabras, que se está aportando a un modo de gestión de las organizaciones coherente con un modelo de sociedad y se está configurando un modo entender la intervención y, por lo tanto, de configurar la práctica profesional.&lt;br /&gt;En definitiva, no hay disociación posible entre opciones profesionales y responsabilidad política. La ciudadanía no se construye al margen o a contramano de la profesión, y viceversa. Y eso no va en contra de la diversidad de opciones y pluralidad de miradas, pero sí exige la claridad y la transparencia de las elecciones&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn25" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn25" name="_ftnref25"&gt;[25]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;Como señala Pablo Latapi, cada profesión tiene un específico modo de producción de sus servicios; un perfil de funciones que corresponden a determinados sectores sociales; una implícita jerarquía de las necesidades humanas; una ideología subyacente que le dicta las normas, sus valoraciones y sus conductas; una pauta para dividir y especializar sus servicios y una manera correcta de relacionarse con otras profesiones afines. Todos estos elementos constituyen a la profesión en estructura social y hacen que, dejada al libre juego del mercado, también la profesión refuerce el actual sistema de diferenciación de clases y distribución del poder&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn26" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn26" name="_ftnref26"&gt;[26]&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;El compromiso de quienes se aproximan a las prácticas sociales como planificadores, como investigadores o, en general, como científicos sociales, no puede estar ajeno al propósito de compartir saberes (conocimientos) y habilidades (tecnologías). Compartir implica necesariamente un doble recorrido: dar y recibir, desde los científicos sociales hacia los participantes de una organización o una experiencia determinada, y viceversa.&lt;br /&gt;Del mismo modo, supone también comprender que toda “intervención” está ligada a la idea de cambio. No existe una mirada sobre las prácticas que no proyecte, por este mismo hecho, la posibilidad de introducir modificaciones en ese desarrollo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Tres tipos de planificador. &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta aquí hemos hecho una referencia general al comunicador social como profesional capaz de analizar y transformar prácticas sociales. De aquí en más trataremos de introducirnos en el terreno de la planificación. Para referirnos a los planificadores de la comunicación y a las diversas concepciones en torno al sentido ético, social y práctico de la profesión, consideramos conveniente plantear inicialmente una tipología de los planificadores en general, más allá de su actuación específica en el campo de la comunicación.&lt;br /&gt;Caracterizaremos tres tipos de planificador que refieren a su vez a los tres modelos o estilos dominantes en materia de planificación: normativo, estratégico y diagnóstico. En ambos casos, se trata de tipos difícilmente observables como tales y con todas sus características en la realidad. Para una mejor comprensión se recomienda leer simultáneamente el capítulo referido a los antecedentes históricos y el desarrollo de los diferentes estilos de planificación en América Latina.&lt;br /&gt;Una primera concepción del planificador se corresponde con el modelo de planificación normativa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;En este caso el planificador:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;trabaja sobre un criterio de verdad objetiva que sólo puede ser aprehendida a través del conocimiento científico y se asume como único depositario de ese saber científico;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;parte de la base de que explicar es descubrir las leyes que rigen el objeto de estudio;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;entiende el diagnóstico como una fase previa e independiente de la misma planificación, tomando en cuenta que su principal propósito en la instancia de diagnóstico es describir y explicar científicamente la realidad (dejando de lado la preocupación por vislumbrar posibles intervenciones futuras);&lt;/li&gt;&lt;li&gt;considera que el conocimiento científico provisto por la formación académica es suficiente para reconocer la realidad en todas sus dimensiones (subestima el aporte del conocimiento práctico de otros actores para intervenir en la transformación de las prácticas sociales);&lt;/li&gt;&lt;li&gt;es un técnico, entendido como quien pone sus conocimientos y sus habilidades al servicio de un propósito político (y de una concepción histórica) que no cuestiona;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;parte de una concepción monolítica (concentrada) del poder, desconociendo o subestimando la incidencia que otros actores pueden tener en la determinación de la correlación de fuerzas en la sociedad, suponiendo que la legalidad (en manos de la autoridad, la jefatura, la dirección, etc.) conlleva necesariamente legitimidad;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;asume como criterio de intervención la identificación de variables independientes cuya modificación redundaría, por efecto sobre las restantes, en transformaciones de todo el escenario (esto supone una perspectiva epistemológica que privilegia el atomismo, por una parte, y la causalidad lineal, por otra);&lt;/li&gt;&lt;li&gt;asume que el poder no es un recurso escaso, es decir, que el único actor que planifica (identificado en muchos casos con el Estado), tiene todo el poder y por lo tanto no existen oponentes de fuste;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;legitima su condición en función de su distancia (real o aparente) del poder, pretendiendo ubicarse en el lugar de la mirada “objetiva” sobre los acontecimientos e intenta reducir su intervención a la proposición de las formas más adecuadas de alcanzar los objetivos determinados por quienes detentan el poder;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;supone que sus propuestas serán de aceptación universal por su objetividad, la legitimidad de sus metas y la racionalidad de los procedimientos;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;parte de la base de que su acción se desarrolla en un contexto estable y predecible (por lo mismo sus propuestas son poco flexibles);&lt;/li&gt;&lt;li&gt;supone que va a disponer de los recursos necesarios y suficientes para desarrollar la gestión;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;en vista de la certidumbre de los efectos causales, entiende que todo se reduce a cumplir el plan para alcanzar los objetivos y, de esta manera, la racionalidad técnica debe imponerse para encontrar una solución óptima a problemas bien estructurados de solución conocida. &lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;p&gt;El modelo de planificación estratégica supone un tipo de planificador que:&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;admite que hay más de una explicación verdadera; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;parte de la base de que no existe un diagnóstico único y una verdad objetiva, sino que sólo es posible hablar de explicaciones situacionales donde cada sujeto explica desde su ubicación en un sistema;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;reconoce que el conocimiento científico es lo que permite la aproximación a la verdad, pero relativiza el valor absoluto de ese conocimiento como garantía exclusiva del éxito en la intervención; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;el conocimiento académico no es suficiente pero sí preponderante frente a otros saberes presentes en la sociedad; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;reconoce la incidencia de las percepciones de los actores en las dinámicas de los procesos sociales y, por esta vía, reivindica el valor de la política; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;asume (explícita o implícitamente) los objetivos de quien conduce (“planifica quien gobierna”); &lt;/li&gt;&lt;li&gt;en el sentido anterior, se reconoce como un técnico en diálogo con el político (se reconoce como un “tecnopolítico”, capaz de comprender al político y al burócrata); &lt;/li&gt;&lt;li&gt;entiende que su contexto de intervención es siempre de conflicto entre oponentes, en pugna por imponer visiones e intereses; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;considera que el poder es escaso y que esto limita la posibilidad de las acciones de los diferentes actores en un sistema; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;es un técnico diestro en aplicar herramientas científicas al servicio de una lucha política; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;se considera como uno de los actores centrales de la intervención sólo subordinado a la conducción política; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;contempla el aspecto táctico-operacional (piensa permanentemente en los modos de operación); &lt;/li&gt;&lt;li&gt;trabaja desde una mirada interdisciplinar (no transdisciplinar); &lt;/li&gt;&lt;li&gt;construye por complementariedad y no por transdiciplina; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;se preocupa por los efectos de su acción (el impacto) antes que por los procesos mismos. &lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;p&gt;El modelo de planificación diagnóstica supone un tipo de planificador que:&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;parte de la idea de que la verdad está en las relaciones mismas; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;el planificador posee un saber diferenciado que forma parte de un conjunto de saberes necesarios; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;parte de la base de que el saber científico no garantiza el éxito de la intervención; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;el saber científico permite un reconocimiento necesario de las percepciones de los distintos actores sociales que condicionan el mismo proyecto; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;posee un saber que pone al servicio de la articulación de los diversos saberes y de las percepciones; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;no disocia objetivos de metodologías; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;está más cerca de un facilitador que de un experto (los procesos están por encima de los objetivos porque el proceso es un objetivo en sí mismo); &lt;/li&gt;&lt;li&gt;se preocupa por los diagnósticos permanentes no sólo desde el impacto sino desde el proceso; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;requiere capacidad de transdiciplina (sobre todo en la construcción de la mirada) para lo cual se impone el manejo de ciertos códigos, conceptos y técnicas de aquellas disciplinas con las que dialoga; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;asume como criterio de acción la flexibilidad, a partir de la percepción de la realidad como turbulenta e impredecible, pero a la vez desarrolla la capacidad de captar situaciones particulares bajo una visión de conjunto; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;concibe las instancias de diagnóstico y planificación como oportunidades para desatar procesos educativos que desarrollen capacidades individuales y grupales en la organización; &lt;/li&gt;&lt;li&gt;propicia un modo de participación que concibe el proyecto en el marco de prácticas sociales más amplias y contextualizadas. &lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Perspectivas epistemológicas aplicadas a la planificación de la comunicación en las organizaciones. &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El imaginario profesional del planificador se constituyó, en la práctica y en el ejercicio de la planificación aplicada al campo específico de la comunicación, fuertemente emparentado en sus inicios con el ámbito estatal (a través de las políticas nacionales de comunicación - PNC) y, más tarde, a través de la planificación de la comunicación en las organizaciones.&lt;br /&gt;En el campo del diagnóstico y la planificación de la comunicación en las organizaciones, tres son las grandes perspectivas que a nuestro juicio marcaron las experiencias en esta materia y que se corresponden, a su vez, con tres voluntades epistemológicas: la funcionalista, la interpretativa y la crítica.&lt;br /&gt;La perspectiva funcionalista se caracterizó en sus inicios por una fuerte impronta empirista que consideraba a la comunicación como una actividad objetiva, observable, que podía ser medida, clasificada y fácilmente relacionada con otros aspectos de la vida organizacional.&lt;br /&gt;Desde esta perspectiva el planificador de la comunicación asume la totalidad del diseño de las instancias de diagnóstico y la propuesta de estrategias de resolución de problemas de comunicación. Si bien se fue adoptando con el tiempo una visión más dinámica de la organización y la comunicación organizacional, se mantuvieron casi intactos sus objetivos: evaluar canales formales e informales, sistemas y procesos a nivel interpersonal, grupal departamental e interorganizacional, evaluar el impacto de la tecnología, evaluar la incidencia de los procesos de comunicación en los niveles de satisfacción, compromiso y trabajo en equipo, todo ello para el logro de una organización productiva y eficiente. Este enfoque privilegia las metodologías de carácter cuantitativo.&lt;br /&gt;La perspectiva interpretativa, por su parte, ve a las organizaciones como “culturas” sosteniendo que poseen un conjunto de creencias y valores, y un lenguaje que se refleja en los símbolos, en los ritos, las metáforas, las historietas, en el sistema de relaciones y en el contenido de las conversaciones. Por eso, para el “interpretativista” la organización es un fenómeno subjetivo, se trata de una realidad socialmente construida mediante la comunicación. Por ello el planificador se centra en el significado de las acciones y producciones comunicacionales (símbolos, historietas, metáforas, contenido de las conversaciones, etc.) y en la manera como éstas se originan y desarrollan.&lt;br /&gt;El interpretativista, a diferencia del funcionalista, intenta descubrir cómo los miembros de una organización interpretan y experimentan la vida organizacional sin imponer conceptos preestablecidos. Es una investigación realizada “desde adentro”; es el lenguaje de los miembros de la organización y no el lenguaje del investigador el que genera el conocimiento acerca de la comunicación organizacional. Dado que se apunta al reconocimiento de sentidos instituidos en la organización, lo que importa es el conocimiento práctico que los sujetos ponen en juego en sus discursos. El énfasis de esta perspectiva interpretativa está en la comprensión antes que en la transformación de las prácticas de comunicación de una organización.&lt;br /&gt;El objetivo de las intervenciones realizadas desde la perspectiva interpretativa consiste, por lo general, en evaluar el papel de la comunicación en la creación, mantenimiento y desarrollo de la cultura de una organización; en evaluar el significado y contenido de las producciones comunicacionales tales como conversaciones, historietas, metáforas, ritos y símbolos comunicacionales; en evaluar los procesos de creación y desarrollo de las producciones comunicacionales.&lt;br /&gt;En lo que refiere a metodologías típicas, la perspectiva interpretativa privilegia el uso de herramientas cualitativas tales como la observación directa, la entrevista y el análisis de las producciones comunicacionales (documentos oficiales, historietas, metáforas y conversaciones).&lt;br /&gt;Por su parte la perspectiva crítica se preocupó originalmente por el estudio de las prácticas de comunicación organizacional concibiéndolas como la expresión de situaciones de dominación. El análisis ideológico consecuente entendía que tales prácticas comunicativas son distorsionadas por la manipulación de la ideología dominante en la organización. La evolución de esta mirada puso en cuestión algunos de sus principios originales mediante la incorporación de nuevos elementos acerca de las relaciones de comunicación como lugar de constitución del poder, de negociación y de construcción de hegemonía.&lt;br /&gt;En la primera de las acepciones el objetivo inicial de la investigación del planificador crítico fue poner en evidencia de qué manera las prácticas comunicativas resultaban distorsionadas a través de dispositivos de poder evidenciados en el uso del lenguaje (retórica organizacional) y de los símbolos. Se intentaba desenmascarar los intereses a los que se estaba sirviendo para, posteriormente, intentar crear una conciencia que promoviera el rechazo de toda forma de dominación y opresión dentro de la organización.&lt;br /&gt;Más allá de la evolución que experimentó esta corriente, lo que ha perdurado en el tiempo ha sido el eje fundamental puesto en la vocación transformadora de quienes adhirieron a la misma y la especial preocupación por dejar en evidencia el carácter asimétrico de las relaciones de comunicación en el marco de luchas simbólicas y materiales. Esto supone reconocer que las prácticas comunicativas están siempre atravesadas por la asimetría y las diferencias entre los sujetos que entran en relación, por las relaciones de poder, por los conflictos culturales, políticos y económicos de todo tipo. Esto ocurre inclusive en aquellas relaciones de comunicación que se conciben a sí mismas como “dialógicas”, “horizontales” y que desarrollan una “conciencia crítica”. &lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn27" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn27" name="_ftnref27"&gt;[27]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El planificador de la comunicación que trabaja desde una perspectiva crítica se propone evaluar los procesos de distorsión de las diferentes formas de comunicación organizacional; reconocer y denunciar la manipulación y promover los cambios necesarios para eliminar estas formas de opresión. El objetivo último de la perspectiva crítica es la democratización de las prácticas de comunicación y de la organización.&lt;br /&gt;La metodología utilizada es muy variada ya que por naturaleza la mirada crítica es macroanalítica, cualitativa, dialéctica e interpretativa. Los métodos de recolección de información y análisis son semejantes a los usados por los interpretativistas (observación directa, entrevistas, etc.).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;El planificador de procesos comunicacionales&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Quisiéramos hacer algunas consideraciones sobre nuestra concepción del planificador de procesos comunicacionales retomando algunas cuestiones anteriormente planteadas acerca de los modelos de formación académica de los comunicadores, los imaginarios profesionales del comunicador, los estilos de planificación y las voluntades epistemológicas aplicadas al campo de las organizaciones.&lt;br /&gt;En lo que respecta a los mencionados modelos de formación académica del comunicador, el planificador de procesos comunicacionales, tal y como nosotros lo concebimos, no se corresponde con ninguno de los modelos descriptos que, en principio, están pensados en función de una figura profesional que no es la del planificador.&lt;br /&gt;La formación del planificador de procesos comunicacionales no se corresponde totalmente con la formación técnico instrumental del periodista, ni con la formación humanística del crítico-cultural, ni con la formación científico-social del investigador en comunicación. Sin embargo, entendemos que la práctica profesional del planificador de procesos comunicacionales, requiere de perspectivas, conceptos, habilidades y destrezas técnicas comprendidas en los tres modelos presentados. El planificador de procesos comunicacionales abocado a la instancia del diagnóstico requiere de una sólida formación en investigación social aplicada, de una adecuada formación humanista para el diálogo transdisciplinar y de una formación técnico-instrumental que le permita un manejo idóneo de los lenguajes y la producción de mensajes.&lt;br /&gt;En muchos de los casos las escuelas y facultades de comunicación han intentado solucionar las demandas de formación estructurando los planes de estudio sobre la base de una suerte de popurrí o menú de ofertas que toma elementos de cada uno de los modelos de formación académica antes mencionados. Sin embargo, la misma práctica nos muestra que este camino no resuelve la dificultad. En primer lugar porque el planificador de procesos comunicacionales requiere de formación sólida, y no sólo de introducciones o iniciaciones livianas, tanto en el campo de las ciencias sociales y humanas como en el de la formación técnico-instrumental en comunicación. En segundo lugar porque, en este último terreno, la formación debería tomar en cuenta los contextos diferenciados de aplicación en los que todos los medios, cada uno de ellos pero todos en forma articulada, se entienden como mediaciones en función de producir comunicación como sentido relacional en las organizaciones y en la comunidad. A todo lo anterior se suma el intento de resolver la formación por la vía de la simple acumulación de conocimientos, cuando no de suma superpuesta de conceptos, y no de una articulación transdiciplinar que de lugar a un nuevo modo de producción de saberes y de prácticas.&lt;br /&gt;Las búsquedas más notables de especificidad de la formación en este campo se apoyan, en primer lugar, en el reconocimiento de las características, los problemas y las demandas de las organizaciones y las comunidades a las que se pretende servir y de los contextos en las que las mismas se inscriben. Esto ha ido perfilando programas de estudio que incluyen materias o asignaturas que responden a esas necesidades. Sin embargo, los conocimientos que se imparten en cada una de ellas no se articulan de manera tal de generar el espacio de producción de saber transdiciplinar que se reclama. Por ejemplo, en el diseño curricular de la Orientación en Planificación de Procesos Comunicacionales de la Licenciatura en Comunicación Social de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP, se incluyen materias tales como comunicación y educación, psicología de grupos e instituciones, administración y gestión financiera de proyectos de comunicación, comunicación en organizaciones e instituciones, y marketing y publicidad, para mencionar tan solo algunas. No obstante lo valioso de la iniciativa, la práctica de enseñanza-aprendizaje deja en evidencia que no existe articulación entre las diferentes materias, que no hay suficiente construcción transdiciplinar y que las asignaturas directamente orientadas a capacitar en habilidades y destrezas técnicos instrumentales trabajan más en función de la utilización del medio para la información y la expresión que como medios para la promoción de la comunicación en las organizaciones y en las comunidades.&lt;br /&gt;En lo que respecta a imaginarios profesionales podemos decir que el planificador de procesos comunicacionales es deudor de otras figuras que fueron relevantes en algún momento de la historia del campo de la comunicación en América Latina y que hoy no aparecen debidamente contempladas en los trabajos referidos al tema. Es así que el planificador de procesos comunicacionales tiene mayores conexiones con el comunicador como agente del desarrollo, el comunicador alternativo y popular, e incluso con el comunicador institucional y el especialista en marketing, que con el periodista, el crítico cultural y el investigador. Si bien, como señalábamos anteriormente, en su práctica profesional el planificador de procesos comunicacionales pone en juego conceptos y habilidades técnicas históricamente asociadas con estos tres últimos, lo cierto es que estos imaginarios profesionales hoy olvidados reflejan mejor las características, demandas y contextos de intervención de las organizaciones y las comunidades, y de las transformaciones que en ellas se fueron operando a través del tiempo hasta devenir en su forma actual.&lt;br /&gt;Muchos y muy diversos son los modos de nombrar a aquellos que asumen la responsabilidad de analizar, diseñar y desatar procesos de comunicación en organizaciones y comunidades: relacionadores públicos, comunicadores institucionales, planificadores de la comunicación, etc. A ellos se suman los profesionales formados en otras disciplinas afines que reconocen en la comunicación una nueva clave de inteligibilidad y un nuevo modo de intervención en las prácticas sociales. Nos referimos a aquellos trabajadores sociales, educadores, sociólogos, etc., que recurren a la comunicación en búsqueda de nuevos elementos para dar respuesta a las demandas, para el análisis y/o la transformación de los ámbitos en los que se insertan. No es propósito de este trabajo poner en discusión quién o quienes tienen el derecho exclusivo del ejercicio profesional en materia de comunicación organizacional o comunitaria. Tampoco creemos que sea una discusión que tenga sentido o valga la pena. Sí quisiéramos dar cuenta de nuestra forma de concebir el ejercicio profesional de aquel por nosotros denominado planificador de procesos comunicacionales, esperando que otros se reconozcan en las prácticas, las voluntades y los desafíos que asociamos con esta figura.&lt;br /&gt;Asumir la tarea de planificar la comunicación es incursionar en una situación de aprendizaje y en una experiencia educativa tanto para quienes realizan la intervención (los profesionales de la comunicación) como para quienes son actores directos en el espacio que es objeto del análisis. Esta experiencia educativa implica, por sí misma, un modo de conocimiento.&lt;br /&gt;La acción del comunicador en tanto y en cuanto planificador supone un modo de abordaje del objeto de estudio, es decir, un método: espacio de síntesis y acción, en el que se pone en juego no sólo lo pensado y analizado en esta situación concreta, sino muchos otros aprendizajes anteriores que están almacenados en la memoria.&lt;br /&gt;Pueden existir distintos niveles de compromiso de un investigador con su objeto de estudio. Esto significa que además de opciones de tipo epistemológico y metodológico, cada investigador o cada científico social hace también opciones éticas respecto de su modo de inserción en el ámbito donde desarrolla su acción.&lt;br /&gt;Existen alternativas tan diversas que van desde la mirada externa de un observador hasta la incorporación efectiva en el proceso que se lleva a cabo en una determinada práctica. En cualquiera de los casos estaremos ante una acción que genera por sí misma procesos de educación, comunicación, movilización y organización de las personas y los grupos involucrados.&lt;br /&gt;Si embargo no hay un “adentro” y un “afuera” a la hora de intervenir en las prácticas sociales. La sola decisión de la intervención constituye al investigador como un articulador de saberes y prácticas, de manera consciente o inconsciente, de forma premeditada o de facto. No existe la “neutralidad” a la hora de intervenir en las prácticas sociales.&lt;br /&gt;Lo anterior también es aplicable a los comunicadores, en particular a quienes trabajan en planificación, si acordamos que éstos, en tanto y en cuanto poseen saberes específicos que les permiten desentrañar las prácticas sociales, deben ser considerados científicos sociales en toda la extensión del término, atendiendo al concepto de ciencia que aquí estamos manejando.&lt;br /&gt;Pero dado que su quehacer específico le permite actuar sobre el espacio de los vínculos y de las relaciones que constituyen la comunicación, el comunicador social se constituye de hecho en articulador de saberes y prácticas, actuando a la manera de un “intelectual orgánico” en un sentido similar al concebido por Antonio Gramsci. El comunicador, así entendido ayuda a crear y genera las condiciones para que los actores se relacionen, pongan en común sus conocimientos y experiencias, interactúen entre ellos y generen de esta manera nuevos saberes a través de sus propias acciones. Podría decirse también que el comunicador es un facilitador de la comunicación y, como tal, un facilitador de los modos de entendimiento, de relacionamiento y de comprensión mutua entre los actores sociales y organizacionales.&lt;br /&gt;Parafraseando a Umberto Eco un facilitador de “comunidad de intérpretes” que inspiradas en el buen sentido y en el respeto de las reglas se pusieran de acuerdo, con trabajosa interacción, para sacar una lectura públicamente aceptable. Pero como también lo señala Eco esto, en general, no sucede porque “por sucesivas interpretaciones el mensaje se desconstruye y se hace que exprese no sólo lo que el emisor original no quería decir, sino también lo que ese mensaje, como manifestación lineal de un texto, en conformidad con un código, quizá no debería decir” si una comunidad de intérpretes tuviera la posibilidad de dialogar y de trabajar en la construcción de un consenso interpretativo&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn28" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn28" name="_ftnref28"&gt;[28]&lt;/a&gt;. En este mismo sentido, el planificador se constituye en un facilitador de la palabra, no sólo como aquel que genera espacios para la libertad de expresión, sino que se transforma en alguien capaz de desarrollar en el otro las condiciones y las habilidades para su propia expresión autogestionada.&lt;br /&gt;Desde otro lugar se podría describir esta realidad a través del concepto “investigación-acción”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn29" href="http://www2.blogger.com/post-create.g?blogID=7864804641118099170#_ftn29" name="_ftnref29"&gt;[29]&lt;/a&gt;, utilizado con frecuencia por los trabajadores sociales. Con ello se pretende superar la relación dicotómica entre investigador y actor social, pero sin eliminar las diferencias que persisten entre ambos y las asimetrías que se revelan también en función de las mismas prácticas.&lt;br /&gt;Estamos hablando entonces de un investigador/comunicador que se integra a las prácticas y se deja atravesar por los sentidos
